La Mesa TIC, martes 11 de julio

<em>La Mesa TIC</em>, martes 11 de julio

Participan: Mónica Silvestri, coordinadora de la Tecnicatura en Tecnologías de la Información en la Universidad Tecnológica (UTEC); Irene González, gerente de Educación en el Plan Ceibal; Aníbal Gonda, “evangelizador técnico” de Genexus y vicepresidente de Capital Humano en la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI); Gabriel Colla, fundador y presidente de Infocorp.

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Audio y video de La Mesa TIC

EN PERSPECTIVA
Martes 11.07.2017

EMILIANO COTELO (EC) —Una pregunta inicial: ¿Ustedes tienen números de cuántos puestos quedan sin cubrir cada año?

ANÍBAL GONDA (AG) —No, un número de cuántos puestos de trabajo quedan sin cubrir cada año no lo tenemos exactamente, lo que sí sabemos es cuánta gente estamos precisando para poder crecer. Nosotros en la industria estamos facturando alrededor de US$ 1.000 millones al año y para tener un incremento de 10 % necesitamos que se generen alrededor de 150 recursos por año. Ojo, eso para que la industria los pueda absorber, porque no nos olvidemos que los recursos que generan las distintas universidades no son únicamente para la industria, nuestra profesión es cross industria, hay mucha gente que va al sector financiero, a retail o lo que sea. Hablamos puntualmente de 150 solo para la industria TIC.

EC —Veía que este no es un problema uruguayo solamente. Ayer mismo en el diario Clarín se informaba del tema a propósito de Argentina, el título era: “Faltan programadores, cada año quedan 5.000 puestos vacantes y buscan hasta a los más chicos”. Es un problema general, EEUU tiene sus propios inconvenientes en esta materia.

AG —Sí. Hace un rato escuchaba al rector de la Universidad de la República, Roberto Markarián, que decía que la cuota de inscriptos va en aumento. Tal vez vaya en aumento para la industria, lo cierto es que nosotros necesitamos cada vez más recursos, esa es la realidad. No solamente la industria TIC sino la industria en general, porque como bien dice [el creador y presidente de Genexus, Nicolás] Jodal, el software está invadiendo el mundo, cada vez más se necesita gente con posibilidades de desarrollar en las distintas industrias.

EC —Pasa también en el sector de los medios de comunicación también. ¿Qué dicen los demás a propósito de esto?

GABRIEL COLLA (GC) —Yo creo que el primer paradigma que hay que empezar a cambiar es que la industria TIC no es más vertical, es totalmente horizontal. Yo no imagino ningún área humana hoy en la cual no se requiera conocimiento tecnológico, eso hace que la demanda no sea de un sector o una industria, pasa a ser un conocimiento universal. Yo no imagino a alguien poniendo un aviso sin requerir conocimiento técnico en la industria de la comunicación, de la salud, de la energía, etcétera. Eso hace que hizo que se empezara a mirar el tema desde la globalidad y no desde un sector en particular, creo que eso rápidamente nos va a llevar a la educación, como tantos otros temas.

EC —Ahora, ¿qué es lo que ocurre hoy con los jóvenes de nuestro país? ¿No están al tanto de las posibilidades laborales que ofrece este sector, o están al tanto pero no les interesa?

MÓNICA SILVESTRI (MS) —Ahí puede haber como una mezcla. Por un lado, no falta de información sino la información equivocada, como que ciertos estereotipos que por ahí los jóvenes ven en películas, que marcan un perfil que justamente no es, sino todo lo contrario…

EC —¿Qué estereotipos?

MS —Por ejemplo, el nerd, la persona encerrada en un lugar programando o, como le dicen los jóvenes, “picando código”. Eso no es así en realidad, ahí quizás falta acercar al verdadero ambiente de trabajo que le espera a alguien que estudie TIC.

EC —Ese es un inconveniente, ¿qué más?

IRENE GONZÁLEZ (IG) —Yo no estaría tan segura de que no conocen las oportunidades que tienen, creo que es un balance entre la inversión o si consideran que tienen la capacidad para llegar, un poco lo que decía Mónica de ese mito…

EC —¿Existe la impresión de que esta es una carrera difícil?

IG —De que es una carrera difícil, está el cuco de las matemáticas… eso está presente. Nosotros justo estamos embarcados en un proyecto con la CUTI que se llama Jóvenes a programar y apunta a formar a 5.000 jóvenes en el área de programación para que puedan insertarse laboralmente en esta u otras industrias o seguir formándose en las distintas opciones que hay. La verdad que cuando hicimos la primera convocatoria, que aspirábamos a lanzar con 1.000 jóvenes, tuvimos más de 12.000 inscriptos. Hubo muchísimo interés.

EC —¿Y qué interpretación hicieron?

IG —Bueno, yo creo que también está el “para qué”, esto creo que lo vincularon directamente con una oportunidad laboral entonces había distintos tipos de perfiles, veíamos gente que estaba estudiando otras cosas y veía la oportunidad de reconvertirse profesionalmente, también a muchos chiquilines que estaban saliendo del liceo y lo veían como un primer paso para saber de qué se trataba. También vemos en los 1.000 jóvenes que están cursando que la motivación que tienen y el qué viene después es algo que está muy presente.

