Odio y mentiras: De las paredes de los baños públicos a internet

Las expresiones de odio, calumnias y falsedades que se propagan a través de internet, tanto en las redes sociales como al pie de publicaciones periodísticas no deben ser restringidas, opina Manuel desde la audiencia: es mejor conocerlas para combatirlas eficazmente con la verdad.


En La Mesa de ayer, Rafael Porzecanski hizo algunos comentarios acerca de las cosas que se puede leer en las redes sociales y en los foros de los distintos sitios de internet. Mencionó su preocupación por las expresiones de odio, los insultos y los disparates. Comparto la misma preocupación. Pero, creo que lo mejor es no tomar ninguna medida restrictiva. ¿Por qué pienso eso?

1. Porque el problema no es lo que dicen esas redes y esos foros. El problema es que hay gente que se cree lo que allí se dice, que queda convencida, que no coteja contra otras versiones, que no verifica. ¿Cómo se soluciona este problema? Propiciando el pensamiento crítico. Hay que salir al cruce de las versiones disparatadas o malintencionadas, simultáneamente con la educación, la información y el desarrollo del pensamiento crítico.

2. Porque lo que se dice en esas redes y en esos foros es lo que, antes de la internet, sólo se veía escrito en las paredes de los baños públicos, sólo se podía oír en reuniones con familiares o amigos, en las tribunas de los estadios, en los bares o en los grafitis de las paredes y muros. Y allí quedaba. Trascendía poco. Creo que lo mejor es que esos lados oscuros de la sociedad sean conocidos para ser criticados y contrarrestados. Si no, corremos el riesgo de hacer diagnósticos errados de la realidad. Como autoelogio solemos decir: “los uruguayos somos buenos en…”, cuando quizás no sea tan así; quizás sea solamente lo que nosotros desearíamos ser. Un buen diagnóstico de un paciente requiere conocer todas sus facetas, y no solamente sus lados buenos. El peor de los tumores es el que no se ve a simple vista.

3. La sola idea de limitar la libertad de expresión me preocupa mucho más. A las redes y a los foros se los debe dejar como están y tomarlos como lo que son –ni más ni menos–, pero salirles al cruce, corrigiendo lo que dicen.

4. Por último, hay especialistas que mencionan el rol catártico que ciertas actividades alientan y toleran. Por ejemplo, en las canchas de fútbol suele verse espectadores que dicen muchos disparates, gritan cánticos ofensivos, racistas y homofóbicos, y se los ve muy alterados. Se podría decir que ciertas personas van al psiquiatra, mientras que otros van al estadio. Pero el psiquiatra es más caro que el estadio.

Bueno, al menos así lo veo yo.

Manuel Colombo
Vía correo electrónico


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