¿Cómo encarar la delincuencia?

Hay que dirigirse a la Academia para estudiar soluciones en profundidad, señala Diego desde la audiencia.


No estoy descubriendo la píldora, la pólvora, el agua tibia ni el hilo negro cuando digo que nuestro país enfrenta desde hace muchos años, pero en forma cada vez más intensa, el problema de la delincuencia, especialmente en relación a algunos tipos de delitos violentos, cuyo ejemplo emblemático es la rapiña. Este delito ha venido acompañado de multitud de muertes de personas indefensas cuya actividad laboral los pone en riesgo por manejar dinero.

El hecho delictivo es encarado de diferentes maneras por diferentes actores sociales.

En primer lugar, el Gobierno se ocupa tratando de prevenir y disuadir el delito y en caso de producirse, tratando de detener a los delincuentes y llevarlos a la Justicia para que reciban la sanción correspondiente. Ministerio del Interior y Poder Judicial son los responsables principales de encarar este tema aunque esporádicamente, también el Poder Legislativo debe ocuparse. Incluso ha habido llamados a la ciudadanía para consultar con respecto a determinadas medidas como la baja de la edad para ser enviado a prisión.

En segundo lugar, los medios de comunicación encaran este tema con matices en cuanto a “diseño y elaboración” de los mensajes en prensa escrita, radial o televisiva. Lamentablemente, varios medios de comunicación consideran este tema como muy importante a la hora de competir por los lectores, oyentes o televidentes.

En tercer lugar y un poco relacionado con el anterior, una gran proporción de la población se interesa por este tema y, aparentemente (no tengo pruebas) está muy interesada en los detalles mínimos y hasta morbosos de los hechos delictivos. Si no fuera así, algunos medios de comunicación, especialmente TV, no dedicarían tanto tiempo a la emisión de información minuciosa relacionada con los hechos delictivos. El morbo de la gente rinde buenos resultados a la hora del rating. Los anunciantes aparentemente también están interesados en promover las emisiones de los medios de comunicación relacionadas con el delito.

En cuarto lugar, los partidos políticos de oposición al gobierno de turno se ocupan del tema tratando de llevar agua para su molino descalificando la gestión del Ministerio del Interior, del Poder Ejecutivo e indirectamente del Presidente y del partido gobernante. Es sorprendente que no se ocupen del Poder Legislativo ni del Poder Judicial que también tienen responsabilidades en encontrar soluciones. Seguramente, el Presidente es el mejor representante del partido gobernante por lo que criticando al Ministro y al Presidente se está criticando indirectamente al partido gobernante. Naturalmente, se piensa que es conveniente desgastar la imagen del partido gobernante para procurar aumentar su caudal de votos en las próximas elecciones nacionales.

Como he expresado, gran parte de los actores en el ambiente político y social se encuentran muy ocupados por la delincuencia y algunos, aparentemente (no tengo pruebas) procuran encontrar soluciones para reducir su importancia y otros procuran que la situación se mantenga o empeore a efectos de mantener o incrementar un buen rendimiento empresarial o una esperanza de éxito electoral. En cuanto a la población, muchos encuentran temas de conversación, otros se lamentan y se atemorizan por la posibilidad de resultar víctimas y algunos pocos, como yo, entienden que el tema es muy serio y no ven que se tomen medidas de fondo, que tengan resultados favorables aunque sea a mediano o largo plazo.

Frente a ese escenario, yo he procurado encontrar las causas por las cuales aparece el delincuente, o mejor dicho, aparecen los delincuentes, o mejor dicho, quienes cometen delitos de rapiña con violencia variada. No me ocupo en este comentario de los delincuentes que trabajan en otros rubros, como los estafadores, los traficantes (drogas, armas, contrabando, etc.), los delincuentes de cuello blanco, etc. Quiero referirme exclusivamente a quienes cometen delitos de rapiña, hurto u otros delitos contra la propiedad.

Muchas veces, intercambiando opiniones con familiares y amigos, me pregunto por qué razón yo y mis familiares y mis amigos no delinquimos y otras personas sí lo hacen. Es necesario procurar determinar cuáles son las razones por las cuales las personas adoptan comportamientos tan dispares. El comportamiento humano no obedece sólo a razones genéticas ni sólo a razones de contexto pero seguramente ambos tipos de razones están involucrados en el comportamiento humano y en los principios morales que están implícitos en el mismo.

Lo expresado no deja de ser una “talenteada”, no tiene para mí ningún fundamento serio.

Frente a la necesidad de reducir la cantidad de delitos y sobre todo la violencia de los mismos, se me ocurre pensar que es necesario realizar un diagnóstico. Es lo que he aprendido en los años que he vivido: para solucionar un problema, lo primero que hay que hacer es entender en qué consiste el problema, luego descubrir cuáles podrían ser las causas reales del mismo y finalmente generar medios alternativos de eliminar las causas o de no ser posible, mitigar los efectos que las mismas producen en la realidad.

Hay que hacer un diagnóstico responsable para determinar las causas del mal comportamiento de algunas personas. ¿Cómo se hace?, ¿quién debe hacerlo?, ¿cuánto cuesta?, ¿quién lo financia?

Estas son preguntas fácil de hacer y muy difícil de responder. ¿Quién debe hacer estas preguntas y quién debe responderlas?

Yo no tengo dudas que quien debe hacer las preguntas es el Gobierno, que es quien nos representa a todos.

Estas preguntas las debería responder la gente más competente que exista en nuestro país. ¿Dónde encontrar a la gente más competente, en cualquier área? Yo pienso que hay que dirigirse a la Academia, a la gente que en nuestro país se ocupa de informarse, de investigar, de estudiar, de aprender y de enseñar con relación a todos los temas que interesan a nuestra sociedad.

¿Qué es la Academia? Entiendo que la Academia reúne a todos los universitarios de todas las universidades, ya sea que se ocupen de la investigación y/o de la docencia y/o del ejercicio activo de las profesiones.

¿Cómo acceder a la Academia? Es muy sencillo. El Gobierno (Presidente y Ministros de Desarrollo Social, Educación e Interior) deben comunicarse con el Rector de la Universidad de la República, Dr, Roberto Markarian, para que conjuntamente con las universidades privadas encaren el tema y propongan un proyecto de investigación multidisciplinario para responder a las preguntas que hemos planteado.

El Rector y sus pares de las universidades privadas son plenamente competentes para conformar un grupo multidisciplinario capaz de formular un proyecto de investigación adecuado a las circunstancias.

El costo de la formulación y de la ejecución posterior del proyecto será asumido por el Estado, que somos todos.
Para terminar, no puedo dejar de faltar el respeto a la Academia expresando cuál sería la manera como yo me aproximaría a la determinación de las causas del comportamiento orientado al delito. Como no soy sociólogo ni psicólogo ni médico ni educador, puedo talentear sin cometer una imprudencia grosera.

Conformaría un equipo integrado por sociólogos, psicólogos, médicos, asistentes sociales y educadores para relevar y analizar los antecedentes familiares y los contextos en que han vivido personas que actualmente están privadas de libertad (adultos y menores) por haber cometido delitos contra la propiedad. Estas personas deberían ser seleccionadas entre aquellas que aceptaran colaborar con la investigación por estar convencidas y realmente interesadas en lograr un cambio radical en su comportamiento personal y en el de sus familiares y amigos. Quienes no compartan esos intereses no estarían comprometidos con el proyecto y no resultaría útil su participación. Las herramientas, métodos y alcance del trabajo serán definidos por el equipo multidisciplinario.

Diego Nelson Sosa
Vía correo electrónico


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