Entrevista central, martes 3 de mayo: Camelia Huino, Carlos Varela

Entrevista con Camelia Huino, vecina de la zona de Parque Rodó, y Carlos Varela, alcalde del Municipio B.

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Martes 03.05.2016, hora 8.22

EMILIANO COTELO (EC) —Un grupo de vecinos del Parque Rodó vienen movilizándose debido a los ruidos molestos y otros inconvenientes que padecen. ¿La causa? La movida nocturna que ha ido creciendo en los últimos años en los boliches de la zona. Música a volumen demasiado alto, gritos en las veredas hasta altas horas de la madrugada, bocinas y alarmas de autos que suenan sin parar son algunos de los factores que alteran el sueño de muchas familias, no solo en fines de semana, sino también en días hábiles.

¿Qué gestiones han hecho estos vecinos ante las autoridades? ¿Cuál ha sido el resultado hasta ahora? ¿Qué medidas proponen?

Vamos a conversar con Camelia Huino, que es vecina de esa zona, hace 25 años que vive allí y representa a los residentes, y con el alcalde del municipio correspondiente, el Municipio B, Carlos Varela.

Empecemos escuchando a los vecinos.

Camelia, usted forma parte de un grupo de vecinos del Parque Rodó que desde hace dos años vienen denunciando la situación que se vive en la zona. Concretamente, ¿cuáles son los problemas?

CAMELIA HUINO (CH) —Somos un grupo de vecinos que hace dos años que estamos yendo a las oficinas que corresponden, como se debe empezar todo trámite. Primero asesorándonos dónde teníamos que hacerlas, porque no lo teníamos muy claro, personalmente no sabía dónde, entonces me asesoré en la Defensoría del Vecino qué era lo que tenía que hacer, dónde, cómo, cuándo, por qué. Es todo un proceso; incluso la Intendencia te dice “tenés que dejar pasar los procesos”. A mí lo que me sirve es que lo cierren, pero si la Intendencia va y cierra, no se debe, porque hay un proceso, el empresario tiene el derecho a tener su tiempo para reformar, para hacer esto, lo otro, porque los miden y todo.

EC —Vamos por partes. ¿Cuáles son los problemas?

CH —Los problemas son el ruido de música, que es y no es, porque se puede solucionar; el problema es el ruido social, el ruido de la gente, de cientos y cientos y cientos de personas que circulan durante toda la noche por todas las arterias estas, que son Canelones, Blanes, Pablo de María, Jackson, bulevar España, Charrúa, Guaná, Maldonado. En una cantidad de cuadras, más o menos unos 500 metros, tenemos 25 boliches al día de hoy; hay dos en pronta apertura, está todo viento en popa como que se van a abrir. El tema es que tampoco sabemos qué tipo de emprendimiento va a ser, porque estos boliches mutan, empiezan como un restopub, un restaurante, una parrillada, y después de la 1 de la mañana mutan y son boliches bailables. Son chicos, no tienen capacidad para albergar muchísima gente para hacer un baile, entonces la gente no entra, se queda en la calle. Y llega un momento en que en la puerta del boliche hay 200, 300, 400 personas, la onda es estar en la calle, pareciera. En realidad no es la onda, pero no tienen capacidad para meter toda esa gente adentro. La Intendencia también controla la cantidad de gente que entra.

EC —Están esas razones, y supongo que hay otra también, una especie de paradoja, la consecuencia de las normas que prohíben fumar en espacios cerrados de uso público, las que se implementaron durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, que hacen que una parte de la concurrencia a estos boliches termine instalándose afuera.

CH —Sí, pero –estuvimos investigando las leyes– tampoco se puede fumar en el predio edificado del local. No podés fumar en la puerta tampoco, eso está prohibido. Si vamos a las leyes, hay cantidad de leyes que no se cumplen. Tampoco se puede tomar alcohol en la vía pública.

EC —En resumen, por un lado están los ruidos que se generan dentro mismo de estos locales, pero ustedes sobre todo ponen énfasis en lo que pasa afuera. [Estamos viendo en la emisión web algunas imágenes que ustedes trajeron de lo que ustedes viven, de lo que es la situación cotidiana en las noches].

CH —Eso es un sábado a las 2.45 de la mañana, sábado para domingo. Parece 18 de Julio un Día del Centro, un viernes antes del 24 de diciembre.

EC —Es una multitud, sobre todo de jóvenes.

CH —Imaginate lo que es dormir ahí, tratar de dormir ahí, porque no podés, obviamente, con ese ruido toda la noche. Porque no es que empiece a las 12 y termine a las 3; sigue, hay veces que están hasta las 7, las 8, hasta las 9 de la mañana vemos gente; no solo vemos, la escuchamos. En algún momento tiene que terminar, tiene que estar regulado.

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