Entrevista, martes 31 de julio: Gabriela Fulco

La presidenta del Inisa declaró la semana pasada que hay menores infractores que no se pueden rehabilitar. «Hay estudios y estadísticas internacionales» que así lo muestran, indica en conversación con En Perspectiva, y agrega haberse sorprendido por el impacto de sus declaraciones

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EN PERSPECTIVA
Martes 31.07.2018, hora 8.00

EMILIANO COTELO (EC) —“No tenemos esperanza de rehabilitación para todos los menores infractores. En algunos de ellos el quiebre es demasiado profundo y, en todo caso, se requeriría apoyo de por vida, algo que el Estado no está en condiciones de asumir.”

Lo dijo la psicóloga Gabriela Fulco, presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) desde el año 2015. Fue la sentencia más impactante pero no la única en la entrevista que concedió el jueves al semanario Búsqueda.

Su planteo provocó polémica en la población y en el sistema político. Pero además, reaccionó el sindicato del Inisa, que está enfrentado con ella desde su asunción y que ahora reclama su alejamiento.

En medio de esta polvareda, este fin de semana se sumó la muerte por suicidio de un joven internado bajo custodia de ese organismo en el Hogar Desafío.

Vamos a dialogar con la propia Gabriela Fulco.

Usted fue categórica la semana pasada cuando dijo eso de que es difícil que algunos menores infractores internados en el Inisa logren rehabilitarse. ¿Se imaginó cuando dio la entrevista que iba a provocar el debate que se abrió?

GABRIELA FULCO (GF) —No, para nada; al contrario, me sorprendí mucho, porque hay estudios y estadísticas internacionales que muestran que hay un porcentaje, que es muy mínimo pero existe, de personas para las cuales la única forma es seguir acompañando los procesos de “recuperación”, porque el objetivo es la baja de la reincidencia, lo que no queremos es que esa persona que ha estado privada de libertad, sea adulto, sea menor, reincida. Ese es el deseo desde el punto de vista de la seguridad pública cuando se interna a una persona en un centro de privación de libertad a cumplir una medida.

Son estudios mundiales que tienen algunas concomitantes, algunos detalles para no hacer estas cuestiones algo tan categórico, y a eso me voy a referir. Estas investigaciones han demostrado que para evitar una nueva reincidencia es necesario generar una serie de dispositivos al egreso, externos, que varían de acuerdo a cada persona y que pueden llevar de uno a cinco años. En general los países que pusieron en práctica esto hace más de 20 años han llegado a la conclusión de que si ese acompañamiento da resultado, es completo, es continuo y a los cinco años esa persona no ha reincidido, se estima que ya no va a reincidir más. Por lo tanto a eso me refiero, el término irrecuperable tiene que ver con la reincidencia o no reincidencia.

EC —Pero usted dice que una cantidad de estos jóvenes no son recuperables o que requerirían un acompañamiento de por vida impracticable hoy en Uruguay.

GF —Desde el año 2015 estamos generando algunos dispositivos para crear estos puentes basándonos en los modelos de buenas prácticas que conocemos. Por lo tanto hemos conveniado con el Mides (Ministerio de Desarrollo Social), con una serie de servicios de ministerios; específicamente el Mides es el más apropiado para hacerse cargo de esto, ya que abarca el territorio nacional con una innumerable cantidad de servicios. En este caso fue con el Mides y el Instituto Nacional de la Juventud (INJU), que tiene sus programas, Jóvenes en Red, etcétera. Por lo cual desde el 2015 estamos ensayando este modelo de trabajo para hacer un acompañamiento pospenitenciario.

EC —Sí, pero ¿ por cuánto tiempo ese acompañamiento?

GF —Por ahora los acompañamientos pueden llegar a un año, pero se está trabajando. Se han creado un piso y una plataforma que antes no existían y que van a seguir creciendo. Es bastante auspicioso.

