Entrevista central, viernes 5 de enero: Eduardo Pereyra

Entrevista con Eduardo Pereyra, director del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional.

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Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Viernes 05.01.2018, hora 8.24

EMILIANO COTELO (EC) —¿Cuántas veces se han quejado de los delivery por su comportamiento en el tránsito? Desde este primero de enero ese problema debería empezar a disminuir.

Con el comienzo del año, entró en vigor un decreto del Poder Ejecutivo que obliga a los repartidores que se mueven en moto a realizar un curso gratuito de capacitación. Estará a cargo del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), un organismo que en los últimos dos años capacitó a 200.000 personas, la misma cantidad que había formado en las dos décadas anteriores.

¿En qué consisten los cursos que realizarán los delivery? ¿Qué otras actividades educativas desarrolla Inefop? ¿Cómo cambió la organización para que multiplicara de esa forma el alcance de sus servicios?

De estos y otros temas vamos a conversar con Eduardo Pereyra, director del Inefop.

Empecemos por definir Inefop, ¿qué es concretamente?

EDUARDO PEREYRA (EP) —Inefop es un instituto que se encarga de la promoción de la formación profesional de los trabajadores en el país. Es una organización pública…

EC —Es una persona pública no estatal.

EP —Exactamente, que se rige por el derecho privado y que está gestionado en forma tripartita por empresarios, trabajadores y gobierno.

EC —Está dirigido por un consejo directivo de ocho miembros.

EP —Integran el consejo directivo ocho miembros: tres por el Poder Ejecutivo, dos por el PIT-CNT, dos por el sector empresarial –Cámara de Comercio y Cámara de Industria– y el representante de la economía social, que tiene voz pero no tiene voto.

EC —Fue creado por la Ley 18.406, de octubre de 2008.

EP —Es sucesor de lo que era la Junta Nacional de Empleo, creada por las leyes 16.320 y 16.321, de 1992, y administra el Fondo de Reconversión Laboral, que es un aporte del 0,125 % que hacen trabajadores, empresarios y gobierno.

EC —¿Cómo se financia Inefop?

EP —Se financia a través de este aporte que hacen empresarios y trabajadores en igual medida y un aporte que tiene que hacer el Poder Ejecutivo.

EC —Por lo tanto ¿de qué orden termina siendo su presupuesto?

EP —Anualmente recauda cerca de US$ 30 millones, en ese entorno, varía de acuerdo a las condiciones del mercado de trabajo, la situación de la formalidad, la informalidad, el nivel de empleo, etcétera.

EC —Si nos remontamos a la historia también de su antecedente, estamos hablando de 25 años de historia.

EP —Exactamente, desde el año 1992.

EC —En todo ese tiempo capacitaron a 400.000 personas, pero de todas ellas la mitad fueron capacitadas ahora, en los últimos dos años. ¿Qué fue lo que cambió, qué modificaciones, qué reformas se hicieron en Inefop para obtener un salto tan grande?

EP —En primer lugar se mejoró el nivel de diálogo entre empresarios, trabajadores y gobierno. Al comienzo de la gestión se definieron claramente los lineamientos estratégicos, es decir cuáles eran las prioridades, se consensuaron esas prioridades, y en función de ello se ajustó el funcionamiento, generando un consejo directivo que es eminentemente político, con representaciones políticas de los sectores, y separando y profesionalizando la gestión. Se buscaron mecanismos más eficientes a través de gerenciamientos, de un secretario ejecutivo profesional y separado de la cuestión política, una menor influencia de la actividad política en la gestión –esa fue una clave muy importante– y algunas definiciones que tienen que ver con qué es prioritario para el Instituto.

EC —¿Qué quiere decir eso?

EP —Priorizar los trabajos activos…

EC —Ahí está, creo que no todo el mundo conoce lo que es Inefop, pero quizás quienes lo conocen lo identifican más bien con cursos para trabajadores en seguro de paro.

EP —Sí, exactamente, es el programa principal. Y muchas veces también para personas en situación de vulnerabilidad o personas que buscamos fortalecer para que ingresen al mercado de trabajo.

