Paridad de género en el Parlamento

El 30 de octubre Romina condujo una Mesa sobre la paridad de género en la política. Específicamente, trató sobre la presencia de las mujeres en el Parlamento, que el año que viene tendrá apenas una más que en el período que termina. La pregunta que tituló aquella Tertulia fue «¿por qué se sigue tan lejos de la paridad?»
Gonzalo, oyente del programa, envió un correo intentando contestarla.


Estimada Romina, veo en diferido la mesa ¿Por qué se sigue tan lejos de la paridad? con las tres participantes; excelente elenco.

Muy interesante, buenos diagnósticos que confirman que convivimos mansa y “naturalmente” en y con la injusticia.  En suma: Otro episodio que, por enésima vez, pone la cuestión sobre la mesa. Al cual sigue una instancia de análisis, lamento, protesta y reclamo con algunas sugerencias de por dónde ir para resolver el intríngulis. Y luego la nada, hasta la próxima oportunidad.  As time goes by…  It’s still the same old story, a fight for love and glory, a case of do or die.

La pregunta de la mesa se responde fácil: Porque no hay voluntad política.

 La cuestión es cómo revertir la situación.  Parece claro que no será “por las buenas con diálogos que dicen y no concretan … en ámbitos políticos partidarios.  Los olmos no dan peras.

La vía entonces es cambiar de interlocutores, diálogos que pasen a propuestas y de éstas a compromiso y acción. La cuestión es con quienes. Y la solución obvia es con la ciudadanía. Aplicando la máxima de la cadena de trasmisión de mando en democracia: el demos ciudadano en el ágora pública con el voto. Como en la reciente experiencia por la seguridad, sólo que en ésta oportunidad los detractores se verán en figurillas para oponerse.

Y el momento es ahora, ya, hoy; sobre el pucho la escupida.  No esperar a los  inexorables próximos episodios, o dejar pasar el presupuesto, o esperar al tercer año del quinquenio que teóricamente es en el que se puede hablar de futuro, o etc etc.

Hace unos meses terminé un ensayo – Quo Vadis UY – que pienso sacar luego del 24/11. Es tratar de ir por nuestro UY en clave What a wonderful world…  I hear babies crying, I watch them grow; they’ll learn much more, than I’ll never know, and I think to myself, what a wonderful world.     Trato temas que considero cruciales pero nuestros representantes no han considerado oportuno resolver.   Y no estoy pensando en responsabilizar a alguno/s en particular, todos son corresponsables.  Y para obviar suspicacias, a través de los años he sabido votar a los tres, PC, PN, FA; no me duelen prendas.

Adjunto unos párrafos del ensayo que refieren en parte a lo tratado en la mesa.

GÉNERO

Este tema no es – en rigor – actual. Es del pasado. Viene desde los albores de la historia y es, hasta hoy, sempiterno.  Del latín, sempiternus; tuvo comienzo y no encontró final. Y si no encuentra final, se perpetúa. Debemos ponerle punto final. Léase bien: Punto Final. No coma, punto y coma o puntos suspensivos.

Que hay diferencia entre géneros es obvio y evidente. No se trata de igualar lo inigualable, sería contra natura. Lo que hay que hacer es, de una vez por todas, generar similares oportunidades para desarrollar las diferentes entidades y capacidades: Equiparar.

Hace años he adoptado el principio que la tendencia no es el destino.  Tipo “no importa la historia naturalizada de la humanidad en los últimos milenios”, pues ello no marca el destino.

Comparto lo que han pensado políticos, religiosos, académicos, filósofos y otros “constructores del mundo”. La lista es muy larga:

«Las mujeres, esclavos y extranjeros no son ciudadanos.» Pericles   siglo V a.C.