También quiero señalar que nosotros tenemos muchos jóvenes que tienen trastornos psicopatológicos serios, graves, que pasan más tiempo en clínicas psiquiátricas que dentro de la propia institución. Cuando hay un cuadro psicopatológico instalado que alerta sobre una cronicidad no podemos decir que la enfermedad en el campo de la salud mental, en este caso con requerimiento de internación y de psicofarmacología que se cronifica, que va hacia largo plazo, pueda ser recuperable. Desde el punto de vista de la salud mental eso ya está instalado.

EC —Esos casos son imaginables. Pero usted hablaba de otras situaciones, por ejemplo decía, a propósito de jóvenes que carecen de códigos elementales, que apenas saben escribir su nombre, que tienen un vocabulario muy limitado y una jerga difícil de entender, que incluso en algunos se expresan mediante sonidos guturales que usted no había escuchado. ¿Cómo es esto?

GF —Es así, es una realidad, lo que no quiere decir que sean irrecuperables, sino que hay que hacer un trabajo más en profundidad con ellos, trabajo en el que hemos puesto la educación como el eje de los programas y que requiere más dispositivos específicos y especiales para ellos tanto en privación de libertad como cuando egresan. Partimos de plataformas muy bajas para empezar a remontar todo lo que hay que remontar cuando un joven de 16 años está con ese rudimento de habilidades desde el punto de vista de la educación y sociales en consecuencia. Hay que trabajar de forma importante. Y en eso estamos, para eso tenemos programas; depende también del apoyo familiar y de lo que pase luego, hay que ver y hay que medirlo a largo plazo. La reincidencia en sí se mide en el pospenitenciario.

EC —¿Qué características tienen esos que usted ha definido como irrecuperables? A partir de lo que hemos charlado hasta ahora, ¿cuál sería el resumen?

GF —El resumen sería centrar esa definición en los trastornos psiquiátricos fundamentalmente, y en otros casos en que el pronóstico aún puede ser reservado al egreso, tener la seguridad de que estamos organizando dispositivos para el acompañamiento y el seguimiento. Como eso ya está instalado y va a seguir progresando, se augura que en el futuro vamos a poder alcanzar niveles más altos o de excelencia para evitar esa reincidencia que es lo que no queremos.

EC —Usted dice que una categoría son los que tienen problemas psiquiátricos. ¿Y los otros?

GF —En estos casos de pronóstico reservado lo que se hace en privación de libertad no culmina y se cierra allí, no decimos “tiene un alta”, sino que hay que continuar.

EC —¿De dónde “salieron”? ¿Por qué son así estos jóvenes? ¿Qué análisis han hecho ustedes?

GF —Básicamente cuando recibimos un joven el primer estudio y análisis tiene un enfoque victimológico. Se estudian los procesos de victimización tempranos de primera y segunda infancia, porque recordemos que nosotros los recibimos a partir de los 13 años, quiere decir que lo que ha transcurrido son primera y segunda infancia, época de escolaridad, de atención en salud más continuada y de cuestiones sociales del entorno familiar.

Muchos de estos jóvenes tienen familias que ya han transitado el sistema penitenciario adulto, a veces la familia completa, padre, madre y abuelos, sobre todo en la órbita del narcotráfico. Por lo tanto son jóvenes que vienen con un daño emocional muy severo, con carencias afectivas importantes y de todo lo que tiene que ver con su desarrollo desde el punto de vista de la educación y la sociabilización. En ese caso eso es lo primero que hay que focalizar y en función de ese daño emocional y de sus consecuencias se realiza un diagnóstico personalizado para ver de qué manera se empiezan a cubrir y a levantar todas esas necesidades que vienen de mucho tiempo atrás.

EC —¿Qué porcentaje de la población del Inisa ingresaría en esta categoría, la más severa?

GF —No le puedo dar un porcentaje, pero la mayoría vienen de situaciones de mucho sufrimiento, de muchas carencias, y es lo que recibe el sistema.

EC —Pero ¿qué porcentaje serían irrecuperables?

