Vengan a Uruguay, emprender es fácil y económico

Por Alejandro Sciarra ///

Durante la campaña electoral, es natural ver a flor de piel la problemática del empleo. Entonces, podríamos pensar que el sistema político se desvela pensando cómo generar puestos de trabajo. Sin embargo, desde que tengo memoria, las propuestas en torno a la generación de empleo son tres: el Estado como gran patrón, engrosando siempre sus plantillas; la obra pública, o sea, el Estado mismo poniendo dinero ajeno, no siempre en sitios necesarios; y por último, la inversión extranjera, que parece la gran panacea, el santo “curalotodo” que nos trae progreso y trabajo infinito.

Y hasta ahí llegamos. No importa la ideología. La creación de puestos de trabajo estará siempre supeditada al Estado como empleador, a la obra pública o a las facilidades que el mismo Estado dé, a la inversión extranjera. ¿Lo notaron? Todo gira en torno al omnipresente. Todo depende de la mano del Estado. Así es que se ha logrado aquello de que el 50% de los estudiantes universitarios de nuestro país desea un cargo público al terminar sus estudios. La cultura se moldea. La ausencia de creatividad de nuestros gobernantes ha matado el tan manoseado espíritu emprendedor.

Ese que no es otra cosa que el sueño de que mi futuro dependa de mi.

Al parecer hay una suerte de sistema que conspira contra todo aquel que busque alejarse de las garras del Estado. Parece que nos hemos dormido en el argumento cómodo de las históricas e insuficientes fuentes de trabajo creadas por el gobierno de turno. Existe una especie de soberbia política que determina que es el Estado el único apto para conseguirnos trabajo. O quizá, una desconfianza en la capacidad creativa de las personas para forjar su propio futuro.

Cuando se habla de la calamidad que significa para un país la pérdida de puestos de trabajo, o de la emigración de jóvenes profesionales, se asoma una dramática ausencia de creatividad para dar las respuestas necesarias.

Quizá no sea el único y final remedio. Pero qué bueno sería cambiar la mirada. Que esos jóvenes profesionales que emigraron, o que esos otros que perdieron su empleo, pudieren ver en Uruguay un gran aliado del emprendedurismo. “Vengan a Uruguay, emprender es fácil y económico.”

Que el Estado deje de ser un obstáculo en los negocios ajenos, que se haga a un lado y permita el crecimiento y el desarrollo de quienes tienen la vocación de ser generadores de empleo y progreso. Qué bueno que el Estado deje de ser ese socio que reclama su porción antes de que ésta exista. Un Estado que comprenda, que si me ahoga hoy, con impuestos, tasas y contribuciones, no estaré mañana. Y que si serena su voracidad tributaria hoy, tendrá un contribuyente y generador de empleo, quién sabe por cuántos años, y quién sabe de qué tamaño.

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Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, miércoles 27.03.2019

Sobre el autor
Alejandro Sciarra es abogado de formación, pero a los 30 años dio un giro hacia la psicología positiva aplicada al ámbito educativo y empresarial. Desde los 18 años participa en política, integró en más de una oportunidad La Tertulia de En Perspectiva, es colaborador del Semanario Voces y en Radio Oriental. Desde hace un año está radicado en Italia con su esposa, desde donde sigue de cerca la realidad política y social uruguaya y europea.

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7 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Por los setenta, Milton Friedman inauguró tal linea ideológica -a la que usted Alejandro, adhiere y alaba-; (cada individuo por las suyas y en las suyas sin estorbos del Estado ni de la sociedad, que en definitiva de peor o mejor manera es a quien el Estado representa).
    Todos y cada uno de los seres humanos somos únicos y distintos, todos y cada uno tiene puntos de partida diferentes desde el nacimiento, el molesto Estado se dedica entre cosas, no ya a nivelar, sino a atemperar diferencias, si, obvio, de los de abajo, los jodidos para ser mas gráfico; obvio también, que eso, salud, educación, seguridad, pensiones…tiene costos, costos que de los cuales no se ocupa ni se ocupará el Mercado -no es su objetivo, su objetivo es el lucro- costos de las necesidades ¿de quién? de la gente, obvio que también la persona es una y la gente somos todos.
    Sobreestimar el poder del Estado y subestimar el poder del Mercado, es a mi juicio, un error por irrealidad; el Mercado tiene un poder fáctico enorme y para nada es víctima del Estado (de hecho en la actualidad, tiene supremacía). No pocas veces, penosas veces, fue el Estado, con costo económico social relevante quien salió al rescate del Mercado, financiero, industrial, agropecuario…
    En fin, usted con el joven empuje, yo con las cicatrices viejas encima; he visto muchas injusticias en nombre del lucro.
    «Para quien el dinero es lo mas importante, bien se puede sospechar que hará cualquier por dinero» B. Franklin

