Entrevista central, martes 1º de marzo: Jordi Torres

Entrevista con Jordi Torres, director de Airbnb para América Latina.

EN PERSPECTIVA
Martes 01.03.2016, hora 8.12

El desembarco de Uber en Uruguay y las movilizaciones de rechazo organizadas por taxistas han estado en boca de todos desde fines del año pasado. Sin embargo, esa no es la única plataforma online cuya actividad viene causando nerviosismo acá, en Uruguay. Sin tanta estridencia, Airbnb, una compañía de Internet que pone en contacto a particulares para alquilar parte o la totalidad de un inmueble, también genera preocupación entre quienes se sienten amenazados, en este caso, en el sector turístico tradicional.

Con más de 4.000 viviendas en oferta en Uruguay, esta empresa basada en California, EEUU, es una seria competencia para hoteleros y agentes inmobiliarios que, desde hace meses, vienen señalando al Gobierno la necesidad de que se regule su funcionamiento.

¿Cómo responde Airbnb a estos planteos? ¿Qué atractivo encuentra la firma en el mercado uruguayo? ¿Cuál es el diferencial de esta aplicación con respecto a los servicios inmobiliarios convencionales?

Vamos a conversar de estos y otros temas en los próximos minutos con Jordi Torres, director de Airbnb para América Latina, a quien hemos encontrado en Miami.

EMILIANO COTELO (EC) —Empecemos por las definiciones, que siempre vienen bien cuando estamos abordando asuntos relativamente nuevos. Airbnb, al igual que Uber, forma parte de lo que suele denominarse economía colaborativa, una tendencia de negocios que facilita que las personas compartan bienes y servicios a través de plataformas digitales. En el caso de Airbnb, la compañía conecta a viajeros con personas que ofrecen en alquiler sus casas o habitaciones de sus casas. ¿Podemos ver cómo funciona, concretamente, el servicio?

JORDI TORRES (JT) —Airbnb es un mercado comunitario que se basa en la confianza en el que cualquier persona, de forma gratuita, puede publicar su anuncio de su casa y abrir las puertas a viajeros que vienen de más de 190 países. Es una transacción online en la que la plataforma conecta oferta y demanda. El precio lo decide el propio anfitrión, que es libre de aceptar cualquier solicitud de reserva, y luego es una transacción entre personas en la que nosotros generamos un entorno de confianza y de mucha seguridad.

EC —Ustedes destacan las ventajas, ¿cuáles son en comparación con los servicios tradicionales de inmobiliarias u hoteles?

JT —Nosotros hemos visto en los últimos años una tendencia que apuntaba a una renovación un poco de la industria en cuanto al tipo de experiencia que busca el viajero. Ya no es tanto una acomodación de espacio en sí, sino la experiencia de viaje que te da descubrir un destino a través de los ojos de un local. Conectar con personas de Montevideo, de punta, de cualquier población de Uruguay, de alguna manera te ayuda a enfocarte más en la experiencia. El anfitrión tiene un rol muy importante, es un poco el que construye nuestra proposición de valor.

EC —Esas serían ventajas en cuanto al tipo de alojamiento al que se termina llegando, el tipo de relación con los propietarios o la familia. ¿Cuáles son las ventajas en cuanto a la forma de acceder, de concretar ese arrendamiento?

JT —Como decíamos antes, conectando directamente con el anfitrión. Es una plataforma muy eficiente, tenemos ya más de 2 millones activos en 191 países. Es una manera de que cualquier persona se conecte a nuestra plataforma, no necesita un espacio nuevo. Desde el punto de vista económico es muy eficiente, porque en muchos casos la casa de uno es el activo financiero principal de una familia y [se puede] sacarle ese rendimiento extra, ya sea a una habitación que tenemos disponible o a un departamento entero cuando estamos de viaje. Esa eficiencia hace que la plataforma sea muy flexible.