GF —Volvemos a la ronda de irrecuperabilidad y recuperabilidad. Lo de irrecuperable en términos de reincidencia va a depender del trabajo interno nuestro y de un acompañamiento posterior en los casos de pronóstico reservado.

EC —Veámoslo de esta otra manera, pregunta un oyente: ¿hasta ahora qué porcentaje reincide?

GF —Nosotros llevamos casi cuatro años de gestión con este 2018, todavía no podemos hacer un estudio longitudinal del resultado de los programas aplicados en este período. Tampoco tenemos todavía la reincidencia de estos jóvenes que pueden haber venido de etapas anteriores al sistema, eso está en estudio. Pero recordemos también que Inisa trabaja con jóvenes de 13 a 17 años. El pico mayor de incidencia delictiva en los jóvenes es la edad de 17 años, por lo tanto van a transcurrir con nosotros un tiempo cumpliendo 18 y siendo adultos.

EC —Justamente, ¿qué porcentaje de ellos reinciden ya mayores, ya adultos?

GF —No podemos tener registro de ese dato. Ese es el tema, eso se está construyendo en este momento y se procura obtener. Pero si miramos la población adulta privada de libertad, hay una cifra importante de jóvenes de entre 18 y 30 años dentro del sistema penitenciario de adultos. Veremos, cuando tengamos finalizada esta investigación y procuremos esos datos podremos saberlo.

EC —Usted conoce el comunicado que emitieron el sindicato del INAU y del Inisa, el diagnóstico que usted hizo cayó mal en el gremio. Hay una historia de enfrentamiento con usted desde que asumió, pero el planteo esta vez es particularmente directo, dice: “Luego de cuatro años de gestión y de tercerizaciones disfrazadas que se expresan en millonarias inversiones en ONG que imparten talleres de dudosa efectividad, ha fracasado. No lo decimos nosotros, lo admite ella, aunque, por supuesto, no se hace responsable”.

GF —No me asombra, se podían esperar ahora, antes y más adelante este tipo de reacciones y de comentarios que no tienen absolutamente ninguna base. Estos cuatro años han sido de progreso sostenido, de dar contenido a la privación de libertad, de desarrollo de un sinfín de programas. El 100 % de los jóvenes de Inisa por primera vez en la historia estudian, están estudiando, y eso es muy importante. Hay programas psicoterapéuticos grupales, individuales, el deporte es uno de los fuertes del sistema. Hay un sinfín de actividades deportivas, recreativas, culturales, los jóvenes salen del sistema, hacen paseos, visitan museos, tienen actividades recreativas, van a las termas, van a Piriápolis, van a exposiciones, van al teatro, hacen un montón de actividades que suplen el encierro en horas y el ocio.

EC —¿Eso es nuevo?

GF —Sí, sí, todo eso es nuevo, es de este período de cuatro años. Lo vamos a presentar la semana que viene, cuando nos toque la rendición de cuentas. Justamente vamos a hablar del desarrollo exhaustivo y extenso de todos estos programas. Se está faltando a la verdad cuando se dice que se gastan cifras millonarias, que no tenemos.

EC —“Cifras millonarias en ONG que imparten talleres de dudosa efectividad.” ¿Cuáles son esas ONG?

GF —Tenemos convenios externos básicamente con el área del Estado, con algún privado. Esos convenios están todos sumamente documentados y fiscalizados. A nivel interno hay una ONG, que es Serpaj, que está trabajando en el área de informática, y luego hay talleristas que trabajan en el área recreativa, básicamente en cuestiones culturales, recreativas y de entretenimiento. Pero esos son contratos individuales por un período determinado. O sea que se falta a la verdad con tal de dar una mala imagen de la institución.

EC —¿Cuántos convenios con ONG hay? Usted mencionaba uno.

GF —Sí, en este momento tenemos uno, y tenemos otro en trámite para el área de las adicciones.

EC —Son dos en total, entonces.

