Entrevista central, miércoles 9 de noviembre: Leonel Harari y Nicolás Albertoni

Entrevista con Leonel Harari, desde Nueva York, y Nicolás Albertoni, desde la costa oeste de Estados Unidos.

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Miércoles 09.10.2016, hora 8.28

EMILIANO COTELO (EC) —Contra todos los pronósticos y con la férrea oposición que plantearon los grandes medios de Estados Unidos y del mundo, Donald Trump será el 45º presidente norteamericano.

Para conocer el enfoque de quienes han sido nuestros colaboradores a lo largo de esta campaña, estamos en contacto con Leonel Harari, que está en este momento en Nueva York, y Nicolás Albertoni, que está en la costa oeste de Estados Unidos. Supongo que los dos mal dormidos… ¿o directamente no durmieron?

LEONEL HARARI (LH) —Yo no dormí, estuve esperando los resultados, que estuvieron bastante tarde de aquí, después de las 2 de la mañana, y escuchando los análisis y luego tratando de ordenar mi cabeza de acuerdo con las nuevas circunstancias.

NICOLÁS ALBERTONI (NA) —Yo también seguí de largo.

EC —Es todo un shock para Estados Unidos y para el mundo que vale la pena entender. En primer término, ¿cómo interpretan este resultado, que si lo llevamos a porcentajes del voto total fue muy parejo, pero con Trump adelante, por lo menos con los números que ahora se conocen, pero sobre todo en el Colegio Elector, en el que Trump alcanzó y sobrepasó los 270 votos que precisaba?

NA —Como decía Leo, hay que organizar un poco la cabeza. Obviamente estábamos ante dos candidatos y era posible que tanto como Trump como Hillary resultaran ganadores. La forma en que se dio todo, como aconteció la noche de ayer, hace que estemos ante una lógica que nos desacomoda nuevamente. Esto se pone en la fila de shocks políticos para el mundo que hemos visto en los últimos años, el Brexit, el no en Colombia y esta victoria de Trump. Podemos llegar a estar ante un quiebre de la lógica de gobernabilidad de los Estados Unidos. Acá el país se acostó con mucho miedo y se está despertando con mucha desazón, pero hay un gran porcentaje de este país que ha elegido un presidente. No sé si un porcentaje que respalda para una fiel gobernabilidad es lo que espera a este candidato, pero cuando se empezaban a ver los resultados uno miraba las caras de la gente que tiene experiencia en elecciones y ya anticipaban que no iba a ser como las encuestas decían.

Estas cosas nos generan reflexiones más filosóficas que netamente políticas, por qué surgen estas cosas, estas bofetadas a lo que se ha llamado el establishment, pero también si Trump será el indicado para dar esa bofetada al establishment.

LH —Creo que está muy claro, porque el triunfo responde al discurso de Trump, que es un discurso que tiene tres grandes temas. Me parece que los trabajadores norteamericanos han sido víctimas de la globalización, de la inmigración y de las guerras. De la globalización, porque las empresas americanas se fueron para instalarse en otros países donde la mano de obra era más barata. De la inmigración, porque el flujo de inmigrantes ha hecho bajar los salarios de manera importante, hacía 30 años que no tenían crecimiento salarial, salvo en estos últimos años. Y de las guerras que han hecho pagar un precio muy alto al pueblo americano y son guerras que no han parado. Esas tres cosas rompieron el sueño americano.

Y ahí aparece Trump, que es la caricatura del sueño americano, diciendo “yo se lo restablezco, el sueño americano lo vamos a hacer de nuevo”, esa es su promesa. Es una promesa de mantener el empleo, de frenar la inmigración y de desinteresarse de los compromisos en el resto del mundo. Ese fue su discurso y ese discurso fue lo que lo hizo ganar. En mi opinión va por ahí la cosa.

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