Hemos visto que esa flexibilidad permite dar una respuesta muy rápida a las ciudades en momentos de demanda pico. Lo hemos visto en el Mundial [de Fútbol] de Brasil de 2014, lo veremos probablemente en los Juegos Olímpicos, de los que somos sponsor de acomodación alternativa. Eso permite a las ciudades desarrollar capacidad instalada muy rápidamente y solucionar un pico para que estos eventos generen mucho retorno para la población.

EC —El arrendamiento se puede realizar hasta por un día.

JT —Correcto, las condiciones de reserva las decide el propio anfitrión, el tiempo mínimo de reserva es una noche y esa flexibilidad permite ocupar una noche, un fin de semana, una semana o incluso estadías más largas.

EC —Me gustaría preguntar a propósito de garantías. Vemos por un lado qué garantías le ofrece Airbnb al anfitrión, por ejemplo, en cuanto a daños que pueda producir la persona que llega en la habitación o la casa, o en cuanto a seguridad. Algún oyente puede preguntarse cómo sabe el dueño que el pasajero que recibe no es un loco o un ladrón o un asesino.

JT —Son preguntas muy legítimas, entendemos que es un acto muy íntimo abrir las puertas de la casa de uno. Airbnb desde el primer día trabaja muy duro para que la plataforma sea sinónimo de confianza y seguridad, tenemos muchas medidas, más de 40, que trabajan en esa dirección. Para el anfitrión es muy importante la verificación de identidad, nadie es anónimo en nuestra plataforma, ya sea conexión a las redes sociales, verificación del documento de identidad, del correo, del número de teléfono, del método de pago…

La transacción se concreta antes de que empiece la experiencia, el dinero llega a las manos de Airbnb en el momento en el que se confirma la reserva y solo se entrega al anfitrión 24 horas después del check in.

Además, para el anfitrión tenemos una garantía de US$ 1 millón como seguro a la propiedad. En el caso eventual, muy poco frecuente, de que pase alguna cosa, más allá del propio depósito de seguridad que haya decidido el anfitrión [que se retiene al viajero] tenemos a disposición esta cobertura del seguro, que da respuesta a los casos extremos.

EC —Usted hablaba a propósito de los datos que están muy prolijamente recopilados a propósito de la persona que está alquilando esa habitación o esa casa, pero una cosa es quién es y otra cosa es su conducta. ¿Cómo se sabe a propósito de la conducta del viajero?, ¿cómo sabe, quien pone su casa a disposición, qué tipo de persona es esa que viene?

JT —Primero se genera una confianza antes de iniciar el viaje, ningún anfitrión tiene la obligación de aceptar una reserva y en esa interacción con el viajero -a través de chat y de conversaciones- previa a la experiencia puede decidir si es una persona que le interesa para su casa. Entiende los motivos del viaje y empieza a generar esa confianza.

Además somos muy robustos con el tema del sello de credibilidad, que te da un perfil completo. Cada transacción que haces en Airbnb deja un review, una reseña, por parte de ambas partes: el viajero y el anfitrión. Muchos anfitriones que arrancan en nuestra plataforma se marcan como un estándar de calidad aceptar solamente a viajeros que tengan opiniones pasadas positivas de otros anfitriones. Esa confianza se va construyendo a medida que acumulas viajes, experiencias, y es la propia comunidad la que veta a los viajeros que tienen un comportamiento anómalo.

Además, en Airbnb damos una respuesta profesional a esa transacción. Tenemos un servicio de atención al cliente y equipos que monitorean el comportamiento de nuestros usuarios, y ejecutamos campañas correctoras de comportamiento para los usuarios que así lo necesiten. Incluso estamos dispuestos a desactivar tanto a anfitriones como a usuarios siempre que tengan alguna conducta que consideramos no aceptable con nuestros estándares de hospitalidad y calidad.

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EC —De algún modo estuvo respondida la pregunta a propósito de las garantías que el sistema le ofrece al viajero sobre quién es el dueño de casa: allí también existe una historia, información acumulada. Ahora, ¿qué garantías hay en cuanto a la calidad del alojamiento, a que lo que se está contratando efectivamente se cumpla, que la habitación o la casa esté limpia, no tenga humedades, que allí no haga un frío terrible si es invierno o un calor insoportable si es verano? Ese otro tipo de garantías para el viajero, ¿cómo se aseguran?

