Entrevista central, miércoles 23 de marzo: Fernando Ravsberg

Entrevista con Fernando Ravsberg, periodista uruguayo residente en La Habana y colaborador de En Perspectiva.

EN PERSPECTIVA
Miércoles 23.03.2016, hora

EMILIANO COTELO (EC) —Barack Obama, el presidente de EEUU, cerró ayer su histórica visita a Cuba, destinada a consolidar la normalización de las relaciones, que fue anunciada en diciembre del año 2014.

En sus tres días en la isla, Obama insistió en la necesidad de reconciliar a los dos países luego de 50 años de tensiones pero sin eludir las diferencias políticas que existen entre ellos. En ese sentido, hizo un mea culpa por el embargo comercial a Cuba aprobado por el Congreso estadounidense en 1960, pero también pidió mayor libertad en la isla.

El punto más alto de esa campaña tuvo lugar ayer de mañana, en el discurso al pueblo cubano que pronunció en el Gran Teatro de La Habana, ante 1.200 invitados y emitido en directo por la televisión oficial.

[Audio Obama]

El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano. And to President Castro, who I appreciate being here today, I want you to know, I believe…

[Fin audio]

EC —“El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano”, decía Obama, en español, y luego agregaba, en inglés: “Y al presidente Castro, quien aprecio que esté aquí hoy, quiero que sepa que mi visita aquí demuestra que usted no debe temer a EEUU. Y dado que usted está comprometido con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, yo también estoy confiado en que usted no necesita temer las voces del pueblo cubano y su capacidad de expresarse, reunirse y votar por sus líderes. De hecho soy muy optimista de cara el futuro, porque confío en que los cubanos van a tomar las decisiones correctas”.

Si bien los choques entre Obama y Raúl Castro en torno a los derechos humanos fueron, tal vez, lo más comentado, la agenda de actividades abarcó otros temas importantes. Entre ellos, la cooperación económica entre EEUU y Cuba. Por ejemplo, el lunes el mandatario estadounidense y una delegación de empresarios de su país se reunieron con cuentapropistas cubanos a los que se les prometió apoyo para impulsar el desarrollo del sector privado. Además, Obama anunció que Google se propone incursionar en la isla para extender el servicio de Internet, incluyendo numerosos proyectos de wi-fi gratuita.

Hemos incluido cantidad de noticias sobre este tema en estos días, hemos tenido ya contactos con La Habana y con Washington. Pero ahora que terminó esa presencia de Obama en Cuba nos interesa hacer un balance, sobre todo del lado cubano. Para eso recibimos de nuevo a Fernando Ravsberg, periodista uruguayo radicado en La Habana, [responsable del blog Cartas desde Cuba], corresponsal de Público, de España, y colaborador de En Perspectiva.

Te propongo que en primer lugar nos detengamos en las actividades que cumplió Obama en su último día: su reunión con representantes de organizaciones disidentes, el discurso en el Gran Teatro de La Habana, Alicia Alonso, y la asistencia, junto con Raúl Castro, al partido de béisbol entre equipos de los dos países. Vamos primero por la relación con los disidentes, ¿cómo fue en general?

FERNANDO RAVSBERG (FR) —Creo que fue relativamente escasa. Invitó a una docena de disidentes, estuvo apenas una hora y poco hablando con ellos, y realmente la propia delegación estadounidense no le dio mucho vuelo al asunto. Fijate que en el discurso principal de Obama, el que es transmitido para toda Cuba, él no menciona ni una sola vez a los grupos disidentes.

EC —Es cierto…

FR —Sí habla de derechos humanos, pero no los menciona. Eso es raro, porque incluso el ex presidente Jimmy Carter cuando habló en la televisión cubana se dedicó justamente a elogiar a los opositores, en ese caso a Oswaldo Payá y el Proyecto Varela. Creo que lo más destacado es eso y el hincapié que Obama hace en otro sector, que es al que está apostando para promover los cambios dentro de Cuba: los cuentapropistas, los trabajadores autónomos no estatales, los cooperativistas, y el pequeño empresariado que está surgiendo en Cuba. Creo que ahí es donde él centra más toda la política de EEUU. Él llega incluso a llamar por sus nombres en el discurso a cuentapropistas con los que habló, como el peluquero Papito Valladares. Él directamente apunta hacia ese sector como uno que tendría más facilidad de promover cambios en Cuba que los disidentes.

