Entrevista central, lunes 4 de abril: Carol Aviaga

Entrevista con la senadora Carol Aviaga (AF, PN).

EN PERSPECTIVA
Lunes 04.03.2016, hora 8.31

EMILIANO COTELO (EC) —La calidad de las fuentes de agua, y en especial del agua de la cuenca del río Santa Lucía, de donde OSE abastece a la zona metropolitana, se ha vuelto un motivo de preocupación para científicos, autoridades y organizaciones de la sociedad civil.

Hace ya tres años, el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) diseñó un plan de acción de 11 puntos destinado a proteger ese recurso. La medida 7 de ese documento preveía restringir el acceso directo del ganado a abrevar en los cursos de la cuenca para evitar que los desechos, las heces de esos animales, contaminaran el agua.

Siguiendo ese plan, hace pocos días OSE comenzó a alambrar el perímetro de la represa de Paso Severino. La noticia, que se divulgó la semana pasada, vino acompañada de declaraciones de preocupación realizadas por productores de esa zona.

La senadora Carol Aviaga, del Partido Nacional, que integra la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Alta, recorrió el lugar el viernes para conocer más de cerca la situación.

Con ella vamos a conversar esta mañana.

El presidente de OSE, Milton Machado, explicó el viernes: “Esto lleva más de un año conversándose. La medida no puede ser una sorpresa ahora”. Agregó incluso que el llamado a licitación para construir el alambrado perimetral fue lanzado por OSE en abril de 2015. ¿Por qué, entonces, viene su preocupación, senadora?

CAROL AVIAGA (CA) —Porque por lo que tengo entendido y lo que los vecinos me han dicho, lo que se venía conversando era una cosa y la manera en que se implementó lo que se venía planeando es otra.

EC —¿En qué consiste esa diferencia?

CA —Creo que todos estamos de acuerdo en que está bien que se haga el alambrado perimetral, pero la idea era que fuera acompañado de otras medidas. Por ejemplo, a la vez que se prohibía el acceso al agua, ayudar para que tuvieran agua a más de 80 productores de la zona que se van a ver afectados por el alambrado. Entonces esto tenía que venir de la mano de una transición y una reconversión en materia de acceso al agua por parte de los productores. Y eso no se hizo.

EC —La medida 7 del plan que el Mvotma dio a conocer decía “restringir el acceso directo del ganado a abrevar en los cursos de la cuenca hidrográfica declarada zona A, construir un perímetro de restricción en el entorno de los embalses de Paso Severino, Canelón Grade y San Francisco”. Y se añadía “el acceso al agua se realizará en forma indirecta mediante toma de agua”. Esa iba a ser la fórmula para que los tamberos, por ejemplo, les suministraran agua a sus animales.

CA —Sí. En la zona que ya ha sido alambrada los tamberos dicen que ha mermado fuertemente la leche que dan las vacas porque al tener poco acceso al agua, al no tener un agua de buena calidad –están tomando de tajamares que están semisecos–, la producción merma fuertemente. El caso es que no se puede tomar una medida sin ir atendiendo las otras.

Lo otro que es preocupante es el tema de las piletas de decantación y el tratamiento de afluentes de los tambos. Las tres cosas tenían que ir de la mano, porque un alambrado puede controlar que una vaca no vaya a tomar agua a un determinado lugar, pero no para un vertido que va directamente al agua.

El viernes pasado visitamos la zona porque vecinos que no eran tamberos, de la localidad de Mendoza, nos llamaron porque estaban preocupados por la forma en que se había hecho y se estaba haciendo el alambrado, por el talado del monte indígena. Esa fue la razón específica por la cual concurrimos al lugar.

EC —Vamos por partes. En cuanto a las condiciones alternativas para que accedan al agua las vacas de un tambo, un comunicado que emitió Presidencia de la República el viernes dice que se va a proveer a estos productores el acceso en condiciones convenientes a bombas de agua para obtener el recurso. ¿Entonces?

CA —El sentido común nos dice que [se debería haber hecho eso] antes de poner el alambrado o a la vez, mientras se va poniendo el alambrado, porque los bebederos no se hacen de un día para el otro, no es solo instalar una bomba, hay distintos parámetros que se tienen que tener en cuenta, se tienen que estudiar y se tienen que implementar antes de hacer el alambrado. Eso es lo que nos parece un poco incoherente. No estamos en contra de que se limite ni de que se cuide el agua, todo lo contrario, pero hay que tener cuidado de que lo que uno haga no afecte a la producción de la zona y tener en cuenta el bienestar animal, porque ¿a dónde van a ir a tomar agua esas vacas?

EC —Por lo que vi de la recorrida que usted hizo y algunas primeras declaraciones que formuló, se encontraron con que en el tendido del alambrado se están dejando porteras en los predios para permitir, por lo menos de manera transitoria, el acceso a la orilla.