JT —Una vez más, el sistema de opiniones de experiencias pasadas informa sobre esa decisión antes del viaje. También ofrecemos un servicio de fotografía profesional gratuito para que los anfitriones puedan tener fotografías con el sello de Airbnb, que de alguna manera demuestran la credibilidad del espacio. El espacio luce tal cual se presenta en las fotos porque Airbnb envió a un fotógrafo profesional que, además de mejorar el anuncio y la conversión de reservas [para el anfitrión], da credibilidad al viajero.

En el eventual caso de que pase algo, de que en el check in veas que el espacio no está limpio, que hay algún tipo de problema que no estás dispuesto a asumir como viajero porque no cumple tus expectativas, tenemos atención gratuita 24 horas para que contactes. El dinero solo cambia de manos 24 horas después del check in y ese es justamente el margen que damos para que el viajero pueda contactar con nosotros y explicarnos la situación. Si consideramos que [el reclamo] es racional y que es una crítica objetiva, que tiene sentido, pues obviamente apoyamos [al viajero] en el nuevo proceso de reserva dándole nosotros mismos alternativas en la misma zona. Estamos tan comprometidos con nuestro estándar de calidad y nuestro apoyo al viajero en este caso que, incluso si no hubiera disponibilidad de un espacio [por medio de Airbnb] en la zona, estaríamos dispuestos a pagarle un hotel para dar una respuesta profesional en una transacción entre personas, que entendemos que puede tener cierto grado de incertidumbre en algunos casos.

EC —Airbnb pertenece al sector de la economía colaborativa pero es una empresa con fines de lucro. Puede preguntarse si no hay una contradicción allí…

JT —Nosotros entendemos que el consumo colaborativo es priorizar el acceso por encima de la propiedad; es el acceso a los recursos de manera eficiente y escalable, permitiendo un poco la descentralización de la creación de valor. Al final, con la plataforma hemos abierto las puertas a cientos de miles de familias en todo el mundo para que se conecten a voluntad y puedan sacar un rendimiento económico a sus casas en la medida que les sea conveniente. Airbnb, obviamente por la gestión, la creación y la mantención de esta plataforma tiene un retorno, es una empresa privada al fin y al cabo, pero creemos que al final el valor se reparte.

Entendiendo un poco la estructura de comisiones de Airbnb lo que sí vemos es que el gran porcentaje del dinero que se genera en la plataforma termina en manos del anfitrión, de la comunidad local. Hemos visto, con estudios de impacto económico en las ciudades donde tenemos un mayor mercado -París, Londres, Nueva York, etcétera-, los millones de dólares de impacto que genera a la comunidad local, mejorando un poco el consumo de proximidad, arrancando proyectos emprendedores, generando empleo… Para que tengas una referencia: de cada US$ 100 por noche que se lista un espacio, US$ 97 quedan en manos del propio anfitrión. Entonces, obviamente Airbnb es una empresa con ánimo de lucro, pero los economics del modelo apoyan mucho el desarrollo de la economía local de la mano de los anfitriones.

EC —Vemos, justamente, las comisiones: ¿cuáles cobra Airbnb a una parte y a la otra?

JT —Por la parte del anfitrión ese 3 % que mencionaba, de cada US$ 100 recibirá US$ 97. Los US$ 3 que no recibe no son comisiones propiamente para Airbnb sino gastos de transferencia de ese dinero que cambia de manos, muchas veces internacionalmente, pasando primero a través de Airbnb por temas de seguridad.

Por la parte del viajero cobramos un porcentaje en comisión como acceso a la plataforma. Esta comisión antes era de entre 6 % y 9 %, ahora estamos un poco más flexibles, intentando ajustarlo en función de la duración de la reserva, el monto total y la experiencia que estamos dando.

EC —¿Qué quiere decir eso? ¿Está subiendo la comisión?