EC —Esa es tu lectura: que la política que está impulsando EEUU ahora en relación con Cuba canaliza la expectativa de promoción de cambios en el terreno económico y empresarial y no tanto en lo que puedan hacer los militantes opositores.

FR —Es que realmente los militantes opositores no han podido hacer mucho, siguen siendo más o menos el mismo número de gente, son grupitos pequeños, están aislados… Realmente seguir apostando por ellos gastándose US$ 20 millones al año para financiarlos, para los resultados concretos que han dado a EEUU, creo que no es factible. Yo tengo la idea de que esos US$ 20 millones que EEUU dedica a la promoción de la democracia [en Cuba] van a ser desviados hacia los emprendedores y los cooperativistas en forma de créditos para desarrollar sus empresas, para apoyarlos, etcétera. Creo que ahí viene.

Además, me parece que realmente podrían impulsar cambios, son gente que está muy integrada [a la sociedad]. Papito, el peluquero que mencionó Obama en el discurso, no solamente tiene una peluquería, ha hecho un proyecto en su barrio: enseña a los muchachos jóvenes, ha creado un museo de la peluquería, hay restaurantes… Ha creado incluso la cuadra de los peluqueros. Esa integración social que tienen los emprendedores y la aceptación social que tienen, no la tienen ni la han tenido nunca los disidentes.

EC —Volviendo a los grupos disidentes, hay un detalle que capaz que vale la pena anotar al pasar: algunos de ellos apoyan esta nueva política que está siguiendo EEUU, pero otros no y la critican. ¿Cómo juega ese factor?

FR —Sí, están divididos en eso, hay algunos que se dan cuenta de que si EEUU les resta el dinero con el que los financia es prácticamente el tiro de gracia a la oposición, y temen mucho eso. Ahora mismo yo estaba leyendo las declaraciones de Berta Soler, la referente de las Damas de Blanco, y ella dice: Bueno, está bien, es verdad que los problemas entre cubanos tenemos que resolverlos nosotros, pero para eso queremos contar con el apoyo del Gobierno estadounidense. O sea, se sigue buscando ese respaldo que es el que los ha mantenido en pie hasta ahora. Creo que si esto sigue avanzando en el rumbo que está tomando Obama la disidencia, que ya está muy muy muy desintegrada, va a terminar desapareciendo.

EC —Me gustaría que analizáramos un concepto que Obama utilizó y repitió varias veces a lo largo de sus presentaciones en estos días. La forma como él concibe cómo se van a dar los cambios en Cuba.

[Audio Obama]

Obama dijo: “Con el presidente Castro continuamos con serias diferencias, incluidos los temas de democracia y derechos humanos. El presidente Castro y yo tuvimos una conversación muy franca sobre estos temas. EEUU reconoce los progresos que hizo Cuba como nación, sus enormes logros en educación y salud. Y, tal vez más importante, afirmo que el destino de Cuba no será decidido por EEUU ni ningún otro país. Cuba es soberana y correctamente tiene un gran orgullo, el futuro de Cuba será decidido por los cubanos, no por nadie más”, enfatizaba Obama.

¿Cuánto se ha hablado de esto? ¿Cómo lo observaste tú?

FR —Realmente yo creo que es la declaración más importante de la visita, porque es un punto de partida que no se había dado hasta ahora. Un politólogo cubano, [Luis] Suárez, decía que lo que tenemos que buscar es la anormalización de las relaciones con EEUU, porque lo normal es que EEUU se meta en la política cubana. El hecho de que un presidente estadounidense acepte que no puede meterse en la política de Cuba es tan importante, creo yo, como cuando el presidente [John F.] Kennedy se comprometió con los soviéticos en la negociación de la crisis de los misiles a no invadir Cuba.

EC —Esa parte sin duda que es muy importante pero tiene un matiz, cuando él dice: el futuro de Cuba será definido por los cubanos, no por nadie más. Ahí está hablando de la gente, del pueblo de Cuba, está como salteándose a las autoridades.

