La Mesa TIC, martes 11 de julio

<em>La Mesa TIC</em>, martes 11 de julio

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EC —Ustedes han estado manejando ahora algunos argumentos como para convencer y motivar a los adolescentes sobre lo que implica meterse en estas carreras, qué pueden aportar, trabajando en equipo además, si van por el lado de las TIC. Por otro lado, están esas ventajas que yo mencionaba al principio. Si es un sector con desempleo cero o negativo se supone que van a ganar relativamente bien; que es probable que puedan trabajar desde su casa o su ciudad, no necesariamente tienen que desplazarse y eso es una oportunidad para quienes viven en el interior. ¿De estas otras cosas también hablan, también están tratando evangelizar?

AG —Sí lo contamos, una de las cosas que estamos trabajando ahora en Genexus y en otras empresas de la cámara junto con UTEC y otras entidades educativas es tener oficinas de puertas abiertas. Esto significa recibir grupos de estudiantes y contarles cómo es nuestro día a día, y en esas reuniones muchas veces surge el tema de salarios, condiciones de trabajo y demás. Son cosas con las que los chicos se sorprenden, nosotros estamos acostumbrados: la media de los salarios está por encima de la media de otras industrias, sin duda, y otro tema bien interesante es que si bien tenemos un número negativo en cuanto a tasa de desempleo, la rotatividad no es tan alta, por ejemplo, en nuestra empresa es poca la gente que se va, no es algo muy normal en la industria.

EC —Gabriel, ¿tú qué agregarías?

GC —Yo creo que es Disneylandia… Es un lugar increíble, la posibilidad de trabajar cuando querés en el momento en que querés… El momento más productivo puede ser cuando estás en el baño o mirando una serie un sábado de tarde, quizás ahí hiciste la diferencia principal para tu trabajo. El poder viajar, es una industria en la que las personas viajan, entran a la compañía y con 18 o 19 años empiezan a viajar y conocer el mundo. La flexibilidad laboral que hay, en cualquiera de nuestras empresas las personas tienen total flexibilidad para ir o no determinado día, en los horarios, para cambiar una reunión, para trabajar en la oficina de arriba, la de abajo o el comedor. Es un lugar increíble para trabajar. Quizás requiere habilidades nuevas en cuanto a cómo nos autorregulamos, trabajar de una forma tan desestructurada también es un desafío para que algunos que pasan todo el día trabajando también cuiden su salud y puedan hacer deporte… Creo que es un lugar apasionante para trabajar.

MS —En el caso de la UTEC con la tecnicatura en Tecnologías de la Información la modalidad es altamente no presencial -70 % virtual y 30 % presencial- y eso genera personas muy responsables, organizadas y disciplinadas que luego, obviamente, van a tener muchas competencias como para tener otras formas flexibles de trabajo que las empresas puedan requerir.

EC —¿Ibas a agregar algo, Irene?

IG —En este sentido también remarcar un poco lo que decía Gabriel, la importancia de trabajar en las distintas propuestas. En Jóvenes a programar un módulo importantísimo, más allá del especifico técnico de programación, es el de trabajar las habilidades trasversales para que estos jóvenes puedan insertarse en las empresas de una manera armoniosa y exitosa, que es tanto o más importante que trabajar y ser buenos programadores: el trabajo en equipo, la autogestión, la creatividad, hay un montón de cosas que tienen que desarrollar y que son tanto o más necesarias.

GC —Y también tiene sus desafíos importantes, es una industria donde mantenerse actualizado es un requisito necesario, podés quedar obsoleto en cuestión de horas aunque te mantengas actualizado si hay un cambio inesperado y todo lo técnico que tú sabías quedó obsoleto y vas a tener que reconstruirte una equis cantidad de veces, mantenerte informado y educado es muy importante.

EC —Y hay un requisito que es el inglés, ¿no?

MS —Sí, es importante.

IG —Sí.

EC —Es imprescindible.

IG —Es la otra pata, digamos…

AG —Es fundamental. Cualquier formación que uno necesite de primera mano va a estar siempre en inglés, somos una industria netamente exportadora y muchas de nuestros clientes hablan en inglés, entonces es importante. También para viajar, como decía Gabriel.

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EC —Leyendo los mensajes de los oyentes aparece este de Fernanda que es un correo electrónico titulado “Qué valioso aporte”: “El contertulio habló de cambiar la vida de alguien y no simplemente crear un algoritmo, genera un impacto desde lo humano, es como romper paradigmas. ¡Me encanta!”, dice. Incluso señala que se lo va a comentar a su hijo, que tiene 15 años.

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EMILIANO COTELO (EC) —Otro mensaje que llega desde la audiencia, dice Fer: “Mi hijo hizo el Bachillerato en Informática en la UTU y ahora está terminando la Tecnicatura en Redes y Software también allí. No puede conseguir trabajo”. ¿Cómo se entiende un caso como este, en el contexto de lo que veníamos conversando?

MÓNICA SILVESTRI (MS) —La cuestión es que para conseguir trabajo no solamente se precisa el conocimiento específico de la disciplina que sea, sino que también hay que tener un montón de habilidades y competencias que se manifiestan desde el momento de la entrevista. Desde incluso, lo que estoy buscando, o sea: “¿Estaré haciendo la búsqueda correcta para el perfil que tengo?”. Quizás esa persona pueda estar aplicando para un trabajo, para postulaciones laborales que no corresponden con la formación que él tiene, por ejemplo. Quizás en una entrevista laboral puede no tener o mostrar ciertas actitudes que no encajan con lo que la empresa esté buscando. Puede ser también que el monto salarial de ese trabajo no es lo que la persona desea y entonces por eso no consigue trabajo. En realidad, las puntas son varias, ¿verdad?

EC —¿Algo más sobre esto?

GABRIEL COLLA (GC) —Yo creo que hoy es mucho más necesario el espíritu emprendedor que van a tener las personas que trabajan en la industria que el conocimiento técnico en sí mismo. Como yo decía, el conocimiento técnico queda obsoleto muy rápido y el espíritu emprendedor es lo que le permite darse cuenta que él puede reconvertirse y puede transformar eso que le enseñaron de forma distinta, aplicarlo y sino auto buscarse un trabajo. Porque lo otro que tiene nuestra industria, que es un potencial tremendo [es que] es difícil no conseguir trabajo porque uno puede trabajar totalmente freelance o puede crear su propia aplicación o su propio negocio. No se precisan grandes para llevar un negocio adelante.

EC —La experiencia uruguaya está llena de éxitos de emprendedores que desde acá han salido al mundo, han creado empresas que se han vendido en muy buenos precios, etc.

ANÍBAL GONDA (AG) —Sí, el ecosistema emprendedor en la industria es muy fuerte. O sea, hay muchas empresas –sobre todo empresas muy jóvenes- porque podemos hablar de empresas que tienen más de 30 años en la industria, pero estamos hablando de empresas emprendedoras que han tenido éxito a nivel mundial, con ventas a nivel mundial, que son de este siglo, ¿no?

EC —Ahora, esto, el espíritu emprendedor, ¿es posible crearlo o ya viene con el joven? ¿Lo tiene o no lo tiene?

GC —Estoy convencido de que uno nace emprendedor, como tantas otras cosas, quizás lo que hay que cuidar es de no destruirlo.

EC —¿Tú decís que todos nacemos emprendedores?

GC —Uno tiene que tratar de ver qué quiere definir por emprendedor, pero para mí un emprendedor es alguien que transforma cosas, que asume determinados riesgos y que tiene un cierto nivel de creatividad. Y si uno mira un niño recién nacido, hace eso las 24 horas del día: transforma cosas, asume muchos riesgos y tiene un espíritu creativo infinito. Después tenemos la familia, un sistema educativo y una sociedad, que nos va poniendo reglas y nos va condicionando, y en una gran parte de eso se destruye ese espíritu emprendedor, ¿no? Voy a casos muy típicos de la educación: no copiar. “Si lo que hice fue copiar al compañero y le cambié unas cosas, mejoré”, bueno, un emprendedor copia y mejora.

