Entrevista, jueves 5 de abril: Carolina Cosse

EC —Pasemos al otro capítulo. Gas Sayago SA –constituida entre UTE y Ancap para concretar el negocio de la planta regasificadora– registró pérdidas en 2017 por más de $ 290 millones (US$ 10 millones). Es una empresa que está parada. El negocio por el momento no prospera. Y el gobierno en estos días decidió no extender el memorándum de entendimiento que se había firmado el año pasado con la petrolera Shell, que caducó el 31 de marzo, por el cual se estaba analizando la viabilidad de otra forma de planta regasificadora, más chica que la original. ¿Qué camino va a recorrer ahora el Poder Ejecutivo?

CC —Una vez que este memorándum de entendimiento con Shell ha culminado, quedamos liberados de la exclusividad de tratar este tema con Shell, por lo tanto vamos a hacer cambios que durante la vigencia del memorándum de entendimiento consideramos que no era adecuado o conveniente hacer, porque cuando tú estás negociando, discutiendo un posible negocio conjunto, es mejor mantener la situación tal como está y poner el foco en el negocio que querés que se concrete. Vamos a ir haciendo algunos cambios para minimizar los costos de mantenimiento, de mantener Gas Sayago, vamos a mantener el proyecto abierto y seguramente vamos a ir a un esquema, para darle un marco legal a esta posibilidad, similar al que tiene Ancap con los bloques oceánicos cuando los ofrece para exploración.

EC —¿Puede explicar mejor eso?

CC —El esquema sería algo como lo que hace Ancap con los bloques oceánicos: define condiciones, un modelo de contrato, condiciones de operación de esos bloques que siempre están publicadas. Si algún privado quiere acceder a explorar en la zona, buscando hidrocarburos y demás, debe cumplir determinadas pautas de un contrato y atenerse a esas condiciones. Es algo similar a una temporada abierta, vamos a dejar una ventana abierta. Como ya estamos recibiendo inquietudes de varios privados por este tema, queremos que eso sea el mismo marco legal para todos, con las mismas condiciones para todos, y en ese marco recibir las propuestas concretas de privados que estamos recibiendo de manera informal y que no podíamos atender.

EC —Usted le está dando forma a algo que había adelantado la directora nacional de Energía, Olga Otegui, la semana pasada en La Diaria. Ella dijo que no se iba a prorrogar el memorándum de entendimiento con Shell y que se explorarían alternativas con otras empresas. En definitiva se va a eso.

CC —Estamos recibiendo solicitudes, interés de otras empresas. Queremos darles un marco común a todas, para decir “las condiciones serían estas”.

EC —¿Qué condiciones cambiarían con respecto a lo que se manejó hasta ahora con Shell, que por lo visto para Shell no fueron suficientes?

CC —El problema no eran las condiciones.

EC —Shell manifestó que necesitaba más tiempo para analizar la posibilidad de que Argentina accediera a comprar el gas que podría producirse en esa planta. Es decir, aparecía el factor Argentina como un condicionante.

CC —Eso siempre está, pero no tiene nada que ver con las condiciones que pone Uruguay.

EC —¿Entonces?

CC —Vamos a poner las condiciones que pone Uruguay. No podemos modificar las condiciones del mercado. Sin lugar a dudas una planta regasificadora en Uruguay no se sostiene con la demanda de Uruguay, son números. Por lo tanto es importante acceder al mercado de Argentina. Eso es algo con lo que los privados tendrán que lidiar. Shell dice “preciso más tiempo porque no me animo a correr el riesgo”. Ese es un tema de Argentina, Uruguay no va a correr ese riesgo. Entonces es un tema que tendrán que manejar lo privados. Justamente, ahí está lo que estamos haciendo, separar al Estado de los riesgos.

EC —¿Cuáles podrían ser las novedades en ese marco nuevo?

CC —Ah, no sé. Entendemos que Argentina sigue necesitando una planta de regasificación, entendemos que todavía hay un mercado y nos están planteando interés en participar en el proyecto. No queremos hacer una cosa empresa por empresa, tiene que ser una cuestión común a todas las que vienen a plantearnos su interés. Esas son las condiciones.

