Entrevista central, miércoles 9 de setiembre: Pablo Zunino

Entrevista con el doctor Pablo Zunino, presidente del Consejo Directivo del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.

Vea el video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Miércoles 09.09.2015, hora 8.14

(Audio Tabaré Vázquez)

«Continuaremos facilitando el acceso a la financiación de proyectos de investigación, y además de aplicación de ciencia y tecnología. A tales efectos triplicaremos la inversión en ciencia y tecnología de la información, que alcanzará el 1 % del producto bruto interno. Fortaleceremos además los fondos para becas de formación y capacitación de los investigadores e incorporaremos la investigación científica y tecnológica en las empresas públicas.»

(Fin audio)

EMILIANO COTELO (EC) —Este anuncio que formuló el presidente Tabaré Vázquez el 1.º de marzo entusiasmó a los científicos del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce). Sin embargo, cuando revisaron el proyecto de ley de Presupuesto enviado al Parlamento, aquel optimismo se transformó en desazón. Pese a que aseguran que el gobierno les había prometido un aumento de sus recursos, en el texto no hay una sola mención al Instituto.

En una carta pública el Consejo Directivo del Iibce interpretó esta exclusión como una sanción por no haber aceptado la creación de un directorio “con carácter político” que era impulsado por el Poder Ejecutivo.

¿De qué manera afecta a la investigación científica esta decisión del gobierno? ¿Qué pasará con el Iibce?

Vamos a conversarlo con el presidente del Consejo Directivo, el doctor en microbiología Pablo Zunino.

Empecemos explicando, recordando qué es el Iibce y a qué se dedica.

PABLO ZUNINO (PZ) —El Iibce es una institución señera, es un bastión en el sistema actual de ciencia y tecnología del país. Fue fundado en 1927 nada menos que por Clemente Estable, una personalidad determinante en la historia del siglo XX y del Uruguay; fue quien generó el concepto de investigación moderna y la función del investigador en la sociedad.

EC —Por supuesto que cuando nació [el Iibce] no se llamaba Clemente Estable.

PZ —No, ese nombre se incluyó después a modo de homenaje y reconocimiento a Clemente Estable.

EC —Es una unidad ejecutora dependiente del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

PZ —Sí, a lo largo de su historia tuvo diversas ubicaciones institucionales. Hay que recordar que Clemente Estable fue un excelente, un determinante neurobiólogo, ese fue su campo de acción, se formó con [el médico español Santiago] Ramón y Cajal, nada menos, Premio Nobel en los primeros años del siglo XX. Pero era maestro, además de ser investigador, y nunca olvidó su condición, sino que la cultivó, fue un filósofo de la educación. Entonces él impulsa la creación de este laboratorio inicial, que se ubica desde su creación en lo que era Instrucción Pública en ese momento, ya que una de sus finalidades principales era la generación de material biológico e insumos para la enseñanza primaria. Después tiene una etapa en el Ministerio de Salud Pública (MSP) y actualmente está ubicado en el MEC.

EC —¿Cuál es el campo de acción del Iibce?, ¿en qué materias investiga?

PZ —Es un instituto de ciencias biológicas, y una de sus riquezas es la diversidad de líneas que aborda. Por un lado la diversidad que incluye estudios en un área tradicional en el Instituto, y no solo en el Instituto, sino en Uruguay, las neurociencias. A partir de Clemente Estable el Instituto y sus equipos generaron una escuela de neurociencias en Uruguay que tuvo y tiene incidencia en la región. También en el campo de las ciencias microbiológicas –que es mi campo personal de acción–, en el campo de la genética y la biología molecular, en las ciencias ambientales. Hay muy diversas líneas. Creo que el Iibce además es una escuela de pensamiento científico, generó y genera recursos humanos que alimentan y potencian instituciones, organismos públicos, empresas privadas. Tuvo un papel importantísimo en la incorporación de nuevas tecnologías en el país y su difusión al medio, tanto a nivel público como privado.

EC —¿Por ejemplo?

PZ —Por ejemplo, el primer microscopio electrónico, traído a instancias de Clemente Estable, que tuvo una importancia fundamental en las neurociencias. La generación de escuelas, una escuela en ultraestructura y biología celular. En citogenética…

EC —¿Qué es la citogenética?

