Entrevista central, viernes 8 de abril: Jorge Quian

Entrevista con Jorge Quian, director general de Salud.

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Viernes 08.04.2016, hora 8.15

EMILIANO COTELO (EC) —¿Sabían que en los últimos 30 años la cantidad de personas con diabetes en el mundo se cuadruplicó? Solo en 2012 esta enfermedad mató a 1,5 millones de manera directa y a más de 2 millones de forma indirecta.

El grado de avance que ha tenido la diabetes hizo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprovechara el Día Mundial de la Salud, que se celebró ayer, para hacer un llamado a efectos de prevenirla.

Vamos a pasar en limpio en qué situación está Uruguay en esta materia y cuáles son los planes que están listos para ejecutarse.

Para eso recibimos al doctor Jorge Quian, director nacional de Salud.

NICOLÁS BATALLA (NB) —Empecemos por un acercamiento básico. ¿Qué es la diabetes?

JORGE QUIAN (JQ) —La diabetes es un síndrome metabólico con un conjunto de síntomas y signos que se producen por una alteración metabólica que fundamentalmente es el aumento de azúcar en la sangre, lo que se conoce como hiperglucemia o hiperglicemia.

Se pueden producir dos alteraciones. Una es lo que se llama diabetes tipo I, que es la diabetes que aparece fundamentalmente en la infancia o en la adolescencia –también se puede producir, pero menos frecuentemente, en los adultos–, en la cual el páncreas deja de producir la hormona insulina por una alteración de las células que la fabrican.

La otra es lo que se llama tipo II, que se debe a que la insulina que produce el páncreas no puede ser correctamente utilizada por diversas alteraciones. El páncreas produce insulina, pero la insulina no produce el efecto de mantener la glicemia dentro de niveles normales. Este tipo II de diabetes se ve fundamentalmente en la población adulta, pero algunas formas también pueden verse sobre todo en la adolescencia.

EC —¿Cuál de las dos es prevenible?

JQ —La prevenible es la diabetes tipo II. La tipo I es producida en general por un fenómeno genético, no tiene tratamiento, el tratamiento es la insulina de por vida, etcétera.

NB —¿Cuáles son las causas de la diabetes tipo II, la que es prevenible?

JQ —Hay muchas causas, y cuando hay muchas causas en general no se sabe bien cuál es la causa. Lo que hay es una cantidad de factores que favorecen la aparición de la diabetes. Déjeme empezar por lo que antes de ser director general de la Salud fue mi especialidad; yo soy pediatra de profesión y en los estudios en pediatría se ha demostrado que los recién nacidos alimentados a pecho exclusivo en los primeros seis meses, tal como recomienda la OMS, y que continúan su amamantamiento hasta los 2 años tienen menos probabilidad de ser diabéticos, hipertensos u obesos en el futuro. Ya desde el nacimiento hay una serie de factores que predisponen o no a tener esa alteración metabólica que es la hiperglucemia, que es la diabetes. O sea que intervienen muchísimos factores.

EC —¿Qué otros?

JQ —Sedentarismo, obesidad y trastornos alimentarios, ese el grupo de problemas que pueden llegar a producir una diabetes tipo II.

NB —Estamos hablando de una enfermedad crónica, quiere decir que acompaña por el resto de la vida. ¿Cómo se convive con la diabetes en ambos casos?

JQ —Como en toda enfermedad crónica, lo ideal es el diagnóstico precoz.

EC —¿La diabetes tipo II también termina siendo crónica?

JQ —Sí, las dos son crónicas.

EC —La que puede aparecer cuando uno es mayor, a los 40, 50 años, desde ese momento en adelante ya es ineludible.

JQ —La aparición de la diabetes tipo II traduce que la insulina no está siendo bien utilizada por los órganos periféricos para mantener la glicemia en su nivel, y desde ese momento eso no funciona más. Lo que se puede hacer es tomar una serie de medidas para evitar la profundización de esa alteración.