EC —Sin embargo Inefop va bastante más allá…

EP —Exactamente, y esa es una clave de los cambios en la gestión: pensar en actuar sobre el mercado de trabajo y en profesionalizar los sectores de actividad buscando la mejora de la productividad, la mejora de la competitividad de las empresas, y pensar en defender el trabajo desde el propio trabajo, buscando la mejora de la calidad, la mejora de la producción, la mejora en la organización del trabajo, la mejora en el diálogo. El Instituto también apoya los escenarios de diálogo entre empresarios y trabajadores para evitar cosas que nos perjudican a todos, de un lado y del otro. Y también pone un foco en las empresas. No solamente son sujetos de capacitación las personas, si profesionalizamos las empresas también ahí hay un campo de toma de decisiones que ayuda a minimizar los riesgos en el empleo.

EC —¿Ese fue un énfasis nuevo?

EP —Sí, ese es un énfasis de este período. Un énfasis con fuerza. En estos tres años que vamos a cumplir en marzo hemos realizado cantidad de convenios con empresas, con sectores de actividad, con participación del gobierno, sin participación del gobierno. Hemos promovido acuerdos de formación y apoyado a los sectores en sus distintas líneas de manera muy intensa, le dimos mucha importancia a esto, que para nosotros es una clave que ayuda a mejorar el desempeño de nuestra economía, a hacernos más competitivos y a buscar mayor estabilidad.

EC —En particular hay una línea de trabajo de apoyo al emprendedurismo. Por ejemplo, asesoramiento en la creación de micro y pequeños emprendimientos.

EP —Sí, ahí hay toda una línea, generamos un área de empresas que va desde apoyo a grandes empresas, formación a técnicos, a mandos medios que necesitan un tipo de formación específica, en algunos casos hemos apoyado también la profesionalización de mandos medios en el exterior del país. Hay una línea muy vasta de trabajo y de productos que se han ido creando que buscan servicios a las empresas. Vale la pena decir con esto que nosotros también nos interrogamos y buscamos la evaluación permanente de los programas y la evaluación de quienes son nuestros beneficiarios.

EC —¿Cómo se hace esa evaluación? Porque ahí vamos a otro estereotipo, el de que los cursos son livianos, flojos, que no tienen profundidad. ¿Cómo puede contestar, con herramientas seguras, a ese tipo de planteos?

EP —En primer lugar, la oferta es variada. Financiamos tecnicaturas de dos años, financiamos proyectos de un año con la Alianza Uruguay-Estados Unidos, y también tenemos cursos como estos de los delivery, que son productos más acotados. Tenemos encuestas de satisfacción tanto de las empresas como de los beneficiarios personas, que nos dan un alto nivel de satisfacción tanto de las empresas como de los usuarios, que en todos los casos recomendarían esas capacitaciones a otras personas. Las empresas también tienen niveles de satisfacción importantes, de continuidad en su relación con el Instituto. Y después tenemos proyectos específicos cuya evaluación de resultados encargamos a instituciones privadas o en algunos casos a instituciones públicas. Ahí se hace un estudio más exhaustivo de la propuesta y surge qué cosas hay que ajustar, qué cosas hay que mejorar. Son evaluaciones de otra profundidad. Son herramientas, una más potente y más sólida, y la otra es la opinión de la gente sobre lo que recibe.

EC —Llama la atención que ustedes trabajan con jugadores de fútbol preparando un plan B como complemento laboral. ¿Qué es eso?

EP —A partir de los vínculos con la Fundación Celeste y su intención de promover herramientas para las personas que están practicando el deporte y tienen que prepararse para el día de mañana volver al mercado de trabajo, y también para personas que fueron futbolistas y no tuvieron el éxito que a veces tienen las personas más renombradas, a partir de ese reclamo y de esa sensibilidad se han ido construyendo respuestas para las personas que están vinculadas al fútbol.

EC —Por ejemplo, ¿qué jugadores o qué categoría de jugadores pasan por estos cursos?

