Entrevista central, viernes 21 de agosto: Carlos Moreira

Entrevista con el doctor Carlos Moreira, intendente de Colonia.

EN PERSPECTIVA
Viernes 21.08.2015, hora 8.18

EMILIANO COTELO (EC) —El déficit de las intendencias ha desatado varios reproches entre jefes comunales entrantes y salientes pertenecientes a distintos partidos. Así sucedió, por ejemplo, en Salto, donde el Frente Amplio (FA) venció al Partido Colorado (PC). También en Maldonado, donde los blancos terminaron con diez años de hegemonía frenteamplista. En Colonia, sin embargo, la situación es un poco más curiosa.

Allí los reproches son entre dos dirigentes del Partido Nacional (PN). El nuevo intendente, Carlos Moreira, ordenó una auditoría, que acaba de terminar y que, según dijo esta semana, arroja una situación financiera grave y muestra algunas “zonas oscuras” de la administración del anterior intendente, Walter Zimmer.

¿Qué margen de acción tendrá Moreira en estos próximos cinco años? ¿Se propone desarrollar alguna acción a nivel judicial? Vamos a conversarlo con Moreira.

Cuando lo entrevistamos luego de su triunfo en las elecciones departamentales, usted marcaba esta como una de las tareas que tenía pendientes, la de ordenar una auditoría. Supongo que ya tenía alguna idea de lo que podía encontrar. Y ahora habla de una deuda de más de $ 700 millones, dice que es grave… ¿Podemos darle contexto a este número?

CARLOS MOREIRA (CM) —Prácticamente la mitad de esa deuda es exigible actualmente. Aunque algunos de esos números van a ser revisados en función de los procedimientos por los cuales se contrajo la deuda, eso es lo que figura en la contabilidad y son las facturas que han ingresado a la Intendencia de Colonia (EC). Tenemos una deuda operativa, exigible, de $ 350 millones y una deuda a mediano y largo plazo de $ 366 millones. Esto totaliza unos $ 717 millones, que es mucho dinero, son unos US$ 25 millones; para la capacidad de repago de la IC es una cifra realmente importantísima.

EC —¿Puede dar algún otro número de referencia? Por ejemplo, ¿la IC no había tenido nunca una deuda de ese volumen?

CM —No, nunca tuvo. Yo fui intendente 10 años, del 95 al 2005, incluso con una recaudación infinitamente inferior a la que tiene la IC hoy, y en ese momento, a pesar de que vivimos la profunda crisis del año 2002, los números estaban equilibrados en términos generales. Hubo algún pequeño déficit en aquella crisis, pero nada que ver con esto. Un endeudamiento de este orden es muy difícil de afrontar, al menos en el corto plazo.

Según indican los auditores –PriceWaterHouse, que es una firma internacional–, necesitaremos una línea de crédito muy importante, por lo menos para salir de ese paso instantáneamente. Porque de aquí a fin de año no podemos hacer frente, aun sin cancelar ninguna de las obligaciones exigibles. Necesitaríamos $ 155 millones para mantenernos, pagar los sueldos y hacer las tareas mínimas que tiene que hacer la Intendencia, como la limpieza de las ciudades y el mantenimiento más o menos correcto de las calles y caminos. Poco más que eso podríamos hacer.

Y faltan $ 155 millones de pesos. Por tanto tenemos que recurrir en forma inmediata a una línea de crédito como un auxilio no ya temporario sino al más largo plazo que podamos. En ese sentido hemos contratado al economista Isaac Alfie para que nos ayude, junto con la firma auditora, a diseñar un plan de salida mediante este auxilio financiero al que habremos de recurrir en lo más inmediato que podamos. La auditoría va a seguir trabajando, estamos analizando además procedimientos, tenemos que comenzar la negociación con los acreedores inmediatamente. Necesitábamos alguna conclusión, y ya la tenemos.

EC —En estos temas de números siempre hay el riesgo de perderse y marearse. La polémica ya está planteada porque Zimmer ha hecho algunos comentarios. Por ejemplo, ha señalado que en esta deuda usted está incluyendo algunos rubros que se arrastran incluso desde su primera administración. Por ejemplo, la deuda con UTE. ¿Qué dice al respecto?