PZ —Es el estudio de las bases genéticas del funcionamiento celular y orgánico. En eso tuvimos nada menos que al doctor [Francisco Alberto] Sáez, un constructor de esa escuela acá en Uruguay, y sus discípulos, el doctor [Máximo] Drets, etc. […] Agrego otro dato: el primer análisis de ADN forense se hizo en el Iibce. El Iibce introdujo la microscopía con focal, hoy una herramienta necesaria para la investigación. Introdujo la citometría de flujos y la difundió en el ámbito académico y privado nacional.

EC —Muchos de nuestros oyentes pasan quizás todos los días frente a la puerta del Iibce y capaz que no se dan cuenta. Recordemos dónde está.

PZ —Está en avenida Italia entre Francisco Simón y Magariños Cervantes.

EC —Tiene un edificio de aproximadamente 2.000 m2, que pasó por una remodelación hace poco tiempo. ¿Cuántos científicos y estudiantes trabajan allí?

PZ —Tenemos una población móvil de aproximadamente 250 personas. Digo población móvil porque está compuesta por un núcleo de investigadores presupuestados, que somos 47, prácticamente 50 investigadores funcionarios de plantilla, después hay un grupo de técnicos, hay unos 60 contratos de jóvenes investigadores que están homologados con lo que sería grado 1 y grado 2 si pensamos en la escala académica de la Universidad. Esos contratos se establecen a partir de un sistema de contratación de horas, que es un instrumento muy bueno que comenzó en el primer gobierno del presidente Tabaré Vázquez. Hay contratados por proyectos, hay posdoctorados, siete actualmente, hay unos 50 honorarios y personal de apoyo unos 10. Todo eso hace unas 250 personas.

Esos contratos de horas docentes de jóvenes investigadores de grados 1 y 2 y posdoctorados, que andan en los 70, era una de las líneas estratégicas que pensábamos consolidar a partir de un eventual aumento presupuestal. Porque es una etapa fundamental en la consolidación y en el arraigo de los jóvenes científicos. Es un instrumento excelente, pero es una modalidad que vemos muy precaria por lo bajo de las retribuciones, por los plazos, por las dedicaciones horarias. Ese era uno de los puntos, entre otros.

EC —Hablemos de retribuciones. ¿Cuánto ganan los científicos, los funcionarios del Iibce?

PZ —Ese es un punto también importante. En estos reclamos de aumento salarial no incluimos una reivindicación para los cargos presupuestados, para nosotros. Sí para los jóvenes investigadores. Lo que llamamos un grado 1 gana nominal, 20 horas $ 8.800, un grado 2 gana nominal unos $ 20.000. Los presupuestados grado 5, que es la culminación de la carrera, ganan nominal unos $ 100.000. Y así la escala va disminuyendo. Pero tenemos técnicos contratados para plataformas, que son plataformas tecnológicas basadas en equipos de cierto porte ya que brindan el servicio tanto a nivel académico como a empresas públicas y privadas, que tienen un salario de $ 12.000 por 20 horas, por ejemplo.

EC —El presupuesto anual es de unos $ 118 millones. Cuando comenzaron las negociaciones con el Poder Ejecutivo, ustedes pretendían un aumento de $ 26 millones para el año que viene y $ 46 millones para el año 2017. ¿Para qué precisaban estos incrementos? Algo es para algunas remuneraciones, ¿y para qué más?

PZ —En los primeros lugares de las prioridades estaba el fortalecimiento de los recursos humanos jóvenes. Eso era fundamental. Ahí hay que hacer una precisión, la escala tradicional de los cargos científicos del Instituto comienza en lo que sería una equiparación con un grado 3 de la Universidad, 3, 4 y 5, esos son los cargos presupuestados. Entonces veíamos que faltaban los primeros escalones para poder incorporar a los jóvenes a nuestro proyecto y empezar una etapa de formación muy necesaria. Ahí nace esa idea, que se concretó, de esos contratos de jóvenes, y también se generaron contratos de posdoctorado.

El posdoctorado es una etapa fundamental en la carrera de un investigador, porque cuando termina su doctorado, termina su etapa de formación y ya está pronto para salir a trabajar en un laboratorio, a consolidar su perfil, a generar una línea independiente. El Iibce hace años tuvo el primer programa consolidado de posdoctorados en Uruguay. Ubicábamos otras posibles líneas de desarrollo, obviamente el desarrollo de las capacidades tecnológicas actuales, pero la necesidad primero de actualizar los equipos que tenemos actualmente, y además la posibilidad de adquirir cierto equipamiento de mediano y alto porte, cosa que con los recursos actuales es imposible.

EC —Por ejemplo, ¿qué tipo de equipamiento?

PZ —Comentábamos hoy lo que es la microscopía con focal, que es un tipo de microscopía ya avanzada, de un grado de resolución muy importante, que permite hacer composiciones tridimensionales, incluso trabajar materiales in vivo. El Iibce introdujo esa tecnología en Uruguay, pero ese equipo ahora está, como pasa con muchos –diría con todos los equipamientos de mediano o alto porte en la actualidad–, ya en una etapa de obsolescencia. Incluso llega un momento en que esos productos quedan discontinuados, entonces las posibilidades de reparación o de actualización se tornan cada vez más difíciles. Esa era una prioridad, reponer un equipo como ese. Para ese equipo hoy precisaríamos unos US$ 600.000.

El presupuesto que usted mencionaba abarca todo, abarca la compra de equipamiento científico, la compra de repuestos, pero también un arreglo edilicio, comprar un armario o unas computadoras para las secciones de apoyo, incluso para los laboratorios.

EC —¿Cuánto tienen previsto para inversiones hoy en el presupuesto?

PZ —Hoy tenemos $ 5.400.000. Son US$ 180.000. Eso para todo.

EC —Para todo un año.

PZ —Para todo un año y para todo tipo de inversión. Para dar una idea de la situación en que nos encontramos.

***

EC —¿Y qué pasa si no se hace ese aumento? ¿Qué consecuencias tiene para el país?

PZ —Creo que serias. Hay que hacer una precisión: lo que estamos reclamando es un incremento presupuestal, no quiere decir que el Iibce quede con presupuesto cero, porque eso implicaría un cierre de puertas.

EC —Por eso, la pregunta es qué ocurre si el Instituto tiene que seguir funcionando con el presupuesto actual.

PZ —Algunas cosas ya las anticipamos en el bloque anterior. Por ejemplo, [problemas para la] retención de recursos humanos, en particular jóvenes, limitaciones en desarrollos tecnológicos, incluso en las plataformas tecnológicas, que están apoyadas en equipamientos que también necesitan una actualización. Tenemos un programa muy fuerte que reivindica y trata de potenciar el legado de Clemente Estable de educación en ciencia a todos los niveles, con la participación obviamente en educación terciaria, una educación de posgrado, pero incluso con conexiones consolidadas a nivel de la educación formal en primaria y secundaria. Recibimos grupos de escolares y liceales a lo largo del año, a lo largo del año llegamos a unos 1.000 visitantes, que no solo van a ver el aspecto que tiene el Instituto, sino que entran a los laboratorios, hacen experimentos. Eso lo hacemos en un programa establecido hace muchos años en coordinación con Primaria y Secundaria. [El no incremento del presupuesto] sería un golpe importante por todas estas cosas, pero además por lo que implica la generación de pensamiento científico, la generación de recursos humanos. El año pasado, el ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, el director del Instituto Pasteur, al director del LATU, el director de la ANII, todos habían sido investigadores del Iibce. Ese rol histórico de la formación de recursos humanos del Iibce se mantiene.

EC —Lo cierto es que estas aspiraciones quedaron por el camino, por lo menos con el proyecto de presupuesto que se mandó al Parlamento, allí no hay mención al Iibce.

Como íbamos a conversar con usted, ayer en la tarde consultamos al director general de Secretaría del MEC, Jorge Papadopulos. Él fue quien negoció con el Iibce en los últimos meses. Esta fue la fundamentación que dio para la falta de aumento presupuestal.

(Audio Jorge Papadopulos)

«En la única área que aumentamos el presupuesto es en aquella que tiene que ver con la educación. Eso significa, como siempre, tomar decisiones trágicas en lo que hace a decisiones de materia presupuestal, y para estos dos primeros años, al menos, que es para lo cual está planteado el presupuesto, no solicitamos al MEF aumento de presupuesto en lo que tiene que ver con el Clemente estable.»

(Fin audio)

EC —Papadopulos dice que se priorizaron las áreas del ministerio dedicadas a educación. ¿Cómo observa este razonamiento?

PZ —Obviamente no voy a involucrarme en lo que dijo específicamente el director Papadopulos. Pero como decíamos al principio, este quinquenio venía precedido por una serie de elementos que nos hacían tener una expectativa razonable.

EC —¿En las negociaciones había existido el adelanto de un aumento presupuestal?

PZ —Sí, sí, se había hablado de un incremento presupuestal en los rubros inversiones, funcionamiento y retribuciones personales.