EP —Hay jugadores activos, personas que están jugando en clubes menores, a veces en otras divisionales. Allí hay cursos para la inserción en el mercado de trabajo. También está entre los productos que ofrecimos y que está acordado llevar adelante asistencia técnica para un deportista que no hizo una gran suma de dinero, pero sí una suma como para poner un emprendimiento, que es su único “tiro” y precisa que la decisión sea lo más ajustada posible. Ahí, como hacemos en otros casos, apoyamos con asistencia técnica, analizando las propuestas, asesorando, para que la decisión sea la más viable posible. Y después capacitaciones específicas de las más diversas que tiene el Instituto y que en general se desarrollan sobre las actividades más demandadas en el mercado de trabajo.

EC —¿Qué hace Inefop en el agro?

EP —En el agro hemos apoyado acuerdos con el Ministerio de Ganadería a partir de demandas que surgen de las Mesas de Desarrollo Rural, que son mesas interinstitucionales en el interior, en el interior profundo. De allí surgen necesidades de capacitación en manejo de maquinaria agrícola, en inseminación, en distintas actividades que tienen que ver con el medio rural, y tenemos convenios y acciones en ese sentido. Hemos apoyado durante todo este tiempo al Instituto Nacional de Colonización con un convenio específico para colonos. Estamos en algunos convenios particulares pero que tienen un gran éxito, como el acuerdo con el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL); en su libro de los 50 años el SUL reconoce el aporte de Inefop en estos años. Entre productores y trabajadores en ese sector y en acuerdo con el SUL, estamos capacitando a más de 1.500 personas por año, 1.500 de los 125.000 del 2017 tienen que ver con el SUL. Después otras demandas que tienen que ver con el medio rural a veces surgen en el territorio, de las estrategias de los gobiernos departamentales, que nos dicen “tenemos que meter capacitación en esto” porque vamos, no sé, a determinadas lógicas de trabajo.

EC —O sea que también trabajan con las intendencias.

EP —Sí, esta institucionalidad tiene en el territorio comités departamentales que integran la Intendencia, el PIT-CNT y el sector empresarial de cada departamento, y a partir de esos acuerdos surge un plan que nosotros ejecutamos o ayudamos a ejecutar.

EC —Recién mencionaba la necesidad de cursos para operarios de determinadas máquinas agrícolas. Inefop se hace cargo, pero ¿cómo? ¿Inefop tiene profesores, tiene locales de enseñanza, o a su vez contrata con otras instituciones?

EP —Contratamos con instituciones públicas o semipúblicas, como UTU y Cocap (Consejo de Capacitación Profesional, semipúblico), a veces con la Universidad de la República o con instituciones de ANEP, y con una red de instituciones de capacitación privadas variadas que son nuestra oferta formativa. Hemos incorporado aulas móviles, que son un equipamiento con tecnología de punta para la formación, con simuladores.

EC —Las vimos en Juan Lacaze, hace unos meses.

EP —En Juan Lacaze, en Treinta y Tres, ahora algunas están en el Parque de Tecnología Industrial del Cerro, van a estar en Pando. Allí hay un involucramiento distinto, esta institución tiene un carácter muy flexible y esto nos permite en algunos casos dar contenidos más conceptuales que tienen que ver con el trabajo, seguridad. Es un diferencial, los cursos dan derechos y obligaciones, temas vinculados a la seguridad, temas vinculados a la igualdad de género. Se hace un aporte en términos de cohesión social y de derechos, además de la capacitación específica. También se hace prevención del acoso sexual laboral, fue algo que dimos fuerte en el 2017, fue un distintivo tener ese producto, que no existía en nuestro país y que va por el lado de la prevención y no solamente de la persecución y de tratar con la persona que sufrió esa situación. Esos son agregados que da el Instituto, que generó su propia oferta con sus técnicos o con instituciones aliadas. Además de lo específico, tratamos de ayudar a las instituciones privadas que dan estas capacitaciones para que su oferta sea de la mayor calidad posible, no solamente en carga horaria sino en contenido. Ese tema para nosotros es muy importante, calidad y cantidad, no perseguimos la cantidad, a veces la cantidad surge porque estamos abordando sectores muy numerosos, pero buscamos también la mejor calidad posible de la oferta formativa.