GF —El instituto es un instituto abierto, trabajamos con transparencia, honestidad y responsabilidad, hemos abierto las puertas a todo el mundo. Se puede visitar, se puede revisar los materiales que se quiera en cuanto a cómo se están desarrollando las cosas, en cuanto a los gastos también. Hoy existe transparencia en este sistema.

EC —El comunicado hace otro tipo de señalamientos. Dice: “Lejos estamos del trabajo científico que prometió. Intentó un modelo importado de los Estados Unidos, y luego de un gasto considerable de tiempo y dinero, otros asesores, esta vez de Chile, le dijeron que por ahí no era. No nos equivocamos entonces cuando decíamos que lo que había era mucha improvisación”. ¿Efectivamente hubo estos cambios en cuanto a las políticas, en cuanto al sentido de las políticas?

GF —Nosotros no pagamos a nadie externo, trabajamos dentro del marco de la cooperación con algunos proyectos que no tenemos que financiar, básicamente de capacitación en distintas áreas, justamente para dar sustento científico y una metodología de trabajo especializada en esto. Hemos creado un Departamento de Salud Ocupacional, nos preocupamos muchísimo por los funcionarios y por las mejoras laborales para ellos. O sea que todo ese entrevero de cosas que suelen publicar, encartelar y difundir no es nada más que resistencia al cambio y a la pérdida de privilegios y beneficios que antes algunas personas tenían y que nosotros, en la línea de combate a la corrupción, hemos eliminado y vamos a seguir eliminando.

EC —¿Qué privilegios?

GF —No voy a dar detalles porque muchas de estas cosas han estado y están en investigaciones administrativas, sumarios y denuncias penales. Están los documentos. No voy a señalar a ninguna persona en particular, pero sí le doy la explicación de que unos de los focos de resistencia es haber perdido estos privilegios.

EC —Usted prefiere no mencionar cuáles fueron esos privilegios, entonces vuelvo sobre lo que el sindicato dice en el comunicado. ¿Hubo efectivamente un cambio de rumbo en estos cuatro años? ¿Se intentó un camino y hubo que cambiarlo?

GF —No, para nada. Hubo un cambio de rumbo respecto a lo que no había. Implantamos objetivos y planes claros de trabajo que se están cumpliendo fielmente, tal cual lo anunciamos en el discurso inaugural. Y así estamos trabajando, apegados a toda la normativa internacional y nacional en materia de derechos humanos, porque en realidad en estos temas ya está todo escrito. Están las reglas de Beijing, las reglas de Tokio, estamos trabajando fuertemente también en las medidas no privativas, acabamos de editar un libro con el apoyo de Unicef de una mesa de trabajo. Hay muchos progresos que van a quedar documentados, pero que además están abiertos a todos aquellos que quieran ver estos documentos y sacar conclusiones.

EC —No solo el sindicato ha planteado estas críticas. Llamó la atención también encontrarse con cuestionamientos del doctor Eduardo Katz, que fue vicepresidente del Inisa por un breve período, que dejó el cargo en agosto de 2017, estuvo un año y algo, de mayo de 2016 a agosto de 2017. El viernes de la semana pasada publicó en su cuenta de Twitter: “Ayer se dijo tengo ‘el método científico’, aun a costa de una permanente violencia institucional autoalimentada, pero ante el fracaso, ¡hoy la culpa siempre será de otros! ¡Mucha teoría y poca capacidad de gestión es la causa del fracaso en Inisa!”.

GF —Particularmente a la situación del exdirector no voy a hacer ninguna mención porque es un tema sensible y por razones de ética.

EC —Hubo diferencias entre ustedes, se habló en aquel momento de esas divergencias.

GF —No son exactamente esas las causas del alejamiento de esta persona. Ahí se lo dejo. No son las diferencias. Son cosas y hechos mucho más graves. Por razones de ética y de protección de la propia persona que publica esas cosas no las voy a mencionar en este momento.

