Entrevista del jueves 24 de octubre de 2019: Ramón Méndez

EN PERSPECTIVA
Jueves 24.10.2019

EMILIANO COTELO (EC) —El Frente Amplio (FA) cerró ayer su campaña electoral con un acto multitudinario en el Parque Rodó, o Punta Carretas, detrás de Club de Golf, aquí en Montevideo.

¿Cómo llega a la veda proselitista el oficialismo, que enfrenta la votación más difícil desde el año 2004?

En este ciclo de últimas entrevistas en En Perspectiva con los presidenciables, este era el turno de Daniel Martínez. Pero después de varios días de gestiones, la respuesta fue finalmente negativa; tampoco tuvimos éxito con las invitaciones a la candidata a vicepresidenta, Graciela Villar, que hasta ahora no ha pasado por este programa. En su lugar, vamos a volver a conversar esta mañana con Ramón Méndez, coordinador de programa y contenidos de la campaña del FA.

RAMÓN MÉNDEZ (RM) —Sí, en este momento de final de campaña hemos visto a los candidatos todos con las voces cascadas, con las emociones tremendamente movidas, y hacía ya un buen tiempo que habíamos resuelto que las entrevistas de Daniel ya se habían terminado. Gracias a ustedes por respetar esa decisión.

EC —Ya que estamos, ¿por qué Graciela Villar ha manejado una política de comunicación tan restrictiva? Concedió pocos reportajes.

RM —Nosotros no tenemos esa visión, Graciela ha estado haciendo una cantidad de reportajes, lo que pasa es que por suerte en nuestro país tenemos una cantidad de medios de diferentes tipos que se interesan mucho por la política. La demanda de entrevistas es enorme, ha sido enorme y sigue siendo todavía enorme. Hemos priorizado la presencia fuerte de Graciela en el interior, ha estado prácticamente todos los días en las últimas tres o cuatro semanas dando una entrevista por día en diferentes medios del interior, pero también en Montevideo, incuso de diferentes tipos. Tuvo una entrevista grande en la revista Galería, por ejemplo, hace unos pocos días. En fin, entrevistas ha tenido y una cantidad; tal vez no tantas como muchos responsables de medios o de programas importantes, como el tuyo, hubieran deseado.

EC —Vayamos ahora al acto de anoche. Supongo que quedaron conformes con el resultado.

RM —Sí, muy contentos. Un acto de cierre de campaña para el FA siempre es una alegría, y lo de ayer fue una alegría multiplicada, por la confianza por cómo estamos cerrando la campaña, la alegría por cómo estamos cerrando la campaña, la alegría por cómo sigue vivo ese vínculo en el FA, entre la gente, pero sobre todo entre la gente y el candidato, cómo sigue habiendo ese diálogo, ese ida y vuelta, que de alguna forma tiene que ver también con el surgimiento mismo del FA. El FA trajo a nuestro país la frescura de hacer política a partir de la participación, del diálogo, en aquellos de comités de base de la década del 70, donde la gente se encontraba y dialogaba de forma directa con sus referentes políticos, con sus candidatos. Y ayer se dio eso en todo su esplendor, era una multitud de gente, realmente, no voy a tirar ningún número, porque es difícil hacer esas cuentas y a veces se exagera, “fueron cientos de miles”, no sé. Pero la realidad es que era una masa de gente desde el faro de Punta Carretas hasta las canteras del Parque Rodó, una cosa increíble, que superó todas las expectativas, y sobre todo con una comunicación muy importante entre el candidato y la gente. Eso realmente llena de alegría, fue una fiesta que terminó con Rada, terminó con el reencuentro de una murga icónica para la izquierda como es Contrafarsa. Realmente, solamente cosas para celebrar y para esperar con muchísima confianza lo del domingo.