FR —En realidad no es tan específico, habla de los cubanos en general, no separa a las autoridades. El discurso fue muy hábilmente escrito y muy bien dicho en el teatro. Realmente es un discurso que dice muchísimas cosas pero que también apela mucho al corazón de los cubanos, fue muy emotivo. Realmente los argumentos que él plantea… Por ejemplo, en lo que hablábamos ahora mismo [Obama dijo]: no vamos a meternos más en la política cubana. Bueno, pero siguen dando el dinero a la disidencia, o sea que siguen metiéndose en la política cubana. O sea, el tema ahora es cómo llevar a la práctica todos estos factores. Tienen una emisora de radio y otra de televisión, que consumen US$ 37 millones al año, dedicadas pura y exclusivamente a transmitir hacia Cuba y está financiada por el Gobierno estadounidense. Hay un montón de cosas que no tienen mucho asidero en lo que él dice, pero es muy emotivo y llegó al corazón de muchos cubanos. Fue muy, muy inteligente.

Fijate que desde antes de venir él habló con el cómico más importante de Cuba por teléfono, mandó un tuit hablando en el lunfardo juvenil y popular cubano -decía: “Qué bolá, cubanos”-, vino en un ambiente familiar con la mujer, las hijas y la suegra, se quitó la corbata… inmediatamente creó empatía con los ciudadanos y después los elogió. Llegó a decir en español que el cubano inventa hasta del aire, apeló al ego del cubano, habló de José Martí, puso al boxeador cubano [Teófilo] Stevenson a la altura de Mohamed Ali… Fue un discurso brillante. Incluso no subestimó la información política de los ciudadanos en Cuba tratando de vender un sueño americano barato. No, él habló y reconoció que en su país hay problemas raciales, que hay una extrema concentración de riqueza, que hay demasiado dinero en la política. Basado en esa realidad que el cubano ya conoce es que él afirma que la democracia estadounidense es la herramienta que ha sido capaz de ir mejorando la sociedad. Ahí empieza a venderlo.

EC —En varias de esas afirmaciones en el discurso de ayer Obama recogió aplausos, casi que ovaciones.

FR —Por supuesto, pero olvídate del teatro, en las calles, en las casas, en los bares donde la gente estaba viéndolo, no te digo que hubo aplausos porque no los vi, pero sí vi lágrimas y sonrisas, le estaba llegando al corazón de los cubanos. Fue realmente… Remató el gol final cuando sembró el sueño cubano. Fijate que dio a entender que los emprendedores en Cuba tienen la capacidad de hacer en la isla lo que los emprendedores emigrados lograron hacer en La Florida. Como si Cuba fuera un estado más de la potencia más grande del mundo, porque tú puedes hacer determinadas cosas en La Florida porque eres parte de esa potencia. Pero bueno, les vendió el sueño cubano en vez de venderles el americano, y eso fue brillante. Yo diría que fue una clase de comunicación política que dejó a las autoridades cubanas con la boca abierta, sin saber bien cómo actuar y cómo responder ante este monstruo de la comunicación.

EC —Tú decías que el impacto de un discurso como el de ayer fue bastante más allá del teatro en la medida que era transmitido por televisión y que buena parte de la población estuvo pendiente de él. Pero me vuelvo a centrar en el público que estaba allí, porque era especial, era invitado. No sé cómo fue seleccionado…

FR —Fue seleccionado en parte por el Gobierno cubano y en parte por la embajada de EEUU. Era un público dividido en tendencias.

EC —Lo digo porque cuando hablaba de lo que él le recomendaba a Cuba, los cambios que había que implementar, una de las frases fue que los votantes deben poder elegir su Gobierno mediante elecciones democráticas y libres. Ahí hubo aplausos y una ovación importante.

FR —Sí. Yo no sé si viste las imágenes, también había un sector bastante importante que no aplaudió eso, estaba dividido el teatro porque había invitaciones hechas por la embajada estadounidense y por…

Creo llegó más cuando él dijo -y ahí sí lo aplaudió todo el mundo- que debería ser más fácil abrir un negocio acá en Cuba. Un trabajador debería poder conseguir trabajo directamente con las compañías que invierten aquí. Dos divisas no deberían separar el salario que ganan los trabajos cubanos. Debería haber Internet disponible para toda la isla. Ese mensaje, referente a ese tipo de cosas que los cubanos sufren cotidiana y económicamente, te puedo asegurar que es un mensaje que llega mucho más que el de la democracia y los derechos humanos.

EC —Hablemos algo a propósito de ese capítulo: los emprendedores cubanos, los que se han animado y han encontrado una alternativa para sus ingresos familiares, dejando por el camino la otra posibilidad, la de emigrar.