***

EC —Hablábamos de por qué ahora Inefop funciona a este ritmo y antes era más lento. Antes una de las cosas que pasaban era que no se gastaba el presupuesto, increíblemente.

EP —Sí, muchas veces la falta de acuerdos inhabilitaba el nivel de desarrollo.

EC —¿Estaba establecido que tenía que haber acuerdo en la dirección de Inefop para que se llevara a cabo una determinada capacitación?

EP —Sí, es una [gestión] tripartita y tiene que haber acuerdo. En 2008 se habilitó la votación y los sectores pueden no ponerse de acuerdo, pero si se logran mayorías se llevan adelante las propuestas.

EC —Ese factor desbloqueó a Inefop.

EP —No tanto, porque del 2008 al 2014 seguimos teniendo dificultades. El máximo alcanzado fueron 18.000 capacitaciones. Cuando nosotros llegamos en el 2014 teníamos 18.000, que había sido el máximo. En 2015 pasamos a 30.000, en 2016 pasamos a 50.000 y en 2017 estamos arriba de 130.000 capacitaciones. Creo que el factor fundamental son las líneas políticas y la búsqueda de esos grandes acuerdos. Y aquí hay un elemento clave, que es el aporte que hace el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a partir del documento Cultura del trabajo para el desarrollo, que es un ejercicio importante de visualización de una estrategia común de los empresarios, los trabajadores y el gobierno para promover un mayor nivel de desarrollo en el país. A partir de ahí, empresarios, trabajadores y gobierno definieron capacitar al sector activo, el sistema de cuidados, lineamientos estratégicos que tenían que ver con apuntalar al sector turismo, el empleo de los jóvenes… Un conjunto de líneas surgieron de una orientación política del gobierno, pero fueron acordadas con empresarios y trabajadores. Y después trabajamos sobre eso. Trabajamos profesionalizando la gestión, buscando la mayor eficiencia posible, una mejor administración, etcétera.

EC —Vamos a un ejemplo concreto de la actividad de Inefop, un tema que cobró actualidad en esta primera semana del año: los delivery. Los delivery deberán realizar un curso gratuito en Inefop, según establece un decreto del Poder Ejecutivo de mayo del año pasado que viene de un acuerdo tripartito del año 2016. ¿Cómo son estos cursos?

EP —En primer lugar recepcionamos una demanda y una problemática que surgen en la Inspección General de Trabajo, que coordina un grupo en el cual están representados los empresarios del sector, entre ellos Cambadu –una fuerte presencia, pero también otros grupos empresariales–, la Inspección del Trabajo, el PIT-CNT, los sindicatos. Somos invitados a participar, y de allí surge este decreto buscando dos aspectos. Un aspecto es mejorar la formalidad en ese sector, que tiene un nivel de informalidad alto, y obviamente que promoviendo la formalidad disminuimos la competencia desleal entre empresas que trabajaban de determinada manera y empresas que trabajaban de otra. Y el otro aspecto es la seguridad de las personas y el tránsito a partir de un tema que generaba mucha preocupación.

EC —Sí, es el comentario permanente de todo el mundo: qué mal manejan los que van en estas motos.

EP —Sí, cuando se trata este tema aparece con mucha sensibilidad. Por eso a partir de la generación de este decreto también se promueve un período para profesionalizar la actividad buscando mejorar la capacitación.

EC —Yendo a lo concreto, ¿cuánto dura este curso?

EP —Son cursos de 12 horas –en los cuales detectamos que muchas personas no tenían libreta (de conducir), estaban hasta un paso anterior– que tienen actividad práctica y teórica y que distribuyen la carga horaria en seguridad vial, que se lleva el 50 % del curso, y lo otro tiene que ver con derechos y obligaciones. En el caso de Montevideo hemos hecho un acuerdo con la Intendencia para incorporar a estos cursos la habilitación para el manejo de alimentos. Esos son los contenidos fundamentales del curso. […]

EC —Podría decirse que 12 horas es muy poco. Son tres días, cuatro horas por día.