JT —No, nos hemos marcado unos límites más flexibles, no es ni más alta ni más baja, estamos optimizando. Es difícil dar un rango, pero tentativamente está entre 6 % y 9 %.

EC —¿Y de qué depende, cuándo es 9 % y cuándo es 6 %?

JT —Tiende a bajar con la duración de la reserva y el monto total. Creemos que el porcentaje tiene sentido ajustarlo a la baja cuando el monto de la reserva es más grande, no es lo mismo pagar un 9 % por una noche que por una estadía de 60 días en una villa de millones de dólares la noche.

EC —Ustedes informan que tienen una oferta de alojamientos en 34.000 ciudades ubicadas en más de 190 países. ¿Están actualizados esos números?

JT —Sí, hemos añadido Cuba recientemente, hace unos meses, a la luz de la revisión de las condiciones del embargo entre EEUU y Cuba. Sí estamos en más de 190 países y 34.000 ciudades.

EC —¿Cuáles son los destinos con mayor movimiento?

JT —Los mercados más importantes, que están un poco en línea con las dinámicas del sector turístico global, son París y Nueva York. En América Latina destacan Río de Janeiro, Buenos Aires, y estamos empezando a ver más atracción en las zonas turísticas del Caribe y México.
Montevideo y Punta del Este, sobre todo, también es un destino con mucha tendencia regional.

EC —A eso iba: ¿cómo ha sido la evolución del mercado uruguayo para Airbnb?

JT —Hemos visto un crecimiento muy sano. De momento no hemos tenido campañas enfocadas en Uruguay, pero sí crecimiento orgánico, que es muy robusto, con más de 4.300 propiedades, habiéndose duplicado en el último año. Por el lado de los viajeros también, tanto la llegada como la salida de Uruguay se han más que duplicado en los últimos 12 meses. Esta es una muy buena señal y empieza a mostrar madurez en el mercado, sobre todo al ver que el viajero doméstico nos empieza a considerar como alternativa. Airbnb arranca normalmente como una plataforma que captura el viaje internacional, pero es muy buena señal que empiece a crecer para el viaje intrarregional y doméstico.

EC —Justamente, ¿podemos hilar un poco más fino sobre de qué origen son los viajeros que usan Airbnb para alojarse en Uruguay?

JT —En gran medida, tradicionalmente en los últimos dos años hemos visto que el viajero principalmente es de EEUU y de Europa, que son los mercados de origen donde tenemos más penetración de marca y atracción como modelo. Como esa evolución […] de mercado que vamos viendo empezamos a ver ya, sobre todo, argentinos, brasileños y uruguayos utilizando la plataforma para destinos en Uruguay.

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EC —Estamos conversando esta mañana En Perspectiva con Jordi Torres, director regional para América Latina de Airbnb. El nombre suena complicado, cuesta quizá traducirlo en letras. ¿De dónde viene esta serie de letras: Airbnb?

JT —En 2008 los fundadores Brian [Chesky], Joe [Gebbia] y Nathan [Blecharczyk] crearon Airbnb como respuesta a una necesidad. Vivian en San Francisco con un monto de renta bastante significativo, porque es una ciudad relativamente cara. Recibieron una notificación del casero de que les subía la renta y no podían pagarla por su situación económica en ese momento. Entonces decidieron abrir las puertas de su casa con unas camas inflables viendo que había una conferencia de diseño en la ciudad que tenía a los hoteles a máxima ocupación. Montaron una pequeña página web y ofrecieron cama inflable y desayuno, Air bed and breakfast, y eso evolucionó a un nombre más corto. Es anecdótico, pero arranca desde la historia de la creación de la empresa.

EC —Que no es la única en este rubro. Si bien es quizá de la que más se habla, por lo menos en esta zona, tiene sus competidores, incluso locales. Desde la audiencia nos pregunta un oyente: “El sitio Casas en el Este, ¿no es igual? Es local pero en definitiva ofrece el mismo tipo de servicios”.