EC —Lo máximo que se puede hacer es dejarla congelada en el estado en que se encuentra cuando aparece, cuando se la detecta.

JQ —Exactamente.

EC —Pero no se va a poder retroceder.

JQ —No se retrocede. En la diabetes tipo I hay lo que se llama una “luna de miel”, una vez diagnosticada hay un período en el cual, no se sabe bien por qué, la glicemia se mantiene estable, y es cuando muchos pacientes abandonan el tratamiento y terminan en una profunda alteración, un coma hiperglicémico. Una vez diagnosticada correctamente la diabetes, no hay marcha atrás, ni en la I ni en la II.

EC —Por lo tanto, en los dos casos hay que atenerse muy puntillosamente a las recomendaciones.

JQ —Si empezamos por el principio, una fuerte recomendación que hay en todo el mundo es el diagnóstico precoz del trastorno de la glicemia, o sea de la diabetes, porque durante muchos años o mucho tiempo –depende de cada individuo– la única alteración que hay es una alteración metabólica, que es el aumento del azúcar en la sangre, que no se traduce en síntomas clínicos, o si se presentan son muy pequeños y la persona no se da cuenta. Descubierta en ese momento, se pueden empezar a tomar medidas para evitar la profundización del cuadro.

EC —Definimos la diabetes como una enfermedad crónica que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en la sangre. ¿Y por qué es un problema eso? ¿Cómo se manifiesta eso después? ¿Qué inconvenientes tiene para la vida de la persona si no cumple con las recomendaciones y toma los cuidados que tiene que tomar?

JQ —La hiperglicemia, el aumento del azúcar en la sangre, produce una serie de alteraciones en prácticamente todos los órganos de la economía. La hiperglicemia es capaz de producir afectación renal, afectación ocular – es una de las causas de ceguera–, afectaciones fundamentalmente en la vasculatura, en el sistema vascular –es una de las causas de amputaciones de miembros o de dedos–. El aumento del azúcar en la sangre lleva a una cantidad de alteraciones metabólicas que afectan a la mayor parte de los órganos de la economía. Pero descubierto precozmente, es posible mantener los niveles de glicemia, fundamentalmente mediante una correcta alimentación, en rangos que no sean tan perjudiciales para los distintos aparatos del organismo.

EC —La clave es esa, tener a raya a la diabetes.

JQ —Exactamente. La clave, lo que estamos impulsando fuertemente desde el ministerio, es tener un médico de cabecera con el cual uno periódicamente –anualmente, bianualmente– se controle, porque hay dos enfermedades que diagnosticadas precozmente se acompañan de una mejor calidad de sobrevida: la diabetes y la hipertensión arterial. Con simplemente una punción en el dedo para determinar la glicemia o una toma de presión arterial, uno puede estar previniendo dos enfermedades que, de no controlarse, provocan serias alteraciones en la vida.

***

NB —Entonces, ¿qué hay que hacer para mantener la diabetes a raya?, ¿cuáles son los cuidados que hay que tener?

JQ —Hay una serie de cuidados que permiten mantener a raya esta enfermedad. En primer lugar, el diagnóstico precoz.

En segundo lugar, una serie de medidas, como corregir la dieta. Seguramente va a haber que corregir la dieta de ese paciente que tiene una hiperglicemia, para evitar la hiperglicemia y los otros elementos que acompañan muchas veces a la comida chatarra, como la comida entre horas de una cantidad de ingestas, que no solo pueden alterar la glicemia, sino provocar otros componentes, como las hiperlipidemias, etcétera.

Tercero, es fundamental el ejercicio físico. No un ejercicio físico competitivo, está demostrado que simplemente modificar la rutina de estar sentado mucho tiempo, esas tareas que no producen gasto de energía es un factor fundamental para mantener a raya esta enfermedad.

Y una cantidad de factores como el descanso adecuado, no fumar, no consumir alcohol en exceso, factores todos que están combinados en las enfermedades crónicas y que producen un aumento de la enfermedad en sí misma.

