Entrevista del lunes 19 de agosto de 2019: Ramón Méndez

EC —Entre los economistas que ocupan cargos de gobierno mencionamos a Pablo Ferreri, el subsecretario de Economía, pero están también Christian Daude, director de la Asesoría Macroeconómica del ministerio, Juan Voelker, que es director de Recursos Financieros en la Intendencia, y también se puede mencionar a Santiago Soto, subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Fernando Isabella, actual director de la OPP, y otros. Son funcionarios muy vinculados a la línea del actual ministro de Economía, Danilo Astori, más allá de ser gente de confianza directa de Martínez, como Voelker en la Intendencia.

Eso llevó a que desde algunos sectores del FA, concretamente el Movimiento de Participación Popular (MPP), el Partido Comunista (PCU) y el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), se manifestara sorpresa la semana pasada cuando la noticia se difundió. Juan Castillo decía “miré en esa foto de la mesa, a ver si había algún compañero nuestro del PCU, y no encontré”. ¿Cómo es eso?

RM —Los equipos son muy amplios. Porque podemos mirar el equipo de economía en particular, pero podemos mirar, por ejemplo, que también fue anunciada, la vocera del área de vivienda, Lucía Echeverry, que es integrante del MPP, una técnica muy importante, que ha tenido responsabilidades y con experiencia en el tema. Daniel ha elegido una visión bastante amplia, entendemos que en eso también bastante diferente de lo que ha sucedido con la oposición, en la cual el que ganó continuó con todos sus voceros y su equipo, incluso básicamente con el mismo programa. El FA no, Daniel no, Daniel entiende que formamos parte de una fuerza política mucho mayor que simplemente su precandidatura, y los equipos y las vocerías están repartidos y tienen que ver con las diferentes miradas que hay en el FA. Naturalmente, cuando un precandidato gana las elecciones internas su mirada de alguna forma prevalece, como tiene que ser y así lo están aceptando todos los sectores. Pero estamos generando equipos, no solamente las vocerías, sino los equipos, que tengan una visión bastante amplia de la riqueza del FA.

EC —Pasando en limpio, ¿en el área económica en particular la línea seguirá siendo la del actual ministro Danilo Astori, con los relevos correspondientes?

RM —No exactamente. Este equipo de técnicos muestra una combinación de experiencia, de alguna forma la herencia directa de Danilo Astori, pero tenemos que decir que en economía en este país somos todos herederos de Danilo Astori. Lo que ha sido su labor a lo largo de 15 años directa o indirectamente ha marcado la estabilidad del FA, ha marcado la estabilidad de estos gobiernos, que en las buenas condiciones crecimos a tasas increíbles, desconocidas, y en las condiciones complejas, como la que estamos viviendo ahora, en lugar de estrellar el barco, como sucede en otros lados o como sucedió en este propio país en 2002, cuando llegó un momento de dificultades y el barco se estrelló, estamos sabiendo generar la estabilidad económica que tenemos hoy. Eso tiene que ver con una línea, por supuesto, pero este equipo en particular tiene mucha renovación.

Hay renovación, hay ideas nuevas, hay formas diferentes de hacer la política económica, hay un nivel técnico todavía mayor, con gente con formaciones extraordinarias. El propio Christian Daude tiene una experiencia en el exterior de formación de doctorado en una excelente universidad norteamericana. Juan Voelker no solamente tiene una experiencia probada en la Intendencia de Montevideo, que pasó de un déficit de 6 % a tres años seguidos de superávit. Son experiencias novedosas que se acercan a lo que es la mirada de Daniel Martínez.

Pero también tiene que ser con una nueva forma de gestionar el Estado, con un avance que vamos a llevar adelante hacia un diseño del presupuesto por proyectos, una gestión diferente a partir de proyectos, un concepto de evaluación diferente, instrumentos en general de gestión diferentes. Y todo eso tiene que ver con la novedad del equipo económico que estamos presentando.

EC —Fue llamativo el contexto en el que se presentaron los equipos. Parecía que Daniel Martínez y Graciela Villar (sobre todo ella) no concedían notas a los medios, estaban en silencio. En las actividades en las que se hacían presentes no dialogaban con los periodistas, posaban para la foto pero no hablaban. La producción de En Perspectiva pudo saber que había una decisión de mantener un perfil bajo de exposición pública. ¿Por qué?

RM —A veces saturar a la opinión pública con la presencia de los candidatos cansa, no siempre es la mejor estrategia. Nosotros estamos en este proceso en el cual estamos haciendo público quiénes son los diferentes voceros y voceras en los distintos equipos, en los diversos temas, y entendemos que este es el momento. Estoy aquí yo respondiendo en nombre de la fórmula. Son procesos que se van a ir dando, van a ir apareciendo diferentes personas que son parte de este equipo. También queremos mostrar que es la historia de Daniel Martínez, que la forma en que ha gobernado, en que ha hecho transformaciones profundas en este país, tiene que ver con equipos, no necesariamente con su figura, no necesariamente con que él esté presente siempre en todas las cosas. Esta es la forma en que Daniel gobierna.

EC —El traspié del Gucci, todo el episodio del Gucci, que dio para tanto al comienzo de la semana pasada, ¿dejó alguna lección?

RM —Sí, por supuesto: la lección de que tenemos que cuidar más a Daniel. Lo que pasó es responsabilidad del equipo que estamos alrededor de él. Una persona pidió para venir a presentar su lista sin anunciar con quién iba a venir, cayó con una persona que no estaba prevista, pidió para sacar una foto y a los dos días salió esa foto públicamente. Nosotros deberíamos haber previsto eso, deberíamos haber cuidado más a Daniel, y no lo hicimos.

EC —Llamó la atención que el candidato presidencial estuviera involucrado en si Fulano de Tal iba o no en una lista de un sector a la Cámara de Diputados en Montevideo.

RM —Eso tiene que ver con el humanismo de Daniel. Si bien él es totalmente consciente de que en materia de abuso y temas de género, de violencia de género en particular, la justicia a veces tiene muchas dificultades para fallar, porque es una palabra contra la otra. Y eso en la justicia no solamente de Uruguay, en el mundo lo estamos viendo, cuando llega la denuncia de mujeres que fueron acosadas, que tuvieron algún problema con algún hombre más violento, abusador, tienen dificultades para probarlo. Pero al mismo tiempo Daniel quería preservar, no cobrar al grito como se dice, no ser tan Torquemada con relación a una persona. Después las pruebas terminaron demostrando que tal vez tendría que haber sido mucho menos principista. Fue muy cuidadoso de la situación, se tomó su tiempo, “quiero hacerlo bien”. Repito: creo que fue un error nuestro como equipo, no teníamos que haber permitido que sucediera eso.

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