JT —Sí, entendemos que hay otros operadores que operan el mismo espacio. Al final la posición de valor de Airbnb es conectar a esa comunidad local, generar experiencias de viaje de la mano de un anfitrión y dar esa respuesta profesional con nuestras garantías de seguridad y confianza. Entendemos que no somos los únicos players. Tendemos a tener la sensación de que en la variedad y la amplitud de nuestra oferta está un poco la lealtad de los miembros de nuestra comunidad, que nos da un poco esa ventaja competitiva, pero obviamente es un espacio abierto a más de uno.

***

EC —Estamos conociendo En Perspectiva a Airbnb, una de las empresas de lo que algunos llaman economía colaborativa, otros, en términos más amplios, economía de Internet. Las nuevas tendencias de negocios que se han abierto a partir del desarrollo de Internet, sobre todo con la mejor conectividad y la implantación, la cobertura de los teléfonos móviles.

El diálogo es con Jordi Torres, director regional para América Latina de Airbnb, a quien hemos contactado en Miami.

Dice uno de los oyentes que estuvo en octubre y noviembre en Nueva York y se alojó vía Airbnb. Está satisfecho con el servicio, todo fue impecable. “También vi que los principales sponsor de la maratón de Nueva York eran Tata Consultancy y Airbnb. Espero que suceda lo mismo acá con Uber, libre competencia”, etcétera.

Efectivamente, ustedes están teniendo este tipo de presencia como sponsor. Eso da una pauta de la forma en que están penetrando en los mercados, ¿no?

JT —Sí, es una manera de ganar visibilidad en los mercados tanto de origen como de destino. En este caso creemos que, sobre todo, aplica a tipos de eventos que atraen a mucha gente. De la misma manera que fuimos sponsor en la maratón también somos partners de los Juegos Olímpicos, por ese alto volumen de viajeros que se espera y porque creemos que podemos dar una respuesta muy profesional para las ciudades. Este tipo de sponsoreos encaja mucho en el concepto [de Airbnb].

EC —Hablemos justamente de cómo se van insertando ustedes en los mercados, las resistencias que se generan y las adaptaciones que hay que preparar. El presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Uruguay, Juan Martínez, dijo que si bien son conscientes de que Airbnb «llegó para quedarse», su «actividad debe estar regulada». Por ejemplo, explicó que uno de los problemas con esta plataforma es que se ofrecen edificios enteros o alojamientos que son verdaderos «hoteles o complejos turísticos encubiertos» que no pagan impuestos y no son supervisados. ¿Qué responde usted a una objeción como esta?

JT —Primero de todo: completamente de acuerdo con que Airbnb está para quedarse y con que apostamos por una revisión de la regulación que nos legitime, no existe la posibilidad a largo plazo de que Airbnb siga operando en un marco regulatorio obsoleto. Como modelo nuevo necesita una revisión del entorno regulatorio para que, de alguna manera, se considere esta nueva forma de entender la acomodación y este tipo de oferta no profesionalizada que trae nuestro tipo de anfitriones.

En el ejemplo concreto que mencionaba, de edificios enteros, obviamente pueden existir agentes, muy pocos en porcentaje, que abusen de la plataforma y que intenten capturar demanda a través de ella sin optar por modelos que se les adapten. Edificios enteros que actúan como hoteles ilegales no están pensados para existir en nuestra plataforma. Hemos arrancado en varias ciudades diálogos con el regulador y con los Gobiernos locales para identificar a estos malos actores, si se me permite, e incluso expulsarlos de la plataforma.

Estamos plenamente en línea con la sugerencia de que este tipo de actores no pueden vivir en nuestra plataforma y que es competencia que no queremos traer al mercado. Estamos en línea de trabajar con los Gobiernos para que así sea.

EC —La Asociación de Hoteles y Restaurantes de Uruguay está organizando un congreso latinoamericano, que tendrá lugar en nuestro país, para discutir qué acciones tomar para competir con servicios como los de Airbnb y además para discutir qué regulación debe haber para este tipo de empresas que operan a través de Internet. Según lo previsto, este congreso se desarrollará el 4 y 5 de abril, reunirá a empresarios, gremiales y ministerios de Turismo de toda América Latina, contará con el apoyo de la Organización Mundial de Turismo, la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes y, en el caso de nuestro país, el Ministerio de Turismo. Están invitadas las inmobiliarias, el Gobierno e incluso Airbnb. ¿Ustedes, efectivamente, van a participar?