EC —Además hay que hacerse un control diario.

JQ —Puede ser un control diario en los casos más avanzados. Cuando el médico de cabecera descubre que tiene una glicemia por encima de lo normal y se hacen pruebas de tolerancia a la glucosa, etcétera, a veces los controles no tienen que ser diarios, en esas etapas iniciales pueden ser más espaciados en el tiempo. Una vez establecido que las cifras están altas y son difíciles de controlar, y fundamentalmente cuando el paciente tiene que recurrir a la insulina como medicación, que es un paso más avanzado en la enfermedad, ahí sí los controles tienen que ser diarios y generalmente más de una vez en el día.

NB —Este año la OMS decidió dedicar el Día Internacional de la Salud a la prevención de la diabetes y por eso presentó su primer Informe mundial sobre la enfermedad. Los datos indican que de 1980 a 2014 la cantidad de personas que padecen esta enfermedad al menos se cuadruplicó. Pero además, por ejemplo aquí en las Américas la diabetes constituye la cuarta causa de muerte. Es curioso que, teniendo esta dimensión, la diabetes recién aparezca este año en un informe global sobre el tema. ¿Hay un impulso reciente de la comunidad internacional de preocuparse por la diabetes?

JQ —Esto puede dar lugar a diversas interpretaciones. Yo creo que en el mundo, hasta hace muy pocos años, uno de los principales problemas eran las enfermedades emergentes. Había una cantidad de enfermedades que ahora están prácticamente fuera de combate, como las enfermedades trasmisibles –sarampión, rubeola, paroditis, hepatitis A–, pero tras el control de muchas de esas enfermedades ha empezado a aparecer la preocupación por las enfermedades crónicas no trasmisibles, que son en este momento la principal causa de enfermedad y de muerte en los países desarrollados y en la mayor parte de los países en vías de desarrollo. Ustedes vieron lo que ha pasado con el dengue, aparecieron unos casos de dengue en Montevideo, en el país, y parece que toda la salud se enfocó en esa enfermedad emergente.

Pero además la diabetes había empezado a ser un problema muy importante en los países desarrollados, en la medida en que aumentaba el sedentarismo, que se comían comidas chatarra, en fin, los cambios habituales de las conductas de la población.

NB —Una novedad de este informe es que la prevalencia de la diabetes también aumentó en los países de ingresos bajos y medios.

JQ —Exactamente. Y quizás los factores sean los mismos, pero por otras razones. El sedentarismo es el mismo, quizás la comida no sea la comida chatarra, pero es una comida inadecuada. Entonces seguramente esos son los factores que hacen que ahora la OMS ponga su enfoque en las enfermedades crónicas no trasmisibles. Y no sería de extrañar que el año que viene el Día Internacional de la Salud sea el día de la hipertensión o el día de las enfermedades respiratorias crónicas o el día del cáncer. Esas cuatro enfermedades están entre las crónicas no trasmisibles y son preocupantes para toda la humanidad porque son las que causan más muertes.

EC —Usted mencionaba como motivos el avance de la comida chatarra por un lado, y por otro el avance del sedentarismo. Curiosamente, en los últimos 20 años hemos asistido a un gran impulso hacia la vida saludable. Por ejemplo, la costumbre de salir a correr, el running, es algo relativamente nuevo pero que se ha extendido mucho, cantidad de gente, no solamente jóvenes, sino también mayores y hasta adultos mayores, tienen esa costumbre. Hay una gran promoción hasta comercial, por intereses comerciales, por la venta de calzado, por la venta de equipamiento deportivo. ¿Cómo se entiende esto entonces?

JQ —Seguramente esa actividad, que después pasa a ser comercial, se ha impulsado por esta razón.

EC —Pero ¿no alcanza?, ¿es tan fuerte la tendencia al sedentarismo que toda esta otra movida no la compensa?