AG —Como bien dice Irene, hay un mito sobre lo difícil que es esto y nosotros con Jóvenes a programar tuvimos un problema que fue el primer filtro, que fue poner un test y hubo gente que no se presentó simplemente porque había un test.

EC —Solo por el test?

AG —El primer filtro fue el test…

EC —¿Se “achicaron”, como quien dice?

AG —Pero no fue aprobar o no, fue simplemente no hacerlo.

IG —Y agrego un componente que tiene que ver con la brecha de género también, las mujeres se autoexcluyen muchas veces de estas oportunidades, lo visualizan como algo más de hombres. En esto del test fue clarísimo, las mujeres fueron la mayor parte de quienes se bajaron y no se presentaron.

EC —Eso en general está pasando en el sector de las TIC: ¿70 % son hombres?

AG —La cifra, por más que nos esforzamos, está clavada ahí.

EC —Ahí hay un desafío extra que es convencer a más mujeres jóvenes de que se vuelquen para este lado. Todo esto que están diciendo llama la atención en un momento en el que, justamente, los jóvenes están completamente inmersos en la revolución de las TIC como usuarios, desde el smartphone en adelante, y cuando el Plan Ceibal ha universalizado el acceso a las tecnologías. ¿Cómo se entiende eso?

MS —Pasa que las personas -en general, no solo los jóvenes- se apropian de la tecnología, que es algo diferente, acá estamos planteando el back end, lo que está por atrás de eso. Son buenos usuarios de tecnología, es impresionante la destreza y la capacidad que tienen, pero eso es apropiarse, nosotros lo que estamos planteando es que sean generadores de esa tecnología.

EC —¿Y eso no los motiva, por lo visto?

Ms —No sé si no los motiva, quizás falta contar esa transversalidad que tiene la industria TIC, que es muy importante. Hay muchísimas oportunidades de desarrollo en base a un problema que tiene otro, entonces acá probablemente la solución no surja solo de la disciplina TIC sino de solucionar el problema de alguien en base a tecnología y ahí es donde tiene que estar la mirada. Esto probablemente los obligue a los jóvenes a vincularse con otros sectores, con adultos, con sectores sociales más vulnerables, etcétera, y que planteen una solución. Creo que sintiendo que son parte de entender un problema a resolver viendo cómo la tecnología lo puede resolver, es fantástico. A mí me pasó en 2011, yo además soy docente de la tecnicatura en Redes y Software en UTU, que con motivo del bicentenario la consigna de la dirección fue que todos los profesores hiciéramos alguna vinculación con ese hecho. A mí lo que se me ocurrió fue plantear cómo hubiera sido ese 1811 si se hubiera contado con la tecnología que teníamos en ese momento. El trabajo fue impresionante, a Artigas le hubiera llegado un mensaje avisando que venían los españoles, en fin, un chico llegó a hacer un falso Facebook… la cabeza me parece que tiene que estar puesta en ese tipo de cosas, el problema primero, porque eso puede contribuir a que se visualice más el para qué van a trabajar en el futuro, porque eso es lo que después les espera en el trabajo. Gabriel lo sabe bien…

GC —Para mí por ahí va gran parte del desafío, que es darse cuenta de que tenemos que cambiar… Aprender a programar no es para nada atractivo, a mí no me gustaría programar, es una tarea mecánica, es como cortar y suturar para un cirujano, lo que hace un cirujano no es eso sino salvar vidas, y yo creo que hoy en nuestra industria probablemente estemos en el momento más increíble para que una persona que tenga ganas de tener impacto en la vida de otro pueda hacerlo. Cuando uno mira uno las noticias hoy salen constantemente las empresas de las redes sociales, las de los autos que están transformando el mundo, las de la medicina… las próximas curas a determinadas enfermedades van a venir de programadores, pero no porque programan sino porque parte de su trabajo es agregar unas líneas de código pero otra gran parte es tener empatía con lo que le pasa al usuario del otro lado. Estamos en una época de quiebre, el programador antes era alguien que estaba atrás de la pantalla, oculto en un lugar oscuro, y cada vez más se va a requerir que la persona tenga habilidades humanas y sociales, inteligencia emocional…

EC —¿Cómo es eso de las habilidades humanas?

GC —Y sí, porque esto que se viene ahora de que el software está invadiendo el mundo y tenemos todos un miedo tremendo de cuántos puestos de trabajo vamos a perder, también va a llegar a los programadores, las máquinas también van a programar muy bien, va a haber un montón de tareas rutinarias que las va a poder hacer una computadora. El espacio donde nos vamos a poder diferenciar y generar valor es la parte humana, artística, emocional, entonces el cambio que va a haber para un chiquilín es que no se va a tener que ver como un nerd atrás de una computadora tratando de hacer cosas exclusivamente matemáticas; por eso para mí la incorporación de las mujeres es muy importante, porque cada vez más se requiere un componente que tiene que ver con el sentimiento materno, con la ética… Lo que pasa a través de la tecnología es que uno está cada vez más expuesto a jugar con la vida, con las leyes y se precisa una sensibilidad que una computadora no va a tener para discriminar qué hacer, el ser humano va a tener que empezar a discriminar, por eso me parece que el cambio es que quien va a trabajar en la industria no va a tener más un perfil de alguien exclusivamente experto en matemáticas, lo cual no quiere decir que eso no se requiera.

