Entrevista central, viernes 31 de marzo: Manuel Martínez y Alejandro Ferrari

EC —Alejandro está disponiéndose a hacer andar el dron. (Puede verse en EnPerspectiva.net.)

AF —El dron se está conectando con su control. Vamos a acceder a un software exclusivo de DJI que es DJI GO, desarrollado por la empresa, que me va a dar el status del dron en este momento. Si todo está correcto, podremos encenderlo y volar.

EC —¿Y qué va a hacer cuando vuele? ¿Va a filmar?

AF —Puede hacerlo. Este dron, que es el último que sacó DJI, tiene varias posibilidades, puede grabar con calidad 4k y podríamos hasta trasmitir en vivo, por streaming, en diferentes plataformas, por ejemplo Facebook o YouTube.

EC —¿Cómo estamos en Uruguay en esta materia? ¿Qué papel juega la AUD en ese ecosistema del que hablaba Manuel?

AF —La AUD cumple dos años este año. Junto con Dinacia –que tenemos que destacar que son personas bien abiertas, que nos han dejado participar, junto con sus abogados y sus inspectores–, hemos sido parte de un proceso de inclusión o de formar esta “familia” que usaría el espacio aéreo para empezar a regular, a ordenar este nuevo ambiente del piso hasta los 120 metros AGL (above ground level), que es nuestro techo para volar. Y tratar de educar, que creemos que es la mejor manera de que los pilotos sean respetuosos de este espacio y de la gente y las cosas que están abajo.

Hemos sido actores, al punto de que logramos hacer un manual de estudio. Podemos tener un carné de piloto que brinda la Dinacia, y podemos estudiar en este material que hemos hecho después de varios meses de análisis de muchos textos. Porque en Uruguay no existía ningún tipo de manual ni reglamentación vigente. Lo que hay vigente desde 2014 es un reglamento que sacó Dinacia para establecerse dentro del marco global, había algunos límites muy parecidos a los que estaban antes para los aeromodelos. Estamos en el proceso de enseñarles a las empresas que hacen trabajo aéreo que se tienen que registrar y a los pilotos que comiencen a sacar su carné de piloto porque creemos que ser piloto de dron ya es un oficio.

EC —Manuel, cuando conversábamos fuera de micrófonos en estos días tú decías que no venías a Uruguay a vender drones. Entonces, ¿para qué puede servir esta demostración que vamos a hacer con el aparato?

MN —Para que vean la calidad de estabilización, la seguridad que ofrece el equipo. Y quiero subrayar que lo de Uruguay no se compara con ningún otro país, ese ecosistema de buena convivencia entre la autoridad aeronáutica, el gobierno, por intermedio del MIEM, la ingeniería, la AUD. Además las academias uruguayas están muy avanzadas en estudios de vuelo de flotillas de drones. Por eso la capacidad que Uruguay tiene hoy para desarrollar una cantidad de servicios en ganadería, en agropecuaria con estos equipamientos DJI –la mayoría de quienes se presentaron ayer siempre presentaba casos con nuestros equipos– puede ser un gran impulso para la economía uruguaya.

EC —El Proyecto de Internacionalización de Especialización Productiva (PIEP), que forma parte del Programa de Desarrollo de la Competitividad del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, en el que participa el MIEM, convoca todos los años a iniciativas que integran nueva tecnología. Este año propone el uso de drones. Para eso, invertirá hasta US$ 100.000 dólares, no reembolsables, en empresas que presenten proyectos con tecnología dron. ¿Cómo lo evalúan en la AUD?

AF —Nos llamaron del PIEP para participar en este evento. Yo realmente no me imaginaba que podían estimular de esta manera a la industria, con esta cantidad de dinero para invertir en esta tecnología que creemos que está en avance. Nos sorprendió mucho y muy gratamente que el gobierno tuviera ese tipo de planes. También encontramos que había un par de empresas de drones que ya habían participado, ya habían sido fondeadas por el PIEP, con proyectos vinculados a la agrimensura, con drones que tienen un costo más elevado. Y sabemos que podríamos empezar a armar proyectos, sea en la industria audiovisual, sea en la industria de servicios podrían presentarse proyectos para tener drones de mejor calidad, con mejores cámaras y potenciar así esta cadena productiva a partir de la autorización de los drones para poder bajar costos y tener mejor calidad.

EC —Ese llamado está corriendo.

AF —Sí, creo cierra a mitad de año. Hay que presentar proyectos, el PIEP ofrece veedores o personas que acompañen los proyectos para hacerlo de forma correcta. El PIEP aporta un fondo no reembolsable de hasta el 50 % del valor del proyecto.

MN —Es bueno recordar un proyecto maravilloso –para que la gente no encare el dron como algo muy lejano–, como el proyecto Dronfies, que permite hacer selfies con drones. Las personas que no tienen un dron pueden llamar a uno y quien tiene un dron puede ganarse unos pesos en esa especie de economía colaborativa. Es un proyecto uruguayo del que me encargaré de ser un embajador en otros países.

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