Sobre Vidal, Berreta y García

Es discutible si Leonardo Vidal debería o no ser procesado. Hay bibliotecas para uno y otro lado.

Personalmente, creo que no habría que procesarlo, lo cual no quiere decir que avale lo que hizo en 1972. Sencillamente creo que, de alguna forma, también Vidal es una víctima; actual y pasada.

Vidal es una víctima actual porque como nunca se saldaron debidamente los atropellos a los DDHH cometidos en la posterior dictadura, permanentemente la sociedad seguirá buscando la forma de hacerlo. Aunque sea equivocadamente. Y no es culpa de ellos. Es responsabilidad de los que promovieron la impunidad.

Pero Vidal es también una víctima del pasado. Un soldadito raso de 24 años, en tiempos muy difíciles de una democracia en agonía y de un ejército que ya sabemos lo que fue, recibe la orden de su superior de dispararle a un tupamaro preso, esposado, que trata de huir.

Estaban en la calle porque el detenido, Nelson Berreta, supuestamente iba a colaborar «marcando» lugares donde funcionaba la organización. Hoy sabemos bien que seguramente Berreta haya sido víctima de tortura (lo que puede explicar su intento de fuga).

Una triste historia que termina con Berreta corriendo esposado y muerto por la espalda por una ráfaga de metralleta de Vidal ante la orden de Velazco, su superior.

Ese soldadito, en medio de la tensión del momento, las circunstancias de la época y la orden a gritos de su superior, ¿qué iba a hacer? ¿Negarse? ¿Arriesgándose a qué? ¿A un arresto? ¿A ser declarado traidor o cómplice?

En una situación así, para cualquiera, incluso para alguien que tuviera otra formación cultural y herramientas intelectuales para procesar aquello, no era una cuestión sencilla.

Entre otras reflexiones -y como para responder algunas de las tontas preguntas que se hizo el ministro García, lo que este proceso me deja es que ojalá cualquier soldado de hoy sepa que:

1) no existe obediencia debida

2) ni al peor enemigo se lo ejecuta esposado y por la espalda

3) pese a ese aparente «cumplimiento del deber», a su defensa como «patriota» y otras gárgaras por el estilo, el Estado se va a olvidar de ellos y van a morir de viejos como casi marginales en situaciones de penuria económica

Gustavo


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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Suscribo el alma de la opinión, sin perjuicio, señalo:
    No es un soldadito, la orden no la dió un tenientecito, el fugado no era un tupamarito que acabó muertito y ojalá el ministro no se desbarranque en ministrito.
    Que los bigotes de los hombres no son flecos de alpargatitas.

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