EC —Si vamos a otros aspectos del acto, me llamó la atención la estética. Estaba la nueva gráfica del FA, las tres flechas roja, blanca y azul. Eran pantallas y debajo de ellas, en las cinco pantallas led verticales, se proyectaba permanentemente la bandera nacional flameando. Además, Daniel Martínez realizó su discurso con una bandera nacional sobre sus hombros. ¿Qué pasó? ¿Por qué se optó por diluir la simbología FA y se privilegió la de Uruguay?

RM —Las dos simbologías estuvieron presentes. Como tú bien decías, estaban los tres triángulos rojo, azul y blanco y se estuvieron intercalando permanentemente la bandera uruguaya y los símbolos del FA. Esta ha sido una campaña muy particular, bastante diferente de las anteriores a que estamos acostumbrados en Uruguay. Y esta recta final, y sobre todo este ya casi modo balotaje en que entramos dentro de tres días, también ha sido particular.

EC —A eso iba, ese recurso de la bandera nacional suele ser utilizado por los candidatos que pasan a una segunda vuelta, dejan sus partidos, dejan sus lemas y convocan a toda la población. Da la impresión de que el FA está adelantando, buscando adelantar el balotaje.

RM —A ver, creo que nadie puede dudar de que Daniel Martínez va a estar en el balotaje, como hoy tampoco dudamos de que Luis Lacalle Pou va a estar en el balotaje. Entonces de alguna forma el modo balotaje de la campaña ya está presente desde hace semanas, tanto de un lado como del otro, tanto del lado de la mirada del candidato mayoritario como del lado del candidato que le sigue. Más allá de que en algún momento se pensó que Ernesto Talvi podía llegar a arañar el segundo lugar, es claro que el balotaje ya está en la calle. Lo que va a suceder este domingo es sumamente importante porque puede llegar a definir de manera importante…

EC —Ahí está, ¿cuál es el mensaje? ¿Qué se quería trasmitir con esa presencia tan fuerte de la bandera nacional?

RM —En primer lugar, tú lo decías muy claramente en el editorial que leíste, clarísimo: el país es uno solo y si bien alguna gente puede pensar que esta fue una campaña dura, en realidad fue dura a la uruguaya, hubo mucho respeto por las personas, lo que hubo fue cuestionamiento de las ideas y con argumentos, a veces argumentos fuertes, naturalmente, pero con argumentos se fueron cuestionando ideas, las propuestas que se fueron presentando. En ese marco nosotros siempre expresamos que para nosotros lo que reúne realmente, lo que unifica sigue siendo el FA. El FA con 40 y pico por ciento de los votos contra un Partido Nacional (PN) con 20 y pico por ciento de los votos, para el cual la dificultad de generar una coalición es en cada momento más evidente.

Dentro del propio PN Luis Lacalle Pou está teniendo dificultades para generar una propuesta única. Veamos lo que pasó con Moreira en Colonia y la dificultad que tuvo, ni siquiera pudo pedirle la renuncia cuando era lo que correspondía. No tuvo la fuerza suficiente, el liderazgo suficiente para poder hacerlo. La dificultad con relación a Sartori, qué va a pasar con eso. Y a su vez dos líderes más con los que tiene que manejarse dentro del Partido Colorado (PC), porque es claro que Sanguinetti y Talvi tienen agendas diferentes. A su vez Manini Ríos, a su vez la necesidad de los votos de algunos de los partidos radicales. Estamos hablando de tener que manejar siete u ocho líderes políticos. Eso no tiene nada que ver con el FA. Entonces esa visión de unidad, de país, de posibilidad de gobernar de manera unificada, como ha sido y como sobre todo con el liderazgo de Daniel Martínez va a ser mucho más evidente todavía, eso nos lleva a ubicarnos como uruguayos.

EC —Por ahí están las razones de la apelación tan fuerte a la bandera nacional anoche y en estos últimos días de campaña. ¿Esa sería la razón?

RM —Sí, efectivamente. Claramente.