Hay toda una comparación que se ha hecho entre la gente que el año pasado, cuando ya había empezado el proceso de normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba, decidió irse a EEUU y los que optaron por quedarse, muchos de ellos cuentapropistas o cooperativistas. Estos últimos no la tienen fácil, entre otras cosas porque, por mejor voluntad y empeño que pongan, buena parte del éxito de su negocio depende del Gobierno y del Estado. Por ejemplo, a la hora de obtener suministros para elaborar los alimentos o los platos de un restaurante.

FR —En realidad ya no funciona así. Creo que hay tres sectores: uno que está emigrando urgentemente, otro que se ha quedado aquí e incluso está aprovechando la emigración de los otros para comprarles las casas y montar negocios, y un tercero, que es cada vez más importante, que está integrado por los que están regresando. Son cubanos que se repatrian, readquieren todos los derechos que tiene un ciudadano en Cuba, y vienen a montar negocios con el capital que pudieron hacer afuera. Con US$ 40.000 o US$ 50.000 dólares puedes montar un negocio muy próspero que no podrías montar en EEUU o España. Están esos tres grupos.

EC —Es interesante eso de lo que pueden rendir estos negocios en Cuba en este momento. Pero hay que armarse de coraje para enfrentar trabas burocráticas, etcétera, ¿no?

FR —En realidad no, la licencia para un cuentapropista te la entregan en menos de 15 días. Después los insumos, por ejemplo, casi nadie se los compra al Estado, porque son muy caros, se compran a los campesinos y a los pescadores…

EC —¿Qué pasa con el que requiere insumos importados, por ejemplo?

FR —Ya hay en el país abastecedores del exterior que no pertenecen al Estado. Traen contenedores con comida, muebles, lo que tú les pidas, desde Panamá, Cancún o incluso EEUU: Tú pides, incluso por catálogo, y te lo traen como enseres personales, que pasan la aduana como para muchos cubanos, y después te lo venden a ti. Eso está funcionando tan bien que ya tenemos en La Habana, además del típico restaurante cubano, restaurantes suecos, rusos, hindúes, turcos, italianos, españoles, y todo eso requiere abastecimientos diferentes.

Ya hay también campesinos que ya no siembran lo que se les ocurre, sino que van, hablan con los dueños de los restaurantes y le preguntan qué verduras y qué cosas quiere que le siembre y en qué cantidad. Prácticamente tiene vendida toda la cosecha ante de tenerla, trabajan muy sobre seguro. La gente ha ido como acomodándose por sí misma ante la inexistencia de mercados mayoristas o de la posibilidad de importar como en otros países. Eso se ha ido armando. Desde mi punto de vista aquí hay dos procesos de cambio: hay una reforma que está haciendo el Gobierno arriba, que como dicen ellos es sin prisa pero sin pausa, y hay otra mucho más rápida que es la que está haciendo la gente por su cuenta.

Dicen que no se puede importar ropa: te permiten vender ropa que tú produces pero no la importada. ¿Qué hace la gente?, importa la ropa, tiene una costurera, le cambia la etiqueta, le pone una etiqueta de ellos y la venden como producida por ellos. De ese tipo de cosas hay en todas partes. Esa reforma que abrieron y que pensaron que podían controlar [desde el Gobierno], realmente se les ha ido de las manos.

EC —Entonces, la cooperación que ofrece EEUU, ¿qué podría aportar, concretamente?

FR —La cooperación de EEUU podría aportar insumos y créditos a los cuentapropistas. Hay que ver cómo va a funcionar eso en Cuba, porque EEUU está planteando que le va a dar toda la asistencia a los cuentapropistas y a las empresas del Estado les va a mantener cerrado el grifo. Hay que ver qué actitud toma el Gobierno cubano en ese caso. Pero, por lo pronto, creo que facilitar créditos e insumos. Incluso, según las leyes de EEUU, los cuentapropistas podrían exportar a EEUU. Esos son temas importantes que podrían dar un salto en el tema de los emprendedores y de la dimensión que puedan tener en Cuba.

EC —Siempre rebotamos de algún modo con el bloqueo comercial, cuyos límites es difícil entender ya a esta altura.

