Entrevista del martes 8 de octubre de 2019: Articulación No a la Reforma

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA

EMILIANO COTELO (EC) —El 27 de octubre no solo tendrán lugar las elecciones nacionales. Además, habrá un plebiscito para que la población se pronuncie sobre la reforma constitucional Vivir Sin Miedo, que impulsa el senador Jorge Larrañaga y que incluye cuatro medidas vinculadas con la seguridad pública.

 

Hace pocos días entrevistamos al líder de Alianza Nacional. Hoy vamos a conversar con el movimiento No a la Reforma, que viene intensificando su activismo y que la semana pasada presentó su jingle oficial.

 

Las organizaciones sociales que integran esta articulación dicen en su sitio web que, además de rechazar la reforma, buscan “contribuir en la construcción de un nuevo marco de comprensión para el problema de la seguridad ciudadana y evitar el avance de la estrategia represiva y punitivista”.

 

¿Cuál es su discrepancia con las medidas de Larrañaga? ¿Qué argumentos manejan? ¿Qué alternativas, eventualmente?

 

De eso vamos a conversar con dos integrantes de la articulación, Daniela Buquet y Juan Ceretta.

 

Daniela integra el Colectivo Ovejas Negras.

 

DANIELA BUQUET (DB) —Sí, participo en la articulación en representación de mi colectivo.

 

EC —¿Qué otras instituciones, qué otras organizaciones forman parte?

 

DB —Están formando parte casi 80 organizaciones, más allá de personas que fueron por su propia voluntad. La FEUU, el PIT-CNT, Madres y Familiares, Serpaj, Mujeres en el Horno, Mizangas, y también organizaciones territoriales, El Tejano, por ejemplo.

 

EC —Juan Ceretta, a quien escuchamos dos veces al mes en columnas de opinión aquí en En Perspectiva, es abogado, docente del Consultorio Jurídico y de la Clínica de Litigio Estratégico en la Carrera de Abogacía y representante por el Orden Docente en el Consejo de Facultad de Derecho. ¿Cuál es la vinculación con esta articulación?

 

JUAN CERETTA (JC) —Es una vinculación estrictamente personal, no estoy allí en representación ni de la Facultad de Derecho ni de la Universidad de la República, sino como simple ciudadano comprometido con la causa que la articulación lleva adelante.

 

EC —La articulación no es nueva, fue creada el año pasado, cuando Jorge Larrañaga y Alianza Nacional estaban en plena campaña de recolección de firmas. ¿Por qué decidieron salir al cruce de aquella movida?

 

DB —Surgió a fines del año pasado como una cuestión de preocupación por lo que se venía tanteando, conociendo que era bastante obvio que iban a salir las firmas, el objetivo de empezar a organizarse para que este año tuviéramos una estructura más estable, más grande, para poder salir a debatir en el espacio público. La idea es esa, debatir esta propuesta y entender que para pensar en la seguridad y en la convivencia hay que tener más información y ampliar un poco los marcos interpretativos.

 

EC —No es esta la única de las tendencias por el no a la reforma. Por ejemplo, integrantes de la Juventud del Partido Nacional formaron el mes pasado una agrupación que se llama Blancos Sin Papeleta, pero se quedan ahí, no quieren sumarse a esta articulación que ustedes integran, entre otras cosas porque entienden que esta está identificada con la izquierda, con el Frente Amplio (FA). ¿Qué responden ustedes ante una decisión como esa?

 

JC —Más allá de la participación formal en la articulación o no, lo importante es, en el lugar en que uno se coloque, la actitud que asuma ante esta propuesta de reforma constitucional. Seguramente habrá colectivos a los que les interesa y les parece mejor o más oportuno trabajar desde la articulación, y otros que perfectamente pueden hacerlo desde fuera de las estructuras de la articulación. En mi caso, yo no soy un ciudadano identificado ni militante del FA activo, sin embargo también participo en la articulación, me pareció que era el mejor lugar para hacerlo. Pero me parece que son válidas las actividades que se realicen desde el lugar desde el que cada uno considere que deben realizarse. Lo importante es ver en qué lugar nos paramos ante esta propuesta como ciudadanos.

 

EC —¿Tiene una afinidad con la izquierda esta articulación?

 

DB —Particularmente no es que tengmaos una afinidad con ningún partido político ni con ninguna ideología cerrada. Sí nos unió una forma de militar a las personas que estamos articulando. Pero la comunicación con Blancos Sin Papeleta, con la Juventud del Partido Colorado, con los independientes viene desde el inicio de año. Incluso hicimos una actividad en el Paraninfo en la que ellos participaron ya empezando a armar sus propios espacios. Van conformándose un montón de organizaciones. Ahí está bueno entender la separación con lo político-electoral y partidario de este año, que cuesta un poco y que lo usan un montón para argumentar en contra de nosotros, la unión con el FA, cuando en realidad no paramos de decir que no pertenecemos al FA.

 

EC —Mencioné el caso de estos Blancos Sin Papeleta, pero también la Coordinadora Nacional de Jóvenes del Partido Colorado se manifestó en setiembre en contra de la reforma.

 

JC —Hoy no hay ningún candidato a presidente que apoye la reforma.

 

EC —Pero, al mismo tiempo, junto a las hojas de votación de cantidad de agrupaciones de los partidos tradicionales, esas que vienen en sobre de plástico, está la papeleta metida. Está pasando eso.

 

JC —Pero públicamente yo no he escuchado a ninguno de los candidatos apoyar la reforma.

 

EC —Sí, y ese es un motivo de malestar que Larrañaga ha manifestado en distintas ocasiones.

 

DB —Incluso salieron a plantear que estaban en contra y no ensobran, que es distinto. Van a tener las papeletas a disposición en sus locales, pero no ensobran. Eso es bien importante a la hora de la mecánica de esta votación, poner un extra en ese sobre.

 

EC —No ensobran oficialmente, pero yo he visto ya cantidad de sobres que vienen con la papeleta incluida. Está pasando eso.

 

DB —Hay que ir viendo y tanteando cómo se va moviendo. Creo que esto de que las juventudes de los partidos tradicionales se estén posicionando es bien importante, mostrar la amplitud del movimiento en contra.

 

EC —En una primera instancia, ustedes trataban de que la gente no firmara a favor de la realización del plebiscito, porque eso era lo que estaba en juego en ese momento, si había o no una consulta popular sobre la reforma que Larrañaga había redactado. No tuvieron eco. La campaña de Larrañaga superó holgadamente el mínimo, que era de 270.000 firmas (10 % del padrón): firmaron más de 405.000 personas. ¿Qué les dijo a ustedes ese número tan importante?

 

JC —Me parece que en aquella oportunidad la gente, la ciudadanía, no llegó a un análisis completo de lo que se proponía y lo que se difundió más que nada fue el eslogan con el que se identificaba la propuesta de reforma, que era definitivamente “vivir sin miedo”. Cuando a uno le plantean si quiere vivir sin miedo, es difícil ponerse del otro lado, ser opositor a una propuesta de vivir sin miedo. Es como si mañana sacáramos una propuesta que se llame “vivir contento”; no va a haber nadie que esté en contra de vivir contento. La cuestión es cuando llega el momento de comprender y analizar minuciosamente el contenido de la propuesta de reforma constitucional. Creo que hoy sí estamos ante una situación en que es imprescindible conocer exactamente el contenido de lo que vamos a votar. Ya salimos de los eslóganes.

 

EC —Sí, pero faltan menos de tres semanas y las últimas encuestas de intención de voto marcan en principio un resultado favorable a la reforma. Por ejemplo, según la medición de setiembre de la consultora Cifra, 56 % de los uruguayos votarían a favor, 28 % no y 16 % aparecían como indecisos. Y hay números mejores para la reforma en alguna otra encuesta, en contra de los intereses de ustedes.

 

JC —Por eso estamos acá.