EC —Usted introdujo allí uno de los grandes puntos de controversia entre el PN y el FA, entre Lacalle Pou y Daniel Martínez en estos días: ¿cuál de los dos garantiza una gobernabilidad adecuada a los temas que es necesario abordar? En la entrevista del viernes pasado, en un momento usted contestó que si el FA gana en segunda vuelta sin mayoría parlamentaria propia, irá buscando acuerdos puntuales con distintos sectores de la oposición para sacar adelante leyes. Algo para lo cual, enfatizó, Martínez tiene la experiencia que desarrolló como intendente cuando necesitaba mayorías especiales en la Junta para algunas resoluciones. Anteayer le mencioné ese camino, le mencioné esas explicaciones a Lacalle Pou en la entrevista acá en En Perspectiva, y él respondía lo siguiente:

(Audio Luis Lacalle Pou.)

¿… esa es una respuesta aceptable para un gobierno que va a tener que afrontar las dificultades que va a haber que afrontar? ¿En serio alguien sostiene que van a poder conformar un Poder Ejecutivo con esa debilidad de respaldo? ¿En serio?

EC —Es un escenario posible.

LLP —Todavía no terminé. ¿En un sistema que si bien es presidencialista atenuado, o semipresidencialista, va una polenta, una potencia muy fuerte del Parlamento, que tiene que haber una cohesión estable para asegurarles a los uruguayos políticas nacionales que se puedan continuar? No tienen respuesta.

(Fin audio.)

EC —¿Qué dice usted a propósito de esa crítica, de esa forma de ver las dificultades que va a tener el FA en ese caso?

RM —La respuesta la dio el propio Luis Lacalle Pou, es clarísima: vivimos en un país que no es parlamentarista, es presidencialista. Entonces cuando él dice “¿cómo va a hacer el Poder Ejecutivo para gobernar?”. Gobernando, tenemos una Constitución que lo marca en nuestro país, a diferencia de lo que sucede en muchos países europeos, por ejemplo, donde para poder armar gobierno este tiene que ser refrendado por una mayoría parlamentaria. Eso no sucede en nuestro país, el candidato que saca más votos y que gana las elecciones es el que gobierna. Eso no está puesto en juego, es lo que ha hecho el FA durante todos estos años, independientemente del hecho de que fuera más fácil pasar determinadas leyes porque tenía mayoría parlamentaria.

EC —Justamente, ese es el planteo, que el FA se acostumbró a gobernar con mayoría propia, a resolver los temas sin siquiera consultar afuera.

RM —Hay dos cosas interesantes para decir. En primer lugar, bienvenido sea el hecho de tener que discutir las leyes entre los diferentes partidos, creo que eso nos fortalece como país, justamente la bandera uruguaya flameando atrás de Daniel Martínez es todo un símbolo en ese sentido. Pero además recordemos una cosa, porque a veces la política le hace creer a la gente lo que no es: la enorme mayoría de las leyes en este país se votan no digo por unanimidad, pero sí por una abrumadora mayoría de votos. Son solamente algunas leyes, algunos artículos los que están en duda. Y eso es lo que va a haber que dialogar, lo que va a haber que negociar, va a haber que sentarse en cada caso a tratar de generar mejores leyes, porque cuanto mayor respaldo tengan de las diferentes miradas del país, más sólidas van a ser, más robustas van a ser.

EC —Sí, pero mire cómo observaba esa posibilidad el propio Lacalle en esa misma entrevista.

(Audio Luis Lacalle Pou.)

El FA está aislado, porque fue lo que sembró estos años, se amparó en una mayoría absoluta que de alguna manera encubrió la soberbia y están solos. De este lado, después del 27 de octubre va a haber una mayoría parlamentaria en el Senado y en Diputados que genera la posibilidad –insisto, la posibilidad– de conformar un gobierno multicolor que tenga una fuerte espalda política…

(Fin audio.)

EC —Dice Lacalle Pou que el FA está aislado, que tiene soberbia en su conducta política.

