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Entrevista del jueves 24 de octubre de 2019: Ramón Méndez

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EN PERSPECTIVA
Jueves 24.10.2019

EMILIANO COTELO (EC) —El Frente Amplio (FA) cerró ayer su campaña electoral con un acto multitudinario en el Parque Rodó, o Punta Carretas, detrás de Club de Golf, aquí en Montevideo.

¿Cómo llega a la veda proselitista el oficialismo, que enfrenta la votación más difícil desde el año 2004?

En este ciclo de últimas entrevistas en En Perspectiva con los presidenciables, este era el turno de Daniel Martínez. Pero después de varios días de gestiones, la respuesta fue finalmente negativa; tampoco tuvimos éxito con las invitaciones a la candidata a vicepresidenta, Graciela Villar, que hasta ahora no ha pasado por este programa. En su lugar, vamos a volver a conversar esta mañana con Ramón Méndez, coordinador de programa y contenidos de la campaña del FA.

RAMÓN MÉNDEZ (RM) —Sí, en este momento de final de campaña hemos visto a los candidatos todos con las voces cascadas, con las emociones tremendamente movidas, y hacía ya un buen tiempo que habíamos resuelto que las entrevistas de Daniel ya se habían terminado. Gracias a ustedes por respetar esa decisión.

EC —Ya que estamos, ¿por qué Graciela Villar ha manejado una política de comunicación tan restrictiva? Concedió pocos reportajes.

RM —Nosotros no tenemos esa visión, Graciela ha estado haciendo una cantidad de reportajes, lo que pasa es que por suerte en nuestro país tenemos una cantidad de medios de diferentes tipos que se interesan mucho por la política. La demanda de entrevistas es enorme, ha sido enorme y sigue siendo todavía enorme. Hemos priorizado la presencia fuerte de Graciela en el interior, ha estado prácticamente todos los días en las últimas tres o cuatro semanas dando una entrevista por día en diferentes medios del interior, pero también en Montevideo, incuso de diferentes tipos. Tuvo una entrevista grande en la revista Galería, por ejemplo, hace unos pocos días. En fin, entrevistas ha tenido y una cantidad; tal vez no tantas como muchos responsables de medios o de programas importantes, como el tuyo, hubieran deseado.

EC —Vayamos ahora al acto de anoche. Supongo que quedaron conformes con el resultado.

RM —Sí, muy contentos. Un acto de cierre de campaña para el FA siempre es una alegría, y lo de ayer fue una alegría multiplicada, por la confianza por cómo estamos cerrando la campaña, la alegría por cómo estamos cerrando la campaña, la alegría por cómo sigue vivo ese vínculo en el FA, entre la gente, pero sobre todo entre la gente y el candidato, cómo sigue habiendo ese diálogo, ese ida y vuelta, que de alguna forma tiene que ver también con el surgimiento mismo del FA. El FA trajo a nuestro país la frescura de hacer política a partir de la participación, del diálogo, en aquellos de comités de base de la década del 70, donde la gente se encontraba y dialogaba de forma directa con sus referentes políticos, con sus candidatos. Y ayer se dio eso en todo su esplendor, era una multitud de gente, realmente, no voy a tirar ningún número, porque es difícil hacer esas cuentas y a veces se exagera, “fueron cientos de miles”, no sé. Pero la realidad es que era una masa de gente desde el faro de Punta Carretas hasta las canteras del Parque Rodó, una cosa increíble, que superó todas las expectativas, y sobre todo con una comunicación muy importante entre el candidato y la gente. Eso realmente llena de alegría, fue una fiesta que terminó con Rada, terminó con el reencuentro de una murga icónica para la izquierda como es Contrafarsa. Realmente, solamente cosas para celebrar y para esperar con muchísima confianza lo del domingo.

EC —Si vamos a otros aspectos del acto, me llamó la atención la estética. Estaba la nueva gráfica del FA, las tres flechas roja, blanca y azul. Eran pantallas y debajo de ellas, en las cinco pantallas led verticales, se proyectaba permanentemente la bandera nacional flameando. Además, Daniel Martínez realizó su discurso con una bandera nacional sobre sus hombros. ¿Qué pasó? ¿Por qué se optó por diluir la simbología FA y se privilegió la de Uruguay?

RM —Las dos simbologías estuvieron presentes. Como tú bien decías, estaban los tres triángulos rojo, azul y blanco y se estuvieron intercalando permanentemente la bandera uruguaya y los símbolos del FA. Esta ha sido una campaña muy particular, bastante diferente de las anteriores a que estamos acostumbrados en Uruguay. Y esta recta final, y sobre todo este ya casi modo balotaje en que entramos dentro de tres días, también ha sido particular.