«Los niños, los idiotas, los locos y las mujeres no pueden y no tienen capacidad para efectuar negocios.»  Enrique VIII- siglo XVI

«Que las mujeres queden callen en las iglesias. Si quieren ser instruidas, interroguen en casa a sus esposos.»  San Pablo 67 d.C

A los hombres Alá otorgó primacía sobre ellas. Por lo tanto, da a los varones el doble que a ellas  No legó al hombre mayor calamidad que la mujer.» El Corán

«La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. La mujer es un hombre inferior.»   Aristóteles

«La mujer debe venerar al hombre como a Dios. Toda mañana debe arrodillarse nueve veces y preguntar: Señor, qué desea usted que haga?»    Zaratustra (V a.C.)

Durante la infancia, la mujer debe depender depadre, al casarse, del esposo, si él muere, de los hijos, y si no tiene, del soberano.   La mujer no debe gobernarse a sí misma.»      Leyes de Manu (Libro Sagrado de India)

«Cuando una mujer deje de cumplir sus obligaciones del hogar el esposo puede someterla a esclavitud en el hogar del acreedor”.                    .                                                 Código Hammurabi, XVII a.C.

El peor adorno que una mujer puede pretender tener es ser sabia.»                                                                     Lutero 

«Para el buen orden de la familia humana, unos tendrán que ser gobernados por otros más sabios que aquellos; de ahí que la mujer, más flaca en cuanto al vigor del alma y de fuerza corporal, esté sujeta por naturaleza al hombre, en que la razón predomina.»          .                                        Santo Tomás de Aquino (siglo XIII)

¿La lista interminable? Todas las civilizaciones, religiones, políticas, culturas, filosofías. De izquierda, centro, derecha, liberal, conservador, anarco, comunista, religioso, agnóstico, ateo; todos todos (sic) pensaron, actuaron y vivieron en y de esa forma.   Y obvio mencionar los connacionales de todas las épocas que no detallo para evitar antinomias que nos distraigan.

Siglos y milenios de historia no se resuelven en un día, pero eso no es excusa para perder un minuto en reformular las relaciones.

Abordaré dos temas que integran la deuda social con el género. Tienen valor simbólico, uno tangible, el otro intangible. Refieren al humanismo. Ello no implica desconocer todos los otros temas, pero sería repetir lo que se escucha a diario y no se lleva a cabo.

I.- Economía y Retribuciones:

El tema de la disparidad en retribuciones salariales entre géneros no es cuestión sólo económica; tiene connotaciones y repercusiones culturales, educativas, éticas, afectivas y sociales.

Se sustenta en dogmas milenarios que fueron funcionales en su tiempo. Ya no corren. Se estima que en UY la brecha salarial hombre/mujer del sector público ronda el 20% y el privado el 25%

Resumiendo: 1) El tema se conoce y reconoce. 2) Sería posible, deseable y conveniente asumirlo y resolverlo. 3) De forma decidida, efectiva y rápida. A comenzar por lo público.

¿Por qué no se ha hecho, y por qué si se propone habrá trabas? Por: 1) La cultura tradicional heredada, “siempre se hizo así”, 2) La idiosincrasia nacional que esquiva cambios, 3) La defensa de conquistas que bloquea el trato justo entre hombres y mujeres.

Hace más de 20 años se creó la Comisión Tripartita para la Igualdad de Oportunidades y Trato en el Empleo (CTIOTE), que asesora al MTSS en cuestiones de género, i.e. impulsar instancias que promuevan la igualdad. Un anhelo vacuo.

Hace 3 años se aprobó la ley “Día de la Igualdad Salarial en Uruguay”. Refiere al día en que las mujeres comienzan a ser efectivamente retribuidas.

Hoy las mujeres trabajan unos 87 días gratis al año. Si lo previo fue puro blablablá éste es un hipócrita y mero saludo a la bandera.

En 2015, a inicio del quinquenio, el senador Bordaberry presentó un proyecto de ley “Igualdad salarial entre hombres y mujeres”.

Artículo 1°: “El empleador público y privado deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, no debiendo incurrir en ninguna forma de discriminación directa o indirecta”.

El consenso político inter partidario decidió no tratarlo vía el cajón: “Evitar Cambiar”.

