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Entrevista central, miércoles 31 de agosto: Constanza Moreira

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Entrevista con la senadora Constanza Moreira (Casa Grande, FA).

Constanza Moreira

Carol Milkewitz/EnPerspectiva.net

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Miércoles 31.08.2016, hora 8.21

EMILIANO COTELO (EC) —¿Cuál debe ser el papel de las Fuerzas Armadas en un país como Uruguay?

La pregunta, que se arrastra desde hace décadas, retomó vigencia en este mes de agosto. Los tres comandantes en jefe y la cúpula del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) comparecieron en comisión del Senado, donde calificaron la situación de la institución como “crítica” debido a las carencias en equipamiento y recursos. Antes y después de esa sesión tuvieron lugar dos siniestros, protagonizados por un avión y un helicóptero de la Fuerza Aérea, que dejaron el peor saldo: cuatro militares murieron mientras realizaban actividades de entrenamiento.

¿Hay que mejorar el presupuesto de los cuerpos militares? ¿O, por el contrario, deben afrontar una reestructura para reordenar sus prioridades y organizar mejor sus gastos?

Hemos tratado el tema con distintos puntos de vista en los últimos días. Hoy vamos al oficialismo, y dentro del oficialismo a una de las figuras que más han trabajado en estos asuntos, la senadora Constanza Moreira, que encabeza el sector Casa Grande.

¿Qué diagnóstico hace usted de la situación actual de las Fuerzas Armadas en materia de equipamiento?

CONSTANZA MOREIRA (CM) —Vamos a empezar por el principio. Las Fuerzas Armadas tienen un gasto muy grande, muy importante en personal, tienen un número de efectivos muy alto, que estaba en 27.000 y debe de andar ahora entre 23.000 y 25.000 –siempre es difícil conseguir el número de efectivos reales de las Fuerzas Armadas–, muy desigualmente distribuidos. Tenemos unos 15.000 en el Ejército y el resto de las fuerzas tienen 4.000 y 2.500.

Entonces la primera pregunta es: ¿necesitamos un ejército tan numeroso, siendo que las hipótesis de conflicto clásicas en las que fueron estructuradas las Fuerzas Armadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la dictadura fueron hipótesis que suponían invasiones por tierra, etcétera, que hoy ya no se sustentan más?

EC —¿Por qué empezó por ahí su respuesta? Yo le preguntaba a propósito de equipamiento.

CM —Porque el presupuesto de las Fuerzas Armadas se divide en gastos de funcionamiento, inversiones y personal. Como las Fuerzas Armadas gastan tanto en personal, tienen poca plata para inversiones, y la inversión en un helicóptero, etcétera, son inversiones muy cuantiosas. Quiere decir que las Fuerzas Armadas, para tener mejor equipamiento, tienen que equilibrar mejor su gasto entre gastos de personal e inversiones. También tienen gastos de funcionamiento muy altos para mantener, por ejemplo, la cantidad de cuarteles que tienen por todo el país. Por dar una cifra, justo ahora estamos con el Presupuesto Nacional, vemos esa estructura, gasto de personal, gasto de funcionamiento, gasto de inversiones, y en gastos de funcionamiento hoy las Fuerzas Armadas gastan en agua y en electricidad –especialmente en electricidad, no tanto en agua– lo que gastan todos los hospitales públicos del país. Tienen el mismo gasto en agua que ASSE, que tiene un millón de afiliados, por decirlo de brocha gorda. Entonces tienen gastos de funcionamiento altísimos para sostener una infraestructura de tierra –porque básicamente los cuarteles son eso– y por otro lado tienen un gasto en inversión que creo que no se adecua a las necesidades de la política de defensa hoy: control del espacio aéreo, control de la frontera marítima, en fin. Para eso las Fuerzas Armadas tienen que reestructurarse. No es que gasten poco, gastan muchísimo.

EC —Usted admite que el equipamiento no es el adecuado, que hay atraso en materia de equipamiento.

CM —Hay atraso, sin duda.

EC —Pero ya avanza en la búsqueda del origen de ese problema.

CM —¿Cómo no voy a avanzar cuando en la rendición de cuentas estamos pidiéndoles a todos los ministerios, a la educación, a la salud, a todos, restricción del gasto, contención del gasto, porque estamos en un momento difícil, ya sabemos que la tasa de crecimiento no va a ser de 2,5 %, sino que la perspectiva es de 0,5 % para este año? Las perspectivas de Brasil no mejoran, las perspectivas de Argentina no mejoran, estamos en una situación regional difícil, con una rendición de cuentas que usted sabe los problemas que nos ha traído, porque hemos tenido una conflictividad altísima, como resultado de que es la primera rendición de cuentas en la cual no aumentamos el gasto; al contrario, estamos recortando incrementos del gasto de 2016.

Y les pedimos a las Fuerzas Armadas que hagan un esfuerzo. En el Presupuesto Nacional, cuando se vio que este período en vez de crecer al 6 % como crecimos en el primer período de Tabaré Vázquez o al 4,5 % como crecimos en el período de Mujica, ya hicimos la proyección de 2,5 % para todo el período. Es decir, estamos creciendo la tercera parte de lo que crecimos en el primer período. Todo el mundo está recortando gastos, y las Fuerzas Armadas decían “la tropa gana poco”; siempre estamos dando incrementos para la tropa, pero de los que se benefician los oficiales luego, porque a las Fuerzas Armadas uno les da la plata y nunca sabe bien dónde termina.

EC —¿Cómo es eso de que “uno nunca sabe bien dónde termina”?

CM —Le doy un ejemplo. En el Presupuesto Nacional se votó un artículo muy controvertido, que no votaron tres diputados del Frente Amplio (FA) y que luego vino al Senado, nosotros lo volvimos a incluir y ellos finalmente lo votaron. Los tres diputados se negaron a votar dos artículos, uno que tenía que ver con la Policía Caminera, que sacamos del presupuesto, y otro que les daba a las Fuerzas Armadas $ 256 millones para el período, para que pagaran mejor a la tropa, y a cambio se les pedía que no llenaran vacantes.

EC —Sí, ese fue el primer momento de debate con los llamados “rebeldes”, los legisladores rebeldes del FA. Había un condicionamiento, era más plata pero a cambio no cobertura de vacantes.

CM —No llenado de vacantes. En las Fuerzas Armadas se producen muchas vacantes porque la gente se jubila muy pronto, y además se jubilan y pasan a actividad, no se jubilan como nosotros que nos jubilamos y tenemos que vivir de nuestra jubilación, salvo casos excepcionales, como la docencia, etcétera. Ellos se jubilan y pueden seguir trabajando. Cobran la jubilación, que además es una jubilación que con relación al resto de las jubilaciones del país es de privilegio, y siguen trabajando. Entonces se producen muchas vacantes.

¿Qué les pidió el Estado uruguayo? ¿Qué les pidió el Parlamento uruguayo? Aumentos sí, pero tenían que hacer un sacrificio, que era el no llenado de las vacantes que se iban produciendo. ¿Resultado? Nada, no redujeron ni una vacante. Pasó el 2015, pasó todo el 2016, entonces la respuesta, un poco compleja, a su pregunta es: las Fuerzas Armadas no necesitan más presupuesto, no pueden tener más presupuesto y tienen un presupuesto completamente abultado por el número de efectos que tienen, que es el más alto de América Latina.

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