EC —Ustedes lo reclamaban, pero ¿en el ministerio habían visto con buenos ojos esa posibilidad?

PZ —Sí, sí, la estuvieron manejando. Obviamente, en un principio la directiva en toda la Administración Central era de cautela, trasmitir un mensaje de poner atención en el contexto internacional… Después en la evolución, en las semanas siguientes, seguimos conversando y el ministerio tomó como válido –creo que en coordinación con otras áreas del Poder Ejecutivo– el compromiso del presidente Tabaré Vázquez y del Poder Ejecutivo de llevar al final del quinquenio al 1 % la inversión en ciencia y tecnología. En ese marco era casi evidente que el Iibce tenía que tener alguna participación. Sobre esa base se fue evolucionando, fueron apareciendo algunos números y se conversó, hasta días antes de que venciera el plazo legal para la entrega del mensaje presupuestal al Parlamento se conversaba de incrementos en cifras concretas.

EC —Hay que entender entonces que hubo un cambio de último momento.

PZ —Sí.

EC —Y hay interpretaciones posibles sobre qué fue lo que ocurrió. El conflicto desatado en la educación pública estuvo de por medio, y algún tipo de represalia, ustedes han sostenido esa otra lectura.

PZ —Yo no me voy a meter en la cuestión terminológica de decir “sí, sí, hubo”; nosotros interpretamos que había una asociación entre nuestra negativa a aceptar una dirección política que proponía el ministerio y el corte de los incrementos presupuestales.

EC —Ustedes entienden que ese es el motivo. En el presupuesto finalmente no se incluye la creación de esa dirección política del Iibce.

PZ —Claro, en la propuesta venía una combinación, un articulado. Ahí hay varias cosas que precisar.

***

EC —Pablo Zunino es doctor en Medicina y Tecnología Veterinaria, graduado en la Udelar, magíster en Ciencias Biológicas y doctor en microbiología por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, es investigador jefe (grado 5) del Departamento de Microbiología, Iibce, desde 2007, y hoy está con nosotros en su calidad de presidente del Consejo Directivo de ese Instituto.

***

EC —En resumen, para el Iibce no hay aumento presupuestal, directamente no hay referencias a este instituto en ese texto, cuando, por otro lado, existía la expectativa de un incremento, de una mejora.

PZ —Existía la expectativa de un incremento a partir de los elementos que habíamos hablado. Pero además en el presupuesto hay incrementos para los distintos actores del sistema de ciencias del Uruguay, e incrementos importantes.

EC —Papadopulos dice que en esa cartera en particular se optó por volcar los aumentos de recursos a la educación. Como el Iibce es una unidad ejecutora del MEC, se dio esta situación.

PZ —Como dije, en el marco del compromiso de llevar al 1 % el presupuesto en ciencia y tecnología al final del quinquenio.

EC —Mientras negociaban esa posibilidad de aumento presupuestal también estuvo sobre la mesa una propuesta del ministerio de crear un directorio político. Concretamente se creaba un consejo de dirección con un presidente designado por el MEC, e integrado además por un representante del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), uno del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), otro del MSP y otro del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

El doctor Papadopulos explica por qué se quería ir por este camino.

(Audio Jorge Papadopulos.)

… que la investigación financiada por el Estado, por todos los ciudadanos de alguna forma estuviera vinculada a temas de interés que hacen al desarrollo. Eso no quiere decir que no pudieran hacer otro tipo de investigación. Pero sí era importante que el Estado pudiera orientar actividades de investigación relevantes para el desarrollo.

(Fin audio.)

EC —¿Ustedes habían rechazado esta posibilidad?

PZ —Remontándose a los primeros meses del año, lateralmente y no por las vías que hubiéramos querido nos empezaron a llegar elementos que indicaban que las jerarquías del ministerio estaban elaborando esta línea de pensamiento. Nosotros no tuvimos un diálogo, a pesar de que lo reclamamos, con la ministra en este sentido, con las jerarquías del ministerio. Hasta que el 6 de agosto, cuando nos llegó un texto que además sorprendentemente no tenía una fundamentación, era un articulado que no tenía una exposición de motivos y que traducía esa intención del ministerio de sustituir lo que era algo histórico. Porque el Instituto desde su creación tuvo una gestión a cargo de investigadores con una independencia técnica y científica muy fuerte, esa era su característica. [Esa intención] implicaba que se nombraba un director ejecutivo que era un cargo de confianza política, incluso formalmente, por su escalafón, y un consejo de dirección interministerial formado por delegados de esos ministerios a los cuales en el texto se hacía mención, sin que por lo menos se les pidiera o se les exigiera idoneidad o experiencia en ciencia.

EC —Usted piensa que con la ministra en particular, con las autoridades principales del ministerio no hubo intercambio en torno a este punto.

PZ —En este punto no.

EC —Pero ¿lo veían negativamente? ¿No tiene cierta lógica que las autoridades, el Poder Ejecutivo incidan en las orientaciones, los trabajos que se van a desarrollar?

PZ —En el Consejo Directivo actual, paradójicamente hay un miembro que es nombrado directamente por el MEC. Hay un Consejo Directivo formado por cinco investigadores, y se prevé esta posición de un delegado del MEC y un presidente. El MEC en estos años nunca nombró ese delegado, nunca tuvimos su presencia, aparentemente nunca hubo interés de vincularse en ese sentido con la institución.

EC —Qué dato más curioso. ¿Desde cuándo existe ese cargo?

PZ —Existe desde 2009. Porque, siguiendo con datos curiosos, la estructura actual de funcionamiento está regulada por un decreto ley que firmó Tabaré Vázquez al final de su primera presidencia en acuerdo con quien era entonces ministra de Educación, María Simón. Si en cinco o seis años el Instituto performó muy bien, no sé cuáles son los elementos para revertir esa decisión tomada por este presidente seis años antes.

EC —De todos modos, está claro que este fue un motivo de roce entre el Instituto y el ministerio, pese a que se discutió de manera incompleta. Como usted señalaba, a ustedes no los convencía, tal cual venía formulado, el nuevo orden.

PZ —No. Lo que no aceptamos es que la decisión de las líneas de investigación, de qué líneas “sirven” y cuáles no, qué puede ser válido y qué no, qué proyectos de investigación asumir y cuáles no, con quién hacer esos proyectos, cómo… iba a estar adjudicada a una representación exclusivamente política. En un instituto de investigación serio, moderno, de punta, como es el Iibce, eso es inadmisible. Si vamos al panorama de las ciencias en el Uruguay, en la región y en todo el mundo, la dirección de un instituto está a cargo de investigadores con experiencia, que saben del métier…

EC —En este consejo directivo el Instituto de hecho no intervenía.

PZ —No.

EC —Ese es el punto que a ustedes les resultaba inaceptable. Pero ¿estaban dispuestos a conversar, a estudiar otras fórmulas?

PZ —Estamos dispuestos a eso desde hace 20 años. El Instituto pasó históricamente por distintas situaciones, algunas muy complejas, particularmente en la segunda presidencia del doctor Sanguinetti, con la reforma del Estado, cuando se declaró prescindible y su existencia estuvo en riesgo. Nosotros tenemos una elaboración propia en ese sentido, distintas alternativas, y estamos dispuestos a dialogar, a tener un espacio de diálogo en ese sentido. Pero no fue posible.

EC —¿Ustedes interpretan que la posición que inicialmente asumieron en ese diálogo defectuoso sobre esta propuesta incidió en que no hubiera luego un aumento del presupuesto? Ustedes lo han señalado, usted mismo lo escribió en un comunicado.

PZ —Sí, sí.

EC —El director general de Secretaría del MEC ayer hacía este comentario sobre esa lectura:

(Audio Jorge Papadopulos.)

Esa debe ser la interpretación de quien lo haya dicho. No era ni el objetivo ni la intención ni la condicionalidad. En ningún momento estuvo planteada una cosa por la otra. En ningún momento.

(Fin audio.)

PZ —En un artículo en La Diaria del 4 de setiembre hay un artículo que dice, hablando de Papadopulos: “Con respecto al Iibce indicó que en caso de que hubieran aceptado la reestructura que planteaba una gestión compartida –o sea, va más allá, plantea una gestión compartida, ya una gestión a cargo, con un rol protagónico de estos ministerios– e incluir las carteras de Ganadería, Agricultura y Pesca, Industria, Energía y Minería, Salud Pública, el Instituto podría haber recibido recursos incrementales de los demás ministerios. Según se explicó, se planteó esa nueva estructura porque estos ministerios necesitan investigación, pero lamentó que los científicos consideraran que iba a ir en contra de su autonomía”. Es clarísimo, si no hay una asociación entre estas dos cosas…

EC —Lo que puede desprenderse de esas declaraciones es que si se iba a esa nueva estructura institucional, podían aparecer recursos que el ministerio mismo por sí no tenía.