EC —Nos hablaba recién de lo que ha venido experimentando y conociendo en estos cuatro años de gestión, del tipo de jóvenes con los cuales el Inisa se encuentra, algunos directamente irrecuperables o previsiblemente irrecuperables, otros muy complicados igual por ese quiebre del que hablaba en la frase que citaba. La pregunta es de dónde viene todo esto. Se lo pregunto sobre todo porque quien salió en su defensa, quien coincidió a grandes rasgos con sus apreciaciones, fue Álvaro Viviano, representante del Partido Nacional en el directorio del Inisa. Y agregó: “Los dichos de la presidenta son un mensaje muy duro al gobierno y a todos aquellos que tienen directa relación con las políticas sociales, pues en el fondo hay una denuncia de que los dispositivos de promoción y las políticas sociales fallan”. ¿Qué dice de esta otra repercusión?

GF —Digo que en los temas de criminalidad hay que poner el foco en la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad para intervenir a tiempo. La mayoría de estos jóvenes –surge también de estudios que hemos hecho en la faz adulta– muestran dos grandes bolsones de impacto que tienen que ver con la intercausalidad del fenómeno de la delincuencia. Uno de ellos, y para mí uno de los más importantes, es el tema de la violencia familiar. Las situaciones vividas en la primera y segunda infancia, atravesadas por violencia familiar directa o indirecta, ya sea de los progenitores o del grupo de crianza adulto, son uno de los factores más importantes de daño emocional persistente y continuo en el tiempo. Eso a veces está atravesado por otras situaciones que tienen que ver con abandonos tempranos, migraciones, pobreza, trabajo infantil, con todo lo que sería el bolsón de factores que englobaría la violencia de corte social.

Por lo tanto me refiero a que tenemos que mejorar y poner el foco siempre y en forma continua en la detección temprana y en las intervenciones tempranas fundamentalmente en estas dos áreas. El Uruguay lo está haciendo paulatinamente, se está trabajando más en los temas de violencia familiar sobre todo, se está trabajando más y mejor en términos de políticas sociales. Para nosotros el número de jóvenes que ingresa ha disminuido, pero viene disminuyendo desde finales de 2016. Por lo tanto uno se pregunta –todavía es prematuro para saber a qué se debe la disminución– si esto no es producto del impacto de algunas políticas sociales que se han venido desarrollando a lo largo del tiempo en el país. Esto no es lineal, no es tan simple, es más bien complejo y no se puede apuntar a una causa sola y ponerle un cartel que diga “esto es a causa de” o “culpa de…” alguna persona.

EC —Pero al mismo tiempo en el reportaje y a propósito de esas pérdidas de valores o de códigos, usted hace otra afirmación también llamativa: “La línea ascendente continúa y por eso mi visión es que todo se va a agravar. Lamentablemente desde el punto de vista técnico lo veo así”.

GF —Ahí estaba hablando de la criminalidad global. La tendencia a una mayor violencia en la comisión de delitos viene es ascendente, la tendencia es a ascender en la ocurrencia y de hechos más violentos. Pero esto viene desde hace mucho tiempo, lo vemos, es comprobable y es global. Son los impactos negativos de la globalización. Yo ahí también hacía referencia a estos modelos negativos de ocurrencia de hechos delictivos en el mundo, qué impacto pueden tener cuando empiezan a naturalizarse en los jóvenes y los niños que están en etapa de crianza y que hoy pueden acceder a tutoriales de cómo matar a alguien en una web, por ejemplo. Vemos que la pérdida de códigos tiene que ver con, por ejemplo, ir en una acción delictiva gratuitamente contra poblaciones inocentes, niños, mujeres, en fin, y en eso tenemos todos los ejemplos que ha mostrado el terrorismo que con un auto atropellan en una rambla a un sinfín de personas. Esos fenómenos se van instalando en las sociedades y en las culturas y tienden a naturalizar el hecho violento.

