Entrevista del martes 3 de diciembre de 2019: Álvaro Delgado

EC —Usted percibe que hubo una especie de jugada ahí, que no fue casualidad que se hiciera simultáneamente ese otro anuncio.

AD —No, no voy a hacer muchas valoraciones. Parte de lo que Azucena Arbeleche hoy esté planteando en la reunión que tiene 11.30 con el equipo económico tiene que ser cuál es el balance de empresas públicas que nos va a dejar el gobierno. Porque en las tarifas públicas, que tienen una cantidad de componentes, inciden varios factores, como los costos de generación, los costos internos, dentro de estos el tema salarial –en el que sí va a haber un ajuste por IPC–, la variable dólar, que es un tema importante, pero después hay una cantidad de componentes que tienen que ver con costos internos que no tienen que ver con estos dos indicadores que te mencioné, que tienen que ver con la eficiencia, con la mejora de gestión. Creo que en vez de hacerlo mejor, se ha ido agravando. Obviamente lo que hace el gobierno es adelantar una rebaja en las tarifas públicas que teníamos prevista nosotros, nosotros dijimos que vamos a generar un ahorro de 900 millones de dólares gastando mejor y ahorrando, con dos objetivos: mejorar las cuentas públicas, con un déficit fiscal muy complicado, de 4,7 ahora, 4,8 –algunos dicen que va a llegar a 5, histórico en Uruguay, hace 32 años que no existe–, y después tratar de bajar las tarifas públicas por lo menos de dos elementos que nos parecen muy sensibles, que tienen que ver con la producción y con la gente, que son la energía eléctrica y el combustible.

EC —El plan del gobierno electo era recorrer el primer año logrando ese ahorro de 900 millones de dólares en el gasto público y en función de esos resultados, después, bajar tarifas.

AD —Sí, hacerlo además de un modo sustentable, que no solamente no ajusten por IPC, aunque haya que ajustar los salarios, porque los salarios hay que ajustarlos igual, pero si no hacemos lo otro que hay que hacer, que es mejorar la eficiencia y la gestión de las empresas públicas, lo que se hace es aumentar el rojo. Le pongo un ejemplo, Ancap acaba de absorber Montevideo Gas, que le implica una pérdida adicional; todavía estamos esperando que el gobierno determine cuál es el plan de concesión nuevamente a privados, como comprometió el ministro ante nuestra convocatoria hace cinco meses en el Parlamento. Digo Ancap porque es uno de los ejemplos, hay algunos temas de inversiones de UTE, está el caso del fideicomiso del boleto, que para nosotros es un tema importante, tenemos que buscar una fuente de financiamiento alternativa. Está el tema de la mezcla de biocombustibles. En Ancap hay una cantidad de elementos que administrativamente entendemos que deben mejorar la gestión para que sea sustentable una baja en el surtidor a la gente.

EC —Repito, el orden que ustedes tenían previsto era: recorrer el primer año aplicando las medidas de ajuste del gasto público para bajarlo en 900 millones de dólares y después, a comienzos de 2021, rebajar tarifas. ¿Y partían de la base de que el gobierno saliente en enero iba a ajustar las tarifas? ¿Suponían que las iba a ajustar por IPC, por ejemplo?

AD —Nosotros pensábamos que, como lo venía haciendo, iba a hacer un ajuste de tarifas, sobre todo con una variable que tiene que ver con el indicador salarial.

EC —Pero vio que lo que se está discutiendo desde ayer de mañana o desde el mediodía es que el anuncio que ayer hizo Moncecchi ya existía. Y efectivamente, si uno va a Presidencia de la República, encuentra el 29 de julio un título que dice “Gobierno no aumentará tarifas públicas este año”. La frase textual de Moncecchi en aquel momento en conferencia de prensa fue: “No habrá ajustes a la suba en las tarifas públicas hasta fin de año e incluso hasta el final del período de gobierno”.

AD —El dato que yo tenía era que no iba a haber durante el año, que era un tema acordado. Yo sé la discusión que está pasando en los directorios de las empresas públicas, muchos de ellos ya estaban evaluando cuánto iban a incrementar las tarifas, que en algunos casos podía ser por debajo del IPC. Creo que en el caso de UTE –lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo–, como bajó tanto el costo de abastecimiento a la demanda, hay otras posibilidades para trabajar. Pero la baja de tarifas siempre es una buena noticia, por eso cuestioné la forma y separé la forma del fondo.

EC —Sí, recordemos la polémica de cada mes de enero cuando el gobierno ajustaba tarifas por IPC, por ejemplo, y la oposición salía a cuestionar hablando de “tarifazo”.

AD —Por ejemplo, en el caso de la UTE, en que podía ajustarse por menos del IPC, o sea cubrir la parte salarial del costo de producir energía. Pero en lo demás, como había mejorado la gestión, había una gran hidraulicidad, había 1.400 megavatios de energía más barata y renovable en el sistema, podían bajar el costo de factura eléctrica a los hogares. Esa era la discusión. Tal es así que el propio gerente de UTE tenía una propuesta de rebaja de 7 a 10 % independiente de cómo había que ajustar el componente salarial de las tarifas.