EC —Hemos ido conversando algunos de estos aspectos en la columna de los miércoles En Perspectiva con el abogado Matías Rodríguez, por ejemplo, el tema de los desafíos éticos y jurídicos que vienen con la inteligencia artificial. Ese es un campo en el que, por ejemplo, la sensibilidad haría una contribución importante, como decías, Gabriel.

GC —Sí, y en donde yo creo que un joven se entusiasma por el impacto… Los jóvenes no son para nada apáticos o indiferentes, lo que requieren es sentir que lo que hacen tiene sentido, cada vez más buscan que lo que hacen los entusiasme, no les gusta hacer una tarea rutinaria, se aburren rápido… Si lo seguimos planteando como una tarea de programador, suena un poco tedioso, pero ese programador es el que permite que una persona no tenga que ir a una sucursal bancaria y pueda dedicarle tiempo a su familia desde su casa, es el que le cambia la vida a otra persona cuando a través de Facebook encuentra a un amigo, es ese mismo programador el que hizo un algoritmo que permitió que una enfermedad se cure, pero su tarea no es picar código sino cambiarle la vida a otra persona.

EC —¿Y los demás?

AG —Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Gabriel, esta profesión es cada vez más transversal, entonces cada vez se necesita más estar en el mundo y tener habilidades humanas, eso es real. Yo me acuerdo de que cuando empecé a estudiar prácticamente no se necesitaban las habilidades humanas, sabiendo programar bien estaba, y el usuario tenía que consumir lo que nosotros desarrollábamos. Hoy es totalmente diferente, eso cambió, si bien hay cosas que se mantienen como la forma de programar y otras cosas, la parte humana del software es fundamental, yo no puedo desarrollar un software si no tengo en cuenta quién lo va a usar, cómo o de qué manera.

EC —¿Tienen un ejemplo como para que el oyente entienda?

AG —Cualquier tipo de aplicación que tengamos en el celular, nos bajamos miles de aplicaciones en el celular y al final del día utilizamos tres o cuatro, ¿por qué?, porque esas aplicaciones de alguna manera nos están resolviendo algo para nuestro día a día. Son cosas que hoy tenemos totalmente incorporadas: un cajero automático, cajas sin personas en los supermercados… ese tipo de cosas son las que se van a desarrollar con software en el corto plazo. El tema de la ética es fundamental pensando en la automatización de las cosas, detrás de los autos que conducen solos va a haber que desarrollar muchísimas normas de ética, hay algunas películas que hablan del tema, como Yo Robot.

MS —Eso se tiene que enseñar, durante el proceso de aprendizaje de una carrera eso tiene que estar presente. Nosotros en la UTEC en la tecnicatura en Tecnologías de la Información, algunos proyectos los trabajamos con las otras carreras y eso surge a veces a iniciativa de las otras disciplinas. Por ejemplo, concurre el coordinador de la carrera de Técnico en Manejo de Sistemas de Producción Lechera y me presenta un problema: un grupo de estudiantes tiene la necesidad de crear un portal académico para cuestiones ganaderas de remate, maquinaria, etcétera; lo que hicimos fue vincular a esos estudiantes con los de la tecnicatura para llevar adelante ese proyecto. Este año hay otro proyecto con esa área que es de cría de terneros, trazabilidad, etcétera, ahí a nivel de la UTEC generamos intereses en dos grupos bien importantes como son los estudiantes de las dos carreras. Los estudiantes de TIC ven justamente lo que yo les mencionaba: un usuario o cliente de verdad al que hay que resolverle ese problema real mediante tecnología. Creo que el camino de trabajar y enseñar en el aprender haciendo también es una pata muy importante en las instituciones educativas.

EC —Los talleres de robótica que está impulsando el Plan Ceibal, por ejemplo, van en esa dirección. El ejemplo más claro es el del grupo de estudiantes del liceo de Tala, ¿no? Ellos acaban de ser premiados por la NASA no tanto por el robot que crearon sino por la investigación que hicieron antes a propósito de un problema que afectaba a su comunidad, la leptospirosis, y como enfrentarlo por una vía no tradicional.

IG —Exacto. Tenían tres componentes que evaluaban los jueces en esa competencia, uno tenía que ver con valores, que era un poco lo que hablábamos antes, otro era el proyecto de investigación y el último el desafío del robot, digamos; ellos recibieron el premio por el proyecto de investigación.

EC —Que fue un proyecto en el que, justamente, trabajaron de manera interdisciplinaria.

IG —Totalmente, incluso ahora fueron con un equipo ampliado, no eran los tres estudiantes que habían ganado la edición del concurso anterior en Houston sino que habían reforzado al equipo trabajando y profundizando esta línea de investigación. Realmente fue un orgullo para la comunidad y el liceo, es impresionante. Pero si bien este caso es notorio por este reconocimiento, hay que dejar claro que hay semillas de estas en muchísimas partes del país, hay muchísimos centros que están trabajando en este sentido y creo que lo que más rescato es que tiene poder para realmente revincular a los estudiantes con los centros educativos. Hemos visto muchísimos casos de estudiantes con baja autoestima, desmotivados, que realmente uno teme que deserten en cualquier momento, y logran vincularse a estos espacios que promovemos, junto con el Consejo de Educación Secundaria, con laboratorios digitales donde tienen además de robótica impresoras 3D y un montón de tecnologías que les permiten pasar a ese rol de productores de tecnología y no tanto de consumidores. Hemos visto a chiquilines que dan un vuelco y pasan a ser referentes de la clase, con la autoestima fortalecida, re motivados con la propuesta… es como un enganche. Y de repente no eran el prototipo del estudiante al que le va bien en matemática o el super inteligente de la clase sino chiquilines que estaban en la otra punta.