FR —Sí, es muy complicado, pero sigue existiendo. Hace nada más 15 días sancionaron a una empresa estadunidense importante por comerciar con Cuba. Este mismo año multaron a un banco por hacer transferencias en dólares, cosa que ahora parece que Obama ha cambiado. Lo cierto es que el embargo sigue y sigue impidiendo a Cuba entrar a los organismos internacionales, impidiendo que la moneda cubana pueda ser cambiada por otras divisas. Todo eso lo impide el embargo. Entonces, ¿qué pasa? el Gobierno cubano se ve obligado a comprar en euros, en dólares o en cualquier divisa y después vender a su población en unos papelitos que no puede volver a cambiar por divisas porque solamente valen en casa. Todas esas situaciones le generan realmente dificultades económicas al país en su conjunto. Todavía queda mucho del embargo en pie, diría que el 70 %.

Cuba no puede exportar… Por ejemplo, el principal mercado del mundo de habanos premium está en EEUU, que consume 300 millones, y Cuba no puede vender ni un tabaco allí. Realmente el embargo sigue perjudicando a la economía del país.

EC —Google, por ejemplo, no va a tener inconvenientes en operar con Cuba, en Internet está puesta una de las apuestas fuertes, ¿no?

FR —Sí va a tener inconvenientes…

EC —Me refiero a que no va a tener inconvenientes por el lado de EEUU.

FR —Claro. Ellos lo intentan, realmente lo intentan. Vinieron a Cuba hace unos meses y ofrecieron instalar wi-fi al 70 % de la población en un plazo de tres años de forma gratuita. El Gobierno cubano dijo: No, gracias. Como el dicho ese de que cuando la limosna es demasiado grande hasta el más pobre desconfía. El Gobierno cubano ha decidido seguir avanzando en el tema de Internet pero hacerlo con recursos propios, asociado con empresas chinas, manteniendo el control de las comunicaciones en manos del Gobierno cubano y no dejarla en las del Gobierno de EEUU.

Google es una empresa muy ligada al Gobierno estadounidense. Ahora Obama viene, como dijo él, de forma pacífica, pero hasta ahora era el Gobierno que estaba enfrentado a Cuba 100 %. Un funcionario cubano me decía: ¿Tú pondrías las comunicaciones de tu país en manos de un Gobierno que hasta el día de ayer estuvo queriendo destruirte? Y no, la verdad que no.

[El avance de Internet] es más lento pero se sigue abriendo: siguen abriéndose zonas wi-fi en los parques, las esquinas, en las calles; está dándose más Internet a la gente; se aumenta el ancho de banda… Es muy lento, todavía estamos como se estaba en el mundo hace diez años.

EC —El incidente con un periodista que preguntó por los presos políticos en Cuba, el partido de béisbol que vieron juntos ayer Obama y Castro, con esos temas venimos en la segunda parte de este análisis.

***

EC —El presidente de EEUU, Barack Obama, cerró ayer su histórica visita a Cuba, que duró tres días. ¿Qué saldo deja esa presencia vista desde el lado cubano? Estamos conversándolo con el periodista Fernando Ravsberg. En la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron Obama y Castro el lunes, luego del encuentro a solas que mantuvieron, quizás el momento más tenso o más comentado fue cuando un periodista de CNN, hijo de cubanos, le preguntó sobre los presos políticos en la isla. La pregunta iba dirigida a Castro y él terminó respondiendo de esta manera:

[Audio]

RAÚL CASTRO (RC) —Preguntó si hay presos políticos.

JIM ACOSTA —¿Por qué este país tiene prisioneros políticos cubanos?

RC —Está bien, es la única que te voy a permitir. Dame la lista ahora misma de los presos políticos para soltarlos. Mencionala ahora. ¿Qué preso político? Dime el nombre o los nombres. O cuando concluya la reunión me das la lista con los presos. Si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos.

[Fin audio]

EC —¿Cómo se observó dentro de Cuba ese momento incómodo por el que pasó Castro?

FR—Yo creo que realmente la gente aquí ya conoce cómo funciona esto, no es nada nuevo este tipo de problema o de escenarios. Realmente el Gobierno cubano no reconoce ahora ni reconoció nunca la existencia de presos políticos, ellos le llaman “presos contrarrevolucionarios”, pero al fin y al cabo son presos por razones políticas. Tal es así que a los diez minutos en redes sociales aparecían listas de presos.

