Cajeros automáticos: Más de un año de ataques, alguna solución y muchas preguntas

Cajeros automáticos: Más de un año de ataques, alguna solución y muchas preguntas

¿Sirve el sistema de entintado? ¿Por qué no se ha implementado en todas las terminales de retiro de dinero? ¿Vale la pena para un delincuente explotar un cajero aunque gran parte de los billetes queden manchados?

La explosión de cajeros se instaló en Uruguay como modalidad delictiva en setiembre del año pasado y se incrementó de manera fuerte en el primer semestre de 2018. Con el más reciente de estos casos, el ataque del martes por la madrugada al cajero ubicado en Sauce, Canelones, los hechos consumados son ya 24. Hubo además 38 tentativas.

En total, hasta el presente los dispensadores afectados fueron 62 en siete departamentos, según informó el Ministerio del Interior: 33 en Montevideo (12 consumados y 21 tentativas), 20 en Canelones (seis consumados y 14 tentativas), tres en San José (los tres consumados), dos en Maldonado (uno consumado y una tentativa), dos en Colonia (los dos tentativas), uno consumado en Rocha y uno en grado de tentativa en Salto.

Decreto e instructivo

Ante la ola de explosiones de cajeros automáticos, en julio de este año el Poder Ejecutivo emitió un decreto que, en su primer artículo, establece que “las Instituciones de Intermediación Financiera públicas y privadas de todo el territorio nacional, que dispensen dinero mediante cajeros automáticos, deberán instalar sistemas de seguridad de entintado que impidan el uso del dinero obtenido a través de actos delictivos”.

Pero el artículo segundo indica que “el Ministerio del Interior, el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central del Uruguay proyectarán un instructivo a los efectos de determinar las características que deberán cumplir los sistemas de seguridad a ser utilizados, el que será sometido a la aprobación del Poder Ejecutivo”.

Ese mismo artículo del decreto señala que “el instructivo establecerá criterios para la determinación de los cajeros más expuestos a conductas criminales, los que deberán incorporar en un plazo de 90 (noventa) días, a partir de la aprobación del instructivo, las normas establecidas en el presente”.

Según confirmó En Perspectiva con fuentes bancarias y del Poder Ejecutivo, el instructivo aún no fue redactado y, por lo tanto, no está vigente la obligación de instalar los dispositivos de entintado en los cajeros “más expuestos a conductas criminales”.

De todos modos, en el gobierno se apela a los bancos privados y el Banco República para que incorporen esta tecnología.

Cuando En Perspectiva consultó a la empresa Banred, que opera los cajeros del sector privado, los voceros prefirieron no realizar comentarios. Desde el BROU, en tanto, se informó que se pretende avanzar para cubrir el 100% de los cajeros de la red, pero se reconoció que aún no es posible precisar el plazo; de todos modos, se aclaró que la prioridad es sumar el dispositivo a los cajeros más expuestos al accionar criminal.

Cada banco es el responsable por la instalación del sistema y debe costear su colocación (unos 2.000 dólares por aparato) y el mantenimiento. Dentro de cada cajero automático se coloca una carga de tinta que es liberada para manchar los billetes ante cualquier intento de vulneración.

Esta es la solución que recomendó el Ministerio del Interior para frenar la proliferación de los robos con explosión: el mismo recurso que los países de la región aplicaron cuando esta moda tocó el continente americano, por el año 2010. Se implementó, por ejemplo, en Brasil. El corresponsal de En Perspectiva en Río de Janeiro, Alberto Armendáriz, precisó que el tema fue un problema grave “hace dos o tres años”, pero que “ahora se calmó un poco”. Según explicó, “los bancos implementaron varias medidas: la tinta, un sistema que destruye los billetes, y hasta el uso de un material antidinamita para proteger a los cajeros”.

Siguen las explosiones

Aquí en Uruguay, como vemos por estos días, las explosiones de cajeros no se detuvieron pese a que se ya se avanzó bastante con la implementación del sistema de entintado.

En la madrugada del miércoles 3 fue atacado un cajero de RedBrou en Los Cerrillos, una pequeña localidad en el departamento de Canelones. El aparato no contaba aún con entintado y eso seguramente estaba en conocimiento de los delincuentes. ¿Por qué? Porque en cada máquina protegida se ha colocado un aviso que lo advierte.

El sábado 6, sobre las 2 de la mañana, un grupo de delincuentes hizo detonar otro cajero, también de RedBrou, que sí contaba con el sistema de entintado. Ocurrió sobre Bulevar Artigas casi Colorado, a pocos metros de Canal 5, Televisión Nacional. Se llevaron la mayoría del dinero, y no se conoce qué cantidad de billetes sustraídos efectivamente estaban entintados.