***

EC —Ustedes han estado manejando ahora algunos argumentos como para convencer y motivar a los adolescentes sobre lo que implica meterse en estas carreras, qué pueden aportar, trabajando en equipo además, si van por el lado de las TIC. Por otro lado, están esas ventajas que yo mencionaba al principio. Si es un sector con desempleo cero o negativo se supone que van a ganar relativamente bien; que es probable que puedan trabajar desde su casa o su ciudad, no necesariamente tienen que desplazarse y eso es una oportunidad para quienes viven en el interior. ¿De estas otras cosas también hablan, también están tratando evangelizar?

AG —Sí lo contamos, una de las cosas que estamos trabajando ahora en Genexus y en otras empresas de la cámara junto con UTEC y otras entidades educativas es tener oficinas de puertas abiertas. Esto significa recibir grupos de estudiantes y contarles cómo es nuestro día a día, y en esas reuniones muchas veces surge el tema de salarios, condiciones de trabajo y demás. Son cosas con las que los chicos se sorprenden, nosotros estamos acostumbrados: la media de los salarios está por encima de la media de otras industrias, sin duda, y otro tema bien interesante es que si bien tenemos un número negativo en cuanto a tasa de desempleo, la rotatividad no es tan alta, por ejemplo, en nuestra empresa es poca la gente que se va, no es algo muy normal en la industria.

EC —Gabriel, ¿tú qué agregarías?

GC —Yo creo que es Disneylandia… Es un lugar increíble, la posibilidad de trabajar cuando querés en el momento en que querés… El momento más productivo puede ser cuando estás en el baño o mirando una serie un sábado de tarde, quizás ahí hiciste la diferencia principal para tu trabajo. El poder viajar, es una industria en la que las personas viajan, entran a la compañía y con 18 o 19 años empiezan a viajar y conocer el mundo. La flexibilidad laboral que hay, en cualquiera de nuestras empresas las personas tienen total flexibilidad para ir o no determinado día, en los horarios, para cambiar una reunión, para trabajar en la oficina de arriba, la de abajo o el comedor. Es un lugar increíble para trabajar. Quizás requiere habilidades nuevas en cuanto a cómo nos autorregulamos, trabajar de una forma tan desestructurada también es un desafío para que algunos que pasan todo el día trabajando también cuiden su salud y puedan hacer deporte… Creo que es un lugar apasionante para trabajar.

MS —En el caso de la UTEC con la tecnicatura en Tecnologías de la Información la modalidad es altamente no presencial -70 % virtual y 30 % presencial- y eso genera personas muy responsables, organizadas y disciplinadas que luego, obviamente, van a tener muchas competencias como para tener otras formas flexibles de trabajo que las empresas puedan requerir.

EC —¿Ibas a agregar algo, Irene?

IG —En este sentido también remarcar un poco lo que decía Gabriel, la importancia de trabajar en las distintas propuestas. En Jóvenes a programar un módulo importantísimo, más allá del especifico técnico de programación, es el de trabajar las habilidades trasversales para que estos jóvenes puedan insertarse en las empresas de una manera armoniosa y exitosa, que es tanto o más importante que trabajar y ser buenos programadores: el trabajo en equipo, la autogestión, la creatividad, hay un montón de cosas que tienen que desarrollar y que son tanto o más necesarias.

GC —Y también tiene sus desafíos importantes, es una industria donde mantenerse actualizado es un requisito necesario, podés quedar obsoleto en cuestión de horas aunque te mantengas actualizado si hay un cambio inesperado y todo lo técnico que tú sabías quedó obsoleto y vas a tener que reconstruirte una equis cantidad de veces, mantenerte informado y educado es muy importante.

EC —Y hay un requisito que es el inglés, ¿no?

MS —Sí, es importante.

IG —Sí.

EC —Es imprescindible.

IG —Es la otra pata, digamos…

AG —Es fundamental. Cualquier formación que uno necesite de primera mano va a estar siempre en inglés, somos una industria netamente exportadora y muchas de nuestros clientes hablan en inglés, entonces es importante. También para viajar, como decía Gabriel.

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EC —Leyendo los mensajes de los oyentes aparece este de Fernanda que es un correo electrónico titulado “Qué valioso aporte”: “El contertulio habló de cambiar la vida de alguien y no simplemente crear un algoritmo, genera un impacto desde lo humano, es como romper paradigmas. ¡Me encanta!”, dice. Incluso señala que se lo va a comentar a su hijo, que tiene 15 años.

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EMILIANO COTELO (EC) —Otro mensaje que llega desde la audiencia, dice Fer: “Mi hijo hizo el Bachillerato en Informática en la UTU y ahora está terminando la Tecnicatura en Redes y Software también allí. No puede conseguir trabajo”. ¿Cómo se entiende un caso como este, en el contexto de lo que veníamos conversando?