EC —A eso iba, ese recurso de la bandera nacional suele ser utilizado por los candidatos que pasan a una segunda vuelta, dejan sus partidos, dejan sus lemas y convocan a toda la población. Da la impresión de que el FA está adelantando, buscando adelantar el balotaje.

RM —A ver, creo que nadie puede dudar de que Daniel Martínez va a estar en el balotaje, como hoy tampoco dudamos de que Luis Lacalle Pou va a estar en el balotaje. Entonces de alguna forma el modo balotaje de la campaña ya está presente desde hace semanas, tanto de un lado como del otro, tanto del lado de la mirada del candidato mayoritario como del lado del candidato que le sigue. Más allá de que en algún momento se pensó que Ernesto Talvi podía llegar a arañar el segundo lugar, es claro que el balotaje ya está en la calle. Lo que va a suceder este domingo es sumamente importante porque puede llegar a definir de manera importante…

EC —Ahí está, ¿cuál es el mensaje? ¿Qué se quería trasmitir con esa presencia tan fuerte de la bandera nacional?

RM —En primer lugar, tú lo decías muy claramente en el editorial que leíste, clarísimo: el país es uno solo y si bien alguna gente puede pensar que esta fue una campaña dura, en realidad fue dura a la uruguaya, hubo mucho respeto por las personas, lo que hubo fue cuestionamiento de las ideas y con argumentos, a veces argumentos fuertes, naturalmente, pero con argumentos se fueron cuestionando ideas, las propuestas que se fueron presentando. En ese marco nosotros siempre expresamos que para nosotros lo que reúne realmente, lo que unifica sigue siendo el FA. El FA con 40 y pico por ciento de los votos contra un Partido Nacional (PN) con 20 y pico por ciento de los votos, para el cual la dificultad de generar una coalición es en cada momento más evidente.

Dentro del propio PN Luis Lacalle Pou está teniendo dificultades para generar una propuesta única. Veamos lo que pasó con Moreira en Colonia y la dificultad que tuvo, ni siquiera pudo pedirle la renuncia cuando era lo que correspondía. No tuvo la fuerza suficiente, el liderazgo suficiente para poder hacerlo. La dificultad con relación a Sartori, qué va a pasar con eso. Y a su vez dos líderes más con los que tiene que manejarse dentro del Partido Colorado (PC), porque es claro que Sanguinetti y Talvi tienen agendas diferentes. A su vez Manini Ríos, a su vez la necesidad de los votos de algunos de los partidos radicales. Estamos hablando de tener que manejar siete u ocho líderes políticos. Eso no tiene nada que ver con el FA. Entonces esa visión de unidad, de país, de posibilidad de gobernar de manera unificada, como ha sido y como sobre todo con el liderazgo de Daniel Martínez va a ser mucho más evidente todavía, eso nos lleva a ubicarnos como uruguayos.

EC —Por ahí están las razones de la apelación tan fuerte a la bandera nacional anoche y en estos últimos días de campaña. ¿Esa sería la razón?

RM —Sí, efectivamente. Claramente.

EC —Usted introdujo allí uno de los grandes puntos de controversia entre el PN y el FA, entre Lacalle Pou y Daniel Martínez en estos días: ¿cuál de los dos garantiza una gobernabilidad adecuada a los temas que es necesario abordar? En la entrevista del viernes pasado, en un momento usted contestó que si el FA gana en segunda vuelta sin mayoría parlamentaria propia, irá buscando acuerdos puntuales con distintos sectores de la oposición para sacar adelante leyes. Algo para lo cual, enfatizó, Martínez tiene la experiencia que desarrolló como intendente cuando necesitaba mayorías especiales en la Junta para algunas resoluciones. Anteayer le mencioné ese camino, le mencioné esas explicaciones a Lacalle Pou en la entrevista acá en En Perspectiva, y él respondía lo siguiente:

(Audio Luis Lacalle Pou.)

¿… esa es una respuesta aceptable para un gobierno que va a tener que afrontar las dificultades que va a haber que afrontar? ¿En serio alguien sostiene que van a poder conformar un Poder Ejecutivo con esa debilidad de respaldo? ¿En serio?

EC —Es un escenario posible.

LLP —Todavía no terminé. ¿En un sistema que si bien es presidencialista atenuado, o semipresidencialista, va una polenta, una potencia muy fuerte del Parlamento, que tiene que haber una cohesión estable para asegurarles a los uruguayos políticas nacionales que se puedan continuar? No tienen respuesta.

(Fin audio.)

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