RM —Creo que ahí hay una manifestación de deseo del candidato Luis Lacalle Pou de decir “de este lado tenemos una coalición”. Esa coalición no aparece, yo escuchaba el otro día en otro programa radial a un connotado senador del sector de Larrañaga diciendo que no tenían la menor idea de lo que iba a decir o de lo que estaban planeando con esa ley de urgente consideración y diciendo “tenemos que sentarnos a negociar”. Repito, armar esa coalición es negociar con una cantidad de senadores diseminados, una cantidad de sectores diferentes dentro de una cantidad de partidos políticos. Esa coalición por ahora es una entelequia.

EC —Pero estábamos hablando del escenario Daniel Martínez presidente sin mayoría parlamentaria propia.

RM —Comprendí, pero me refería a esa frase del candidato Luis Lacalle Pou diciendo “de este lado sí hay una certeza de coalición, del otro lado no”. Nosotros no tenemos esa visión, Daniel Martínez es una persona de diálogo que no se generó cuando estaba en la Intendencia, es su forma de hacer política. No es verdad que no tengamos diálogos, tenemos diálogos permanentes con todos los sectores, con todos los partidos, y venimos dialogando en particular de cara a lo que va a pasar a partir del lunes que viene, una vez que comience la segunda vuelta. Por eso podemos decir que efectivamente vamos a tener los apoyos, vamos a tener las voluntades, incluso muchas se han expresado públicamente.

EC —Justamente, si tomamos en cuenta las que se han expresado públicamente, Talvi ha dicho: “Si se da ese escenario el PC no va a quedarse de brazos cruzados, va a dar gobernabilidad para que haya sensatez”. Ese es el planteo, para que no haya desbordes. Una de las preguntas es cómo se amalgama un acuerdo interno en el FA, donde hay sectores con posturas radicales, por simplificarlo, y lo que por otro lado pretenda Talvi si es que va a votar determinada ley, determinada iniciativa.

RM —A diferencia de lo que uno tiene que hacer si tiene 20 y pico de diputados y siete u ocho senadores, como puede ser el caso de Luis Lacalle Pou, que ni siquiera son todos propios, porque va a tener que negociar a la interna de su propio partido, como él mismo dice, así como el FA tiene que negociar posiciones internas. Yo me pregunto si realmente son las mismas posiciones las de Sartori que las de Lacalle Pou, que han tenido enfrentamientos de todo tipo, de todo color, ideológicas, personales, o también las diferencias con relación al grupo de Larrañaga. Vuelvo a decir, un intendente, Moreira, a quien dejaron en evidencia sus audios de tráfico de influencias, de clientelismo, de acomodo, de corrupción, y el candidato no tiene siquiera la capacidad de pedirle la renuncia. Eso lo hablaron también ustedes en la entrevista, y él dijo “no, yo no le puedo pedir la renuncia”. Porque no puede pedirle la renuncia. Entonces no tiremos como que los problemas están de un lado y no están del otro. Construir política implica dialogar, implica sentarse, negociar, construir colectivamente. Y eso es lo que va a ocurrir.

EC —¿Eso no implica inestabilidad?

RM —No, no implica inestabilidad.

EC —O bloqueo, no sé.

RM —Implica inestabilidad llegar a un gobierno con 25 % de los votos, ese es un problema. Ese candidato que llega a la presidencia con 25 % de los votos, que ni siquiera son todos propis, sino que propios son 12, 15 %, el resto son de Sartori o de Larrañaga. Eso es un problema.

EC —Usted está dando por hecho 25.