EC —¿Es posible de acuerdo al memorándum de entendimiento? Se lo pregunto porque el diputado Pablo Abdala, del Partido Nacional, miembro denunciante de la comisión investigadora sobre la regasificadora en el Parlamento, este martes, cuando lo entrevistamos aquí en En Perspectiva, alertaba que según el memorándum de entendimiento el Estado queda obligado a invitar a Shell a participar durante un año en cualquier alternativa que surja. Vamos a escucharlo.

(Audio Pablo Abdala.)

No se ha llegado a un acuerdo y termina el memorándum de entendimiento o la etapa previa y se anuncia que no hay nada, entonces con Shell no hay nada. Y con terceras empresas tampoco puede haber algo por una razón muy sencilla: creo que la directora de Energía no se acordó de que en el memorándum de entendimiento hay una cláusula, que esa no cae, esa precisamente opera a partir de ahora, que hay un período de un año desde la rescisión del memorándum de entendimiento a favor de Shell, que le da la exclusividad. Si Gas Sayago o el Estado uruguayo resolvieran construir una regasificadora en ese lugar, Gas Sayago está obligado a convocar o a invitar a Shell a formar parte del negocio. Entonces es muy difícil que venga otra empresa a interesarse para construir algo allí.

(Fin audio.)

EC —¿Qué responde a esa objeción?

CC —Primero que la directora de Energía, la ingeniera Olga Otegui, no se olvidó de nada ni se equivocó. Segundo, no es precisa la declaración que hace el diputado, porque acá tengo la cláusula del memorándum de entendimiento a la que supuestamente hace referencia el diputado, y lo que dice es que a lo largo de un año, si Gas Sayago llega a un acuerdo con un tercero, “invitará a Shell a decidir si tiene la intención de participar en el nuevo proyecto o no”. Entonces la invitación a Shell es a decidir, pero no obliga a nada.

EC —Pero a decidir si participa, ¿qué quiere decir?, ¿participar de qué manera?

CC —Es exactamente lo que dice el memorándum de entendimiento, y esa es la gracia, que lo diga así. No dice cómo, dice que Gas Sayago tiene la obligación de invitar a Shell a decidir si quiere participar o no.

EC —Participar puede querer decir que participe como uno de los socios de ese proyecto o que asuma ese proyecto.

CC —Ese es justamente el acierto legal de haberlo escrito así, no dice nada. A veces los abogados tienen esas cosas. [Se ríe.]

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Me pareció muy interesante la exposición de la Ing. Carolina Cosse.
    No me parecieron oportunas las objeciones que le expresó el Sr. Emiliano Cotelo. Era una repetición casi exacta de lo que dicen los políticos de la oposición.
    La cuestión de insistir con la eliminación de la refinería – un tema estratégico para el Uruguay – me parece una actitud propia de los opositores a todo lo de este gobierno o a una visión vintenera de la patria. La que dice que termina en la puerta de mi casa. Como no le voy a adjudicar al Sr. Emiliano Cotelo el adjetivo de antipatriota, estimo que fue por su celo periodístico.

    Algunas cosas sorprenden igualmente de lo expuesto por la Ing. Cosse. Una de ellas fue no afirmar en la necesaria e imprescindible reducción del personal de Ancap.
    Lo otro que me pareció oportuno fue la consulta del Sr. Cotelo sobre el Taller sobre estrés post vacaciones en el trabajo. Mi modesta opinión es que la Ing. Cosse no sabía de esa burla involuntaria de los mandos medios de Ancap al resto del país. Seguramente en un momento de ocio entre otros compañeros la responsable de ese departamento hizo esa propuesta de Taller. Seguramente primero como una broma y luego se lo tomo en serio.
    En un país donde casi todos los que trabajan en la actividad privada sufren realmente de estrés en su trabajo, y algunos de la actividad pública – por ejemplo los policías – hablar de estrés para aquellos que tienen su sueldo asegurado a fin de mes, llueva o truene, trabaje o no…pregúntelen a los gerentes responsables de los desastres de Ancap…es un insulto para el resto de los uruguayos.
    Afortunadamente la Ing. Cosse – que parece tener sensibilidad por los dineros de sus compatriotas – se dió cuenta al toque de la barbaridad y lo suspendió.

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