EP —Sí, es un curso gratuito, para personas que muchas veces hacen esta actividad como una actividad complementaria. Encontramos un formato que fue satisfactorio para empresarios y trabajadores y que es una primera línea de trabajo. No decimos que con esto vamos a resolver este problema, pero pensamos que es un aporte. De hecho ya detectamos que la exigencia de esta certificación obliga a que por lo menos las personas tengan la libreta o ayuda a que la saquen.

EC —¿Cuántos son los delivery que van a pasar por estos cursos?

EP —Son cerca de 3.000 personas en todo el país. Ya el año pasado se hicieron cursos en Montevideo y en el interior, y ya estamos registrando un número importante de personas que se inscriben para hacer el curso los próximos meses.

EC —¿Sin este curso no van a poder seguir trabajando?

EP —Sin este curso no van a estar habilitados para desarrollar la actividad y obviamente las empresas tampoco van a poder contratar estos servicios.

EC —¿Cuándo van a completar ese grupo de 3.000 personas?

EP —Están abiertas las inscripciones en la página del instituto, www.inefop.org.uy. A partir del armado de los grupos se va convocando para los cursos, en la medida en que son acotados. Y las personas los valoran, las primeras opiniones que recepcionamos es que se valoran los contenidos que se dan.

EC —Vamos al otro ejemplo que yo incluía en la introducción: UPM. ¿Qué tiene que ver Inefop con el proceso destinado a facilitar la inversión de esta multinacional en su segunda planta de celulosa?

EP —Nosotros participamos por el MTSS y por el Instituto en los grupos de trabajo vinculados al tema relaciones laborales, y dentro del capítulo relaciones laborales, en el tema formación de los recursos humanos, para la instalación, el desarrollo del proyecto y para una parte que se visualiza poco pero que es muy importante, que tiene que ver con el desarrollo local en una zona hoy de muy bajo nivel de población y con muchas dificultades de caminería, de desarrollo. Allí se prevé la generación de un número quizás mayor de puestos de trabajo que el que va a estar alojado en la planta industrial.

Ya estamos articulando con las autoridades de la educación, de hecho venimos de una gira con el profesor Wilson Netto, presidente de la ANEP, con representantes de OPP (Oficina de Planeamiento y Presupuesto) y con representantes de UPM analizando los principales desafíos que tenemos para trabajar de aquí al inicio de la obra. Tienen que ver con necesidades de formación que tienen los principales sectores que van a estar afectados en principio al desarrollo de la obra civil y del montaje de la planta, y después con el desarrollo de un conjunto de necesidades que existen en todo ese entorno donde va a estar la parte de los frentes forestales que van a trabajar para la empresa y en proveer la materia prima que procesa la empresa. Ese es un desafío muy grande, creo que en términos públicos no está suficientemente visibilizada la dimensión que esto tiene, y para nosotros es muy importante porque allí va a haber necesidades de mano de obra y por la población, para el vivir de la población y para el trabajo en el área forestal.

EC —También están anunciando la creación de un centro de capacitación en el rubro ferroviario.

EP —Sí, también a partir de lo detectado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y con el asesoramiento de un convenio de apoyo que tiene el MTOP con el gobierno belga. Estamos trabajando con un equipo técnico contratado a partir de esta cooperación para un centro de formación de trabajadores del nuevo ferrocarril del Uruguay, que no tiene que ver con la realidad actual, aunque seguramente incorpore a los trabajadores ferroviarios que hoy son parte de AFE, pero que va a tener un desarrollo, una tecnología y una actividad totalmente distintos de lo que conocemos.

EC —Ahí está aludiendo en particular a lo que va a implicar como cambio el proyecto Ferrocarril Central.