CM —No, yo pagué la UTE prácticamente a la crisis del 2002; después dejamos de pagar creo que un año y pico, y después la refinanciamos y estábamos pagando. Después no se pagó nunca más. La deuda con UTE tuvo un abatimiento muy importante además con la ley del Sucive y el plazo de 20 años para pagarla. De cualquier modo, es una deuda de $ 244 millones, que ha sido abatida y que además tiene un descuento especial. El tratamiento que se les da a las Intendencias con la UTE ahora es mucho mejor que el que teníamos en aquellos tiempos; no había descuento, ni siquiera éramos considerados grandes consumidores. Ahora hay 60 % de descuento cuando se cumple con todos los requerimientos de UTE, y si no, 40 % de descuento a la tarifa común. De manera que el tratamiento es mucho más beneficioso que el que teníamos en aquellos tiempos. Yo pagué siempre la UTE, dejé de pagar en el 2002 y después refinancié. No es así la realidad. Creo que el intendente Zimmer nunca pagó hasta que vino el tratamiento del Sucive, que fue muy bueno.

EC —Pero usted dice que dejó de pagar en determinado momento y después refinanció. ¿Esa refinanciación no está corriendo de algún modo?

CM —No, porque después se modificó todo. Cuando se aprobó la patente única, una de las compensaciones que las intendencias recibieron del gobierno central fue un acuerdo con la UTE por el cual se les concedió un plazo de 20 años para pagar la deuda, y además se les hicieron bonificaciones muy importantes. Ahí cambió el trato, el tema con UTE es mucho mejor ahora.

EC —En la conferencia de prensa usted dijo que parte del pasivo se debe a inversiones que a su juicio fueron excesivas y hasta innecesarias. ¿A cuáles se refiere?

CM —Lo mantengo. Calles pavimentadas con tratamientos asfálticos importantes, carpetas asfálticas, a mi juicio absolutamente innecesarios, que generaron una deuda muy importante en los últimos meses de la administración del exintendente… Precisamente, en el análisis que hace la firma que audita se señala que de la deuda operativa, la deuda que es exigible, que es de $ 350 millones, el 83 % se facturó a partir de abril de 2015. Hubo una intensísima actividad en los últimos meses.

EC —Abril de 2015 es ahora nomás, el mes previo a las elecciones departamentales.

CM —Fueron el 10 de mayo. Hay una facturación de $ 40 millones y fracción en abril, $ 132 millones en mayo y $ 80 millones en junio. En los últimos tres meses de la administración hubo esa facturación. Llama mucho la atención que justamente en esos meses previos a la asunción o a la elección del nuevo gobierno se generaran un gasto y una inversión de ese monto, de ese nivel.

EC —¿Qué interpretación puede hacerse?

CM —Y… no sé…

EC —Coincide con el final de la campaña electoral y los meses que siguieron hasta que usted asumió luego de la elección. Alguien podría decir “carnaval electoral”. Pero no, carnaval electoral podría haber sido si con ese gasto, con esas inversiones, se hubiera estado haciendo campaña a favor de… ¿qué candidato?

CM —No era yo el candidato, por cierto.

EC —¿Entonces?

CM —Había otro candidato. El oficialismo, el gobierno tenía otro candidato, que era el entonces secretario general de la Intendencia.

EC —¿Usted interpreta que esas obras se hicieron en ese momento con la intención de beneficiar a ese candidato?

CM —Yo no interpreto, creo que fue absolutamente inconveniente y lo señalé en la campaña electoral. Cualquier ciudadano coloniense que anduviera por las calles de Colonia y los distintos pueblos y ciudades se daba cuenta… Sobre todo se hacían obras con empresas privadas, no con los recursos propios de la Intendencia, que a mi juicio eran absolutamente innecesarias, y que además eran carísimas, muy onerosas. Parte de esa deuda exigible es del 2015, precisamente, de esos meses en los cuales más bien uno dice “que venga el que gane y después que haga lo que le parezca”. Cuando alguien se está yendo, ¿para qué va a hacer un desarrollo de obras de esa magnitud y de ese costo, y que ni siquiera eran necesarias?

