Sobre las armas y su tenencia

Sobre las armas y su tenencia

Una vez más escucho a un honorable contertulio del programa hacer referencia al tema de la tenencia de armas en relación esta vez a la indignante muerte de una persona de bien que solo quería ganarse la vida honradamente. Como de costumbre, se habla de tenencia de armas a la ligera y bajo la suposición de que el arma usada en este o algún otro hecho por demás lamentable es la culpable de todo. ¡No señores míos! Las armas de fuego son una herramienta más y el individuo que la esgrime es el que decide cómo se debe emplear.

A modo de ejemplo y por estar a la mano expongo mi caso: desde que tengo memoria me han gustado las armas, mis padres nunca alentaron dicha afición, es más, mi madre hizo todo lo posible por desincentivarla. No lo logró. Luego que cursé los estudios terciarios y pude guardar algún dinero me di el gusto y me compré un rifle .22 lr; desde ese día he concurrido casi todos los fines de semana al polígono de tiro en el cual aprendí a emplear en forma responsable mi arma. Por mi parte, solo practico tiro al blanco, no salgo de cacería (porque no me atrae) ni tengo armas de defensa. He cumplido y cumplo con toda la reglamentación vigente en cuanto a la obtención de los permisos y del registro de armas de fuego.

¿Ustedes creen que los delincuentes obtienen la tenencia, luego van a una armería en la cual compran el arma adecuada a sus detestables fines y luego recién salen a delinquir? Porque cuando escucho a algún contertulio hablando al respecto es la impresión que me da. Las armas que emplean los delincuentes para asaltarnos y matarnos las obtienen de forma ilegal y su procedencia, al contrario de lo que nos quieren hacer creer, no son las que les roban a los tenedores responsables de ellas sino que proceden en su mayoría de armas que «pierden» los organismos del estado –tal vez sería bueno que investigara cuantas armas han «extraviado» los señores policías–, las que les roban a los guardias de seguridad de los locales que asaltan y de personas inescrupulosas que les alquilan los «fierros» para hacer el trabajito.

A quien crea que prohibir la tenencia de armas por parte de las personas responsables y obedientes de la ley va a resolver algo, díganle por favor que los Reyes Magos son los padres. Y no porque lo diga yo, sino porque por ejemplo en Inglaterra, donde existe una política de armas sumamante restrictiva, los delitos violentos se fueron al cielo. Es mucho más fácil para un delicuente que por cierto está armado entrar a una casa cuando sabe que sus moradores están inermes y a su merced, que entrar a una en que el morador puede estar armado y tener la opción de defenderse.

No promuevo el «armas para todos» sino que promuevo el que no nos quiten el derecho de que toda persona que quiera tener un arma y cumpla con la reglamentación pueda hacerlo de forma ordenada y responsable, siempre y cuando esa reglamentación sea coherente y no un compendio de los puntos del Foro de San Pablo para el desarme civil.

Reitero, un arma de fuego es un elemento inerte y por ende sin voluntad. Es el individuo que hace uso de esa herramienta el que decide cómo se usará.

Pablo Oronoz
Presidente de la Comisión Directiva de la Sociedad Tiro Suizo, Nueva Helvecia
Vía correo electrónico


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Foto: Alumnos del Centro de Capacitación en Defensa Personal durante una clase en el polígono de tiro del Instituto de Tiro Coubertin (Archivo). Crédito: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos

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