Bryan R. Smith / AFP

¿Las vacunas contra el covid-19 son en realidad una “terapia genética”?

Bryan R. Smith / AFP

Las vacunas contra el covid-19 han generado preguntas innumerables.

Primero, por su desarrollo veloz. ¿Se saltearon etapas? ¿Son menos seguras que otras vacunas trabajadas con más tiempo? Sobre si hay que tenerles confianza, esto decía hace un tiempo la inmunóloga María Moreno aquí En Perspectiva

Si bien el proceso es acelerado, se están cumpliendo con todos los pasos. Es decir, se está cumpliendo con todas las fases de investigación necesarias para aprobar una vacuna.

Este proceso ha sido más acelerado por tres o cuatro factores que han influido mucho. Uno de ellos es que ya se tenían pre montadas estas plataformas para generar este tipo de vacunas, por ejemplo para el ébola. Fue muy fácil traspasarlas al coronavirus. Entonces se ganan un montón de pasos preclínicos muy importantes.

El otro factor es la financiación. Muchas vacunas llevan un largo período porque cuesta encontrar financiamiento para estos ensayos clínicos muy costosos. Ese factor no jugó tan en contra del desarrollo de vacunas. Ese factor no jugó tan en contra sino que enseguida hubo financiación, ya sea por privados, por gobiernos, y demás. Se pudo alcanzar rápidamente.

Otro punto son los voluntarios. Sobran en el mundo para probar esta vacuna porque hay una necesidad de probarla, porque hay una necesidad de la vacuna. Y lo otro, el aceleramiento de la parte burocrática que lleva el desarrollo de una vacuna, que se intentó acelerar y no se puso muchas trabas al respecto.

Además de la velocidad de desarrollo, en particular con las vacunas contra el covid-19 de los laboratorios Pfizer y Moderna, las teorías negacionistas van por la nueva tecnología que utilizan: el ARN mensajero. Nunca antes se habían desarrollado vacunas con esa modalidad, aunque se viene investigando desde hace décadas.

Hay quienes acusan a esta nueva tecnología no tanto de vacuna sino de “terapia genética”. ¿Pueden modificar de alguna manera el ADN humano? Esto respondía por texto la doctora María Moreno cuando la volvimos a contactar desde la producción del programa:

“En principio, de acuerdo a los preceptos de biología celular el ARN no puede retrotranscribirse a ADN en nuestras células y por tanto no podría integrarse a nuestro ADN y modificarlo”.

El ARN mensajero en que se basan las vacunas de Pfizer y Moderna busca lograr que las células del propio enfermo fabriquen la proteína para generar inmunidad. La investigación que las sustenta tiene más de 30 años de desarrollo.

En conversación aquí En Perspectiva esto explicó antes el también inmunólogo Alejandro Chabalgoity, director del Departamento de Desarrollo Biotecnológico del Instituto de Higiene de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República:

—El dogma de la vida es que la información genética está codificada en el DNA, que para poder producir las proteínas, que son los actores biológicos, pasa por un estado intermedio que es el RNA. El DNA tiene la potencialidad de integrarse, el RNA no, el RNA es una molécula muy lábil –que se destruye rápidamente–; de hecho, para poder administrarla como vacuna hay que encapsularla en nanocápsulas para que tenga vida suficiente para poder llegar y producir el antígeno. En biología es imposible decir “esto no va a pasar nunca”, todo puede suceder, pero no es una posibilidad en el corto plazo.

—Tú decís que ese riesgo de alteración genética en el receptor de la vacuna no existe.

—No, porque el RNA no se integra.

—En definitiva…

—En definitiva es una tecnología nueva, sin lugar a dudas, pero en principio no plantea riesgos mayores que los que plantea cualquier otra vacuna.

El ARN mensajero en que se basan las vacunas de Pfizer y Moderna busca lograr que las células del propio enfermo fabriquen la proteína para generar inmunidad. La investigación que las sustenta tiene más de 30 años de desarrollo.

¿Y qué pasa con Bill Gates?

Para cerrar el capítulo vacunas, algo quizás un poco más descabellado: la teoría de que Bill Gates está atrás del desarrollo de la vacuna contra el covid-19 porque su objetivo es la esterilización de la población mundial para reducir el crecimiento poblacional.

Esto llegó a ser esgrimido en el Parlamento de Italia, por una diputada de nombre Sara Cunial, ex perteneciente al antisistema Movimiento 5 Estrellas.

Toda esta teoría se sustenta en una charla TED que el multimillonario dueño de Microsoft dio en 2010, en la que habló sobre la importancia de reducir la velocidad del crecimiento demográfico como forma de reducir la contaminación en el planeta.

Según Gates, reducir la mortalidad infantil mediante el desarrollo de vacunas sería una manera a largo plazo de reducir la velocidad del crecimiento demográfico. Él elabora en esa teoría en la charla TED, pero nunca habla de que pretenda lograr una suerte de genocidio como lo acusa la antedicha diputada italiana.

En una línea similar a la diputada Cunial va un genetista argentino, Luis Marcelo Martínez. No menciona a Bill Gates pero asegura que el objetivo de la vacuna es la esteralización. “Inmunizarán a la población contra su propio embarazo”, afirma. Sus declaraciones también fueron desmentidas por la AFP.

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