EC —Usted observó que 44 % de esa deuda operativa es con cinco proveedores privados. ¿Por qué mencionó esto?

CM —Porque sí, porque así me lo señala la auditoría, porque la concentración de la deuda en cinco empresas llama la atención. Usted podría decir que hay cientos de empresas, que hay 200 empresas, hay pequeñas facturas, medianas facturas, pero el 44 % son cinco proveedores, exactamente.

EC —Son empresas que ganaron las licitaciones…

CM —No es que yo lo señale, lo señala la auditoría, porque llaman la atención la fecha y la concentración.

EC —De todos modos, en el entorno de Zimmer se destaca que en la Comisión Asesora de Licitaciones hay gente de su staff [de Moreira].

CM —No, no, en la Comisión Asesora de Licitaciones hay funcionarios de carrera de la Intendencia, no funcionarios del signo político de Carlos Moreira. No había, no es así.

EC —¿No ha pasado en otras oportunidades que estas empresas eran las que efectivamente tenían mayores posibilidades y ganaban las licitaciones? ¿No hay un problema de mercado, de cuáles son las empresas que pueden desarrollar esas obras y de hecho se presentan y ganan?

CM —Se observan además defectos en los procedimientos administrativos de contratación, también lo señala la auditoría, es una visión objetiva y técnica. Fraccionamiento del gasto, en vez de hacerse licitaciones públicas, que es un procedimiento que tiene mayores garantías, se hacían licitaciones abreviadas, se fraccionaban, se ampliaban, y a una velocidad supersónica. Se han observado circunstancias en las cuales la ejecución era previa al procedimiento administrativo, ampliaciones realizadas pocos días después de la adjudicación. También hay un informe legal sobre la forma de las contrataciones, se señalan defectos evidentes en la forma de contratar. Eso disminuye las garantías, esa igualdad de los oferentes, los principios que gobiernan la contratación en la administración pública.

EC —En la conferencia de prensa mencionó que $ 137 millones de esa deuda provienen de facturas no contabilizadas.

CM —Sí, no estaban ingresadas en la contabilidad. Por eso demoró bastante la auditoría en llegar a las conclusiones, en llegar a darnos un panorama más o menos exacto de la situación. Hay un desorden en eso, no funciona bien el ingreso de facturas a la administración, eso se señala como un defecto que evidentemente hay que corregir. Hay que corregirlo, porque cuando se comenzó el pasivo parecía menor, pero después empezaron a aparecer facturas y se llegó a esa conclusión. Eso es lo que señala la auditoría, no es un comentario de orden político, sino un comentario técnico objetivo de la auditoría.

***

EC —Las disponibilidades de recursos están en $ 141 millones de pesos.

CM —Exactamente. Esa es una fotografía al 10 de julio, porque la auditoría comenzó a trabajar el día después de que yo asumí, es una fotografía de ese momento. Pero no ha variado mucho en ese aspecto, no ha variado esencialmente, creo que ahora hay en caja $ 158 millones.

EC —¿Qué implica eso con respecto al futuro? Hablemos de lo que viene este año y en los próximos.

CM —Este año es complicadísimo, tenemos que recurrir a recursos externos, porque nosotros pagamos de sueldos unos $ 52 millones, $ 53 millones mensuales. La semana que viene tenemos que pagar los sueldos, ya eso significa un abatimiento muy importante. Además la recaudación de los últimos meses del año es notoriamente inferior a la recaudación de los primeros tres o cuatro meses, porque allí se dan los pagos contado de los tributos más importantes, patente de rodados y contribución urbana, porque hay descuento para los pagos contado. Mucha gente paga al contado para ganarse el descuento del 10 %. Entonces el segundo semestre es el semestre de menores ingresos de la Intendencia, y es claro que tenemos que recurrir a una línea de crédito.

EC —De US$ 15 millones.