RM —Bueno, 25, 27, 28, pero números de 20 y pico por ciento, porque ni siquiera llega al 30 %. Del otro lado un candidato que llega con un partido que está totalmente unido, porque no ha habido una sola fisura a lo largo de toda esta campaña a partir de junio. Se cerró la fórmula y se cerró el FA atrás de la fórmula presidencial. Con 40 y pico de diputados, con al menos 15 senadores, con alrededor de 15 senadores es otra cosa completamente diferente. Pero además una cosa que capaz que no se entendió cuando la dije la semana pasada, o la dije mal; yo decía que una posibilidad es armar acuerdos caso a caso, pero no es la única, es posible también generar alguna coalición, es posible generar acuerdos.

EC —¿Con quién?

RM —Para empezar, con los partidos mal llamados menores. Hoy tenemos una riqueza, una pluralidad, una variedad de oferta política en el país que no teníamos hace un tiempo. Vivimos en el país bipartidista, luego durante unos años tuvimos el país tripartidista, ahora tenemos por lo menos un país cuatripartito y además seguro con seis, cuatro, cinco, ¿cuántos diputados van a tener los partidos llamados menores? Hasta cinco tal vez. Hay mucha tela para cortar ahí. Nosotros estamos dialogando y somos muy, muy optimistas, con las características personales de Daniel, con lo que se ha venido construyendo, tejiendo, dialogando, construyendo no solamente en estos últimos meses, sino estos años, somos realmente optimistas en que así como el FA pudo gobernar con mayoría absoluta va a poder gobernar, sin ninguna duda, con acuerdos, ya sea puntuales, ya sea permanentes.

EC —En las últimas semanas ha habido otro foco de controversia PN-FA. El FA ha cuestionado la ley de urgente consideración que viene preparando el PN y que Lacalle Pou va a enviar al Parlamento el 1.º de marzo de 2020 si resulta elegido presidente. Ustedes alegan que en ese texto hay un programa oculto. Discutimos sobre ese asunto, lo tratamos en el final de la entrevista con usted el viernes pasado, yo le trasladé los argumentos del PN. Pero resulta que en esta materia también hay contragolpes. El miércoles, acá en En Perspectiva, Pablo da Silveira, asesor en temas de educación, futuro ministro de Educación si gana Lacalle Pou, denunció que había diferencias importantes en ese capítulo entre las medidas anunciadas por el candidato Martínez y las bases programáticas aprobadas por el Plenario Nacional del FA el año pasado, concretamente a propósito de fortalecer los centros de enseñanza dándoles mayor autonomía respecto al Codicen.

(Audio Pablo da Silveira.)

¿Qué va a pasar? ¿Cuál va a ser la política del FA? ¿Va a ser la que dice el programa, entonces no va a haber autonomía de los centros educativos, o va a ser la que hace tres días anunció su candidato? ¿Qué va a pasar si el candidato Daniel Martínez quiere impulsar una política de fortalecimiento de centros y el plenario del FA, controlado por fuerzas que no son particularmente amigas de él, le recuerda que las bases programáticas dicen lo opuesto? Por eso es insólito que en el FA digan que hay un programa oculto o algo por el estilo del PN.

(Fin audio.)

EC —¿Qué responde? Usted ha estado trabajando en el programa.

RM —Sí, claro, por supuesto. Pablo es una persona muy inteligente y está tratando de generar ese tipo de fisuras que en realidad no existen. Yo escuché esa entrevista porque tengo mucho respeto intelectual por Pablo da Silveira, y me tomé el trabajo de mirar, de leer hasta de canto lo que dice el programa del FA. Y no hay ni un atisbo de esa negativa que plantea él.

EC —Yo tengo acá los dos puntos. Lo anunciado por Martínez ahora en la campaña dice: “Promover la transformación de los centros de Enseñanza Media en Centros de Comunidad. Se estimulará la búsqueda de formas de organización del trabajo pedagógico de los equipos de Dirección en conjunto con la comunidad de enseñanza, con especial participación de los docentes y las familias, en directa relación con otras instituciones educativas del entorno”. Eso es lo que se plantea ahora en la campaña.