JQ —Eso ha llevado a modificar la noción de sedentarismo. En el momento actual se está discutiendo si lo que hace esa persona que sale a correr una hora en el día pero pasa 12 horas sentada en una oficina o en su trabajo es actividad física. En varios lugares de trabajo en el mundo se hacen cortes periódicos para hacer alguna motilidad, aunque sea escasa, dentro de la propia oficina, porque se está considerando que sedentario es aquel que pasa de repente más de ocho horas quieto, aunque después salga a hacer una hora de corrida por la rambla, que muchos la hacemos.

EC —¡Se complicó entonces!

JQ —Sí, complicó. Todo es complicado, todas las explicaciones se complican.

NB —¿Cuáles son las principales novedades del informe con respecto a nuestro país?

JQ —En nuestro país hay cifras de que entre el 9 % y el 11 % de la población adulta puede tener diabetes, un poquito más en el sexo femenino que en los varones.

NB —Estamos hablando de al menos unas 300.000 personas.

JQ —Sí, entre 300.000 y 400.000 personas. Esas son las cifras que se manejan, no hay un conteo exacto de la situación. Estas personas en general tienen comorbilidades como los factores que estamos mencionando en esta charla: hipertensión, obesidad, sedentarismo. Esas son las principales preocupaciones.

NB —Uruguay no escapa a esa realidad que tiene la enfermedad en el resto del mundo que es el subdiagnóstico. Un 30 %, 40 % de las personas que padecen la enfermedad no están diagnosticadas.

JQ —Quizás por lo que conversábamos hace un momento, que al principio no da síntomas. Quizás uno de los primeros síntomas que da y que a veces es difícil de pesquisar es que aumenta la cantidad de orina, de la diuresis, porque la glucosa se elimina por la orina; cuando hay un aumento de la glicemia ese aumento pasa a eliminarse por la orina y la glucosa arrastra agua para su eliminación. Entonces uno de los primeros síntomas, que muchas veces pasa desapercibido, es que la persona orina más veces en el día y por lo tanto toma más agua. Muchas veces se piensa que es porque hace mucho calor, se dan una cantidad de explicaciones, por eso es importantísimo –y esto es un aviso del Ministerio de Salud Pública– tener un médico de cabecera que esté atento a esos síntomas.

NB —¿Está estimado, a partir de todas las complicaciones que señalamos, qué tan mortal puede ser la enfermedad, por lo pronto aquí en nuestro país?

JQ —Yo no me animaría a decir qué porcentaje de mortalidad tiene porque la mortalidad depende de los cuidados. Si los cuidados son adecuados, aun llegando a la insulina diaria o de más de una vez al día, la mortalidad disminuye muchísimo. En la medida en que los cuidados son inadecuados todas esas complicaciones que decíamos –cardiovasculares, renales, oculares, amputaciones de miembros, etcétera– pasan a ser factores importantísimos, porque a su vez se acompañan de otras enfermedades. Una amputación se puede acompañar de una infección severísima; las complicaciones cardiovasculares se pueden acompañar de infartos, es más frecuente la presencia de infartos en estos pacientes; también los accidentes cerebrovasculares son más frecuentes. Todo depende, en gran medida, del cuidado que se tenga de la enfermedad.

***

EC —Usted decía recién que tanto la diabetes I como la diabetes II una vez detectadas son crónicas, y según la información que se conoció ayer, de esas 300.000 personas afectadas de diabetes en Uruguay más del 40 %, unas 120.000, no tienen diagnóstico. ¿Qué le está pasando a esa gente que no tiene diagnóstico?

JQ —Está sufriendo una enfermedad que está comenzando a hacer el daño metabólico al que me refería y no está teniendo los elementos necesarios para frenar su evolución. El hecho de que no tenga diagnóstico no quiere decir que no esté repercutiendo sobre el organismo, la hiperglicemia una vez que se instala empieza a producir daño.

EC —¿Cómo se hace para que no haya un 40 % sin diagnóstico?