EC —Es original esa lectura.

GC —Seguir las reglas, sea en horarios, en forma, en materias, eso no es un emprendedor. Un emprendedor rompe las reglas. Entonces si uno entra al sistema educativo y lo que empieza es a romper las reglas no va a recibir buenas notas, ¿no? Es difícil… Después podría ir a otra área que es muy compleja, digamos, que es si las familias tienen una formación donde fomenten el emprendedurismo o en cómo se relacionen, o si tenemos a veces un peso muy fuerte del Estado, que puede destruir parte de ese espíritu emprendedor, porque también ser emprendedor significa que hay riesgos y que si yo no hago algo, cometo un error, pierdo, Uruguay eso no debería ser mal visto. O sea, que yo cometa un error y pierda no debería ser mal visto. Entonces hay toda una parte que no estamos hoy muy alineados para fomentarlo o para cuidarlo, pero lo tenemos desde chiquitos.

MS —Desde el punto de vista de las instituciones educativas creo que es una asignatura que tiene que estar, “asignatura” entre comillas. Tiene que ser un espacio que tiene que estar. En el caso de la UTEC nosotros lo tenemos desarrollado desde el inicio, pero sobre todo quizás brindándole las herramientas para que todos sepan ejemplos de personas que han emprendido pero que también comenten la parte buena y la parte mala, digamos, mala en el sentido del tema de la dedicación, la pasión que hay que poner, en fin, qué cosas voy a dejar relegadas por x tiempo para poder seguir adelante. Creo que esos espacios tienen que estar, y que después cada uno de ellos son todas personas distintas, lo tomen o no según sus intereses y necesidades.

EC —Hablemos de las opciones de formación, que son muy variadas, algunas cortas, otras largas. Me parece que está bueno por lo menos planteare un espectro, ¿no?

IRENE GONZÁLEZ (IG) —Yo quiero mencionar algo que está como en la base, ahora que hablamos de emprendedurismo, si bien no se trabaja directamente el emprendedurismo, sí Uruguay está en un proceso de ir… En la actualidad hay 400 centros educativos que están trabajando en lo que es la Red Global de Aprendizaje, que busca un poco eso: cambiar el foco desde la enseñanza en contenidos al desarrollo de competencias. Y en esas competencias están muchas de las cosas que mencionamos como claves acá: el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración, el carácter, ciudadanía global, ¿no? Eso de pensar, pensarme como un ciudadano del mundo, y los problemas que me rodean y cómo puedo aportar a resolverlos. Y eso creo que es un cambio para evitar esto que decíamos, los niños nacen creativos y es como que los vamos aplacando. Me parece que desde la base cambiar ese enfoque. Hoy en día los principales países líderes o referentes en materia de educación están yendo por ahí, que es un poco…

EC —Ahí está. Lo que tú destacás es que por la vía del Plan Ceibal se está… ¿Cómo decirlo? Fertilizando el terreno en esta dirección.

IG —Exacto. Y además a todo nivel, cuando hablamos de la enseñanza, más de los contenidos técnicos, programación y demás, lo que hablábamos hoy es un poco cuál es el sentido. No queremos formar todos programadores. En particular Ceibal está embarcado en varios proyectos, ahora vamos a comenzar un piloto en escuelas de tiempo completo para enseñar pensamiento computacional, como algo más amplio, a través de robótica y programación. No con el objetivo de que todos sean programadores. ¡Bueno, para Aníbal o Gabriel ojalá que sí!, pero no se busca eso, sino como una nueva forma de pensar, como una nueva forma de pasar a ser productores de esa tecnología. Y creo que ahí, tratando de aportar o de ampliar la base para que sí se puedan volcar en un futuro más jóvenes hacia las distintas carreras, a las distintas ofertas: la Universidad de la República, la UTEC, bueno, la UTU tiene sus propios canales también.

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