JT —No creo que tengamos confirmada la asistencia en este momento, no me consta.

EC —¿Pero suelen participar de ámbitos como estos?

JT —Creo que cada una de las oportunidades de diálogo se evalúa. No me toca a mí, no soy del equipo encargado de encarar este tipo de conversaciones. En cualquier caso, ya sea en este propio evento, en otros o en conversaciones que vayamos generando, Airbnb ya tiene un diálogo abierto con las autoridades uruguayas para discutir este nuevo marco regulatorio. Obviamente todos los agentes que operen en el sector turístico tendrán una voz en ese diálogo abierto sobre cómo podemos conseguir una regulación que nos legitime.

EC —Pero, ¿qué grado de regulación están acostumbrados a aceptar? Hay países donde se han integrado formalmente, países en los que han optado por no operar…

JT —Tenemos un compromiso desde hace unos meses -que hubo un congreso muy formal, muy visible- que se llama Community Compact. Uno de los compromisos a nuestra comunidad y a los Gobiernos en las ciudades donde operamos, es que tenemos una clara voluntad de entender las necesidades de cada ciudad. Creemos incluso que Airbnb no debería ser regulado por legislación a nivel estatal muchas veces, ya que cada ciudad tiene particularidades muy diferentes por la presión que genera el turismo, los problemas que puedan tener en cuando al precio de la vivienda… Una serie de particularidades que deberían converger a una solución muy a nivel de ciudad.

Esa es la voluntad que tenemos. Estamos dispuestos a pagar impuestos y a tomar las medidas necesarias para brindar transparencia y visibilidad a nuestra operación y para asegurar de alguna manera que el impacto de Airbnb es positivo para la comunidad.

Nosotros creemos en la proposición de un marco regulador para nuestro modelo, creemos en esta dinámica económica que da dinero a las comunidades locales y a las familias de los anfitriones. Entendemos que, como nuevo modelo, tenemos que ser regulados para que otros métodos de acomodación se sientan sanamente amenazados, y lo digo porque creo que la competencia es buena, pero tiene que ser legítima.

Nosotros no nos vemos como competencia de ningún modelo tradicional, creemos que somos complementarios a la oferta existente porque atraemos a viajeros adicionales. En ciudades muy penetradas [por Airbnb], como París o Nueva York, hemos visto que la ocupación hotelera no ha caído en la medida que Airbnb ha crecido. Eso quiere decir que expandimos el tamaño del pastel para esas ciudades.

Este es el diálogo abierto que queremos tener tanto con ciudades como con otros representantes del entorno turístico y de la acomodación.

EC —Pero incluso en ciudades donde ustedes ya están muy consolidados, como Nueva York, todavía hay recelos y zonas grises. Nicolás Batalla usó Airbnb hace pocos meses allí.

NICOLÁS BATALLA (NB) —Sí. Yo fui en octubre, era un recorrido que incluía a varias ciudades, fui a hoteles en la mayoría de ellas pero en Nueva York los precios estaban fuera de mis posibilidades. Ahí conocí Airbnb y terminé alquilando un apartamento.

La contratación del servicio se dio de manera muy sencilla, lo curioso fue que cuando llegamos el anfitrión nos pidió que no fuéramos al apartamento sino que lo esperáramos en la esquina, algo curioso, habíamos llegado de noche… Él nos ayudó a llegar con el equipaje hasta el apartamento y nos pidió que, si nos cruzábamos con algún vecino del edificio, no dijéramos que estábamos alquilándolo sino que éramos amigos de unos amigos. La explicación que nos dio fue que, si se descubría que se había contratado el servicio a través de la página, estaba sujeto a multas importantes, nos habló de miles de dólares.