JQ —Incentivar la consulta con el médico general periódicamente. No estoy haciendo una apología de mi profesión ni mucho menos, digo que es necesario, después de los 20, 25 años, una consulta periódica con el médico, capaz que solo para estos dos elementos: que le pregunte cómo se siente y hacerle una glicemia y tomarle la presión arterial. Y en los adultos mayores de 50 años hay que investigar el cáncer colorrectal, y así como las mujeres se tienen que hacer el papanicolau y la mamografía, los varones tienen que ver cómo está su próstata. Desde el ministerio, desde esta administración, queremos profundizar la consulta médica periódica con un médico de cabecera que sepa quién es uno y los medios que lo rodean, la vida que uno tiene, las condiciones de vida que tiene, porque puede orientar. Pensamos que el médico generalista, el médico de familia conoce al paciente y el especialista conoce un pedazo del paciente. Creo que es un factor fundamental para el diagnóstico precoz de la diabetes.

EC —Yo le preguntaba cómo se hace para detectarla a tiempo y estaba tentado a pensar que la vía es el chequeo médico general una vez por año, cada dos años. Pero usted dice que no tanto, no es que se precise un chequeo general.

JQ —No, el chequeo se hace de acuerdo a las necesidades del paciente. Yo creo que no hay chequeos universales, hay chequeos a la medida.

EC —Por otro lado, usted decía que basta con que el médico haga…

JQ —… una punción digital, una gota de sangre y ahí se mide la glicemia.

EC —¿Es instantáneo?

JQ —Se puede hacer instantáneo. O se puede sacar sangre, mandarla al laboratorio y determinar la glicemia.

EC —Esto venía a cuento de uno de los mensajes de la audiencia, que pregunta: “¿Hay una forma más fácil de hacerse un examen de diabetes que no sea pagar varias órdenes y sacar fecha a largo plazo?”.

JQ —Ahí entraríamos en un tema de cómo funciona el sistema de salud, que también estamos preocupados por modificarlo. Pero ustedes vieron que los pacientes diabéticos se controlan la glicemia ellos mismos una, dos, tres veces por día, simplemente con un pequeño pinchazo en el dedo y con la determinación.

EC —Eso una vez que quedaron diagnosticados.

JQ —Exactamente. No sé si eso se podrá hacer en todos los consultorios, depende de las disponibilidades, pero tomar una muestra de sangre para hacer una glicemia es parte de una rutina, por todo esto que venimos hablando, la diabetes ha aumentado exponencialmente, la hipertensión ha aumentado exponencialmente y el diagnóstico de estas enfermedades es muy sencillo. Entonces me parece que es una pérdida lamentable de tiempo no diagnosticarlas en tiempo y forma.

EC —Miguel consulta qué implicancia tiene la genética en esta enfermedad y en su transmisibilidad, y qué alternativas de tratamiento con manipulación genética puede haber en Uruguay.

JQ —La segunda no la contesto porque creo que no hay todavía manipulación genética para la diabetes, pero no soy especialista en el tema y no podría contestar con seguridad. Pero la genética tiene mucha importancia, la diabetes tipo I es fundamentalmente condicionada por la genética, por una modificación en uno de los cromosomas.

NB —El informe de la OMS señala que el avance de la diabetes puede detenerse con una combinación de políticas fiscales, legislación, cambios en el medioambiente y sensibilización de la población para modificar estos factores de riesgo. Sin embargo, cuando uno mira los documentos que se presentaron ayer, ve que nuestro país viene relegado en materia de políticas públicas para atender esta enfermedad. Por ejemplo, el informe identifica una serie de políticas que deberían ponerse en práctica para dar una respuesta nacional contra la diabetes, hay unos siete puntos y Uruguay solo cumple uno de ellos. ¿Hay un atraso entonces en el desarrollo de acciones tendientes a trabajar en este tema a nivel de las políticas públicas en Uruguay?