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    1. Buendía. No veo asociado el discurso del Sr. Sciarra al pensamiento de Milton Friedman en absoluto. Lo veo promoviendo un Estado que crea el estímulo que enciende la llama del emprendedor en vez de engordarse generando funcionarios dependientes. Oiga, todos los paises a los que emigran nuestros jóvenes tienen una alta tasa de creación de nuevos emprendimientos. Lo logran creando las condiciones para que la gente se sienta respaldada a la hora de crear empresas. No frenada.
      Cuantos más emprendimientos empresariales, más empleo, más riqueza para el pais. Y no se quede con la riqueza materia solamente. Existe la riqueza de formar parte de algo más grande que uno. Ej. Los Pinos, Jubilar, Impulso. Esos también surgen del espíritu emprendedor. Su visión de limitó al encasillar el artículo con Milton Friedman pero la comparación no fue feliz.

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      1. Como puede ver, Raúl, tenemos diferentes interpretaciones, el emprendedurismo es promovido por el Estado (bien o mal) y es coptado (absorbido) o barrido (competencia) por el Mercado.
        Lo mismo sucede con los migrantes uruguayos ¿adónde van? a países ricos, haya o no presión fiscal, atraídos por el dinero, si, con el dinero como norte -también yo fuí migrante-.
        Lo material no es desdeñable en absoluto, por el contrario; el crecimiento económico (la deseable prosperidad que genera justa y horizontamente repartida, porque «riqueza para el país» no significa per se, riqueza de acceso a todos sus habitantes) en especial para nuestro país, necesita inversión, tales inversiones implican riesgo de capital, lo suministren fondos públicos o privados o mixtos.
        Competimos en el vecindario con paises con índices de baja protección social y de…bajos impuestos, es un hecho.
        Los funcionarios del Estado son tan buenos o malos como los del sector privado, insisto, la visión de fondo del artículo, va en el sentido de la música de Chicago.
        Los colegios citados tienen buena calidad, discrepo en dos puntos con ellos, se elige a sus alumnos (generosidad selectiva) y la trastienda religiosa (anzuelo proselitista), soy profundamente Vareliano, amén de que el Estado colabora con la renuncia de impuestos.
        Le agradezco la respuesta, saludos fraternos.
        Juan/Reus

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    2. Y; haciendo un símil con el espectro radiofónico, tenemos en el dial una voz desde la extrema derecha que nos dice: El Estado nos agobia con impuestos, no nos deja desarrollar, y es un ente pesado por su burocracia y mal gestor de lo que encara. Hay que dar total libertad al individuo; que busque su desarrollo personal sin impedimentos, y de la mano de esos desarrollos vendrá el crecimiento y la prosperidad. Pero si la iniciativa privada crece demasiado y se ve arruinada, procura que el Estado le ayude a superar el trance. Y por otro lado, desde la extrema izquierda, la voz nos señala: El individuo es un peligro; con su afán de crecer no tiene reparos en explotar a otros individuos, o estorbar su desarrollo para que a él no lo estorben. Hay que dejar todo en manos del Estado, que está bien inspirado y sabe qué es lo que necesita cada uno y asigna los recursos por igual. Pero resulta que ese Estado está comandado por individuos, que tienen sus ideas particulares, y hasta intereses. Y bueno; es en ese dial, entre los dos extremos, que tenemos que elegir cuál es la sintonía que mejor nos parece.

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  2. Tengo un amigo que tiene 3 restaurantes en londres. Borough market, soho y picadilli circus. Extraña uruguay, quiso volver. Nos juntamos. Está casado con una israelita (judía), evaluó. Se fue a vivir a Israel. Por 10 años no paga impuestos por ir, el estado le ayuda con la mudanza para llevar sus cosas, le facilitan donde ir a vivir, etc, etc. Le comenté de que se trata esto de uruguay. Ya se volvió a Londres y se va a vivir a Israel, con bombas y todo. Que la movida, que el dinamismo económico, que la juventud y el empuje, etc etc. Estamos hechos mierda y vamos a terminar mal. No hay vuelta, esto no lo cambia nadie. La sociedad está podrida, la juventud pensante y culturada se va y somos muchos mirando el barco como se hunde. Sálvese quien pueda.

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  3. De qué país habla ? No hay que ser muy vivo para darse cuenta,de este Uruguay que ya no se puede trabajar para te matan a impuestos y ni dormir pq te matan… Lamentable en que se a convertido nuestro Uruguay….

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