Sobre la columna «La ciudad de las puras palabras»

Acabo de leer el excelente informe de Daniel Supervielle acerca de lo sucedido con el Senador Mieres como consecuencia de una multa que le aplicaron los inspectores municipales por exceso de velocidad . Coincido totalmente con lo expresado por el citado articulista. Es verdad, somos una sociedad que no protestamos aún cuando tenemos razón. La burocracia nos ha atrapado de una forma que nos hemos mimetizado con ella y no somos capaces de hacer nada cuando nos ocurren ese tipo de cosas.
De la misma manera que muchos burócratas no tienen vocación de servicio a quienes le pagamos el sueldo, los que recibimos los malos servicios tampoco hacemos nada para mejorarlos. Por otra parte no estoy seguro si existe alguna forma prevista para poder ejercer nuestro derecho de protesta ante situaciones de mal servicio  por parte de quienes tienen la obligación de hacerlo. Nuestros gobernantes, nacionales o municipales deberían encarar el diseño de los procesos necesarios para solucionar este tipo de anomalías.

César Orrico


 

Estimados,

Me parece que hay una confusión del columnista que también tuvo su momento de ira y habiendo tenido el tiempo para reflexionar no lo hizo.

Este es un país donde no nos gusta que nos controlen, donde «Los Otros» hacen las cosas mal.
El Senador Mieres cometió una infracción y fue sancionado por la misma. Cosa que veo perfecto. El eslogan de su partido es «Pongamos Límites».

Nos quejamos de la accidentalidad y de los controles y cuando se hacen también nos quejamos.
El Senador estuvo mal y debería salir a disculparse públicamente. Lo filmaron y lo escracharon, no es esto lo que hacen los Argentinos y el columnista los aplaude.

Por otro parte debería haber más controles. Que un vehículo circule mal no nos exime de que el de uno este en infracción. La UVASEV lo esta reclamando.

Finalizando, la pluma de la columna tiene un sesgo que raya lo absurdo. Controles SI pero no a MI.

Saludos,
Kike69

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Buen día, coincido plenamente. Si hay algo que no nos gusta hagamos lo posible por cambiarlo… ahora, si cometemos un error (en este caso “una falta a la ordenanza general de trancito”), lo reconocemos como es debido, mucho más si somos personajes públicos y/o peor, con representación parlamentaria!

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  2. Respecto de la nota, quiero comentar que seguramente Mieres tenga una parte de la razón, pero el asunto es cómo resolvió hacer valer sus razones. Me parece que es un tipo bastante listo, pero no pueden él ni nadie, desconocer las normas, aún cuando de acuerdo a su criterio sean equivocadas o incorrectas. Avalar la actitud de Mieres, es aceptar que OTRAS opiniones o criterios en otras situaciones, se puedan discutir, empezando como lo hizo Mieres, por desconocerlas. Él consideró que allí no había riesgos y violó la norma. No es un buen método para conducir los cambios necesarios. El señor Mieres se equivocó tres veces, violó la norma de tránsito, condujo mal el planteamiento de las diferencias entre su criterio y el de la Intendencia, destrató a los funcionarios que con los matices que quieran, estaban trabajando. G. Albornoz

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  3. La Intendencia escoge arbitrariamente a quiénes aplica la normativa y a quién no (a diario los carritos incumplen todas las normas y agreden al resto de los ciudadanos y nadie hace nada). La actitud de Mieres es comprensible e incluso loable, él pagará su multa pero eso no quita que pueda expresar su frustración, frustración que compartimos la gran mayoría de los montevideanos. Nunca voté a Mieres, pero cada vez me cae mejor.

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  4. Creo que esto fue un caso ejemplificante del por qué no podemos avanzar como país. Mieres, un senador de centro izquierda moderada, de perfil bajo, reacciona como un loco ante una simple multa de tránsito. Multa bien aplicada (esto es indiscutido). Podría tratarse de un enojo circunstancial, pero sin embargo, en lugar de ser criticado, ha recibido elogios de todo tipo. Díganme, en qué país desarrollado puede suceder esto? En ninguno. Estaremos condenados a ser un país bananero que hace un culto de no respetar las normas? (con cualquier excusa; léase de tránsito, para evadir impuestos, etc.). Y los llamados sectores «serios» o moderados de la sociedad (véase editoriales de la prensa de derecha), alientan esa actitud. En mi opinión es lamentable, y muy difícil de modificar.

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