EC —Pero en el Frente Amplio (FA) desde ayer cuando comenzó esta discusión se replica: “¿Cómo es esto? Cuando hacíamos ajustes de tarifas en el mes de enero nos acusaban de estar aplicando tarifazos. ¿Qué pretendía el gobierno electo, que en enero hubiera otro tarifazo?”.

AD —No, no, sin duda que no. Me parece que había que absorber la parte salarial. Reitero, forma y fondo, la forma para nosotros era importante, hacerlo en el mismo momento en que estábamos hablando con el gobierno de empezar una transición en la que todos los temas estén arriba de la mesa y hay temas para resolver en todas las empresas públicas –parte de lo que va a hablar hoy Azucena Arbeleche con Álvaro García va a ser sobre ese tema– quizás no fue la mejor forma de empezar. Pero yo sigo apostando al vaso medio lleno y no medio vacío. Más allá de la situación puntual de ayer –que reitero, no nos gustó, no era lo que esperábamos y a mí me sorprendió y me decepcionó un poco–, yo sigo apostando al vaso medio lleno siempre. En el tema de fondo la rebaja de las tarifas públicas siempre es una buena noticia, lo que hicieron es adelantar una rebaja que nosotros teníamos previsto hacer. Nuestra rebaja quizás iba a ser un poco más responsable, porque tenía que ver con el ahorro general, con la mejora de gestión de las empresas públicas para hacerlas más sustentables. Esa debería ser la palabra, nuestra rebaja era más sustentable que esta de ahora. Pero bienvenida, lo que hicieron fue adelantar una rebaja que nosotros habíamos anunciado.

EC —Una rebaja en términos reales; al no ajustar por IPC ni por nada, se produce una rebaja.

AD —Sí, en realidad no es una rebaja en términos de precios, sino en términos reales.

EC —Pero si la preocupación es el impacto en las cuentas públicas de esa decisión de no aumentar las tarifas, el 1.º de marzo el nuevo gobierno puede aumentarlas. Supongo que no es algo que lo haga muy feliz, pero si se trata de evitar el impacto negativo en la cuenta pública…

AD —Faltan casi tres meses para empezar el nuevo gobierno y nosotros tenemos un compromiso muy firme con bajar los costos del Uruguay. El tema tarifas es uno de los componentes del costo del Uruguay, y tenemos un compromiso muy firme de no aumentar impuestos y bajar las tarifas de luz, energía y combustible. Esta es una realidad, tenemos que trabajar sobre la realidad, el gobierno se adelantó en una jugada no exenta de picardía…

EC —Para usted hay una cierta picardía en esto.

AD —Aparentemente podría haber cierta picardía, más allá de la decisión política legítima que puede tener todo gobierno; yo no la discuto y creo que eso tiene que quedar claro. Me parecía que en un proceso de transición por lo menos se podría haber anunciado.

EC —¿Tiene la esperanza de que todavía haya un margen? Lo digo porque estoy repasando las declaraciones de Moncecchi de julio y en el título dice: “No habrá ajustes a la suba en las tarifas públicas hasta fin de año e incluso hasta el final del período de gobierno”. Pero más adelante hay un matiz, dice: “Damos absoluta seguridad de que no habrá ajustes a la suba de tarifas públicas por lo que resta de 2019 y probablemente hasta el final del período de gobierno”. ¿Usted se está agarrando del probablemente?

AD —¿Sabe lo que pasa? Durante muchos años, pero durante este seguramente, el gobierno actual –y he sido muy crítico de empresas públicas– no tuvo las decisiones que había que tener para generar los cambios estructurales o de gestión o de eficiencia para ser sustentable, una mejora en el servicio y una mejora en el costo del servicio, o sea una baja del costo del servicio. Tanto en Ancap como en otros organismos. El gobierno hasta ahora había priorizado otra cosa, la recaudación.

EC —En Ancap hay todo un proceso de transformación después del problema serio, después de la capitalización hay un proceso de adecuación.

AD —Sí, muy lento. Está el tema del pórtland de por medio, apareció ahora Montevideo Gas que Ancap absorbió, una empresa que da pérdida. Acaban de reasumir a los trabajadores que habían sido despedidos de Montevideo Gas por mala conducta en su etapa de concesionada a un privado. Sé que hay una discusión grande sobre eso y que además los directorios de las empresas públicas estaban viendo qué propuesta le harían al Poder Ejecutivo para corregir el tema salarial, porque ese tema se iba a corregir, como se hace todos los eneros.

Además hay un tema adicional, todos los eneros hay que ajustar el Imesi, que tiene una recaudación de más de 500 millones de dólares por año. Hasta por el IPC hay que ver qué va a hacer el Poder Ejecutivo, me parece que esta es de las cosas que tenemos que saber en la transición. La responsabilidad siempre es del gobierno en funciones hasta el último día de su gestión, pero me parece que si hay una transición y voluntad de transparencia y flujo de ida y vuelta, estas cosas deberían estar arriba de la mesa.

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