El problema es que aquí nadie sabe bien. El Gobierno te dice que no hay presos políticos, que lo que hay son presos contrarrevolucionarios. Después aparece la opositora Comisión de Derechos Humanos y te dice que hay 47, después aparece otra organización disidente y te dice que hay 80, entonces yo creo que lo primero que sería necesario es que hicieran una lista seria de presos políticos, porque se supone que estamos hablando de presos políticos pacíficos. Hay otros que Cuba no va a soltar porque han participado en atentados, han matado gente, incluso han asesinado turistas o puesto bombas. Es otro nivel de preso político, que también es político porque todas estas actividades no las han hecho solamente por delinquir sino para conseguir fines políticos.

Eso es parte del entorno. Lo que pasa es que realmente Castro en 2010 vació las cárceles. En este momento puede ser que haya algunas decenas de presos políticos, entendiendo como tales a personas que estén ahí por expresar sus opiniones, por hacer actividades pacíficas en las calles o cosas por el estilo. Sí, habrá, pero realmente no hay una lista fiable…

EC —Ahí digamos que Castro aprovechó una debilidad tanto del periodista que había hecho la pregunta, que no tenía consigo la lista, como de las organizaciones opositoras, que mantienen discrepancias cuando tienen que enumerar cuántos son los presos políticos realmente en Cuba.

FR —Exacto.

EC —Esa es una manera de leerlo. Se complica todavía más el asunto porque, sobre todo en los últimos tiempos, es muy común en Cuba otro tipo de procedimientos. En ellos militantes opositoras, por ejemplo las Damas de Blanco, son detenidos pero por unas horas, como demorados, y después vuelven a la libertad.

FR —A veces ni siquiera son detenidas, las meten en un autobús y las llevan a las casas. Lo que les hacen es sacarlas de la calle. Pero técnicamente sí son detenciones, cortas pero detenciones.

EC —Una forma de ver este episodio es que Castro tuvo una salida hábil y tiró la pelota para el otro lado. La otra es que estaba incómodo, tuvo que inventar una respuesta, quizás hasta la tenía preparada, pero en ese y en algún otro de los puntos de la conferencia de prensa se lo vio titubeante, nervioso, enredándose con la traducción simultánea y los auriculares. Ese aspecto que mostró Castro y que afuera llamó mucho la atención, adentro, ¿tuvo repercusiones?

FR —Sí, la gente lo vio y se habló mucho de eso, de que ya está mayor, de que no tiene el carisma del hermano… Raúl Castro sin duda es un mejor administrador del Estado o del Gobierno pero no tiene ese carisma que tenía Fidel. La gente sí vio eso y vio la diferencia. No solamente entre Raúl y Fidel, también se palpó mucho la diferencia entre el político que llegaba de EEUU riéndose, bromeando, llegando al corazón de la gente, chisteando con los cubanos, y la seriedad de los políticos cubanos, no solamente por los que tienen 80 años, sino también por los que tienen 50. Estaban todos muy serios prácticamente todo el tiempo, no había expresiones normales como las que tenía Obama. Creo que es mucha falta de práctica, acá no tienen practica de enfrentarse a la prensa, realmente los políticos cubanos no…

EC —Hay quienes dicen que Obama le tendió una trampa a Castro con esa conferencia conjunta a la que lo empujó.

FR —Yo no sé si fue una trampa, porque se había pactado desde antes que iba a haber una conferencia de prensa y que iban a responder algunas preguntas. Lo que pasa es que la prensa fue mucho más condescendiente con Obama, ni siquiera la prensa oficial cubana le hizo una pregunta difícil a Obama, vamos. Esa fue una cosa que me sorprendió: cuando los medios oficiales cubanos tuvieron la palabra en vez de preguntarle a Obama y cuestionarle, como uno se imagina que hará un medio del Partido Comunista, lo que hicieron fue preguntarle a Castro lo que ya todos sabemos que piensa Castro. Fue muy condescendiente todo con Obama.

Castro, y yo te diría que todos los dirigentes cubanos, no participan en conferencias de prensa, no dan entrevistas a periodistas, entonces lo que por una parte los protege de la prensa, por otra parte los debilita en el sentido de que no saben cómo lidiar con nosotros como puede saber un Obama o un político que está acostumbrado a responder, a que lo ataquen, a que lo critiquen en público, etcétera. Incluso aquí las mesas redondas de debate se forman con gente que piensa igual, los debates no existen. No hay práctica en todo eso y eso quedó demostrado con la visita, porque del otro lado hubo una clase magistral de comunicación política, entonces eso quedó más evidenciado.