MÓNICA SILVESTRI (MS) —La cuestión es que para conseguir trabajo no solamente se precisa el conocimiento específico de la disciplina que sea, sino que también hay que tener un montón de habilidades y competencias que se manifiestan desde el momento de la entrevista. Desde incluso, lo que estoy buscando, o sea: “¿Estaré haciendo la búsqueda correcta para el perfil que tengo?”. Quizás esa persona pueda estar aplicando para un trabajo, para postulaciones laborales que no corresponden con la formación que él tiene, por ejemplo. Quizás en una entrevista laboral puede no tener o mostrar ciertas actitudes que no encajan con lo que la empresa esté buscando. Puede ser también que el monto salarial de ese trabajo no es lo que la persona desea y entonces por eso no consigue trabajo. En realidad, las puntas son varias, ¿verdad?

EC —¿Algo más sobre esto?

GABRIEL COLLA (GC) —Yo creo que hoy es mucho más necesario el espíritu emprendedor que van a tener las personas que trabajan en la industria que el conocimiento técnico en sí mismo. Como yo decía, el conocimiento técnico queda obsoleto muy rápido y el espíritu emprendedor es lo que le permite darse cuenta que él puede reconvertirse y puede transformar eso que le enseñaron de forma distinta, aplicarlo y sino auto buscarse un trabajo. Porque lo otro que tiene nuestra industria, que es un potencial tremendo [es que] es difícil no conseguir trabajo porque uno puede trabajar totalmente freelance o puede crear su propia aplicación o su propio negocio. No se precisan grandes para llevar un negocio adelante.

EC —La experiencia uruguaya está llena de éxitos de emprendedores que desde acá han salido al mundo, han creado empresas que se han vendido en muy buenos precios, etc.

ANÍBAL GONDA (AG) —Sí, el ecosistema emprendedor en la industria es muy fuerte. O sea, hay muchas empresas –sobre todo empresas muy jóvenes- porque podemos hablar de empresas que tienen más de 30 años en la industria, pero estamos hablando de empresas emprendedoras que han tenido éxito a nivel mundial, con ventas a nivel mundial, que son de este siglo, ¿no?

EC —Ahora, esto, el espíritu emprendedor, ¿es posible crearlo o ya viene con el joven? ¿Lo tiene o no lo tiene?

GC —Estoy convencido de que uno nace emprendedor, como tantas otras cosas, quizás lo que hay que cuidar es de no destruirlo.

EC —¿Tú decís que todos nacemos emprendedores?

GC —Uno tiene que tratar de ver qué quiere definir por emprendedor, pero para mí un emprendedor es alguien que transforma cosas, que asume determinados riesgos y que tiene un cierto nivel de creatividad. Y si uno mira un niño recién nacido, hace eso las 24 horas del día: transforma cosas, asume muchos riesgos y tiene un espíritu creativo infinito. Después tenemos la familia, un sistema educativo y una sociedad, que nos va poniendo reglas y nos va condicionando, y en una gran parte de eso se destruye ese espíritu emprendedor, ¿no? Voy a casos muy típicos de la educación: no copiar. “Si lo que hice fue copiar al compañero y le cambié unas cosas, mejoré”, bueno, un emprendedor copia y mejora.

EC —Es original esa lectura.

GC —Seguir las reglas, sea en horarios, en forma, en materias, eso no es un emprendedor. Un emprendedor rompe las reglas. Entonces si uno entra al sistema educativo y lo que empieza es a romper las reglas no va a recibir buenas notas, ¿no? Es difícil… Después podría ir a otra área que es muy compleja, digamos, que es si las familias tienen una formación donde fomenten el emprendedurismo o en cómo se relacionen, o si tenemos a veces un peso muy fuerte del Estado, que puede destruir parte de ese espíritu emprendedor, porque también ser emprendedor significa que hay riesgos y que si yo no hago algo, cometo un error, pierdo, Uruguay eso no debería ser mal visto. O sea, que yo cometa un error y pierda no debería ser mal visto. Entonces hay toda una parte que no estamos hoy muy alineados para fomentarlo o para cuidarlo, pero lo tenemos desde chiquitos.

MS —Desde el punto de vista de las instituciones educativas creo que es una asignatura que tiene que estar, “asignatura” entre comillas. Tiene que ser un espacio que tiene que estar. En el caso de la UTEC nosotros lo tenemos desarrollado desde el inicio, pero sobre todo quizás brindándole las herramientas para que todos sepan ejemplos de personas que han emprendido pero que también comenten la parte buena y la parte mala, digamos, mala en el sentido del tema de la dedicación, la pasión que hay que poner, en fin, qué cosas voy a dejar relegadas por x tiempo para poder seguir adelante. Creo que esos espacios tienen que estar, y que después cada uno de ellos son todas personas distintas, lo tomen o no según sus intereses y necesidades.

EC —Hablemos de las opciones de formación, que son muy variadas, algunas cortas, otras largas. Me parece que está bueno por lo menos planteare un espectro, ¿no?