En suma: Desde el punto de vista legal se reconoce el problema (CTIOTE), se cuantifica gratuitamente (Día de “Igualdad salarial”) y llegado el momento de poner blanco sobre negro la nada: Falta compromiso y convicción. ¡Viva el statu quo! ¿O viva la Pepa?

¿Qué hace falta para equiparar los salarios de hombres y mujeres? 1) Definir el problema, 2) Cuantificarlo, detectarlo en rubros y cargos, 3) Proceder a igualarlos.

Simple, no le demos más vueltas, a las cosas.  ¿Cómo hacerlo sin un tsunami social, político y/o gremial? Vía el Presupuesto General. Cortando grueso. No como hasta ahora con “cláusulas”.

Mientras no se vaya a las cosas no se moverá la aguja. Si ellas comparten el poder económico darán un paso crucial a la integral equiparación social. Inicio las cosas quieren. Hay formas.

Avanzo dos.  Antes expresé  “en lo personal no creo que se pueda lograr de hoy para mañana. Requiere tiempo”. Cometí una omisión adrede; no especifiqué cuánto tiempo. Si de esto llevamos milenios, siglos, décadas y quinquenios no vamos a resolverlo de un día para otro. NO.Hagámoslo de forma lenta, pausada y muy criteriosa. La justicia requiere tiempo…

1) Ponerlo como mandato – no “cláusulas” – en la Ley de Presupuesto Nacional al inicio del quinquenio, del 2020:

2) Que estipulen que año a año se recuperará el 20% de la diferencia salarial detectada por género en el Estado. Al fin de la legislatura en el 2025 se habrá recuperado el 100%.

Fundamentos:  1) Si se está contra la injusta disparidad salarial no vamos a ser tan hipócritas de dejar que las cosas sigan igual.

2) No implica más gasto del siempre finito presupuesto, es sólo la justa, legítima, legal y ética redistribución de recursos, postergada por décadas y siglos. Si es de sentido común sólo cabe el ¡Ucase!

3) No afectará el equilibrio económico macro; igual masa de dinero seguirá circulando en la economía de los hogares; cambia que ellas llevarán un porcentaje algo mayor y ellos tendrán un menor reajuste. Hora del Índice Gini inter géneros. Será justicia.

4) Hay mucho más. La lucha por la igualdad real y efectiva en todos los ámbitos es, más que posible, conveniente. La disparidad salarial es apenas un síntoma que abona y consolida al resto.

El momento es propicio: Animarse a exigir que lo justo e “imposible” se haga posible.  A pura, dura y cruda heurística.

La otro, resignarse, postergar y/o abandonar la exigencia es asumir la inequidad.  A políticos, gremios y sindicatos: El horno no está para bollos.  Postergar: Somos expertos.  El cambio de época conlleva cambiar paradigmas milenarios.

Voy a ser franco. Imagino que al leer lo previo habrá una febril actividad neuronal de muchos para argumentar contra el desvarío. Sustentados en ideologías milenarias: Devotos del “no se puede”

Minga que no se puede. ¡Pamplinas! Lo que sucede es que no se quiere. Falta voluntad.

Insisto y repregunto: ¿Están entonces de acuerdo en mantener la situación incambiada? Consideran que no se puede o se debe cambiar; de acuerdo, ahora explíquennos, ¿En qué se basan?

Lo que sea que saquen de la galera, ¿Es inmutable? ¿O plantean que en algunos años puede llegar a plantearse?  ¿Para cuándo, una década, dos, tres?  O sea, ¿Están de acuerdo que las mujeres sigan pagando el pato durante ese período?  No seamos tan, tan, tan caraduras. Asumamos la injusticia y hagamos justicia.

Si siguen en postergar el reclamo, penúltimo intento: ¿No se dan cuenta que ante el discurso de equiparación de los 8 de marzo, lo que hacen es brindar dosis homeopáticas de nadas? ¿No se dan cuenta que es el propio Estado el que consolida, mes a mes, la injusticia?

Al fin queda otra baza: Que alguna Intendencia implemente la equiparación salarial.  Sólo una, que dé el ejemplo.

