Entrevista central, viernes 12 de agosto: Heber Fígoli y Mario Frachelle

Entrevista con el general (r) Heber Fígoli y el coronel (r) Mario Frachelle.

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Viernes 12.08.2016, hora 8.22

EMILIANO COTELO (EC) —“Cuando estábamos en actividad nos tuvieron con salarios mal pagos, los más bajos del país. Los gobiernos democráticos entendieron que lo que había que hacer era dar la expectativa de una vejez digna, y ahora se les ocurre que también quieren castigar la vejez.”

Estas palabras se escucharon el 1º de agosto en la Comisión de Defensa del Senado y pertenecen al general retirado Hebert Fígoli.

Desde hace más de un mes, Fígoli y otros militares retirados están estudiando el Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas (SRPFFAA), a partir de los cambios anunciados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que involucran la eventual reforma de la Caja Militar y la creación de un nuevo tributo que afectaría a los soldados en situación de retiro.

¿Cómo se viene siguiendo esta situación desde filas castrenses? ¿Es razonable que las Fuerzas Armadas cuenten con un sistema de retiro tan diferente del que existe en otras áreas de la administración pública?

De esos puntos y otros vamos a conversar con el general (r) Hebert Fígoli y el coronel (r) Mario Frachelle, que fue director en dos períodos del SRPFFAA.

Todavía no existe una propuesta formal del Poder Ejecutivo, ¿no?

HEBERT FÍGOLI (HF) —No; habría dos áreas de actuación, por así decirlo, a las cuales nuestro equipo coordinador, en coordinación con la Mesa Representativa de los Clubes y Centros de las Fuerzas Armadas, está abocado. Lo que tiene que ver con una eventual reforma del SRPFFAA está siendo manejado al nivel de los comandantes en jefe, presidente de la República, ministro de Economía y Finanzas, ministro de Defensa Nacional, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, más un determinado número de comisiones asesoras. Obviamente que los efectos de una eventual reforma en dicho servicio son de consideración por parte de nuestro equipo.

EC —Pero ¿tienen trascendidos sobre cuáles serían las líneas principales de esa reforma?

HF —No, apenas algunas líneas, porque se está manejando dentro del ámbito natural de confidencialidad.

EC —Usted decía que hay otro capítulo.

HF —El otro capítulo en el cual hemos puesto particular foco refiere a la eventual imposición de un nuevo tributo de alcance similar o superior al del IASS (impuesto de asistencia a la seguridad social), impuesto que todos los retirados y pensionistas militares pagamos y se vuelca anualmente al Banco de Previsión Social (BPS) en un monto aproximado a los US$ 30 millones.

EC —Si todavía la reforma o el proyecto de reforma no existe, ¿qué es lo que están estudiando? ¿En qué consiste el trabajo que están haciendo?

HF —Básicamente lo que podría ser el impacto de esa eventual reforma en aquellos detalles que podemos intuir o hemos recibido algún dato de que se pueden materializar. Pero el segundo aspecto, que es el más preocupante, es esta segunda tributación, por las consecuencias, que entendemos serían tremendamente negativas no solo en lo que hace a nuestras economías domésticas, sino también por el impacto que puede tener en el personal en actividad. Personal en actividad que hoy revista, pero que mañana puede pasar a situación de retiro también.

ROMINA ANDRIOLI (RA) —¿Cuándo y cómo empezaron a trabajar como grupo?

HF —Empezamos a trabajar como grupo en los primeros días de julio. Entendimos, con un grupo de camaradas, y obviamente en conocimiento y en estrecha comunicación en nuestro caso con el comandante en jefe del Ejército, general Manini Ríos, que era necesario que el poder político, todos los partidos políticos con representación parlamentaria, que los medios de prensa, la opinión pública, pero a su vez nuestros camaradas en situación de retiro y pensionistas tuvieran esa otra mirada de lo que podría ser el devenir de los acontecimientos.

EC —Empecemos por explicar qué es el SRPFFAA, cómo funciona.

MARIO FRACHELLE (MF) —Lo primero que hemos dicho reiteradamente es que se han trasmitido dos conceptos erróneos a la población: uno, que somos caja, y el otro, que tenemos déficit. Entendemos que hay una tergiversación de la realidad.

EC —No es una caja militar.

MF —Ni somos caja ni tenemos déficit, por lo que le voy a explicar. No somos caja porque para ser caja se necesita que el directorio sea elegido por el voto de los afiliados, de los pasivos; tener independencia financiera, administrativa; poder hacer inversiones; poder incluso –como en el caso de la Caja Profesional– dar aumentos extra por encima de lo que establece el artículo 67 de la Constitución, el índice medio de salarios; poder fijar los sueldos de sus funcionarios –como se ha visto y se ha hablado mucho de determinados sueldos altos que están provocando problemas a esas cajas–.

Nosotros no somos caja porque el director, que es uno solo, es nombrado por el ministro de Defensa Nacional; los que serían los gerentes, que son los oficiales a cargo de los diferentes departamentos, son nombrados por el ministro de Defensa Nacional; los sueldos los paga el Ministerio de Defensa Nacional (MDN); no tenemos inversiones, y el único dinero que se le da es el que va a pagar en ese mes. No somos caja.

Y después, ¿por qué hemos insistido permanentemente en que no tenemos déficit? Lo vemos como algo hasta gracioso.

EC —El número que manejó el ministro de Economía, Danilo Astori, cuando habló por primera vez de este tema, en mayo, fue US$ 400 millones como déficit anual de la Caja Militar. Un número que, según también ha manifestado el gobierno, ha venido creciendo en los últimos años, y por eso está la preocupación, la inquietud, por eso la necesidad de actuar. Ustedes dicen, primero, que el número no es ese, han discutido el número. Pero además dicen que no hay que hablar de déficit.

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

Escribir Comentario: