Brownies con marihuana y otros comestibles “mágicos”: Riesgos y marco legal

Hay consumidores que los prefieren porque “pegan” más, pero eso hace que sea más difícil regular la dosis y aumenta las chances de una intoxicación (no letal)

Situémonos en la playa. Calor, sol rajante, algo de viento. Pueden flotar cianobacterias en el agua, por qué no. Hay menores, adolescentes, entre el grupo que toma sol: una está leyendo y el otro escucha música con los ojos cerrados.

Entonces se acerca un vendedor ambulante. Piel curtida, pelo enmarañado, descalzo, con una conservadora al hombro. Ofrece sándwiches, tortas fritas… y brownies mágicos.

¿Cómo brownies mágicos?

Claro, dice el vendedor. Brownies con marihuana.

60 gramos de chocolate, 100 gramos de manteca, dos huevos, una taza de azúcar, una cucharada de vainilla, tres cuartos de taza de harina… es una receta estándar de brownie, un postre relativamente sencillo de cocinar y que con sus variantes se vende desde en restaurantes caros hasta, justamente, en la playa.

Distinto es si se quieren cocinar los llamados brownies mágicos.

Para eso se debe realizarse una premezcla de manteca y cannabis, antes de continuar con la receta de brownie con normalidad. En los balnearios de Rocha, por ejemplo, no es raro que los vendedores ambulantes ofrezcan, entre otras delicias caseras, estos brownies mágicos o también felices, locos o divertidos.

Es un tipo de producto, quizá el más popular, de los conocidos como comestibles de marihuana. Productos como salsas, chocolates, caramelos, chupetines y otras golosinas, y también bebibles como infusiones o hasta botellas de agua. Así lo explica Juan Manuel Varela, uno de los dos impulsores del grow shop y academia cannábica Urugrow.

Cualquier cosa que tenga un aceite, una grasa o una manteca, donde se pueda hacer la extracción de los cannabinoides, se pueden cocinar. Después se hacen caramelos, y tinturas y aceites.

¿Qué son los cannabinoides? Son compuestos químicos que actúan en los receptores cannabinoides del cuerpo humano, y que alteran los neurotransmisores del cerebro. Existen endocannabinoides, generados por el propio cuerpo humano, existen otros sintéticos, y existen fitocannabinoides, que se encuentran en plantas como el cannabis. De estos últimos, los más conocidos con el cannabidiol, o CBD, y el tetrahidrocannabinol, conocido por la sigla THC.

Para cocinar comestibles pueden utilizarse distintas variantes de cannabis según el efecto buscado: a mayor porcentaje de CBD, se suele asociar con productos medicinales; cuanto más THC, mayor el potencial psicoactivo, y por lo tanto los usos son recreativos.

Efecto

El atractivo para los consumidores de comestibles es que “pegan” más, para usar la jerga típica.

Fumando marihuana, el cuerpo absorbe más cannabinoides que si se la ingiere. Además, demoran solo algunos minutos en hacer efecto. Los cannabinoides atraviesan los pulmones y entran directamente al torrente sanguíneo.

Pero al ingerir marihuana, ya se la empieza a digerir en la saliva y los cannabinoides deben pasar luego por el hígado, donde se metabolizan. Allí aparece un elemento nuevo: el 11-hidroxi-THC, que es más activo que el THC y que no se genera al fumar.

Es decir, con los comestibles se absorben menos cannabinoides, pero dentro del cuerpo se transforman en más potentes.

Este proceso provoca que el efecto completo se alcance recién cerca de una hora luego del consumo, pero una vez que el 11-hidroxi-THC ingresa a la sangre, la distribución por el cuerpo es más amplia y más rápida. Entonces, el efecto del cannabis ingerido por tracto digestivo suele durar entre cuatro y seis horas, mucho más que el efecto del cannabis fumado.

Venta

Comestibles como brownies, caramelos u otros postres no solo los ofrecen vendedores ambulantes en las playas, sino que pueden encontrarse en algunos bares o en comercios de Montevideo. El año pasado, el diario El País reportó de la existencia de puestos de venta en la feria dominical de Tristán Narvaja, por ejemplo.

¿Es legal esta práctica? Así lo aclara Diego Olivera, secretario general de la Junta Nacional de Drogas:

La regulación del cannabis en Uruguay contempla para uso personal con psicoactividad exclusivamente las flores del cannabis, los cogollos, en cualquiera de sus tres vías de acceso: la plantación doméstica, los clubes de membresía o la venta en farmacias. No hay, por el momento, ningún tipo de normativa ni autorización de alimentos con psicoactividad.

Según Olivera, cualquiera puede cocinar estos comestibles para su uso personal. Lo ilegal es la venta, que podría suponer un delito de tráfico, equiparable con vender marihuana sin autorización.