CM —Los auditores y el economista Alfie han estimado que debe ser una suma más o menos de ese monto. No para sacar todo ese dinero ahora, sino ver nuestro flujo probable de ingresos y egresos e irlo sacando en función de las necesidades que tengamos.

EC —Pero para gestionar esa línea de crédito usted necesita una autorización de la Junta Departamental aprobada con mayoría especial. Va a precisar sí o sí el FA con usted en este tema.

CM —Sí. Antes de la conferencia de prensa me reuní con las bancadas del FA, el PC y el PN para mostrarles el estado de situación en el cual nos encontramos. Naturalmente que si yo pretendo lograr una línea de crédito que exceda mi período de gobierno –que es lo que me aconsejan mis asesores como forma de hacer frente a las obligaciones y poder hacer obras y prestar servicios en forma adecuada–, necesito dos tercios de votos. En cuyo caso, si no tuviera el apoyo de los votos del FA, no podría obtenerlo. Para el caso de que solicitara una línea de crédito que no exceda mi período de gobierno, me basta con mayoría absoluta, y el PN tiene 18 votos en la Junta Departamental. Esa es la situación.

EC —¿Qué ambiente encontró en el FA cuando se reunió con sus representantes? Se lo pregunto porque el FA emitió una declaración crítica con todo el PN. Dice entre otras cosas que de los primeros datos de la auditoría surge una gravísima diferencia entre la situación de la Intendencia que “nos vendieran” a la ciudadanía y la realidad.

CM —No, yo fui muy crítico con esa administración, siempre fui muy crítico con esa administración. Y no vendí nada como cosa buena, por el contrario, en la campaña electoral discrepaba con muchas de las medidas y con el giro de conducción que se impuso. De modo que yo no participé de eso. Veremos, seguiremos hablando. Hace un mes y poco que estoy al frente de la Intendencia, pero he tenido diálogo con la bancada del FA, con la diputada del FA. Quedará a su criterio acompañar o no. De cualquier modo, creo –así me lo dicen mis asesores– que lo más conveniente para salir de ese trance sería un préstamo que exceda el período de gobierno. Pero si no tengo los votos iremos por el camino de un crédito a cinco años. En este momento las circunstancias indican que sería bueno un plazo mayor, pero dependerá; tendré que convencer, y si no convenzo iremos por el otro camino.

EC —¿Y con la plantilla de funcionarios se tomará alguna medida? ¿Tendrá que reducir personal?

CM —Hemos hecho alguna reducción de personal en este breve tiempo que llevamos acá, pero no queremos apresurarnos y ser injustos. Con el gremio tenemos un muy buen diálogo –lo dije el otro día en la conferencia de prensa–, ellos dijeron: “Vamos a esperar que usted tenga los datos que le da su equipo de auditores y después conversamos sobre el futuro presupuesto quinquenal”, porque también tenemos la instancia del presupuesto quinquenal en los próximos meses. Hemos dialogado sobre cosas puntuales, pero seguiremos dialogando sobre todo este tema también. No estoy pensando en una reducción de personal como han hecho otras intendencias, no creo que sea necesario. Lo que queremos es simplemente ordenar la casa. En eso estamos.

EC —En el informe también se incluye la detección de algunas irregularidades: fraccionamiento del gasto para no hacer licitaciones, “apartamiento de las normas que regulan los procedimientos de compras”, “procesos de contratación posteriores a la eventual ejecución”. Algún ejemplo de esto ya mencionó, pero ¿qué gravedad le asigna a esta parte de la auditoría?

CM —Ahora vamos a hacer un análisis más concienzudo de todo esto. Me han señalado algunos procedimientos licitatorios, sobre todo esas licitaciones abreviadas, en los que en el cotejo de fechas se adjudica un martes y el jueves ampliaba, cuando no había empezado la ejecución. En otros casos se inicia el procedimiento administrativo cuando la obra ya está parcialmente ejecutada. Surge del cotejo de fechas que hay en los expedientes. Vamos a analizarlo. No hemos tenido tiempo de ir más allá en todo eso, serán los abogados los que tendrán que analizar esto y determinar si hay responsabilidades de algún tipo.