JQ —Dos respuestas. En primer lugar, esta administración, la que preside el doctor Jorge Basso, de la cual yo formo parte, ha establecido los objetivos sanitarios nacionales y allí se han descrito 15 problemas críticos. Esto se hizo el año pasado, no lo estoy diciendo porque ayer haya sido el Día Internacional de la Salud y el problema de diabetes. En este tríptico que les voy a dejar, el punto 7, que es un problema crítico priorizado, es la morbimortalidad por enfermedades no trasmisibles, y entre ellas está la diabetes.

También desde esta administración se está promoviendo la calidad de la asistencia, creemos que es un debe de todos los uruguayos mejorar la calidad de la asistencia médica. Ahí estamos promoviendo el primer nivel de atención y las consultas periódicas para detectar estas enfermedades.

No sé si hay un rezago en Uruguay. Uruguay tiene muy buenos indicadores de salud, en América Latina estamos a la cabeza en varios. No nos conforma, porque hay países desarrollados que tienen mejores indicadores que nosotros, pero estamos muy preocupados y desarrollando acciones para mejorar estos indicadores.

EC —Pregunta Beatriz de Malvín: “¿No podrían incluirse estudios de diabetes en la ficha médica de los niños y jóvenes o en el carné de salud anual?”.

JQ —En el carné de salud anual está incluida. En pediatría –y en esto me comprenden las generales de la ley porque el carné del niño se hizo en el período en que fui director del programa de la niñez– no se aconseja hacer exámenes rutinarios. Primero por la baja frecuencia de las enfermedades no trasmisibles en la edad pediátrica, dejamos a criterio del médico de niños cuando va a hacer el carné de salud que decida si pide algún examen invasivo. Se toma la presión, se toman los parámetros de crecimiento y desarrollo, pero no se exigen exámenes de sangre, salvo criterio médico. La razón es que a esa edad las enfermedades no trasmisibles son muy pocas.

NB —Ayer Javier González, que es el gerente general de la Asociación de Diabéticos del Uruguay (ADU), aparecía citado en una entrevista en El Observador y hacía un diagnóstico un tanto pesimista sobre cómo viene trabajándose en algunas cosas. Por lo pronto estaba disconforme con que no existiera un registro nacional de la diabetes, que es uno de los puntos que la OMS marcaba como convenientes como una respuesta nacional contra la enfermedad. Esto usted lo hacía notar cuando hablábamos de las cifras, esa cifra de 300.000 uruguayos, entre el 9 % y el 11 %, en realidad es una estimación, no está claro exactamente cuántas personas padecen la enfermedad.

JQ —Exactamente. Quizás una de las debilidades de nuestro sistema de salud sea la fragmentación. A pesar de que desde hace ocho años nos rige el Sistema Nacional Integrado de Salud, la fragmentación de la información todavía es uno de los debes a los cuales también estamos apuntando para tener cifras correctas y al día. Puede tener razón el señor González, pero estamos trabajando para tratar de corregir eso, cada institución tiene su fichero, cada institución tiene sus datos, y a veces es difícil compartirlos, pero estamos tratando de tener datos, porque si no no se pueden tomar medidas adecuadas. Tiene razón en eso.

EC —La Asociación de Diabéticos del Uruguay está preparando unas tarjetas de identificación para las personas diabéticas que fueron presentadas al Ministerio de Salud Pública. ¿Cómo funcionarían?

JQ —Al parecer esas tarjetas vienen con un código de barras donde están los datos del paciente, creo que incluirían el tratamiento que está recibiendo y los datos personales.

EC —La idea es que si una de estas personas tiene un accidente o se siente mal y está en un lugar donde no la rodean sus conocidos, sus familiares, quienes la encuentren sepan de qué se trata, que es una persona con diabetes y por lo tanto reaccionen acorde.