IRENE GONZÁLEZ (IG) —Yo quiero mencionar algo que está como en la base, ahora que hablamos de emprendedurismo, si bien no se trabaja directamente el emprendedurismo, sí Uruguay está en un proceso de ir… En la actualidad hay 400 centros educativos que están trabajando en lo que es la Red Global de Aprendizaje, que busca un poco eso: cambiar el foco desde la enseñanza en contenidos al desarrollo de competencias. Y en esas competencias están muchas de las cosas que mencionamos como claves acá: el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración, el carácter, ciudadanía global, ¿no? Eso de pensar, pensarme como un ciudadano del mundo, y los problemas que me rodean y cómo puedo aportar a resolverlos. Y eso creo que es un cambio para evitar esto que decíamos, los niños nacen creativos y es como que los vamos aplacando. Me parece que desde la base cambiar ese enfoque. Hoy en día los principales países líderes o referentes en materia de educación están yendo por ahí, que es un poco…

EC —Ahí está. Lo que tú destacás es que por la vía del Plan Ceibal se está… ¿Cómo decirlo? Fertilizando el terreno en esta dirección.

IG —Exacto. Y además a todo nivel, cuando hablamos de la enseñanza, más de los contenidos técnicos, programación y demás, lo que hablábamos hoy es un poco cuál es el sentido. No queremos formar todos programadores. En particular Ceibal está embarcado en varios proyectos, ahora vamos a comenzar un piloto en escuelas de tiempo completo para enseñar pensamiento computacional, como algo más amplio, a través de robótica y programación. No con el objetivo de que todos sean programadores. ¡Bueno, para Aníbal o Gabriel ojalá que sí!, pero no se busca eso, sino como una nueva forma de pensar, como una nueva forma de pasar a ser productores de esa tecnología. Y creo que ahí, tratando de aportar o de ampliar la base para que sí se puedan volcar en un futuro más jóvenes hacia las distintas carreras, a las distintas ofertas: la Universidad de la República, la UTEC, bueno, la UTU tiene sus propios canales también.

EC —Sigamos.

AG —Creo que hoy tenemos una oferta bastante rica, ¿no? Tal vez se pueda mejorar, pero creo que lo que tenemos hoy es muy bueno. Una de las cosas que no se estaba captando era la capacitación a distancia pero la UTEC vino para proveer ese nicho, entonces creo que a nivel educativo tenemos una oferta amplia y rica, que va desde la UTU hasta la Universidad de la República, entonces tenemos esas herramientas. Lo que quizás está faltando es difundirlo, que la gente las conozca, que la gente conozca cuáles son las alternativas.

EC —¿Cuál es el primer escalón de todos, el más simple, el más breve?

AG —La UTU.

MS —El bachillerato…

AG —Que la gente que está saliendo de ahí sale con muy buen nivel, además.

EC —¿Allí cuál es el título y cuál es la duración?

MS —Es un bachillerato. El bachillerato en informática serían cuarto, quinto y sexto año. Los chicos egresan y luego de ahí se abre un abanico de oportunidades. En Montevideo, obviamente, la Facultad de Ingeniería, y en el caso de la UTEC ha venido a sumar una carrera que tiene foco en el interior. O sea, que es la primera carrera universitaria en Tecnologías de la Información que abarca todo el país, y en particular con énfasis en el interior.

EC —¿Qué más? Desde la CUTI, por ejemplo, ¿han estado trabajando en otros campos?

AG —Sí. Nosotros lo que venimos trabajando fuertemente en CUTI es el tema de la sensibilización, ¿no? Y también de difundir un poco toda la propuesta educativa. En eso estamos trabajando con Ceibal, en Jóvenes a programar, que es el gran proyecto que estamos teniendo hoy.

EC —Aclaremos eso. Expliquemos bien eso qué es Jóvenes a programar. No sé si Aníbal o Irene misma.

AG —Irene.

IG —Bien. Jóvenes a programar es un proyecto que se lanzó este año junto con la CUTI que es apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo y contamos con apoyo del Instituto de Formación Profesional (Inefop). Como primer objetivo este año nos propusimos formar 1000 programadores y testers en distintas áreas, estamos formando en Genexus, en .net, en Python, en desarrollo web y en testing. Esas son las cinco…

EC —Capaz que una audiencia se nos perdió ahí. ¿Qué son esos términos?

IG —Bueno. Lo interesante es que cuando se anotaban no averiguaban y yo me atrevo a decir en que la mayoría no tenía demasiado claro en qué consistía. O sea, no fuimos a un público que conocía realmente en qué tecnología… Muchas veces la opción fue: “Bueno, me voy a anotar en el grupo de .net porque es el que me queda cerca”. Ellos en general, y hablando un poco con los jóvenes que participan hoy del proyecto, lo que les interesa es lo que este programa les puede ofrecer en materia de acercarlos al mundo laboral. Es un programa que está directamente vinculado a las empresas, de hecho, quienes dan las clases son capacitadores de las empresas, que dan la clase a través de video-conferencia, hoy en día tenemos a 50 grupos en distintos lugares del país. Agregamos el componente de la enseñanza de inglés y el tema de las habilidades transversales, pero lo que les motiva es la oportunidad de estar haciendo algo para poder insertarse laboralmente.

EC —¿Para qué edades es?