En la madrugada de ayer, en Sauce, Canelones, delincuentes volvieron a golpear. Fue en un terminal de RedBrou que no contaba con el sistema de seguridad. Se calcula que se robaron unos cuatro millones de pesos.

Pese al entintado…

¿Cómo se entiende la insistencia con esta modalidad de robo, aún cuando observan que el cajero automático cuenta con el aviso de que se incorporó el sistema de entintado?

Desde el Ministerio del Interior, desde la banca privada y consultores particulares de seguridad indicaron a la producción de En Perspectiva que hay varias razones para este fenómeno.

Todos coincidieron en que los criminales dudan de la efectividad del sistema: parten de la base que la mayoría del botín se pierde pero confían en que una parte puede recuperarse, ya sea porque algunos billetes no quedan manchados o porque la tinta afecta a una porción menor del billete y éste puede ser sometido a un proceso para disolver la pintura.

Según se explicó, los cajeros suelen tener cinco bandejas en su interior. Una de ellas no contiene billetes, pero las otras cuatro pueden llegar a cargar unos 2.000 billetes cada una. Teniendo en cuenta que los cajeros automáticos dispensan billetes de 500, 1.000 o 2.000 pesos –y que algunos únicamente son cargados con billetes de 1.000 y 2.000 pesos- el botín se hace atractivo aún si se pierde la mayoría del efectivo debido al entintado.

El psicólogo forense Gustavo Álvarez dijo a En Perspectiva que el sistema de entintado tiene sus fortalezas, pero también sus falencias. “No todos los sistemas de entintado tienen la misma calidad de tinta. Hay algunas tintas a las que se les llama tinta genética, donde uno puede saber de qué bomba de tinta fue explotada y dónde estaba esa bomba de tinta”, explicó. “Tintas donde hay unas que penetran más dentro del sustrato de papel del billete, otras que penetran menos, otras que manchan más homogéneamente a todos los billetes que están y otras que manchan de forma más heterogénea. Los últimos billetes son manchados de diferente manera que los primeros billetes. Entonces, el sistema de seguridad de entintado no es homogéneo, depende mucho de la tinta que se utilice”.

¿Qué más se puede hacer?

Si bien los especialistas en seguridad consultados por En Perspectiva señalaron la importancia de completar la colocación de este sistema, varios mencionaron la oportunidad de incorporar otras medidas.

A modo de ejemplo, señalaron otra tecnología ya empleada en otros países, que implica la destrucción o perforación de los billetes cuando se pretende violentar la máquina dispensadora: esos sistemas de seguridad prevén la liberación de pernos de metal que atraviesan los billetes que quedan inutilizados debido al daño que termina sufriendo el papel.

También mencionaron las bombas de humo que impiden la visión dentro del recinto ante la existencia de algún tipo de explosión o de intento de vandalizar el cajero.
Finalmente, se mencionó la alternativa de colocar las implantar las bandejas con dinero bajo tierra para que se dificulte el acceso de los delincuentes al efectivo. Este sería el dispositivo más costoso de todos, pero uno de los más eficientes.

Ahora

Lo concreto es que últimamente los ladrones procuran hacerse de efectivo en los cajeros del interior del país que todavía no tienen el sistema de entintado y, además, algunos prueban suerte en aquellos que sí cuentan con este dispositivo de seguridad con la esperanza de rescatar parte del dinero.

“La inversión que realizan los delincuentes es baja y el potencial de rentabilidad es alto”, explicó una de las fuentes consultadas.

El Ministerio del Interior apuesta a que los bancos, incluido el BROU, completen a la brevedad la colocación del sistema de seguridad con tinta.

Este martes el BROU comunicó que sus cajeros “que están más expuestos a acciones delictivas y que todavía no cuentan con el sistema de entintado”, no dispensarán billetes y no recibirán depósitos entre las 19.00 horas y las 09.00 de la mañana. Los puntos de extracción abarcados representan cerca del 6 % del total de esta red y serán señalizados con cartelería. Estos dispensadores retomarán la operativa habitual cuando pasen a estar equipados con el sistema de entintado.

A todo esto, algunas estaciones de servicio pretenden quitar los cajeros ubicados en sus instalaciones, ya sea dentro del minimercado o en las afueras del negocio. Así lo hicieron saber algunos dueños a Daniel Añón, el presidente de la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu). “Hay colegas que no tienen más ganas de tener los cajeros en la estación porque los están robando”, comentó Añón El País.

Hoy miércoles se hará una reunión entre socios de Unvenu para saber cuántos de ellos están interesados en eliminarlos. Luego que tengan la información, harán el pedido formal a la Asociación de Bancos Privados del Uruguay.

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