Entrevista central, viernes 22 de julio: Roberto Canessa y Pablo Vierci

Entrevista con Roberto Canessa y Pablo Vierci.

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Viernes 22.07.2016, hora 8.20

EMILIANO COTELO (EC) —“Aproveché cada viaje que hice para hablar de los Andes, para desarrollar mi otra pasión: la medicina. En rigor, siempre he creído que la medicina es el mejor corolario y resultado de los Andes. Uno es la preparación para lo otro”.

Con estas palabras, Roberto Canessa resume de alguna manera la premisa del libro Tenía que sobrevivir. Cómo el accidente de los Andes inspiró mi vocación para salvar vidas. Un libro lanzado en mayo en Uruguay, pero también en EEUU, Gran Bretaña, Canadá, Australia, India y Nueva Zelanda, entre otros mercados.

¿Otro libro sobre los Andes? Es la pregunta que pueden hacerse muchos, que quizás ya saben de esta historia que se ha contado innumerables veces: el 13 de octubre de 1972, un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya que transportaba al equipo de rugby Old Christians, junto con varios de sus amigos y familiares, se estrelló en medio de la cordillera de los Andes, dando lugar a una de las historias de supervivencia más apasionantes del mundo. De las 45 personas que iban en la nave (40 pasajeros, 5 tripulantes), 16 lograron volver a casa, después de 72 días en la montaña.

Si bien el libro regresa al accidente, con la narración en primera persona de Canessa y con otros testimonios, incorpora un capítulo que lo diferencia de cualquier material ya existente sobre aquellos hechos: habla de cómo esa vivencia ha resultado determinante en su formación como cardiólogo infantil y en su trabajo diario atendiendo a niños que también se convierten en sobrevivientes.

Para hablar de todo esto, están con nosotros el doctor Roberto Canessa y el escritor y periodista Pablo Vierci, coautor del libro.

Hablemos del origen del libro. Tú mismo, Pablo, habías trabajado en otro, La sociedad de la nieve, en el año 2008, que reunía los testimonios de los 16 sobrevivientes. ¿De quién fue la idea de trabajar juntos en este proyecto? Tuya, ¿no, Roberto?

ROBERTO CANESSA (RC) —Sí, le dije a Pablo que me parecía que había mucho para testimoniar, que la gente no sabe nada de los Andes, no sabe lo que es estar perdido en la nieve, en el hielo, que el mundo diga que estás muerto. Y que esa experiencia la volví a ver en la medicina, con esas familias que sentían que sus hijos se les iban, y veía a mi vieja pensando que el hijo no iba a volver. Creo que esos compromisos son importantes en la vida, son los verdaderos compromisos humanos. La sociedad nos ha mimado brutalmente, tener cama y agua y donde dormir es algo que se supone que tenés que tener por garantido, y creo que tenemos un compromiso con la vida y no nos damos cuenta.

EC —Pero ¿por qué 40 años después? ¿Por qué Roberto se larga a esto 40 años después?

PABLO VIERCI (PV) —Surge la idea de Roberto cuando estábamos haciendo las entrevistas para La sociedad de la nieve, con Roberto, a quien conozco desde que nací, porque somos vecinos, lo quiero y lo admiro desde que tenía 5 años –a él no le gusta que lo diga–. Es un hombre que piensa totalmente fuera de la caja y con creatividad. Y después hizo una vida de una generosidad extraordinaria. Y siempre vinculé eso con los Andes. Entonces cuando estábamos haciendo eso me dice: “¿Y por qué no hacemos después la historia mía en profundidad, para entender los vínculos, las conexiones entre aquel pasado estático y estos 35 años atendiendo cardiopatías congénitas?”.

RC —Otra cosa de la que me di cuenta: me robaron el nombre del capítulo, porque el mío se llamaba “La sociedad de la nieve”. Porque me tuve que transformar en otra persona, en otra sociedad, con otros códigos, con otra manera de ser, y cuando vuelvo a la sociedad civilizada y me abraza mi novia me extraña. ¿Qué es este perfume, todo este pelo, todas estas cosas? Habíamos sufrido una transformación y una adaptación a una sociedad en la que el hielo, la muerte, lo inorgánico estaban constantemente. Esa versatilidad del hombre, esa capacidad de adaptación, y lograr eso personas comunes y corrientes que enfrentadas a una situación terrible logran un resultado extraordinario es una fórmula que había que dejar estampada en la humanidad. Ver todo el potencial que tenemos, del cual usamos el 5 % y nos quejamos el 95 %.

PV —Es cierto, el capítulo ese se titulaba “La sociedad de la nieve”, y en la editorial, que era Sudamericana de Argentina, me dijeron: “Que el título del libro sea La sociedad de la nieve y cambiamos el capítulo de Roberto”. El vínculo este se ve bien en la estructura del libro.

EC —El libro tiene dos mitades muy claramente diferenciadas, pero que van teniendo puntos de contacto.

PV —Porque arranca en el presente y con una paciente, con María del Rosario y la mamá de María del Rosario. Arranca en el presente, hace un flashback y vuelve, porque el presente es el que le detona los recuerdos del 72. Entonces no es un ardid o una artimaña literaria, es exactamente lo que pasaba cuando hablábamos con Roberto en esos diez años que demoró el libro. Hablábamos del presente y surgía el pasado, entonces nos pareció que la manera más fiel de reflejar eso era arrancar hoy, volver al pasado y después regresar al presente, porque es así como se daban las reuniones con Roberto y con los pacientes.

RC —Además arranca con un desafío: cuál es la línea que separa la vida y la muerte. En la primera página te está diciendo qué te va a pasar al final de tu vida, qué te va a pasar cuando te estés muriendo, de qué te vas a arrepentir por no haberlo hecho más. Porque de eso se trata, el desafío de la vida es ese: ¿por qué queremos que estos niños vivan? ¿Qué es lo que nos lleva a ese desafío adelante que es la etapa final del hombre? ¿Por qué lo ponemos al principio de todo? Porque es haber estado en esa situación.

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