EC —¿Piensa en la alternativa de una denuncia ante la justicia penal?

CM —No… Usted me conoce en ese sentido, yo no descarto ninguna cosa, no quiero anunciar nada que mañana no tenga fundamento para hacer. No anuncio acciones ni resigno iniciativa en ese sentido. Como funcionario público que soy tengo que hacer lo que la ley me manda, si observo algo que tenga apariencia de ilicitud, tendré que llevarlo a la justicia, y si considero que no lo hay, no lo haré. Es decir, tampoco voy a anunciar el apocalipsis acá. Simplemente digo que voy a actuar de acuerdo a la Constitución y a la ley, no me apresuro a decir que hay ilícito; digo que hay irregularidades administrativas. De ahí a que haya un ilícito penal hay una distancia. Vamos a observar todo eso, hemos iniciado alguna investigación administrativa en algún caso y vamos a ver.

EC —¿Qué pasa con la incidencia de todo esto en el plano político, en particular en el plano político-partidario? Porque estos cuestionamientos suyos, muy severos, tienen que ver con un correligionario, Walter Zimmer, también blanco. Y no solo también blanco, también de su propio sector político, Alianza Nacional (AN). ¿Cómo impacta esto dentro del grupo que lidera Jorge Larrañaga?

CM —Severos no sé, me parece que son objetivos. Yo estoy procediendo de acuerdo a la información que me está proporcionando una firma de renombre internacional. Me parece que tengo una altísima responsabilidad frente a la gente que me eligió; por supuesto que también la tengo frente al grupo político al cual pertenezco y sigo perteneciendo, sin ninguna duda. Pero es mi deber funcional, como intendente de Colonia, tomar ese camino. No se trata de vendettas o nada que se le parezca.

EC —¿Zimmer continúa perteneciendo a AN?

CM —Sí, sí, creo que sí, no he dialogado pero me parece que sí, que continúa perteneciendo.

EC —Está claro que entre ustedes no hay diálogo.

CM —Muy poco. Hubo diálogo, yo dialogué con él en una transición que no fue tal, tuvimos dos o tres diálogos, y esto es lo que yo he encontrado. Yo no conocía esto, lo conocí ahora. De modo que tengo que actuar de acuerdo a lo que me manda mi responsabilidad como intendente. Es lo que estoy haciendo.

EC —¿Y un grupo político como Alianza no toma medidas, no resuelve que hay que hacer algo cuando entre dos jerarcas, uno saliente y otro entrante, pertenecientes a la misma agrupación se da un contraste como este, con cuestionamientos a la forma como se gestionó, hablando por lo menos de irresponsabilidad, de ahí para arriba?

CM —No, creo que no es un tema de agrupación política…

EC —No es un tema, AN no tiene nada que hacer.

CM —No, con Jorge Larrañaga hablé algo y le anuncié alguna cosa, pero no profundizamos el tema. No creo que AN tenga que intervenir ahí, me parece que el hecho de que pertenezcamos los dos al grupo no implica que yo tenga que ocultar algo, no podría hacerlo jamás, es mi deber con la ciudadanía. Y no creo que esté rompiendo ninguna armonía con AN cuando digo y hago estas cosas, me parece que eso no altera la estabilidad del grupo AN. Esto es simplemente alguien elegido por el pueblo que cumple con la obligación que tiene por ese mandato popular, que es gobernar bien y revelar cómo están las cosas.

EC —En este contexto y con todas las limitaciones de las que venía hablando, ¿cómo se pone en marcha su gestión? ¿Qué anuncios de campaña puede llevar a la práctica?

CM —Mi gestión ahora es restablecer el equilibrio de las cuentas…

EC —Sí, ¿y qué más?

CM —… salir de este trance, que es imperativo, lograr un diseño de políticas y de un plan de salida de esas enormes dificultades, lograr que la Junta Departamental nos habilite una línea de crédito. En eso vamos a estar empeñados. Y además en corregir esa forma de actuación que a nuestro juicio fue desacertada, por lo menos, por decir algo.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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