Ex funcionario técnico del INAU se pregunta para qué sirve endurecer las penas

El senador Pablo Mieres está promoviendo una reunión entre el Gobierno y la oposición para “recrear un espacio de diálogo” que permita buscar acuerdos sobre política de seguridad y enfrentamiento a la delincuencia. Este fue uno de los temas de la entrevista central del lunes 28 de marzo de 2016 y motivó el mensaje que publicamos aquí.


En relación a la creciente actividad delictiva en nuestro país, me gustaría opinar, en primer término, sobre la delincuencia de los jóvenes. Trabajé durante 30 años como técnico en el hoy Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). Más allá de mi formación académica universitaria, en esos años aprendí mucho acerca de esta problemática.

Hoy se habla de endurecer las penas, de aumentar los años de reclusión, de “educar para la paz”, etc. Y yo pregunto, más allá de sacar a esas personas de su convivencia dentro de la sociedad, ¿para qué sirve esto? A mí me parece que esas propuestas solo intentan suprimir el síntoma o efecto. Y si queremos curar esta enfermedad social, debemos eliminar la causa.

Creo que los actores sociales (políticos, religiosos, personas de buena voluntad, etc.) no están percibiendo que en la delincuencia existen factores psicológicos, psicosociales y sociológicos. Muchos de los delincuentes padecen de alteraciones psiquiátricas, otros provienen de lugares con problemáticas psicosociales profundas y otros de subculturas con valores muy distorsionados.

Por lo tanto, no alcanza con “gestos de grandeza” [en alusión a la expresión utilizada por Pablo Mieres en su columna en UyPress]. Las internaciones deben estar dirigidas a la recuperación del delincuente para que se pueda reinsertar laboralmente en la sociedad y no por un período dictado por el juez. Para ello, es necesario dejar de pensar en la encarcelación como castigo y empezar a verla como una oportunidad para que la persona sane de sus enfermedades psicológicas, psicosociales y sociales.

Es necesario que los técnicos trabajen en equipos interdisciplinarios, dándoles infraestructura, etc. ¿Hoy día se hace esto a nivel oficial? Hay excelentes técnicos en el INAU y en las cárceles. Bueno, démosles el apoyo en todo el sentido de la palabra para que este trabajo pueda ser posible. Esto implica nuevas leyes y que la excarcelación esté mediada por un diagnóstico psicosocial y un seguimiento después de reingresar a la sociedad y no por haber cumplido una pena por un período dictado por la legislación y no condicionado a la rehabilitación. Hay países que ya vienen haciendo esto y los resultados son muy alentadores.

En fin, hay mucho más para decir y muchos ángulos para estudiar una buena solución. Lo cierto es que esto no se arregla con declaraciones de buena voluntad o de cambiar por otros valores sino por un trabajo serio y profundo para erradicar las causas psicosociales donde importa la familia, la subcultura del barrio, la situación de la desintegración social, la educación, lo económico, etc. Por eso el espacio de discusión debe ser amplio y con participación, no solo de los políticos y del ciudadano común, sino de los técnicos.

Ruben M. Guilhot
Vía correo electrónico


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Foto: Detenidos en el Juzgado Penal de la calle Misiones, miércoles 17 de junio de 2009. Crédito: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos.

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