Y en la página 116 de las bases programáticas se dice, entre otras cosas: “La resolución de los problemas de la educación no descansa centralmente en la ampliación de márgenes de autonomía de los centros educativos, sino en la ampliación del margen de autonomía profesional de los/as educadores/as que actúan en los mismos”. Por ahí creo que viene el punto.

RM —Claro, pero no hay absolutamente ninguna contradicción entre las dos cosas que leíste. Lo que se plantea en el programa del FA es que la educación no debe ser una federación de autonomías, de liceos, donde cada centro educativo hace las cosas de manera independiente, autónoma, como se plantea ahí, sino que hay que empoderar a los centros educativos. Empoderarlos quiere decir generar comunidades educativas más estables, vincular de manera creciente al centro educativo con el contexto territorial donde se desarrolla, mayor vinculación de las familias, de los diferentes actores de la sociedad con el centro educativo, trabajar dentro del centro educativo de manera transversal por proyectos, es decir, plantearse que los jóvenes y los profesores se planteen cuáles son los proyectos, las preocupaciones, los problemas que visualizan y cómo se combinan los diferentes saberes de las diferentes disciplinas para a partir de ellos aprender de manera creativa a resolver problemas. Cómo se casa eso con el pensamiento computacional del Plan Ceibal, que propusimos extender hasta sexto año de liceo, con la maravillosa experiencia que el Plan Ceibal está teniendo en una cantidad de centros educativos y que nos proponemos generalizar. De eso se trata empoderar a los centros educativos. No es la autonomía, no es eso de que llega un director de liceo y hace lo que le parece. Ahí es donde el programa del FA muy enfáticamente dice “no confiamos en eso, no nos parece que sea la mejor solución, sino que vemos al sistema educativo como un todo, y tenemos que complementar, aprender un centro de otro”.

Una cuestión muy importante es que vamos a generar la formación de los directores de liceo. Por ejemplo, en el tema de salud hay una especialidad que es director de centro de salud, los médicos se especializan en dirección de nosocomios, de mutualistas, etcétera. Eso mismo tenemos que hacer a nivel educativo, vamos a crear la especialidad dirección de liceos dentro de la formación educativa. Es una cosa fundamental y es un paso importantísimo para empoderar efectivamente a esos directores, empoderar a las comunidades educativas, empoderar al conjunto de docentes y no docentes de los centros. Esa es la propuesta del FA. No hay ninguna contradicción entre lo que dice el programa y el aterrizaje de esa propuesta en la mirada de Daniel Martínez.

EC —Se han mencionado también diferencias o contradicciones, pero sobre todo diferencias, entre lo que las medidas de campaña incluyen y lo que estaba en aquellas bases programáticas en seguridad y convivencia. Las 12 medidas que dio a conocer el equipo liderado por Gustavo Leal no figuraban como tales en aquel documento original. ¿Entonces?

RM —Nuevamente lo mismo. Un programa de gobierno es como la Constitución y los énfasis programáticos son las leyes y en algunos casos los decretos reglamentarios de las leyes, es así de sencillo. El programa de gobierno es el gran punto de encuentro del FA, llevó un par de años de discusión, se formaron más de 70, 80 unidades temáticas, fueron intensos intercambios, algunos de ellos de una riqueza, de una profundidad extraordinaria, que por suerte se sigue dando en nuestro país. Pero luego hay que aterrizar todo eso. Hemos estado repartiendo algunos folletos –incluso hablamos del manual para el militante– en los que aterrizamos de manera concreta las 200 páginas del programa del FA en algunas acciones muy específicas, muy detalladas. Eso es el énfasis, no vemos ninguna contradicción. En particular con respecto las 12 medidas en el sector de la seguridad, el futuro ministro del Interior, Gustavo Leal, tuvo creo que 25 reuniones con los diferentes líderes de los diferentes sectores del FA profundizando en cómo se aterrizaba el programa en aspectos específicos. Cada sector del FA puso a su vez un referente para poder intercambiar y fue una construcción colectiva como todas las cosas que hacemos en el FA. Si no, hubieran surgido conflictos importantes, pero no, somos muy celosos en el FA de nuestro programa único, porque es lo que nos une. No somos una alianza electoral, somos una alianza programática.