EC —¿Qué dice usted de una situación como esta?

JT —Hay dos tipos de conversaciones que se tienen que existir. Una es con el propio Gobierno, para normalizar y legitimar a la comunidad Airbnb como tal, y otra a nivel edificio, muchas veces, porque el contrato de arrendamiento de un espacio no te permite subarrendarlo. Obviamente ahí la responsabilidad final recae en el anfitrión, que entiende la legalidad del edificio y de su contrato. Con más de dos millones de casas en más de 34.000 ciudades, muchas veces con normativas que cambian incluso en cada barrio, no tenemos el músculo para interpretar y entenderlas todas. Por eso esa responsabilidad se traslada al anfitrión, que es el último responsable de que la legalidad se cumpla en su totalidad.

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EC —Sí, pero es raro eso de que el huésped tenga que estar fingiendo un personaje, digamos.

JT —Sí, es raro y para nada lo animamos, entendemos que el viajero no tendría que pasar por ese proceso. Esto marca un poco que faltan conversaciones y que necesitamos normalizar Airbnb en estas ciudades. Nuestra visión es que Airbnb sea un modelo de acomodación tan natural como cualquier otro y que el anfitrión, si cumple con la legalidad del contrato de arrendamiento que tiene para su casa, pueda operar porque la regulación de la ciudad lo permite. Obviamente a nivel edificio siempre dependerá de que el anfitrión se entienda con el propietario y la comunidad de vecinos. Eso podemos influenciarlo dando visibilidad al modelo, normalizándolo, hablando de la seguridad y comunicando de las bondades de nuestra plataforma, pero siempre dependerá de esa relación más vis a vis que probablemente no podemos controlar tanto. Sí estamos trabajando muy duro en generar esa visibilidad y esa regulación que normalice el modelo para la ciudad.

En un mundo ideal, y probablemente a unos meses vista –porque la situación en Nueva York, aun siendo compleja en sus orígenes, va avanzando, llegamos a acuerdos–, si se trabaja ese marco que nos ampare y que nos legitime, podríamos decir que Airbnb es 100 % legal en Nueva York, que los pasos que se han dado en la dirección correcta permiten que cada anfitrión pueda tener esa conversación sana con su comunidad de vecinos para llegar a acuerdos puntuales en cada caso y que los viajeros que llegan a la ciudad no tengan que pasar por esa situación en el momento de la reserva.

Dicho eso, me parece un caso relativamente excepcional porque en Nueva York, con decenas de miles de anuncios activos, no tenemos a tantas personas pasando por esa experiencia.

EC —Algo parecido plantea Mónica, que nos escribe desde un hotel de Montevideo: “En Uruguay día a día debemos enviar un informe a la policía para verificar que quien reserva no sea una persona buscada o que haya cometido delitos”. Parece claro que los arrendamientos que se realizan a través de Airbnb no cumplen con este trámite. ¿Ustedes están dispuestos a empezar a cumplir con este tipo de normas?

JT —Hemos experimentado –y estamos en posibilidades de poder ofrecer ese servicio en Uruguay y en cualquier otro país– con tener un background check a través del cual de alguna manera conectarnos con las autoridades antes de la transacción y de una primera reserva, en el momento del registro. Estamos explorando en esa dirección.

Una vez más, nuestro compromiso con la seguridad y la confianza es alto y, obviamente, si esta medida apoya a la seguridad, estamos dispuestos a explorarla y creemos que tiene viabilidad en muchos países en los que operamos.

EC —Otro punto que está en el debate a propósito de la competencia de Airbnb en Uruguay: en nuestro país el alquiler de inmuebles paga el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, 10,5 %, y por ley las inmobiliarias son agentes de retención de este tributo. En los arrendamientos que se hacen a través de Airbnb esta posibilidad de retención no existe porque la empresa no está ubicada en Uruguay, no está registrada en el Ministerio de Turismo. Ese es uno de los factores que las inmobiliarias formalmente establecidas denuncian como competencia desleal. ¿Qué dicen ustedes?