Disculpa lo extenso del comentario, felicitaciones por tus mesas, saludo cordial,

Gonzalo Pou
(Vía correo electrónico)


Nota relacionada

En el próximo Parlamento habrá solo una mujer más que en el anterior: ¿Por qué se sigue tan lejos de la paridad?


¿Cómo te comunicás con En Perspectiva?

Por Whatsapp: 091 525 252
Por correo electrónico: enperspectiva@enperspectiva.net

Las opiniones recibidas podrán ser editadas por extensión y claridad.


 

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Está muy coqueta la nota pero contiene mucha lamentación.
    Ya hace mucho tiempo que asistimos al reclamo del género femenino en conseguir mayor cantidad de cargos en el gobierno. Yo me pregunto por qué razón podría ser justo que más mujeres ocuparan cargos públicos. A mi se me ocurre que el ocupar un cargo público es el resultado de un conjunto de factores que pueden ser favorables a un conjunto de personas y no necesariamente tienen relación con el género de la persona. En el caso que se acceda al cargo público por concurso, se supone que no se otorgan puntos a favor a las personas de un género y no a personas del otro género. Si el cargo se ocupa como resultado de una elección entre muchos candidatos como en las elecciones nacionales o departamentales, se supone que para ganar el derecho a ocupar el cargo electivo es necesario conseguir mayor cantidad de votos. Como los votos no se reciben a nombre individual, como creo que sería lo mas justo, sino en listas, para acceder a los cargos es necesario estar en los primeros lugares de las listas y estos lugares son asignados por las agrupaciones políticas entre sus miembros, que son hombres y mujeres. Si consideramos que las agrupaciones políticas tienen como principal objetivo colocar la mayor cantidad de sus integrantes en los órganos a los que se postulan, es claro que colocarán en los primeros lugares a las personas capaces de concitar mayor cantidad de adhesiones y esto será decidido de la manera que a cada agrupación le plazca. No creo que al hacer las listas se deba pensar en el género de las personas sino en sus capacidades para conseguir votos y para ejercer el cargo. La ley de cuotas me parece la mayor aberración que se haya cometido y significa el mayor desprecio por el género femenino porque se le conceden beneficios como si las mujeres fueran incapaces de acceder a los primeros puestos de las listas por sus propios méritos. La ley de cuotas además requiere el sacrificio de personas de género masculino que tienen el derecho de competir por los cargos en igualdad de condiciones.
    En relación a los cargos de dirección que en la actividad privada ocupan mayoritariamente los hombres, creo que felizmente asistimos desde hace un buen tiempo a la presencia de gerentes generales, gerentes departamentales, jefes sectoriales del género femenino. Yo personalmente desarrollé mi actividad profesional durante más de 40 años y pude apreciar en las entidades en las que trabajé que las mujeres en muchos casos no estaban interesadas en acceder a cargos de máxima responsabilidad, preferían ubicarse en niveles menos importantes y no se esforzaban al máximo (como lo hacían los hombres) por acceder a los cargos de mayor relevancia. También he comprobado que las mujeres que acceden a cargos de mayor jerarquía poseen un carácter muy fuerte y son capaces de confrontar con quien sea sin importar el género al que pertenezca el contrincante. Este tipo de mujeres son mucho menos frecuentes en los grupos humanos en nuestro país y esto no lo decide nadie más que la muy sabia madre naturaleza.
    En cuanto a que los salarios de las mujeres son menores a los de los hombres, quisiera que se publicaran los casos en que ello ocurre en el área pública y en el área privada.
    Finalmente, cuando se reclama que las mujeres en el hogar deben ocuparse de tareas que los hombres no realizan, creo que hay que ser honestos y reconocer que los hombres deben realizar en el hogar o en relación a la familia muchas tareas que las mujeres no realizan. No hay que olvidarse que hombres y mujeres tienen en su biología y en su psicología diferencias notables y por algo será que desde que la humanidad empezó a vivir en núcleos familiares, la división de tareas ha seguido el criterio de asignar tareas según esas diferencias biológicas y psicológicas.

    Reply

Escribir Comentario: