Preguntas de la audiencia a Alejandro Gugliucci

¿Si se cambia el azúcar por edulcorantes tiene el mismo efecto?

Los edulcorantes, al no contener fructosa ni calorías, no producen entonces la acumulación de grasa en el hígado ni la acumulación de grasa en ninguna otra parte puesto que no contienen calorías. Por lo tanto los edulcorantes de uso común que se consideren por ahora inocuos son un buen sustituto. Por ejemplo, es lo que en mi caso personal hago. El café de la mañana me gusta dulce y desde hace muchos años que lo tomo con edulcorantes. Cabe indicar, sin embargo, que el cerebro responde al gusto dulce de la misma manera con el azúcar que con el edulcorante y que por lo tanto se segrega insulina cuando uno toma o come cosas con edulcorantes. Claro que se hace una secreción de insulina mucho más moderada y si lo que uno toma no tiene fructosa glucosa y ninguna caloría evidentemente el organismo no puede almacenar nada.

¿La fruta es mala siendo que contiene fructosa?

Es una pregunta clave. La cuestión son las dosis las cantidades y de qué está acompañada la fructosa. En la frutas, la fructosa está acompañada de todo el resto y de mucha fibra por lo tanto hay que masticar, tragar, digerir, y la absorción de esa fructosa se hace lentamente. Además, consideremos por ejemplo un jugo de naranja que lleva, si fuera natural, cuatro o cinco naranjas para un gran vaso. Uno en general simplemente se come una sola naranja y con toda la fibra. En conclusión, la fruta en moderación es muy sana y de por sí no da problemas de hígado graso. Los jugos de fruta tomados en exceso pueden aportar tanta azúcar como la bebidas gaseosas azucaradas y están vinculados con el hígado graso.

¿Las personas con mucho vientre y no gordos tienen resistencia la insulina?

Es una excelente pregunta porque es uno de los criterios que se usa para el diagnóstico rápido y fácil de la resistencia la insulina o síndrome metabólico. Digamos, en términos campechanos, que es la típica barriga de cerveza. Justamente, es la acumulación de grasa adentro del hígado o adentro del abdomen pero no debajo de la piel la que produce la resistencia la insulina. Una de las maneras más fáciles en medicina de controlar eso es medir la circunferencia a nivel del ombligo y a veces compararla con la circunferencia a nivel de las caderas. Cuanto más grasa uno acumule adentro del abdomen, lo cual hace protruir la barriga hacia afuera, peor le va desde el punto de vista metabólico. Y algunos sabemos por experiencia que es una de las grasitas que se acumula más rápido pero que por suerte también tiende a irse más rápido cuando uno hace un régimen como la gente.

Un consejo a los seguidores del programa sería que uno lo primero que tiene que hacer es mirar para atrás, o sea, mirar a sus padres, a sus abuelos, a sus tíos o incluso a sus hermanos. Si lo que uno ve es una incidencia importante de la obesidad o de la obesidad nominal o el claro diagnóstico de diabetes y enfermedades cardiovasculares entonces uno tiene la genética que determina que debe cuidarse para evitar ponerse peso encima y acelerar el posible deterioro metabólico que lo lleve a la diabetes.

Por el contrario, si uno claramente proviene de una familia de gente flaca y sin ninguna historia de estas enfermedades es muy probable que, sin exceso de azúcar, uno nunca desarrolle las enfermedades. Para aquellos que somos probablemente el 30 % o el 40 % de la gente con tendencia a engordar en la historia familiar, un consejo útil es tratar de evitar lo más que se pueda todo lo que sea azúcares rápidos.

Ingerir azúcares en forma líquida, por razones obvias, conlleva a un pico enorme de insulina cada vez que uno lo hace, lo cual equivale a un pico de grasa que se va acumular en el tejido adiposo periférico, o peor, en el hígado. No hay engorde sin exceso de insulina y una de las maneras más fáciles evitar el exceso de insulina es no saturarse con azúcares rápidos. A todos nos gustan los postres y las cosas dulces, por lo tanto hay que transformarlos en una cosa ocasional, una recompensa y no una cosa de todos los días, y cada tanto satisfacerse con postres que tengan edulcorantes.

Por supuesto, para los padres es muy importante saber que si tienen una historia familiar de obesidad y diabetes lo mejor que pueden hacer con sus hijos es evitar que desarrollen una adicción al azúcar en todas formas: caramelos, pastillas, bebidas refrescantes, jugos, bizcochos, etc. Y para los bebés es muy importante la leche de la madre, prácticamente todas las leches sintéticas contienen cantidades importantes de azúcar así como los purecitos comerciales para los niños. Así como la industria tabacalera hizo todo lo posible para enviciar a los niños, ocurre que la industria del azúcar hace exactamente lo mismo, hasta con los bebes. Pueden comer todo lo que quieran de pasta, churrascos, grasas saturadas, manteca, etc., siempre que lo coman con mucha fibra, con mucha verdura y con fruta.

Una de las cosas más graves que se ha hecho con todo lo que se llama productos light por tener poca grasa es justamente eso: se ha sustituido la grasa por azúcar, entonces ¡no son light! Todo lo contrario, le dan al consumidor la idea de que está comiendo algo sano cuando en realidad sería sano si le hubieran dejado la grasa y no le hubieran agregado azúcar. Hace 30 años que hay productos light y que se han demonizando a las grasas saturadas y, sin embargo, hay cada vez más gordos más diabéticos y más enfermos cardiovasculares.

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