JT —Completamente de acuerdo. Al no estar registrados en cada uno de los 191 países en los que operamos no podemos ejercer esa responsabilidad que mencionas. Dicho eso, trasladamos la responsabilidad fiscal a nuestros usuarios, pero también creemos que existen posibilidades de integración a nivel producto: que no tengamos que tener presencia física pero que el propio producto de alguna manera ya participe de esa retención de impuestos. Siempre y cuando estemos hablando de tasas turísticas, de ocupación, podemos explorarlo. Lo hemos hecho en otros mercados y forma parte de las propuestas que estamos discutiendo con el Gobierno de Uruguay. Estamos plenamente en línea de poder apoyar en cuanto a la recaudación de impuestos y estamos afinando el modelo para que la propuesta funcione para ambas partes.

EC —Por otro lado, también acá en Uruguay, la inmobiliaria le cobra al arrendador una comisión por la transacción que a su vez está gravada con el Impuesto al Valor Agregado (IVA). En el caso de ustedes ese IVA no existe. ¿Han tocado este tema con las autoridades?

JT —Ese tema no. En la naturaleza del modelo [de Airbnb] no existe esa comisión al anfitrión, solo se retiene el 3 % y no es una comisión sino simplemente un costo de transferencia. Por lo tanto, creemos que es una compensación que aplica menos que la anterior, que se asegura que el 97 % del dinero, que es lo que llega a las manos del anfitrión, esté propiamente integrada con la normativa fiscal local.

EC —Ustedes conocen el artículo 675 de la Ley de Presupuesto, que se votó el año pasado, dice: “Todas las entidades, residentes o no, que intervengan directa o indirectamente en la oferta o en la demanda de la prestación de servicios de transporte terrestre de pasajeros o de alojamiento turístico, por parte de personas físicas o jurídicas que no estén debidamente habilitadas para el desarrollo de tal actividad, serán solidariamente responsables por las obligaciones tributarias y las sanciones aplicables a estas últimas”.

Es una norma que, por lo visto, apuntaba a trasladar a las tarjetas de crédito, por mencionar un ejemplo, una parte de la responsabilidad por los tributos que no estuvieran pagándose. ¿Qué está ocurriendo con esta norma en su aplicación en la práctica?

JT —Al final las leyes de presupuestos generales que generaron un marco de operación del 2016 al 2019 contemplan cientos de provisiones, la que mencionas es una que claramente nos interesa entender. Estamos en el proceso de interpretar las consecuencias e incorporarlas a las propuestas, ya que tenemos un diálogo abierto –incluso desde antes de la aprobación de esta ley– con el Gobierno. Estamos en la línea de entender las implicaciones y solucionarlas con una propuesta. Entendemos que nos puede impactar, estamos en el proceso de entenderlo y de trabajar con las autoridades para llegar a un acuerdo que operativamente funcione.

EC —Para terminar: ¿cuándo es que ustedes van a entregar esa propuesta de la que hablaron con las autoridades?

JT —Esperemos que en las próximas semanas, creemos que merece la pena trabajarla para que sea una propuesta sólida, muy bien pensada, apalancada en ejemplos internacionales pero reconociendo las particularidades locales, y queremos ser muy responsables con una propuesta que defienda y articule a nuestra comunidad y que, a la par, sea muy beneficiosa para Uruguay.

EC —Cuando dice que será a la brevedad, ¿en qué plazo está pensando?

JT —Esperemos que en semanas.

***

Transcripción: Andrea Martínez

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Olga María Aparicio López · Edit

    Estimado Sr. Jordi Torres.

    Soy host en cuba yestoy muy contenta con airbnb. Pero quiero hacerle llegar que a pesar que airbn ha sido muy seria en los envíos de los pagos, VaCuba no lo está siendo tiene atrasos de más de 20 días y como comprenderá esto hace que no sintamos una total seguridad como hasta ahora.
    Nadie nos da una respuesta de por qué si Airbnb cumple , no nos llega el dinero.
    Saludos

    Olga Ma. Aparicio López

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