CA —Sí; en la parte que recorrí no encontré porteras, pero sé que han dejado porteras, lugares de acceso. Pero les dijeron que es hasta junio, que en junio cierran todo. Por eso es la preocupación nuestra. Porque, como le decía, primero, la falta de acceso al agua genera un problema de producción muy importante, y segundo, el alambrado no para los vertidos que salen de los tambos y llegan al agua. Esa es la otra parte que se tiene que reconvertir, y la producción tambera está pasando por una crisis muy importante, no solo por la falta de pago de la producción que vendieron a Venezuela, sino también por la gran sequía del año pasado, es un sector muy golpeado. Se invirtieron unos $ 30 millones para hacer este alambrado y algunos productores de la zona nos decían que solucionar el tema del acceso al agua con pozos semisurgentes, con bebederos, y hacer el tratamiento de los vertidos de los tambos y demás capaz que se arreglaba con US$ 200.000. Los productores no están pidiendo que les regalen nada, pero necesitan ayuda para reconvertirse en este caso. Esa inversión no llega y quizás si se hubiera implementado de otra manera estos productores no estarían pasando esa zozobra, pensando en qué es lo que van a hacer y con esa angustia que uno ve en la gente que todos los días se siente golpeada por uno u otro factor en seguridad.

EC —¿Usted está sugiriendo que no debió haberse hecho el alambrado y en cambio se debió haber destinado lo que se está gastando en esa obra al apoyo a los productores para que tuvieran su fuente alternativa de acceso al agua?

CA —No, estoy diciendo que se invierte casi US$ 1 millón en un alambrado que, según las formas que uno conoce de hacer alambrados, no es el método más apropiado. Y por otro lado capaz que se podría haber visto la forma de ahorrar un poquito en el alambrado, hacerlo de otra manera menos cruenta [sic] y con menos gastos de maquinarias pesadas, y haber ido arreglando el tema del acceso al agua de los productores y el tema de los vertidos de los tambos.

EC —A eso voy. Porque usted por un lado dice que los productores están pasando por una situación compleja y por lo tanto no les resulta sencillo invertir en el acceso propio al agua, pero por otro lado dice que están faltando otro tipo de obras para contener la contaminación generada por los tambos, es decir, la medida 5 del plan, “exigir el tratamiento y manejo obligatorio de efluentes a todos los tambos ubicados en toda la cuenca hidrográfica del río Santa Lucía”. Esta es otra demanda de inversión que de algún modo pesa sobre los productores.

CA —Claro, pesa sobre los productores, y el Estado tiene que tener una política nacional con respecto al tema y apoyarla, promoverla, exigirla, pero también tiene que colaborar en esta transformación y esta transición que tienen que tener las empresas, en este caso específicamente los tambos. Creo que tiene que ser así, para hacer un trabajo en serio. Porque el problema del agua es de todos, si no después terminamos pagando todos los costos de que eso no se haga, porque cuando el agua sigue contaminada –lo cual obviamente no es responsabilidad primera ni única de los vertidos de los tambos ni de que las vacas que toman agua– el daño lo pagamos todos, porque se tienen que invertir cifras millonarias en limpiarla. Así que lo mejor sería prevenir cuando se puede, tratar siempre de prevenir, y tratar de arreglar los focos de contaminación que hay para tener una mejor calidad de agua y que OSE termine invirtiendo menos dinero en limpiar y potabilizar el agua que nos da.

EC —Hay planteos de varios oyentes como este de Pablo del Cerrito: “A los tamberos les faltó conciencia social. Sabían que contaminaban, que con su actividad estaban contaminando el curso de agua potable”.

CA —Creo que a todos nos ha faltado sobre todo información, porque ahora empezamos a entender y a valorar el agua que tenemos que antes creíamos que era un recurso infinito y que era tan abundante que dejábamos las canillas abiertas y no pasaba nada, lavábamos los autos en la vereda y los seguimos lavando y no pasa nada. Creo que recién ahora el uruguayo –me incluyo– está tomando conciencia de que el recurso agua es un recurso finito y básico e importante para la vida, y que si no lo cuidamos y no reconvertimos lo que ya está dañado y lo cuidamos en adelante ya no lo vamos a tener de esta manera. Entonces no le podemos cargar las tintas a los tamberos en este caso.

Estamos hablando de los tamberos en este momento porque estamos hablando de un caso puntual, Paso Severino. Entiendo que OSE está tratando de hacer todo lo que está a su alcance para solucionar el tema de agua, pero en este caso, si bien tenía esos planes y ha venido haciendo un trabajo durante un año, creo que se queda corta en el accionar, porque el tema de hacer el alambrado tiene que ir de la mano de los otros aspectos. Por un lado asegurar el acceso al agua a los animales desde el punto de vista del bienestar animal y como lo establece la Ley de Bienestar Animal. Desde el punto de vista productivo, no podemos coartarle el acceso al agua a esa zona tan fuerte de desarrollo productivo lechero. Y hay que solucionar el tema de los vertidos de las industrias, en este caso de los tambos de la zona. Hay que invertir en todo eso. El productor tiene que tomar conciencia, tiene que informarse, tiene que formarse, y el gobierno tiene que dar las herramientas y apoyar en logística, en todo lo que tiene que ver con el proceso.

