Foro de ACDE: En su despedida, el equipo económico del tercer gobierno del Frente Amplio destaca las «fortalezas» que «hemos construido entre todos»

Palabras de apertura de Emiliano Cotelo:

La tradición de más de tres décadas de foros económicos de ACDE tuvo una particularidad en este diciembre de 2019: es la última presentación de un equipo económico, el del gobierno de Tabaré Vázquez, y no solo termina un mandato sino que culmina un ciclo de tres administraciones encabezadas por presidentes de un partido, el Frente Amplio, que en el 2005 accedió por primera vez al poder.

¿Cómo está el país, cuando se prepara para asumir un presidente del Partido Nacional, respaldado por otros cuatro partidos?

De eso hablaron esta mañana, con sus exposiciones y luego respondiendo preguntas del público, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, el presidente del Banco Central, Alberto Graña, y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García.

Discurso inicial del presidente de ACDE, Guillermo Garrone:

Exposiciones
Danilo Astori: «El incremento del PBI en el último trimestre muestra que la economía se está moviendo hacia niveles de crecimiento más altos»

Alberto Graña (BCU): Actualidad y desafíos para el sistema financiero uruguayo en un entorno internacional desafiante

Álvaro García (OPP): Una gestión orientada a la descentralización, transferencia de recursos a intendencias y desarrollo de infraestructura

Cierre de Astori y preguntas del público
«Aportaríamos poco si creyéramos que el país se fundó el 1º de marzo de 2005», pero tampoco se puede hablar de un «país hipotecado, un país postrado, está de pie y con fortalezas importante», dijo el ministro de Economía y Finanzas

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En Perspectiva en el Foro Económico de ACDE
Moderación: Emiliano Cotelo
Redes sociales: Rodrigo Abelenda
Soporte técnico: Guillermo Martony

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Vale la pena tener presente el tipo de valores considerados como positivos. Se resaltaron los períodos de aumento del producto, la disminución de la pobreza, así como la mejora de la equidad. Se resaltaron los proyectos de participación público-privada, los indicadores que muestran la promoción a la inversión privada y el apoyo a las empresas. Se mostró el lugar de privilegio que tiene Uruguay en las tablas regionales en indices democráticos, siendo Uruguay una de las pocas democracias plenas del planeta, en desarrollo social, en corrupción; y así también se mostró como un valor el lugar privilegiado en libertad económica. Se mencionó el carácter histórico del lugar de privilegio en estos indicadores. Se mencionó como positiva la búsqueda del equilibrio de los valores macroeconómicos, la razonabilidad del manejo de la deuda y la fortaleza financiera, es decir, lo positivo de proteger la economía del estado. Se mostraron como una virtud los logros en apertura comercial, los proyectos de colaboración de comercio internacional. Todo esto, entre otras cosas.
    Si bien es cierto que en la exposición se evitó mencionar los aspectos negativos, y esto fue dicho explicitamente por Astori, lo que me resulta interesante es considerar que el tipo de valores considerados como positivos, y de los que los frenteamplistas se enorgullecen y reivindican (es verdad, otra cosa es considerar cómo es visto Astori dentro del FA, y aquí se complica un poquito la cosa, pero…), esos valores son en general los mismos que también son considerados como tales en la actual oposición y futuro gobierno. Por lo menos esto es así de manera mayoritaria. Esto en relación a la (electoralmente) extendida idea de que existe una confrontación entre dos modelos opuestos, o por lo menos distintos. Y yo no creo eso, no creo que en Uruguay haya dos modelos en pugna. Mayoritariamente en los dos grandes bloque electorales se tiende a confluir en una visión similar en cuanto a qué es lo deseable. Por supuesto que dentro de cada uno de esos bloques (y en especial fuera de ellos, pero globalmente en minoridad) hay posiciones discrepantes en algunas de esas cosas, pero mayoritariamente predomina la confluencia. Tampoco eso quiere decir que todos piensen lo mismo, que no haya matices, direcciones, o discrepancias en cuanto a algunos métodos, o en cuanto a privilegiar un poco más o menos esto o aquello. Pero en Uruguay, dos modelos, yo no veo.

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    1. Ramiro,
      Es muy acertado lo que dice. Tiendo a resumirlo así: El modelo productivo es exactamente el mismo, el manejo de la macroeconomía y de la inserción internacional es muy similar, la microeconomía cambia.

      El FA tendió a buscar socios comerciales de peso, pero fuera de los EEUU y sus estados satélites. Más bien buscó estrechar lazos con potencias que tienen áreas de disputa económica con EEUU por la supremacía, como Rusia y China. Con Talvi probablemente vamos a volver a alinearnos más con EEUU, a no comerciar ni tener mucha relación con países con los que EEUU confronta. Veremos cómo le va, porque Trump no es precisamente alguien amistoso para ir a negociar cuotas de exportación y defiende los intereses de sus granjeros (que producen carne, lacteos y cereales, nada menos).

      La otra pequeña gran diferencia es distributiva. El modelo del FA tendió explícitamente a mejorar el salario real a través de un rol activo del Estado en los consejos de salarios. En algunos sectores históricamente muy pauperizados, como ser la policía, el magisterio o los sectores agrupados en Fuecys, esto se notó especialmente. Más en general, todos los salarios crecieron, generando población media con capacidad de consumo. Basta con ver la proliferación de boliches para salir a comer y cómo se llenan. Eso es porque hay una clase trabajadora de medio poder adquisitivo que empezó a poder gastar en consumo recreativo. Ese consumo no funciona sólo con la elite de la economía, precisan que en el medio entre ellos y los trabajadores con ingresos apenas de subsistencia haya población numéricamente relevante y con capacidad de gastar.

      Es un modelo muy diferente al que consiste en dejar negociar en pie de igualdad al trabajador con el patrón. Del 90 al 94, período de fuerte crecimiento del PBI, el salario real casi no creció (menos de 2 puntos) porque Lacalle Herrera no creía oportunos los consejos de salarios batllistas. Lacalle Pou está anunciando algo intermedio: hacer consejos de salarios pero sólo para discutir los laudos mínimos por sector de actividad.

      Pero las cosas no pasan por casualidad. La coalición tiene un compromiso firme con el sector primario exportador y, por lo tanto, ve el salario como un gasto a reducir. Los trabajadores están adentro del país y los clientes afuera y eso permite que los negocios prosperen mejor mientras el consumo interno cae por pérdida salarial. Es la gran paradoja de una economía colonial por oposición a la llamada «sociedad del consumo». En una los trabajadores son sólo una pérdida para las empresas y en la otra son también clientes.

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