EP —Exactamente, y la necesidad de recursos humanos capacitados para el manejo de una nueva tecnología, con nuevas necesidades, un desarrollo totalmente distinto en el que el Uruguay no tiene experiencia. Por eso se solicita apoyo en simuladores, equipos, etcétera. Al día de hoy ese proyecto todavía no está acordado, está en su fase de negociación. Inefop ya decidió participar y reservó rubros de su presupuesto para invertir en este nuevo centro de ferrocarril, pero ahí hay un campo de negociación que lidera el MTOP junto con AFE, que tienen que despejar el campo para que después se pueda intervenir en términos técnicos.

El Inefop y los actores que lo acompañan tienen la aspiración de que tanto este centro de formación como el centro de formación de energías renovables –este otro ya más avanzado– que se va a instalar en Durazno sean centros de formación regional.

EC —¿Cómo es esto? ¿Los alumnos no serían solo uruguayos?

EP —Exactamente. Por el nivel de inversión que hay que hacer en materia de equipos, de simuladores, porque son proyectos ambiciosos en términos económicos, y no existiendo otros de esas características en la región, aspiramos a que trabajadores por lo menos de Argentina, Brasil y Paraguay vengan a formarse a Uruguay. Así como si existiera un centro de estas características en Porto Alegre, tendríamos que mandar nuestros trabajadores a formarse allí. En el caso del centro ferroviario existe uno en Colombia, pero en el caso de energías renovables no existe otro.

EC —¿Cómo funciona entonces el pago de esos cursos? Porque Inefop tiene un origen tripartito, los fondos vienen de aportes de trabajadores, de empresarios y del Estado uruguayo. Si vinieran alumnos de Argentina, ¿cómo harían?

EP —Tendrían que contratar cursos en Uruguay. Parte del financiamiento futuro de estos centros se prevé que provenga de la venta de cursos a la región.

***

EC —Tengo varios mensajes de la audiencia.

Dice Marie: “El sorprendente aumento de la cantidad de trabajadores capacitados se debe al sector salud. Cursos en plataformas online, concretamente. Por convenios entre Ministerio de Economía, Ministerio de Salud Pública (MSP), MTSS, se pagan estos cursos. En el sector privado es un 3,5 % de la masa salarial anual. Es decir que se les paga a los trabajadores por capacitarse a distancia sin un control de la acreditación ni de los resultados”. ¿Es así esto?

EP —No. Es así el número, es muy importante, es uno de los convenios que surgen de la negociación colectiva. Ahí hay un capítulo importante, que es promover en la negociación acuerdos para la capacitación, acuerdos entre empresarios y gobierno y empresas privadas. Ese es un convenio importante, en el entorno de las 50.000 personas. De todas formas, hay un número cercano a las 80.000 personas que son de otras características. Es una modalidad que estamos probando con este convenio que es muy importante.

EC —La plataforma online, capacitación a distancia.

EP —Sí. Es un sector con determinadas características, muchas veces las personas tienen doble actividad, por lo tanto la capacitación allí tiene que ser en modalidades que no signifiquen un apartamiento del trabajo por períodos largos.

EC —¿Cómo se hace la evaluación luego?

EP —El mismo programa incorpora la opinión de los beneficiarios, de las personas que desarrollan el curso, y estamos afines a contratar una evaluación externa para este proyecto, que seguramente arranque en este acuerdo del 2018, ya que en este convenio las personas que se capacitan incorporan un porcentaje de aumento en el salario, lo cual también nos parece positivo.

EC —A cambio de capacitación, aumento salarial.

EP —Exactamente, son acuerdos que están supeditados a que se hagan los cursos, lo cual me parece muy saludable. Los objetivos de estas capacitaciones tienen que ver con la mejora de los servicios, con la mejora de la atención al público, con la mejora del Sistema Nacional Integrado de Salud. Intervienen todas las instituciones privadas de salud de todo el país. Es un acuerdo entre el MSP, la FUS (Federación Uruguaya de la Salud) e instituciones privadas. Es un convenio muy potente, lo usamos como ejemplo, porque es lo que queremos, que la negociación colectiva no solamente rece en temas de salarios, sino que rece en temas de cómo mejoramos la eficiencia de los sectores, como mejoramos la productividad de los sectores, cómo estabilizamos el empleo. Hemos logrado que otros sectores tomen este ejemplo porque nos parece muy saludable. En el caso de la salud privada –quiero destacarlo porque se menciona y es muy importante para nosotros– hay un acuerdo con la FUS para apoyar actividades de formación que ella promueve y que tienen que ver con que personas de la salud terminen secundaria, primer ciclo, segundo ciclo. Eso lo estamos haciendo en todo el país, y en la salud hay un proyecto muy importante con ese fin.