 

DB —Eso se fue moviendo bastante, empezó muy favorable, después a mediados de año, cuando las internas, bajó muchísimo la medición, y ahora volvió a subir. Eso nos hace preguntarnos sobre las encuestas, cómo se hacen, cuál es la pregunta que se hace. Porque hubo algunas interpretaciones que referían a la medición sobre la sensación de inseguridad del país, que es completamente distinto. Eso es un problema real que nadie está negando, nosotros tampoco, es algo que salimos a debatir. Ahí hay algunas puntas a tomar con respecto a las encuestas. En No a la Baja fue bastante similar, tenía un poco menos, pero las mediciones eran bastante similares. Eso también nos plantea una posibilidad.

 

EC —Globalmente, ¿por qué están en desacuerdo con esta reforma constitucional?

 

JC —En mi caso personal porque si bien comparto el diagnóstico, en el sentido de la inseguridad con la que hoy convivimos, no encuentro en la propuesta ninguna medida que haya demostrado ser útil para combatir esa inseguridad.

 

DB —Primero que nada hay que entender la magnitud de lo que es una reforma constitucional. Entender que se hace una reforma constitucional simplemente para modificar los allanamientos; todo lo demás entra en la Constitución en una situación un poco compleja.

 

EC —Una de las disposiciones, la de los allanamientos nocturnos, claramente requiere reforma constitucional, se tiene que modificar una disposición de la Constitución que está vigente. Ustedes cuestionan que las otras tres podrían salir por ley simplemente.

 

DB —Podrían salir por ley, sí.

 

JC —Sí, creo que deberían salir por ley. Acá también es importante que la gente entienda cuál es el contenido de una norma como la Constitución, cuáles son los mecanismos para reformarla y lo complejos que son, y qué cosas ponemos en la Constitución en nuestro diseño institucional. Ponemos en la Constitución la organización del Estado, los derechos fundamentales, cuestiones que no van a ser modificadas, que no van a ser fácilmente modificables. Y salvo la cuestión de los allanamientos, porque está prevista en el artículo 11 de la Constitución desde siempre, las demás medidas, que son las que parecen proponerse como verdaderamente útiles para combatir la inseguridad, son todas de resorte legal.

 

EC —Pero ustedes conocen el argumento de Larrañaga y quienes lo acompañan: “Hemos presentado una cantidad de proyectos de ley, una cantidad de iniciativas en materia de seguridad pública que no han encontrado eco, que en algunos casos ni siquiera han sido tratadas, discutidas. Tenemos este mecanismo que nos permitiría llevarlas a la práctica, concretarlas por la vía del apoyo popular en las urnas”. “Es la única que nos queda”, dice Larrañaga.

 

DB —Creo que es bastante complejo utilizar el miedo para hacer política pública, hay que tener cuidado con el mensaje que se está dando. Es embretar un montón de cosas que son bien distintas, se puede argumentar específicamente el no a cada una de ellas, pero en su globalidad… Aparte es muy superficial la propuesta, faltan un montón de cosas que hay que profundizar. No habla nada del presupuesto, de a dónde se va a sacar para mantener estas propuestas. Además sabemos que el próximo parlamento, que va a tener que generar las leyes para este plebiscito después, no está de acuerdo con la propuesta. Entonces ya sabemos que va a ser compleja su implementación y que se va a medir por las disposiciones transitorias; le falta un montón de profundidad a la hora de llevar adelante la guardia nacional o el aumento de penas.

 

***

 

EC —Pregunta un oyente: “¿Por qué no un debate en torno a esta reforma y a propósito del plebiscito que tendrá lugar el 27 de octubre?”. Hoy estamos escuchando a la comisión que se opone a la reforma porque hace pocos días hicimos una larga entrevista con Larrañaga con los argumentos a favor. Después de estas dos visiones por separado, llegará el momento de la polémica cara a cara, espero que podamos concretarla.

 

***

 

EC —Hay mensajes de los oyentes, por ejemplo este de Osvaldo: “Por lo que he escuchado hasta ahora, quienes están en contra de la reforma solamente han criticado el proyecto, pero no proponen nada que solucione un problema que aqueja a toda la sociedad y que no admite demoras. El eslogan ‘la reforma no es la forma’ apunta a solucionar el tema seguridad a través de la educación, y yo me pregunto ¿educación para quién?”.

 

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