IG —Es de 17 a 26 años y el requisito es tener ciclo básico terminado, esto no apunta a sustituir… No queremos ir a chicos que hayan abandonado el liceo en primero o segundo sino que buscamos… La prueba de admisión en ese sentido también es un requisito. Creo que la motivación principal es poder estar haciendo algo para poder vincularse para poder tener relación con empresas para poder seguir estudiando. Estamos trabajando con UTEC también en cómo enlazar Jóvenes a programar con las distintas propuesta, porque la idea es que no sea una formación acabada sino que sea una ayuda en el primer escalón, que a veces es demasiado largo o genera temor, motivarlos a que se animen a participar de este proyecto y que a partir de eso se abran una serie de oportunidades.

EC —Para aclararlo bien: ¿cuántos lugares hay por año?, ¿cómo se accede a ellos?

IG —Este año fueron 1.000 cupos, el año que viene van a ser 2.000. Tenemos la página web de CEIBAL, donde en general se anuncia cuando se abren las inscripciones, que no están abiertas en este momento porque están en pleno proceso de cursos, pero seguramente las estemos abriendo sobre noviembre. Por supuesto que es gratuito, exigimos un compromiso y una dedicación, no tienen clases presenciales, pero está la plataforma virtual, hay mucho trabajo virtual para hacer. Es una propuesta que demanda y requiere un compromiso pero que vale la pena, con los jóvenes que están estudiando hoy en día tenemos una deserción muy baja, de un 10 %, que para este tipo de propuestas es muy bajo. Nos ha sorprendido gratamente la forma en que se vinculan con una propuesta educativa, que en general es más desde la obligación y en este caso es totalmente voluntario y lo hacen con mucha motivación.

EC —Gabriel, desde el lado de las empresas, ¿cómo ves esto de la formación? ¿Las empresas mismas trabajan en esa materia?

GC —Sí, creo que lo hacemos más desde la cultura organizacional, de entender que capacitarse es algo para lo cual, por un lado, las personas precisan tiempo, porque si uno estuviera controlando el tiempo de la gente y cuánto pasa en una u otra página, estaría yendo a contramano de alguien que de repente tiene que dedicar gran parte del día a aprender lo que va a hacer dentro de dos meses o que para solucionar el problema que tiene necesita tomar un curso a distancia y tenemos que facilitarle las condiciones. También podemos influir positiva o negativamente en la capacitación formal con la flexibilidad en los horarios, por ejemplo, porque existe todavía una cierta tensión en porque después de que alguien empiece a trabajar en la industria es probable que deserte por diferentes motivos: porque rápidamente accede a un salario que le hace dudar de para qué seguir estudiando, porque le requiere una cantidad de horas que pueden ser una presión para trasladarse dependiendo de la ubicación de su trabajo y su universidad… Hay un montón de cosas que tienen que coordinarse para que fluyan y funcionen adecuadamente, pero después de eso lo más importante es generar una cultura donde mantenerse actualizado es parte del trabajo.

AG —Además, como decía Gabriel, una de las cosas que fomentamos desde las empresas es capacitarse en distintas cosas, no solamente en tecnología, porque hay gente que puede adquirir algún conocimiento que hoy directamente no se aplique a lo que está haciendo en la empresa pero que mañana tal vez sí.

EC —¿Por ejemplo?

AG —No sé, conocimiento multimedia…

GC —Para mí uno típico podría ser videojuegos.

AG —Exacto.

GC —Toda persona que quiera aprender videojuegos es bienvenida a dedicar tiempo a eso, porque cada vez más en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana, como una transacción bancaria, va a haber videojuegos. Aprender la lógica de los videojuegos, aprender lo que sucede, es algo que es necesario y no importa en qué sección o industria estás.

EC —¿Eso quiere decir que, por ejemplo, en Infocorp si hay alguien que quiere hacer un curso sobre videojuegos la empresa misma lo apoya?

GC —Lo vamos a apoyar, sí. Lo que es seguro es que no va a haber una resistencia del tipo: “No, ¿para qué nos va a servir eso en el corto plazo?”. Lo más importante es que encuentre avidez a que va a poder plantear esa situación.

EC —En el caso de Genexus está la experiencia de Desprogramate, ¿qué es eso?

AG —Esa es una bandera con la que salimos el año pasado. La idea era sensibilizar a los jóvenes, nos dimos cuenta de que cada año tenemos un encuentro internacional, este año va a ser el número 27, y vienen 4.000 personas y gente de todas partes del mundo, pero el público estaba envejeciendo y no estábamos llegando a los jóvenes. Por ejemplo, hablaba con mis hijos, que conocen el evento desde que nacieron, y me decían: “Lo que pasa es que ustedes hacen un evento solo para ustedes, no piensan en nosotros”. Ahí nos dimos cuenta de que nos estábamos alejando de los jóvenes, entonces decidimos hacer un evento y el título vino un poco a dar el mensaje de que esto es algo totalmente diferente. Vamos a hacer la segunda edición este año, el año pasado lo hicimos con mucho temor porque no sabíamos cómo se iba a comportar ese público, pensábamos hacer un evento para unas 300 personas y terminamos haciéndolo para 600 y cortamos ahí las inscripciones. Este año ya tenemos más de 1.000 y faltan todavía 20 días para el evento. La idea es hablarles de tecnología un poco lo que estuvimos conversando en esta mesa: no va a haber charlas de investigación y desarrollo a muy bajo nivel sino que va a haber charlas de contarles qué es lo que hacemos, desde Gastón Milano, arquitecto de Genexus, hasta gente del área comercial. La idea es mostrarles el panorama que tenemos hoy en las industrias, va a estar Miguel Brechner, Fernando Brum, un montón de actores.

