Entrevista del lunes 19 de agosto de 2019: Ramón Méndez

EC —El discurso del sábado de Daniel Martínez en el Platense estuvo libretado palabra por palabra. Martínez incluso lo leyó, usando un tele-prompter como esos que estamos a acostumbrados a ver en las campañas de EEUU y Europa. ¿Por qué tanto cuidado?

RM —Más bien la pregunta que deberíamos hacernos es por qué los políticos uruguayos en general no hacemos lo que en la política profesional del mundo se viene haciendo desde hace décadas. Nadie se preguntaría en Estados Unidos, en Europa, incluso en otros países diferentes, si un candidato a la Presidencia tiene que leer un discurso. Esa es la forma profesional de hacer política que tiene Daniel Martínez, una forma en que la gestión, las palabras y el mensaje son muy importantes, porque es nada menos que utilizar el tiempo del escucha de la manera más responsable posible. Es una forma profesional de hacer política, simplemente; no estamos acostumbrados en este país.

EC —Para las elecciones internas el eslogan de Martínez era “El nuevo impulso”; y el eslogan institucional del FA era “Mismos principios, nuevos sueños”. Pero ahora todo eso quedó atrás y el eslogan es “No perder lo bueno, hacerlo mejor”. ¿Qué significa ese cambio?

RM —Tiene que ver con lo que decía. A diferencia de los demás partidos, en particular de los dos principales partidos de la oposición, el FA es una estructura que intenta tenernos a todos dentro. Entonces no tenía mucho sentido salir con el mismo eslogan con el que Daniel Martínez había llegado a ganar las internas. Era necesario encontrar el eslogan adecuado para esta etapa de la campaña en la cual todo el FA estamos encolumnados detrás de Daniel.

“No perder lo bueno” significa que tenemos una cantidad de señales que nos muestran que si no llega a ganar Daniel Martínez en octubre o en noviembre podríamos perder muchas de las cosas buenas que se han logrado en estos años. Una de ellas tiene que ver con la estabilidad. Repito, el FA ha demostrado que en momentos favorables, como se decía antes, por el viento de cola, pudimos hacer cosas que no se habían hecho en ningún otro momento, debido al crecimiento económico, a la estabilidad, pero que también en momentos complejos como este, seguimos teniendo una economía muy estable, tenemos un grado inversor. Es el reconocimiento internacional, de las calificadoras, de que hay un equilibrio en este país. Siguen llegando inversiones, llegó la inversión más alta de la historia de nuestro país, en el último trimestre volvió a crecer la inversión extranjera directa. Todo eso es lo bueno que no podemos perder. Pero por otro lado está el reconocimiento claro de que tenemos que hacerlo mejor, de que en muchos temas no hemos hecho todo lo que habría que hacer y hay que hacer cosas diferentes. Justamente, la propuesta que trae Daniel es hacer cosas diferentes.

EC —¿Qué incluye el planteo de Daniel Martínez en materia de autocrítica?

RM —Muchas cosas. Un primer tema que es clarísimo es que si bien el crecimiento de la delincuencia, la llegada de nuevas formas delictuales, es un fenómeno latinoamericano, es algo a lo cual no hemos sabido dar respuestas adecuadas. Ha habido muchos esfuerzos, ha habido transformaciones importantes, pero no han sido suficientes. Eso tiene que ver, entre otras cosas, con el nivel de violencia, el crecimiento de diferentes tipos de delitos, y algunas respuestas que no han estado a la altura de lo necesario. Es un tema en el cual el conjunto de propuestas es importante, tenemos que hacer cosas diferentes. Daniel, como dijo en su discurso, se hace cargo de la situación y va a llevar adelante las medidas con la responsabilidad que requiere esta situación. Ese es un tema clarísimo.

Otro tema tiene que ver con la educación. Claramente no estamos en la línea en que está la oposición, diciendo que está todo mal y que todo es un desastre, porque hay elementos que muestran que hay mucha cosa para cambiar, pero también tenemos niños y niñas de pueblos perdidos, de pueblos del interior del país que están ganando premios internacionales en temas que son el futuro para ellos: la robótica, la informática, temas que tienen que ver con la construcción de ese futuro que se nos viene. Y eso no fue casualidad, tiene que ver con las consecuencias del Plan Ceibal, que es reconocido internacionalmente. Dicho todo esto, en el tema educación hay transformaciones importantes para hacer, no hay ninguna duda.

Y si bien se redujo a la cuarta parte la pobreza y hoy Uruguay es el país más igualitario y con mayores salarios de América Latina –no lo decimos nosotros, lo dicen la Cepal, el Banco Mundial–, hoy existe una brecha socioterritorial que es inaceptable para una mirada de izquierda y que hay que enfrentar.

Lo ambiental es otro tema en el cual a veces no se dieron todos los diálogos necesarios y las escuchas necesarias. En particular el vínculo entre la producción agropecuaria y el cuidado de los cursos de agua es un tema en el que tenemos posibilidades de mejorar.

Por otra parte, la economía está estable, tenemos grado inversor, pero está empezando a aumentar la desocupación y tenemos que relanzar la inversión rápidamente para relanzar el empleo. Para eso hemos diseñado un paquete de propuestas.

EC —Justamente, en el terreno económico, en el de la producción, pareció haber algo contradictorio en el discurso de Martínez, porque en un momento dijo “lo que está en crisis no es el modelo del FA, lo que está en crisis es el modelo que abrazó y abraza la oposición”, con el telón de fondo lo que ocurre en Argentina, por ejemplo.

RM —Lo que ocurre en Argentina y lo que ocurrió en Uruguay.

EC —Sí, pero tendió a identificarse a los candidatos de la oposición con una línea económica como la que ha seguido Macri en Argentina.

RM —Sí, por supuesto.

EC —Por supuesto que eso es muy polémico, pero Martínez dijo “lo que está en crisis no es el modelo del FA”, y más adelante señaló que “no alcanza con mejorar lo que el FA ha venido haciendo, sino que es necesario desarrollar estrategias diferentes”. ¿Cómo se entiende esto?

RM —En los aspectos en los cuales no hemos sabido dar toda la respuesta que queríamos tener. Hay temas, repito, como seguridad, educación, el último bastión de la pobreza que llega al 8 % de la población, en los que tenemos que hacer cosas diferentes.

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