“¿El lado bueno de las redes sociales?”

La resolución del “caso Sendic”, las denuncias contra dirigentes del Partido Nacional, ahora el fallo de la Suprema Corte de Justicia suspendiendo la ejecución del viaje a España de la niña presuntamente violentada por su padre, abren un paréntesis de optimismo para Andrés quien, desde la audiencia, saluda el “empoderamiento de la sociedad” a través de las redes sociales.  


Tal vez sea demasiado optimista, pero los hechos de las últimas semanas me hacen vislumbrar una esperanza de cambio positivo en nuestra sociedad. Me refiero al “lado bueno de las redes sociales”, que han revertido acontecimientos pasivamente aceptados como fatalidades inmodificables.

1. Pienso que, cronológicamente, lo que puede haber roto esa pasividad social se inicia con el “caso Sendic”. Ni en este ni en los demás casos quiero reabrir la discusión de fondo, sino simplemente pautar los hechos: un año y medio atrás se informó que el vicepresidente se adjudicaba un título académico que no posee. Todas las fuentes confirmaron la inexistencia de ese título, pero los órganos de dirección del Frente Amplio (sectores partidarios y representantes de las bases militantes) acordaron ignorar la evidencia, aceptar la promesa de una documentación que probaría la veracidad del supuesto título, y aplaudieron al imputado. Luego surgieron las denuncias relativas a gastos personales abonados con fondos de Ancap, y un importante sector de la dirigencia (más sus militantes de base) pretendió minimizar la gravedad de los hechos: los gastos eran cuantitativamente irrisorios, “todos lo han hecho”, etcétera. Y así, en las horas previas al Plenario Nacional que debería pronunciarse sobre esos hechos, Sendic, sus aliados en el FA y todos los analistas descartaban que hubiera algún pronunciamiento condenatorio.

Sin embargo, inesperadamente, el vicepresidente de la República renunció a su cargo. ¿Qué ocurrió? Obviamente, la oposición utilizó políticamente esos hechos, como lo haría cualquier partido en cualquier lugar del mundo. Pero creo que el desenlace obedeció a la reacción airada de los propios frenteamplistas “de a pie”, sectorizados o no, militantes o no, que se levantaron contra una estructura que pretendía ignorar lo ocurrido y sus implicancias.

2. Surgieron luego los hechos que señalan a un diputado y un intendente del Partido Nacional, al primero por provocar un accidente de tránsito conduciendo tras un alto consumo de alcohol, al segundo por comprar combustible para la flota municipal en una empresa de su propiedad. Nuevamente, esos hechos fueron utilizados por sus adversarios políticos, como lo harían en cualquier lugar del mundo, y nuevamente hubo sectores que pretendieron sepultar las denuncias. Pero, a varias semanas o meses de los hechos denunciados, surgen ahora discrepancias muy marcadas y acusaciones cruzadas dentro del propio Partido Nacional. ¿Qué motiva ese cambio? Pienso que la reacción de muchos nacionalistas que se levantan contra los acuerdos de cúpula para ignorar lo ocurrido.

3. Ahora, la Suprema Corte de Justicia deja en suspenso un fallo judicial que se presentaba como inapelable, inmodificable, y en virtud del cual una pequeña niña y su madre deberían volver a España por reclamo de su padre, denunciado como violento y abusador, una denuncia avalada por dictámenes técnicos coincidentes. Nuevamente, ¿qué ocurrió para que el traslado de las presuntas víctimas fuera postergado por un tiempo que permitirá esclarecer los hechos de fondo? Una formidable reacción de la sociedad que logró decenas de miles de firmas en pocas horas.

Todos coincidimos en que las redes sociales, mal usadas como lo son a menudo, son una herramienta poco confiable y pueden ser un arma terriblemente destructiva. Pero ¿podrá ser que estos episodios canalizados a través de ese medio puedan provocar un cambio positivo en nuestra sociedad? Déjenme pensar que sí, que las redes multiplican nuestras escasas fuerzas y, ya no como células aisladas sino como colectivo, podemos enfrentar “imposibles”… que no lo son.

Andrés Mariani
Vía correo electrónico


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