EC —Es ahora.

AG —El 21 de julio en Kibon. Y nos van a acompañar un montón de actores de la industria, como Jóvenes a programar, UTEC, y distintas universidades para que cada una tenga un espacio donde los chicos puedan ir para saber qué es lo que están ofreciendo.

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EC —Hay más comentarios de los oyentes, por ejemplo, Santiago dice: “Aprendí a programar a los 12 años, en primero de liceo en 1984. Soy arquitecto, en principio sin ninguna relación con lo tecnológico, pero hasta el día de hoy aquel aprendizaje temprano en programación me ayuda en la forma de pensar y encarar cada proyecto”. Algunos oyentes preguntan cómo están manejando la posibilidad de reciclaje de gente mayor. La consulta viene porque hemos apuntado mucho a cómo motivar a los jóvenes, pero, los que ya tienen una andadura en otra profesión y quizás se quedan sin trabajo, ¿pueden reciclarse?

MÓNICA SILVESTRI (MS) —Totalmente, la tecnicatura de Tecnologías de la Información de UTEC es una carrera que requiere para el ingreso sexto año completo de cualquier orientación porque justamente creemos en que se puede aprender, de hecho nosotros tenemos dentistas, contadores y abogados como estudiantes de esta carrera, lo cual le agrega un perfil muy lindo porque ese contador, sumando la tecnología, va a empezar a ver un montón de oportunidades a desarrollar; también hay muchos profesores de informática que no tienen formación formal y ven en esa carrera una formalización de su conocimiento. En definitiva, la posibilidad de reciclarse o reconvertirse laboralmente existe a nivel universitario, que es lo más importante.

EC —Aníbal, como dirigente de la CUTI, el caso de Juan Lacaze, donde se está hablando de esta posibilidad de que gente que se quedó sin empleo a raíz del cierre de Fanapel, ahora, o de otros emprendimientos que han tecleado allí, vaya a las TIC. ¿Eso es factible?

ANÍBAL GONDA (AG) —Totalmente, Juan Lacaze es un caso que nos llamó muchísimo la atención, porque su alcalde está moviendo muchísimo. Toda la infraestructura y el ecosistema de las TIC hace un par de meses tuvimos una reunión allá donde todos fuimos a darle el pésame por la situación que estaban viviendo y nos encontramos con una persona con vigor y ganas de hacer cambios importantísimos. No solamente tenía las ganas sino que ya tenía cosas armadas: había hecho cosas con Secundaria para poder utilizar los salones de los liceos para dar clases de tecnología de la información, hay algunas salas de estas fábricas que cerraron en las que se pueden hacer polos tecnológicos… Hoy estamos hablando con UTEC e Inefop para ver si podemos abrir unos 50 cupos de capacitación para Juan Lacaze. Creo que hay muchísimas posibilidades para esta clase de reconversiones, tenemos experiencias, además, la gente Bantotal hizo el proyecto Guichón hace muchísimos años…

EC —El proyecto Guichón fue, justamente, instalar allí una base de la empresa.

AG —Y así se hizo. Hay muchas empresas hoy que están haciendo eso. Hoy la industria está polarizada en Montevideo, 90 % de las empresas tienen base en la capital, pero hay ciertos empresarios que son oriundos de distintas partes del país o que llegó un momento de su vida en el que quieren mejorar su calidad de vida yéndose al interior, entonces se están abriendo filiales o centros de desarrollo en distintas partes del país. Una de ellas es Juan Lacaze, hay empresas que están interesadas en montar centros allí.

EC —Otro oyente, Sergio, menciona como un “problema” para las TIC uruguayas la emigración, el hecho de que hay estudiantes y profesionales de estos rubros que, tentados por ofertas que vienen del exterior, donde también se los precisa, optan por irse. ¿Uruguay puede ser imán de inmigración para este sector, puede competir?

GABRIEL COLLA (GC) —Yo creo que sí, más allá de que mucho más que la emigración de personas lo que nos puede afectar es que hace muchísimos años que competimos en un mundo globalizado en el que las personas que están en Uruguay trabajan para empresas del exterior sin irse. Es mucho más el efecto de que una compañía extranjera contrate a distancia a alguien que se queda en Uruguay y deja de trabajar en una empresa uruguaya, que el de la persona que se muda a otro lado.

EC —Está buena esa observación: existe la emigración virtual.

GC —Y es muchísimo más potente y viene desde hace años, no es de ahora. de la misma manera, nosotros tenemos la posibilidad de hacer ambas cosas. Por un lado, de atraer talento que se mude con su familia, y creo que tenemos condiciones interesantes como país para atraer gente, tanto en Montevideo como en Maldonado, puede ser atractivo venirse a trabajar a Uruguay en tecnología. Pero por otro lado también tenemos la otra condición, que no dudo de que la industria lo utiliza, que es contratar gente en el exterior, a distancia. Nosotros hoy tenemos software factory en Chile, Colombia o Colonia, pero las posibilidades de expandirse también requieren de poder contratar gente fuera de fronteras.

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Audio y video de La Mesa TIC

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Transcripción: Andrea Martínez

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