JQ —Me parece que es una medida acertada y que quizás sería bueno en el futuro extenderla a otros pacientes con enfermedades crónicas trasmisibles o no trasmisibles. Puede ser de utilidad en un accidente en la vía pública, un accidente isquémico cerebral, lo que le puede pasar a cualquier persona. Esto es con código de barras, o sea que tiene que ser el equipo de salud el que lo pueda leer, tiene que saber que ese paciente tiene a su vez una comorbilidad frente al accidente que tuvo. Me parece que es de suma utilidad y que va a ser muy bueno para los pacientes.

NB —Es interesante porque ese tipo de acciones implica que las personas que no padecen la enfermedad tengan que tener cierto grado de información en el espacio público. En general el que está enfermo sabe mucho de la enfermedad que tiene, pero no el resto de las personas.

JQ —Claro, pero me parece que esto va a ser más importante para las personas del equipo de salud que concurran a ver a ese paciente. Pero además, como se ve en muchas películas, un diabético que tenga una baja de la glucosa en sangre –que es otra de las complicaciones, quizás por un exceso de medicación o por otras razones– con una bebida con azúcar puede salir del problema.

EC —El diabético puede sufrir hiperglicemia o hipoglicemia, las dos cosas.

JQ —Exactamente. Y la hipoglicemia en general se puede corregir bastante fácilmente en una etapa relativamente controlable, porque puede ser una hipoglicemia que lo lleve a la muerte.

EC —¿Cómo se manifiesta una hipoglicemia?

JQ —En general el paciente tiene problemas neurológicos –sensación de mareo, de inestabilidad, tanto que puede llegar al coma– y una sudoración profusa, que es un signo bastante característico.

EC —Una especie de desmayo, puede llegar al desmayo. Es como que se le agotaran las baterías.

JQ —Exactamente. Y sabiendo que es diabético, por eso más una sudoración abundante, a veces con un vaso con azúcar se puede salir del paso.

NB —Ayer cuando se presentaron los datos de la OMS sobre la evolución de la diabetes la representante de la Agesic (Agencia de Gobierno electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento), Virginia Pardo, dijo que se ha desarrollado un servicio de telepresencia mediante el cual todos los ciudadanos van a poder tener acceso remoto a un especialista para tener un asesoramiento mucho más especializado respecto a la enfermedad. ¿En qué consiste esa iniciativa?

JQ —Hay un trabajo muy fuerte de la Agesic y de Uruuguay.uy en el desarrollo de la historia electrónica y para que el paciente pueda tener en todos lados su historia en la web. Agesic está trabajando fuertemente en eso y ayer presentó los primeros datos. Al parecer, el trabajo con la Asociación de Diabéticos del Uruguay es una de las primeras experiencias en que el paciente pueda tener su historia clínica en cualquier lugar del país.

***

EC —Mariano pregunta por la diabetes gestacional. “¿Qué cuidados deben tenerse con la diabetes gestacional después del parto?”.

JQ —La diabetes gestacional puede producir en el recién nacido alteraciones muy importantes que tienen que ser corregidas rápidamente. La diabetes gestacional implica casi siempre un feto o un recién nacido macrosómico (muy grande), que puede tener trastornos en los niveles de la glicemia. Es un recién nacido que al cortarse el cordón queda deprimido de la insulina de la madre, y eso puede provocar alteraciones en la glicemia muy importantes que deben ser corregidas rápidamente. Tiene otra serie de trastornos, pero referidos fundamentalmente a esto. Por eso la importancia del control del embarazo para saber si la madre tiene una diabetes gestacional.

NB —Alguien consulta si está autorizado el control de la glicemia en las farmacias.

JQ —No sé si está autorizado, no puedo dar una contestación oficial, pero no me parece una medida improcedente, para nada. Me gustaría más que este oyente, en vez de ir a la farmacia, fuera a su médico de referencia.

***

EC —Si hay más preguntas o dudas…

JQ —Me las envía al ministerio, con mucho gusto las podemos contestar.

EC —Por otro lado está la consulta a los médicos de cada uno de ellos, y supongo que también está la alternativa de la Asociación de Diabéticos del Uruguay, que tiene un canal de comunicación previsto.

JQ —Exactamente.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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