No estoy hablando de quién tiene razón y quién no, sino de la forma de proyectarse políticamente. La distancia entre los políticos de un lado y del otro fue gigantesca, y eso lo percibieron todos los cubanos.

EC —A propósito: ¿cuántos periodistas cubanos estaban en esa conferencia de prensa conjunta, quiénes eran?

FR —Estaba Granma, estaba Cuba Debate… en esa conferencia de prensa conjunta no sé, pero realmente el acceso era… también hay que reconocer que éramos muchos periodistas los que nos habíamos acreditado…

EC —Pregunto por periodistas alternativos cubanos, por ejemplo.

FR —No había. Los invitados fueron por el Gobierno cubano y el estadounidense, entonces los que no estábamos de un lado ni del otro nos quedamos mirando la televisión. El tema es que prácticamente todos los eventos se manejaron en esos términos, hubo muy poca prensa independiente, de alguna manera.

A pesar de eso hicimos nuestro trabajo, porque incluso el New York Times recomendó en su página web ayer 12 medios para seguir en las redes la visita de Obama y entre ellos estaba Cartas desde Cuba, que es nuestra página.

Lo que digo es que prácticamente en todo momento uno seleccionaba a sus periodistas y el otro lo suyo. Creo que esa selección de periodistas, amigos de uno o de otro, generó una situación poco profesional. La diferencia es que la prensa cubana, por no criticar, no critica ni a Obama [risas]; por no hacer preguntas difíciles ya no le hace preguntas difíciles ni al “enemigo”, como dicen ellos. Fue un poco flojo todo en el tema de cobertura periodística.

Creo que lo esencial es eso, yo considero que a Obama, aunque lo hubiéramos podido apretar con preguntas, tenía muchas más posibilidades de salir de esos atolladeros que le pudiéramos crear que los políticos cubanos.

EC —Me quedó por consultarte sobre el partido de béisbol que fueron a ver juntos Obama y Castro ayer, antes de que terminara la visita oficial. ¿Qué importancia tenía?

FR —Yo tengo amigos cubanos que dicen que el imperialismo lo hace a la entrada o a la salida y que lo que hizo Obama fue, después de brindar la paz y todo eso, derrotarlos en el béisbol: la selección cubana perdió cuatro carreras a uno contra el equipo de Grandes Ligas. Pero fue muy atractivo, el estadio se llenó, 50.000 personas, también todos con invitaciones de la embajada estadounidense y del Gobierno cubano, que eran intransferibles y tenían tu nombre –a mí me invitaron–. Realmente fue bastante emocionante, Obama fue allí, vio la primera carrera de su equipo y después se retiró y ya voló hacia Argentina. Fue muy esperado el partido pero no fue tan emocionante, EEUU se impuso con mucha facilidad a Cuba, no fue un partido emocionante que uno no sabe bien cómo va a terminar.

EC —Pero simbólicamente, ¿qué era ese partido?

FR —Simbólicamente era seguir tocando la fibra emotiva del cubano: el deporte, la música, la comida. El hombre habló de todo lo que al cubano… tocó todos esos resortes. Una de las cosas que mencionó en el discurso son todos esos puntos que tenemos en común, incluso el béisbol. Creo que es muy importante porque de alguna forma es el deporte nacional de las dos naciones y es una de las cosas que más los une. Es uno de los puntos que se va a arreglar, parece que muy pronto, porque ya EEUU va a autorizar que los deportistas cubanos de béisbol, los peloteros, jueguen y cobren en las Grandes Ligas aunque vivan en Cuba. Hasta ahora para que un pelotero cubano pueda jugar en las Grandes Ligas de béisbol de EEUU tiene que irse, escapado de Cuba, y no puede regresar ni enviar su dinero a Cuba. Parece que eso va a cambiar pronto por un acuerdo entre Washington, La Habana y las Grandes Ligas. Eso facilitaría mucho, porque los peloteros cubanos ya no van a quedarse: van y juegan, pero cuando se forma la selección nacional los pueden traer de vuelta, igual que pasa en Uruguay con los equipos de fútbol.

***

Transcripción: Andrea Martínez

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