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Conexión Interior: La visita a Uruguay de Temple Grandin, referente en autismo y bienestar animal

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El espacio de Conexión interior propone repasar la visita de esta especialista estadounidense al país. Columna de Carlos Amonte.

Los lunes a las 11:30 aquí En Perspectiva solemos tener nuestro espacio de Conexión Interior, pero hoy vamos a tomarnos un poco más de tiempo porque el tema lo amerita. Vamos a conocer a una figura internacional que visitó Uruguay este fin de semana: la etóloga y zoóloga estadounidense Temple Grandin.

¿Quién es? Se trata de una especialista en bienestar animal, que no aboga por el vegetarianismo sino que considera que es ético comer carne, pero que para hacerlo se debe dar al ganado las mejores condiciones de vida posible.
Además, es una de las primeras personas ubicadas dentro del espectro autista que ha hablado en público, dado conferencias e incluso escrito libros sobre su experiencia.

De hecho, su autismo se vincula con su trabajo con ganado. Considera que ser autista la "ayudó" en su trabajo, porque le permitió ver detalles que afectaban a los animales y que para otros pasaban desapercibidos.

"Si quieren entender el autismo y los animales", dice en una charla TED de 2010, "tienen que alejarse del lenguaje verbal. Yo pienso en imágenes, no pienso en lenguaje".

Esa charla se titula "El mundo necesita mentes de todo tipo". Ese concepto, el pensamiento en imágenes, le da título a un libro que ella misma publicó en 1995 sobre su vida en el espectro autista.

Hoy hay mucha más información sobre esta condición, pero cuando Grandin nació en 1947 en Boston, no la había. Fue su madre quien le hizo el diagnóstico, al notar que la niña no hablaba ni se comunicaba como los demás. Recién cuando tenía más de 40 años, Grandin se realizó estudios formales que cercioraron lo que su madre ya vislumbraba. Fue su madre quien se negó también a internarla en una clínica, como aconsejaba la medicina de mediados del siglo pasado.

"Cuando era una niña, no sabía que mi pensamiento era distinto. Pensé que todo el mundo pensaba en imágenes", cuenta. "Por ejemplo, si les digo que piensen en una iglesia, la mayoría piensa en una iglesia generalizada, genérica. Yo veo solo imágenes específicas, pasan por mi memoria igual que Google Imágenes".

Según cuenta Grandin, esta capacidad de pensar en imágenes le permitió testear proyectos en su cabeza antes de llevarlos a la realidad. Y lo puso en práctica desde joven, cuando con solo 18 años, con la asistencia de un profesor de su liceo, diseñó y construyó una "caja de abrazos" o "máquina de apretar". Un dispositivo en el que podía meterse y calmar la híper-sensibilidad asociada con su autismo, que le provocaba, por ejemplo, ataques de pánico.

La idea para la caja de abrazos se le ocurrió en una visita a la estancia de su tía, donde vio las máquinas utilizadas para sostener a las vacas mientras las vacunaban o marcaban. Un primer contacto entre su condición y los animales.

"El pensamiento visual me dio entendimiento de la mente animal. Porque los animales piensan con base en los sentidos, no en el lenguaje verbal", dice Grandin.

Esa idea la llevó a comprender que los animales tienen miedos muy específicos. Por ejemplo, si un hombre con un sombrero negro golpeó a un caballo, ese caballo tendrá miedo a los hombres con sombreros negros. Pero si aparece el mismo hombre con un sombrero distinto, no necesariamente se asustará.

Su propia atención a los detalles, muy desarrollada, la llevó en la misma línea a notar que a los animales podían molestarles elementos como una bandera flameando, o una cadena que colgara del techo. Esta comprensión le dio una sensación de cercanía con el ganado, por lo que se volvió una impulsora de la ética en frigoríficos y mataderos.
"Tenemos que darles una vida decente y tenemos que darles una muerte indolora. Le debemos respeto a los animales", es una de sus frases más recordadas. Por eso Grandin se ha dedicado a diseñar mataderos, en busca de reducir al mínimo el estrés en el ganado.

La historia de Temple Grandin trascendió, y se ha convertido en figura tanto del campo del autismo como de la ganadería. En 2010, la revista Time la incluyó entre su lista de las personas más influyentes del mundo, en la categoría héroes. Ese mismo año, la cadena HBO estrenó una película basada en su vida, que lleva su nombre a modo de título.

Este último fin de semana, Grandin visitó Uruguay para brindar primero una charla sobre autismo, y luego viajar al departamento de Durazno, donde participó de la prueba de un dispositivo inventado en Uruguay para reducir los machucones en el ganado durante su transporte.

Para conocer más de este aspecto de su trabajo, vamos a comunicarnos ahora con el ingeniero agrónomo Carlos Amonte, administrador del establecimiento Berachí en Cerro Largo y colaborador de En Perspectiva.

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