Es desde ahí que yo hacía la explicación referida a la tendencia a agravarse. Por eso hay que trabajar nuevamente en la prevención temprana de estas situaciones y ver cómo educamos y cómo logramos que esta sensibilidad respecto al otro no se pierda en la convivencia de todos los días. Y ahí voy más a lo local, que también es general, las situaciones de bullying han aumentado en edades muy tempranas, en primero, segundo año de escuela ya tenemos situaciones en que en el relacionamiento con el otro se desarrolla una situación de bullying, que es violencia hacia el otro, es desconsideración, es falta de empatía. Son todas esas cosas que sumadas en el tiempo después determinan que los hechos se vuelvan más violentos, como el tiro a la cajera de pasadita en uno de los hechos recientes de atraco, de rapiña, y tanto da. O simplemente que el otro por estar en la vereda de enfrente, por pertenecer a un barrio diferente, ya es alguien que se opone a mí y si paso quizás tenga el deseo de eliminarlo.

EC —Entonces, ¿quién tiene la responsabilidad de atacar a tiempo esos factores por un lado familiares y del entorno directo de los menores a los que usted aludía, y por otro externos, que son globales, por llamarlos de una forma?

GF —Creo que la responsabilidad la tenemos todos, la responsabilidad comunitaria.

EC —Está claro, pero hablemos precisamente de las acciones del gobierno en particular. La educación parecería que juega un papel importante.

GF —La educación, la salud, hablando en términos de detección temprana y de mejora permanente de todo lo que pueda ser la atención de la población que a cada estamento institucional le corresponde. No podemos pasar raya y decir “ya estamos, ya hemos hecho un plan, ya está pronto y acá nos quedamos”. Es importante –esto es un enfoque científico– que aquel programa que se pone en marcha sea siempre revisado y dar un paso atrás en caso de que veamos que algo no está funcionando bien. Tenemos cambios permanentes en el entorno que hacen que tengamos que revisar nuestros planes de trabajo en forma permanente, que es algo que también hace Inisa, en tanto los perfiles de la población que ingresa van cambiando. Y van a seguir cambiando, en función de factores sociales, económicos, políticos globales. Por lo tanto yo hablo de los enfoques sociales respecto a programas que tienen que estar insertos en la comunidad. Esto es de antes, es de ahora y es de acá para adelante. Hay que tener esa mentalidad para no estar defendiéndose ni echando la culpa porque este no hizo algo o el otro no hizo algo, este o aquel gobierno, sino estar activamente. Y es muy importante acá la articulación interinstitucional para tener un trabajo efectivo y de impacto en las poblaciones vulnerables.

EC —Y en cuanto a lo que el Inisa en sí mismo tiene para hacer una vez que está a cargo de estos jóvenes infractores, algo usted describía, pero ¿cómo define conceptualmente cómo se está conduciendo este organismo desde que usted está en la presidencia?

GF —Nosotros generamos algunas instancias de trabajo que apuntan a la detección de los problemas más graves y a que la interinstitucionalidad funcione. Creamos la Comisión Asesora Intergubernamental, que está integrada por distintos organismos del Estado, públicos y privados que tienen incidencia en el tema que tratamos y en las poblaciones de niños y de jóvenes. Esa comisión se reúne una vez al mes y trabaja en fortalecer esa interinstitucionalidad, porque no es solamente un organismo, el Inisa, el que puede dar respuesta total a la problemática de un joven ni a la de su familia. Por lo tanto necesitamos trabajar en conjunto. En la interna de la institución creamos las juntas de tratamiento, que funcionan en cada uno de los centros y que están integradas por todos los actores que participan, desde la educación, la salud, las áreas psicoterapéuticas, las deportivas, las recreativas y las culturales. Juntos analizan el día a día de cada joven, los pequeños cambios positivos o negativos que puedan estar surgiendo en su devenir cotidiano con nosotros y los ajustes que haya que hacer en su programa. Eso es un trabajo en profundidad, es un trabajo de pasito a pasito, que hacemos con seriedad, y estos dispositivos nos están dando resultado a la hora de ver la marcha y el progreso de cada uno.