¿Hace falta mayor fiscalización? Olivera reconoció que el Instituto de Regulación y Control del Cannabis, el Ircca, hace mucho trabajo de fiscalización, pero no tiene potestad para casos callejeros.

El Ircca la potestad que tiene es la regulación de las vías que están dispuestas por la ley, no solamente para lo que es el uso personal sino luego las actividades de producción industrial y también las actividades de producción de la industria medicinal. Esa es su actividad, independiente de que si recibimos una denuncia al respecto, siempre se canaliza a través de los organismos correspondientes.

Si hay sospecha de actividad denunciada que puede estar vinculada con una actividad delictiva, se canaliza hacia la Policía o la Fiscalía, y en el caso, por ejemplo, de algún tema de alimentos, allí son los departamentos de Sanidad y Bromatología de las intendencias con quienes coordinamos.

El Estado sí está trabajando en la regulación de alimentos con cannabis pero sin psicoactividad, como la yerba mate.

Salud

Centrémonos ahora en salud. Estas etiquetas tan pintorescas de “mágicos” o “felices” tienen un costado riesgoso, y es que el comer cannabis hace muy difícil regular la dosis, lo que puede desembocar en una intoxicación.

Una salvedad: según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, no hay ningún caso registrado de muerte por consumo excesivo de marihuana, incluso cuando es ingerida por vía oral. Lo mismo arrojan los datos de la DEA, la agencia anti drogas de EEUU. Esto se debe a que los receptores cerebrales que afectan los cannabinoides no hacen correr riesgo de vida.

Según el columnista en temas cannábicos estadounidense David Schmader, autor del libro Marihuana: Guía para el usuario, la dosis letal de esta droga es de unos 68 kilos, consumidos en un espacio de 15 minutos.
Sin embargo, como explica Juan Manuel Varela de Urugrow, los efectos de una intoxicación pueden ser complicados:

Uno el efecto no lo puede controlar tanto, entonces a veces hay gente que le vienen ataques de pánico o se asusta un poco, entonces siempre es recomendable consumir dosis pequeñas.

A mí particularmente no me gusta comer, por el efecto que te da, porque puede ser muy eufórico, o sueño, mucho sueño. Si es la primera vez que uno está consumiendo cannabis, encima hoy que hay autocultivo y se ha avanzado en la calidad del producto final, con niveles más altos de cannabinoides, hay que tener cuidado al cocinarlo, saber bien las cantidades que se usan y conocer bien los procesos.

Además de ataques de pánico, también se habla de ataques de ansiedad o taquicardia.
Otro riesgo de los comestibles de marihuana, en particular de los brownies, es que a simple vista no parecen contener ninguna droga. Sobre todo cuando no se aclara, como cuando se los vende con una etiqueta inocua… como “brownies mágicos”.

La semana pasada, en La Pedrera, una niña de cinco años y un niño de dos fueron hospitalizados por consumir, justamente, brownies con marihuana, según informó el portal Rocha al Día. Fueron trasladados primero a La Paloma y luego a Rocha, donde quedaron en observación y más tarde fueron dados de alta.

De acuerdo con el diario El País, estos “brownies mágicos” se habrían entregado gratis en las calles de La Pedrera durante el carnaval.

El año pasado, durante el Mundial de Rusia, un pasante del Ministerio de Vivienda llevó el mismo producto para consumir con sus compañeros, pero no les avisó a sus compañeros. El hecho terminó con varios funcionarios intoxicados, y ameritó una investigación administrativa ordenada por la propia ministra Eneida de León.

Explica Juan Manuel Varela de Urugrow:

Hay una creencia, viene del lado naturista y hippy, como de que está todo bien y vamos a hacer el aceite y a venderlo… Tiene que tener cuidado el consumidor porque esas cosas no pasan por ningún control, ni el brownie, ningún control bromatológico, ni el aceite, salvo el que se compra en la farmacia y esté regulado. Si uno está comprando algo que no está regulado, puede tener consecuencias negativas.

Más allá de no conocer el producto que estamos comprando, porque nadie nos puede ofrecer una garantía de que lo que estamos comprando es efectivamente eso.

En caso de sufrir una intoxicación de comestibles con THC, ya sea que se lo consumió por voluntad propia o por no saber qué implicaban los “brownies mágicos”, se especula con que consumir CBD puede contrarrestar los efectos. Pero la investigación científica es aún escasa.

La recomendación de los expertos es tomar agua, intentar tranquilizarse, ya que no hay riesgo de vida, y esperar a que pase el efecto.

***

Foto: Manteca con marihuana. Crédito: Wikimedia Commons

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

Escribir Comentario