EC —Dos mensajes más de la audiencia.

Osvaldo: “Conozco algunos casos de desocupados capacitados que están conformes con el resultado. De todos modos, y no culpo a Inefop por ello, los mayores de 40 que han perdido sus empleos tienen grandes dificultades para reinsertarse laboralmente. Faltan políticas de incentivos para las empresas para que retomen esa mano de obra que cuenta con mucha experiencia en la mayoría de los casos”.

EP —Sí, es un problema de mucha sensibilidad. Es cierto, las personas mayores de 40 años una vez que pierden el empleo pasan más tiempo en el desempleo que personas menores. Pero el porcentaje de desempleo por edad nos genera mucha más preocupación en el caso de los jóvenes, entre los que la tasa de desempeño casi triplica el promedio de desempleo que tenemos en el país. El caso de las personas mayores de 40 años es una problemática que reconocemos, y además nos la plantean recurrentemente, porque también tiene un sentido distinto. Muchas veces son personas jefas de hogar, es un salario que en lo intrafamiliar importa de manera distinta y tiene otras implicancias: la edad, todo lo que genera desde el punto de vista emocional, y que en general las personas de esa edad no vuelven a encontrar un trabajo con las características del anterior, las condiciones empeoran.

EC —¿Entonces?

EP —Es un tema que preocupa.

EC —Este mensaje tiene que ver con sus antecedentes, usted fue secretario general del sindicato de Cutcsa, luego también secretario general de la UNOT (Unión Nacional de Obreros del Transporte), hasta 2005, y fue delegado del PIT-CNT ante la Junta Nacional de Empleo. Dice Óscar: “Pereyra, ¡cómo ha cambiado su discurso, el tono y el léxico! Casi no reconozco a aquel sindicalista combativo. ¡Bien por el cambio!”. ¿Qué dice?

EP —Sí, seguimos siendo una persona combativa y con convicciones, siempre en términos constructivos. Siempre nos hemos ubicado desde ese lugar, desde la defensa del empleo, de los puestos de trabajo, de las condiciones de vida, que más allá de que sigue siendo necesario seguir mejorando, han mejorado mucho en nuestro país y nos sentimos muy orgullosos de eso, de que las personas, aun nosotros, podamos evolucionar.

EC —Creo que el oyente alude a que en su exposición, en sus respuestas en esta entrevista, en su discurso, usted funciona como un vocero de esa lógica tripartita.

EP —Sí, sí, es que estamos convencidos de estas herramientas, pasamos muchos años en Uruguay sin negociación colectiva como para que no valoremos eso tan importante que tiene nuestro país que es la posibilidad de acuerdo entre empresarios, trabajadores y gobierno. Eso no oculta que se tengan diferencias, pero creo que hay que buscar. Y a veces también la experiencia –en esto todos vamos mejorando– nos ha jugado positivamente para esta gestión. Estamos gestionando porque conocemos profundamente a cada uno de los delegados con los cuales compartimos trabajo. Podemos tener diferencias en algunos aspectos, pero eso no nos habilita a llevarlas a otros campos o a que después nos tranquen. Si no podemos acordar algo en determinado momento, buscamos la forma de que no nos trabe y seguimos adelante en las cosas en que estamos de acuerdo.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. ¡Felicitaciones por el trabajo del Inefop! ¡Excelente nota!. Demuestra que en el Uruguay los orientales podemos hacer muchas cosas. Seguramente habran estudiado el tema de los mayores de 40 años. Lo único que se me ocurre es que haya exenciones fiscales para quienes contratan trabajadores de 40 para arriba de edad.

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