Por otro lado hemos creado y diseñado, junto con una mesa de trabajo integrada por fiscales, abogados defensores, jueces, nosotros como institución específica y con el apoyo de Unicef, un nuevo modelo de trabajo para las medidas no privativas de libertad que brinde garantías a la hora de otorgarlas a fin de que sean efectivas y sean también un factor importante para la baja de la reincidencia. Allí se trabaja mucho también con las familias e innovando en la interna de Inisa con la familia cercana, porque la familia tiene que seguir el proceso de crianza aun cuando el joven está internado, no ser una mera visita una o dos veces por semana en la institución.

EC —¿Y qué ha pasado con el personal a cargo del tratamiento, a cargo de la relación con los jóvenes infractores que están bajo custodia del Inisa? Se lo pregunto teniendo en cuenta todos estos roces con el sindicato, todo lo que se ha debatido a propósito de qué formación deben tener.

GF —Esa es otra de las mejores cosas que hemos hecho hasta ahora, que es brindar educación, brindar capacitación. Estamos pagando hoy día de nuestro presupuesto para que aquellos que no terminaron el ciclo básico puedan terminarlo y tengan mejores posibilidades laborales de futuro dentro en la institución, puedan ascender, mejorar y realizar una mejor tarea. Ese es un aspecto importante, más allá de que desde el día que entramos estamos haciendo capacitación continua específica en cada una de las tareas que desarrolla cada uno de los funcionarios, sea el área de trato directo, de seguridad, de gestión, de administración, técnica, hasta el día de hoy. El objetivo es terminar la gestión con una academia interna especializada que recicle y forme permanentemente también a los que ingresan, que es otra área que hemos desarrollado para el personal que ha ingresado a la institución. La educación de los funcionarios es lo mejor que podemos hacer.

Luego el resultado de investigaciones administrativas, sumarios y demás en algunos casos ha determinado que hay perfiles de personal que no están en condiciones de trabajar en trato directo y se los ha movido de trato directo a otras tareas, alejadas del contacto con los jóvenes.

EC —¿Alude a malos tratos, por ejemplo?

GF —En general, sí.

EC —Hay una larga serie de investigaciones a propósito de malos tratos a internos.

GF —Sí, hay una larga serie de investigaciones que tienen que ver con maltrato, hay denuncias penales. Pero a veces también, a pesar de la formación, hay algo personal que hace que una persona no pueda ser un buen referente, un buen adulto modelo de identificación positiva para ese joven, y esas personas han sido trasladadas a otro tipo de tareas. Se hizo un trabajo interno de reacomodamiento para que cada cual rinda lo mejor que pueda en cada una de las áreas en la cual está de acuerdo al perfil. Son muchas cosas que hacen a la reconstrucción de esta institución, a la refundación que estamos procurando desde el momento que además se creó como […] descentralizado, se separó del INAU. Hay toda una tarea en la cual nos acompaña la Oficina del Servicio Civil, nos da muchas garantías y mucho apoyo saber que estamos construyendo una nueva institucionalidad desde el punto de vista administrativo, de la carrera, de las funciones y de los cargos de la mejor manera posible.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Creo que la directora del INISA dijo lo que todos saben: que hay irrecuperables.
    La opinión del sindicato y su enfrentamiento avala lo que hace la directora Gabriela Fulco: está transformando al Instituto.
    Ojala que siga trabajando ahí.

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  2. Teresa Paulina Möller Rafols · Edit

    Ese día matan a mi hermano, me gustaría mandarle la filmación de como lo encontramos y como lo dejaron,no sé rehabilitan,son perversos,nada tiene que ver la pobreza…se nota que a ella nunca le pasó lo que a nosotros, seguros estamos de quienes fueron y son menores pero debemos de esperar desde fiscalía que se hizo todo mal!!valen más estas mugres!!

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