La Mesa TIC, martes 11 de julio

<em>La Mesa TIC</em>, martes 11 de julio

EC —Sigamos.

AG —Creo que hoy tenemos una oferta bastante rica, ¿no? Tal vez se pueda mejorar, pero creo que lo que tenemos hoy es muy bueno. Una de las cosas que no se estaba captando era la capacitación a distancia pero la UTEC vino para proveer ese nicho, entonces creo que a nivel educativo tenemos una oferta amplia y rica, que va desde la UTU hasta la Universidad de la República, entonces tenemos esas herramientas. Lo que quizás está faltando es difundirlo, que la gente las conozca, que la gente conozca cuáles son las alternativas.

EC —¿Cuál es el primer escalón de todos, el más simple, el más breve?

AG —La UTU.

MS —El bachillerato…

AG —Que la gente que está saliendo de ahí sale con muy buen nivel, además.

EC —¿Allí cuál es el título y cuál es la duración?

MS —Es un bachillerato. El bachillerato en informática serían cuarto, quinto y sexto año. Los chicos egresan y luego de ahí se abre un abanico de oportunidades. En Montevideo, obviamente, la Facultad de Ingeniería, y en el caso de la UTEC ha venido a sumar una carrera que tiene foco en el interior. O sea, que es la primera carrera universitaria en Tecnologías de la Información que abarca todo el país, y en particular con énfasis en el interior.

EC —¿Qué más? Desde la CUTI, por ejemplo, ¿han estado trabajando en otros campos?

AG —Sí. Nosotros lo que venimos trabajando fuertemente en CUTI es el tema de la sensibilización, ¿no? Y también de difundir un poco toda la propuesta educativa. En eso estamos trabajando con Ceibal, en Jóvenes a programar, que es el gran proyecto que estamos teniendo hoy.

EC —Aclaremos eso. Expliquemos bien eso qué es Jóvenes a programar. No sé si Aníbal o Irene misma.

AG —Irene.

IG —Bien. Jóvenes a programar es un proyecto que se lanzó este año junto con la CUTI que es apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo y contamos con apoyo del Instituto de Formación Profesional (Inefop). Como primer objetivo este año nos propusimos formar 1000 programadores y testers en distintas áreas, estamos formando en Genexus, en .net, en Python, en desarrollo web y en testing. Esas son las cinco…

EC —Capaz que una audiencia se nos perdió ahí. ¿Qué son esos términos?

IG —Bueno. Lo interesante es que cuando se anotaban no averiguaban y yo me atrevo a decir en que la mayoría no tenía demasiado claro en qué consistía. O sea, no fuimos a un público que conocía realmente en qué tecnología… Muchas veces la opción fue: “Bueno, me voy a anotar en el grupo de .net porque es el que me queda cerca”. Ellos en general, y hablando un poco con los jóvenes que participan hoy del proyecto, lo que les interesa es lo que este programa les puede ofrecer en materia de acercarlos al mundo laboral. Es un programa que está directamente vinculado a las empresas, de hecho, quienes dan las clases son capacitadores de las empresas, que dan la clase a través de video-conferencia, hoy en día tenemos a 50 grupos en distintos lugares del país. Agregamos el componente de la enseñanza de inglés y el tema de las habilidades transversales, pero lo que les motiva es la oportunidad de estar haciendo algo para poder insertarse laboralmente.

EC —¿Para qué edades es?

IG —Es de 17 a 26 años y el requisito es tener ciclo básico terminado, esto no apunta a sustituir… No queremos ir a chicos que hayan abandonado el liceo en primero o segundo sino que buscamos… La prueba de admisión en ese sentido también es un requisito. Creo que la motivación principal es poder estar haciendo algo para poder vincularse para poder tener relación con empresas para poder seguir estudiando. Estamos trabajando con UTEC también en cómo enlazar Jóvenes a programar con las distintas propuesta, porque la idea es que no sea una formación acabada sino que sea una ayuda en el primer escalón, que a veces es demasiado largo o genera temor, motivarlos a que se animen a participar de este proyecto y que a partir de eso se abran una serie de oportunidades.

EC —Para aclararlo bien: ¿cuántos lugares hay por año?, ¿cómo se accede a ellos?

IG —Este año fueron 1.000 cupos, el año que viene van a ser 2.000. Tenemos la página web de CEIBAL, donde en general se anuncia cuando se abren las inscripciones, que no están abiertas en este momento porque están en pleno proceso de cursos, pero seguramente las estemos abriendo sobre noviembre. Por supuesto que es gratuito, exigimos un compromiso y una dedicación, no tienen clases presenciales, pero está la plataforma virtual, hay mucho trabajo virtual para hacer. Es una propuesta que demanda y requiere un compromiso pero que vale la pena, con los jóvenes que están estudiando hoy en día tenemos una deserción muy baja, de un 10 %, que para este tipo de propuestas es muy bajo. Nos ha sorprendido gratamente la forma en que se vinculan con una propuesta educativa, que en general es más desde la obligación y en este caso es totalmente voluntario y lo hacen con mucha motivación.

EC —Gabriel, desde el lado de las empresas, ¿cómo ves esto de la formación? ¿Las empresas mismas trabajan en esa materia?

GC —Sí, creo que lo hacemos más desde la cultura organizacional, de entender que capacitarse es algo para lo cual, por un lado, las personas precisan tiempo, porque si uno estuviera controlando el tiempo de la gente y cuánto pasa en una u otra página, estaría yendo a contramano de alguien que de repente tiene que dedicar gran parte del día a aprender lo que va a hacer dentro de dos meses o que para solucionar el problema que tiene necesita tomar un curso a distancia y tenemos que facilitarle las condiciones. También podemos influir positiva o negativamente en la capacitación formal con la flexibilidad en los horarios, por ejemplo, porque existe todavía una cierta tensión en porque después de que alguien empiece a trabajar en la industria es probable que deserte por diferentes motivos: porque rápidamente accede a un salario que le hace dudar de para qué seguir estudiando, porque le requiere una cantidad de horas que pueden ser una presión para trasladarse dependiendo de la ubicación de su trabajo y su universidad… Hay un montón de cosas que tienen que coordinarse para que fluyan y funcionen adecuadamente, pero después de eso lo más importante es generar una cultura donde mantenerse actualizado es parte del trabajo.

AG —Además, como decía Gabriel, una de las cosas que fomentamos desde las empresas es capacitarse en distintas cosas, no solamente en tecnología, porque hay gente que puede adquirir algún conocimiento que hoy directamente no se aplique a lo que está haciendo en la empresa pero que mañana tal vez sí.

EC —¿Por ejemplo?

AG —No sé, conocimiento multimedia…

GC —Para mí uno típico podría ser videojuegos.

AG —Exacto.

GC —Toda persona que quiera aprender videojuegos es bienvenida a dedicar tiempo a eso, porque cada vez más en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana, como una transacción bancaria, va a haber videojuegos. Aprender la lógica de los videojuegos, aprender lo que sucede, es algo que es necesario y no importa en qué sección o industria estás.

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