EC —Lo último, la sorpresa que generó en estos días una medida que primero mencionó la diputada Cristina Lustemberg y después respaldó Daniel Martínez: la de reducir la tasa del IVA a los productos de higiene femenina. ¿Cómo se entendió en este momento, una semana antes de las elecciones, un planteo de ese tipo?

RM —No es un planteo aislado, es algo que forma parte de toda una concepción del FA y en particular del candidato Daniel Martínez con relación al feminismo. El feminismo como el camino fundamental para generar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Eso tiene que ver con la historia personal de Daniel Martínez, el haber generado un gabinete paritario por primera vez en la Intendencia, el haber duplicado el presupuesto con relación a la igualdad entre hombres y mujeres, el haber duplicado el presupuesto de la Intendencia de Montevideo en lo que tiene que ver con la violencia basada en género, el compromiso ineludible de que el Consejo de Ministros va a ser paritario y que van a existir los fondos para financiar de manera completa la Ley Integral de Violencia Basada en Género. Dentro de ese marco y de una cantidad de medidas, por ejemplo que se va a más que duplicar el número de tobilleras que va a haber en nuestro país, porque hasta ahora, salvo en un lamentable caso, está demostrando ser el instrumento más seguro para evitar los femicidios. Dentro de ese marco, fue una idea que surgió entre los jóvenes del FA que decían que una cosa que diferencia claramente a los hombres de las mujeres es el hecho de que las mujeres tienen el ciclo menstrual y que eso implica determinados gastos que para algunas familias pueden ser totalmente secundarios, pero para otras pueden llegar a ser importantes, sobre todo vinculado con la feminización de la pobreza. En ese marco es una medida simbólica.

EC —Pero vio que cayó rara esa medida en algunos sectores. Pienso por ejemplo en la reacción de Richard Read, exdirigente sindical alineado con el FA generalmente, que dijo “me parece una falta de respeto a la inteligencia de la gente”.

RM —Sí, un hombre. Muchas veces a los hombres nos cuesta darnos cuenta de que vivimos en una sociedad patriarcal y no entendemos algunas cosas de sensibilidad femenina porque están impuestas las nuestras. Eso dijo Richard Read, otra cantidad de mujeres se quedaron muy contentas.

EC —La otra reacción que hubo es por qué no se ejecutó ahora, en este gobierno, por qué se plantea en el último momento de la campaña. Por ahí vino otra parte del debate.

RM —Es lo mismo de siempre, un gobierno empieza y termina y después viene otro. No es lo mismo, no va a ser lo mismo, por más respeto y valoración que existe dentro del FA hacia los dos presidentes que hemos tenido, Tabaré Vázquez y Pepe Mujica, el gobierno de Martínez va a tener otros énfasis, y cosas que para el actual gobierno son prioritarias tal vez para Daniel Martínez no lo sean de la misma manera y viceversa. Si no fuera así, ¿para qué votamos, para qué elegimos nuevos equipos, para qué elegimos nuevos gobernantes? Si la continuidad implica que hay que hacer exactamente las mismas cosas que se venían haciendo, entonces no tiene sentido la democracia. Daniel Martínez trae nuevas iniciativas, nuevas ideas para alcanzar los objetivos que se quieren lograr.

EC —Volvemos a conversar después de las elecciones.

RM —Muchas gracias. Y ojalá que todos escuchemos el editorial que hiciste antes de esta entrevista, la importancia de que valoremos el país en el que vivimos. A veces nos quejamos mucho, y está bien, está bárbaro que nos quejemos, pero también que valoremos el país en el que vivimos, comparado fundamentalmente con muchas cosas que pasan, no solamente en la región, sino también en otros países que a veces tomamos como referencia.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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