PZ —No estaban planteados en este presupuesto. Con el ministerio estábamos conversando sobre recursos del ministerio. En ningún momento estuvo planteado que en el presupuesto iba a haber recursos de esos ministerios.

Por otro lado, en una entrevista radial el 7 de setiembre le preguntan al subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, respecto al tema del Iibce, y él dice que estaba asociado a la negativa de la institución a aceptar un rediseño institucional. El periodista se pregunta por qué ocurre eso si el Instituto ha performado tan bien en estos años en producción científica, y Ferreri dice: “Y bueno, si performó tan bien, entonces quiere decir que con el presupuesto que tiene les alcanza”. Ese concepto, esa base conceptual es lo que yo no puedo admitir.

EC —¿Y ahora? Después de esta situación que de algún modo ha quedado descrita con las preguntas que yo formulé, sus respuestas y los comentarios adicionales del director general de Secretaría del ministerio, ¿qué escenarios se abren por delante? ¿Ustedes han tenido algún nuevo intercambio con el Poder Ejecutivo?

PZ —No, con el Poder Ejecutivo no. Nuestra línea de acción son dos básicamente: una es la sensibilización de la opinión pública, en esto los medios de comunicación han sido muy generosos con nosotros; y la otra es la acción a nivel parlamentario, fundamentalmente en la Comisión de Hacienda y Presupuesto, que es la que está analizando el proyecto.

EC —Ustedes están pugnando por que exista un mensaje complementario, por que se abra una puerta que permita que aparezcan recursos que efectivamente refuercen al Iibce.

PZ —Yo no soy un especialista en estas cosas. Podría haber un mensaje complementario, alternativa que aparentemente no acompañaría el Poder Ejecutivo, se ha planteado por el tema educación, etcétera. O podría haber una redistribución. El Parlamento no puede incrementar el gasto, pero podría haber una redistribución. Habría que ver cómo.

EC —Hay más de un mensaje de la audiencia en los que se pregunta por la posibilidad de que sea la sociedad civil quien se organice y aporte los recursos que el Iibce precisa. ¿Esto podría ocurrir? ¿Ya ocurre? ¿Cómo funciona el Iibce desde el punto de vista de la captación de recursos externos?

PZ —Históricamente del presupuesto del Instituto no va un peso para la investigación propiamente. Esos $ 118 millones de que hablábamos al principio, hablando en términos biológicos, sostienen un metabolismo basal.

EC —¿Cómo es eso?

PZ —Claro, es el metabolismo que mantiene la vida del sistema, pero no le proporciona la energía para establecer otras funciones adicionales. Todo peso que usamos para la investigación lo captamos de proyectos que ganamos en fondos concursables, fundamentalmente.

EC —¿Algún ejemplo concreto?

PZ —Hay llamados, a nivel nacional, a partir de la creación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) se llama a proyectos concursables y los investigadores, tanto nosotros como de otros orígenes, concursan, son evaluados por pares y a veces tienen éxito y a veces no. Eso se hace con la ANII y con otras agencias a nivel nacional y también a nivel internacional. Todo lo que usamos para investigar propiamente viene de esos orígenes.

Tenemos también –para los que dicen que no se ve una asociación clara entre el Iibce y la sociedad– proyectos financiados por empresas. Yo personalmente en mi laboratorio tengo un proyecto desde hace muchos años con laboratorios particulares en salud animal. Nuestra producción científica implicó el rediseño de algunas vacunas e incluso aportes para la generación de vacunas nuevas. Y hay más. Las empresas lo pueden hacer porque hay una ley que otorga ciertos beneficios tributarios a las empresas que aportan y financian proyectos de investigación en una serie de instituciones, incluido el Iibce. Y hay muchísimos otros aportes conectados absolutamente con la realidad nacional.

EC —De todos modos, ¿ustedes alentarían un mecanismo de ese tipo que plantean los oyentes?

PZ —Obviamente lo primero que tengo que hacer es reconocer y agradecer la actitud de estos oyentes que están dispuestos a tomar esa iniciativa. Sí podemos, históricamente hemos tenido donaciones, creo que eso sería muy bueno. Pero eso no sustituye el rol que tienen que tener el gobierno y el Estado nacional para sostener y alimentar institutos como el Iibce.

Vea el video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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