Entrevista central, viernes 8 de setiembre: Julián Goyoaga, Camila de los Santos, y María Cristina Zavalkin.

EC —Todavía somos necesarios, etcétera. Pero incluso la propia muerte de Roslik en la tortura, que obviamente en principio complicaba a la dictadura, empezaba por pegarle al general Medina, que era el responsable de la región militar donde ocurrió eso, y era uno de los más interesados en promover la apertura.

JG —Sí, era a varias bandas.

EC —Dejando de lado esa parte, con respecto al pueblo decías…

JG —Eso, que al haber tantas preguntas por responder, creo que –como también dice uno de los personajes que aparecen, Víctor Makarov– el pueblo sigue teniendo una herida que no termina de sanar y cierta división sobre lo que pasó. Eso se siente todavía hoy en el pueblo San Javier.

EC —Mary, tú en estos años te has mantenido muy cerca de San Javier por la vía de la fundación, pero no viviendo en San Javier, sino en Paysandú…

MCZ —No, voy y vengo, voy y vengo. Hace más de 30 años que voy y vengo. Los fines de semana, los feriados, siempre a contrahorario de mi trabajo. Así he hecho todas las cosas que he hecho.

EC —En el año 2014 intentaste la alcaldía, te postulaste como candidata a alcaldesa de San Javier, y te fue mal, muy mal.

MCZ —Sí, me fue mal.

EC —Entre otras cosas puede haber pesado ese hecho, que tú no vivís allí.

MCZ —Sí, la gente me reprochaba eso, que yo no vivía, que no pertenecía…

EC —Lo menciono porque aparece relatado en la película y aparece la reacción tuya después, señalás algo así como “bueno, quizás este episodio marque un corte en mi vida”.

MCZ —Sí, me ayudó a despertar. No porque no me hayan votado –porque tuve también mis buenos votos, hay que agradecer a la gente que me votó–, confieso que fue la falta de experiencia, un asunto mal manejado. Además la política es brava, yo tendría que haber mirado House of Cards antes de meterme en la política, porque uno ve que es un mundo muy hueco, muy falso, es bravísimo. Uno espera que te hundan los opositores, pero a veces dentro del mismo partido también hay gente que te hunde. Eso lo aprendí en poquito tiempo ahí, en lo poco que estuve. Pero me ayudó a cerrar el capítulo, porque yo tenía como una dependencia de San Javier, quería difundir para que no se perdiera la memoria de Vladimir. Por eso día feriado que tenía, que no podía trabajar, pum para San Javier a organizar todo. Ahora últimamente es todo por internet, por suerte, porque los años ya empiezan a pegar y a pesar un poco, entonces eso de estar viajando continuamente también te cansa.

EC —Además tú decís algo muy fuerte: “y quizás sea el momento en que empiece a ser yo misma, en que deje de ser, como he sido todos estos años, la viuda de Roslik”.

MCZ —Claro, yo en montones de […], por ejemplo cualquier autoridad o lo que sea que voy y me presento, digo “soy Mary” o “Mary Zavalkin” y me quedan mirando, como diciendo “no te ubico”. Sin embargo digo “soy la viuda de Roslik”, y “ahhh”, enseguidita me ubican. La gente me ubica por eso. Por eso, ya tengo 64 años, a ver si puedo… no creo que pueda ser yo misma, porque se me ha ido toda la vida en eso, pero… No es que dé vuelta la página en el sentido de que no se siga buscando la justicia, eso no, porque eso lo seguimos haciendo con Valery. Pero ahora me voy a dedicar a cosas acá en Paysandú, a otras cosas.

EC —Y Valery toma la posta.

MCZ —¡Pobre Valery! Lo han complicado con la mochila todo el mundo, porque dije eso de que le paso la mochila y la gente del público después me pide que no le pase la mochila. Pero es una forma bien de lo que hay que hacer, para que aunque yo no esté se siga difundiendo la memoria de Vladimir. Es eso.

EC —Es otro de los protagonistas de la película, Valery, que es técnico en informática, pero al mismo tiempo músico, rockero.

MCZ —Ingeniero en sistemas de información y guitarrista, metalero, es más fuerte que el rock. Me gustó porque viste que estos temas los difunde o los habla gente mayor, y el otro día acá en Paysandú por fin alguien se acordó en un programa de jóvenes, más o menos de la edad de él, y le hicieron una entrevista que está muy buena, que la gurisada se interesó. Ponele que son músicos y de la época de él, pero que por fin hablan algo del tema.

EC —¿Cómo fue el trabajo con Valery para ustedes?

JG —Estuvo muy bien. Valery es supertranquilo, pero se enganchó con el código de lo que estábamos buscando o la manera en que queríamos contar la película y fue bárbaro.

C de los S —Estuvo buenísimo. Estuvimos varios años yendo, entonces también creo hubo un trabajo de eso, de estar y de compartir cosas para conocernos más. Y con Valery pasó eso, ahora viene a casa cuando viene a Montevideo, somos realmente amigos. Y también hay otra parte de los rodajes que están buenas, a Valery le interesa mucho el tema de posproducción de audio, de sonido, entonces cada vez que íbamos con un sonidista él conectaba pila con eso. Creo que es eso, que lo disfrutábamos todos.

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EC —Felicitaciones por el trabajo. ¿Cómo sigue? ¿Dónde se está dando Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas?

C de los S —En Montevideo está en el Movie Montevideo Shopping, en el Life 21, en Torre de los Profesionales y en la sala B del auditorio Nelly Goitiño. También está dándose en Paysandú, en Salto, en los cines de Colonia, de Punta del Este, de Minas y de Daymán, en un cine chiquito en las termas de Daymán que está bueno.

MCZ —En Fray Bentos también.

C de los S —Este sábado hay una función en Fray Bentos.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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