EC —Presidencia en el comunicado del viernes a propósito de estos temas dice que la medida fue analizada, discutida y aprobada en el marco de la Comisión de Cuenca del Río Santa Lucía, integrada por representantes del gobierno, de la sociedad civil y usuarios del agua, entre los que se encuentra la Asociación Nacional de Productores de Leche.

CA —Sí. Me parece que sacaron el paraguas por si llovía, porque cuando se anunció que nosotros íbamos a ir a la zona, antes de que fuéramos a la zona, antes de que recorriéramos Paso Severino y viéramos la situación de los vecinos, ya había salido el presidente de OSE a hablar del tema. O sea, una cosa es lo que uno propone, lo que uno piensa y el plan que uno hace, y otra cosa es la realidad. Yo le estoy contando lo que vi, lo que en verdad está pasando en esa zona; ojalá que se revierta y que siga el alambrado pero que a la vez se tomen las otras medidas que son más que importantes si queremos cuidar el agua también.

***

EC —Usted decía que también la inquietaba la forma como ese alambrado en su construcción afectó el monte indígena. Concretamente, ¿qué fue lo que vio?

CA —Como le decía, a nosotros nos llamaron para que fuéramos a visitar la zona vecinos alarmados por la tala de monte indígena que se había realizado ahí. Un tambero que hace más de 20 años que trabaja en la zona me dio una definición que creo que es la que tenemos que usar cuando hablamos de este tipo de trabajo, dijo que es un alambrado industrial lo que vimos ahí, porque no es un alambrado como los que aquellos que viven en el campo están acostumbrados a ver y a hacer, sino que vinieron máquinas pesadas que arrasaron, hicieron calles dentro del monte indígena, literalmente calles. Yo estuve en un lugar donde había calles abiertas de más de 10 metros de ancho en medio del monte natural, ese monte tupido que no podés pasar, a lo largo de toda la zona. Entonces me pregunto: ¿eso estaba dentro de lo previsto? Hoy vamos a hacer pedidos de informes a Dinama, a Daño Forestal del Ministerio de Ganadería, queremos saber si eso fue autorizado por la gente que tiene la responsabilidad de cuidar el monte indígena.

EC —Vuelvo al comunicado de Presidencia. Dice: “El proceso de diseño del alambrado y su colocación fue coordinado entre OSE, Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Ministerio de Ganadería y Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y se entiende que el beneficio de controlar el aporte de nutrientes es mayor que la extracción de monte nativo para colocación de la cerca. La forma en la que se realizó garantiza la reconstitución de dicho monte adecuadamente”.

CA —Yo estuve en la zona y estoy totalmente de acuerdo con los vecinos que sintieron que eso era algo demasiado cruento [sic]. Voy a hacer los pedidos de informes correspondientes y voy a pedir que los técnicos especializados en la materia de Daño Forestal vayan, vean in situ lo que se hizo y nos digan si eso está bien o está mal.

Otro vecino me preguntaba qué pasa con la fauna autóctona, cómo hacen para acceder al agua los animales que hayan quedado del otro lado del alambrado en el monte indígena.

Por otro lado, cuando uno está en la zona ve que es un terreno que va escurriendo, que es una ladera que va rumbo al agua de Paso Severino, y el monte nativo es la barrera natural de decantación del agua de lluvia para que llegue lo más limpia posible al lugar donde se junta, pero esa barrera desapareció en amplias zonas del entorno de Paso Severino. Por lo que sé, quedan 30 kilómetros más y no estuve adentro, pero me hicieron ver toda la ribera de monte indígena abundante que quedaba en la zona.

Es una lástima. Quizás si se hubiera hecho de manera menos cruenta [sic], con métodos menos invasivos, se habría tenido el mismo resultado de no dejar pasar los animales vacunos a Paso Severino, pero se habría cuidado un poco más el entorno, el monte nativo y el filtro natural que representa para el agua que llega a Paso Severino.

Hay estudios científicos que afirman que embalsar el agua no es bueno porque ya está demostrado que hay floración de bacterias. Y hay un dicho popular que es muy cierto: agua que no has de tomar, déjala correr.

Por otro lado, el agua que llega a Paso Severino, que viene del Santa Lucía Chico, de los Mendoza, de todos los afluentes de la zona, ya viene muy contaminada por la falta de saneamiento que hay en la ciudad de Florida, en los centros poblados y en toda esa zona de influencia. Así que el agua que ahí se reúne ya viene muy comprometida en su calidad, y no porque las vacas tomen agua sino por la falta de inversión en saneamiento del país.

EC —Eso está también contemplado en el plan de 11 de medidas que se anunció en el año 2013, el ataque a esas otras fuentes de contaminación.

CA —Pero estamos en el 2016. Anteayer estuve en San Ramón y me dijo el alcalde que está contemplado el saneamiento solo para la mitad de la población de San Ramón, el resto va a seguir vertiendo todo al Santa Lucía, como hasta ahora. Podemos seguir investigando y hacer otro informe, va a ver que hay un debe muy importante en esa materia y que OSE se tiene que hacer responsable y el señor presidente también.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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