Directores políticos de ASSE removidos luego de escándalo por nepotismo

Ayer el mediodía presentaron renuncia a sus cargos los tres directores políticos de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE): Susana Muñiz, Mauricio Ardus y Jorge Rodríguez Rienzi. Según trascendió, los alejamientos se produjeron a instancias del presidente de la República, Tabaré Vázquez.

El lunes VTV Noticias había informado que Ardus contrató a la novia de su hijo como secretaria con un sueldo de 57 mil pesos por mes. La decisión de Ardus generó fuertes cuestionamientos públicos, incluso desde el Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular.

En el caso de Muñiz, en su escrito de renuncia dice que durante su gestión sufrió «una campaña de la derecha descarnada y desleal destinada a desarticular el Sistema Nacional Integrado de Salud».

La Mesa con Lucio Cáceres, Fernando Butazzoni, Esteban Valenti, Hernán Bonilla.

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6 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Si, la sociedad necesita mas transparencia, lo que ya tiene en exceso, es show.
    Los hijos de vecino -como yo- en las redes y también los encumbrados, opinando en la ágil fumeta presta a indignarse, consumiendo golosamente titulares, entusiasmados de cobrar al grito, exaltados por crucificar en el nuevo club del «chivo expiatorio», que al fin paguen alguien bien enchastrado las culpas de muchos; porque frente al espejo cada cual ve su cara y su conciencia al levantarse, y si es sincero ve también un mucho de interés personal y un dejo de hipocresía; que no somos la nación, el tiempo, ni la humanidad de las almas Inmaculadas.
    Estos episodios «éticos» -todos-
    bien pueden decantar en elevar la sanidad de la convivencia pública; también pueden ahogar la confianza en el semejante craquelando los ya maltrechos puentes de las relaciones sociales.
    Si el muermo anestesia, la hoguera constante puede incendiar todo el bosque, acaso este sea el momento justo de ponderar con humildad, para que no nos devore el ruido aturdidor de esta campana incesante.
    Calma.

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  2. Bien Emiliano poniendo sobre la mesa el tema de la hipocresía de nuestra sociedad. Por un lado se señala y acusa de inmoral al gobernante y por otro se «le tira de la manga » para conseguir algún beneficio personal por fuera de las normas. Siempre pasó, pasa, y lamentablemente seguirá.

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  3. ¡Excelente el aporte de Emiliano sobre el doble rasero ciudadano!
    Alcanzaría con exigirnos la mitad de la ética que le reclamamos a terceros. Es un simple cambio de enfoque: el problema está más en mí y no tanto en los demás.

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  4. Además de que la gente ha «elevado la vara moral», no hay que ser inocente y desconocer que uno de los motivos principales de que así sea, es que esa misma gente está permanentemente azuzada desde los medios de comunicación, negarlo es tan destructivo como negar que hubo nombramientos indebidos. Personalmente creo que en una democracia el juego tiene que ser transparente y veraz, jugar sucio no vale, porque se desvirtúa el libre juego democrático y se transforma en un concurso de ver quién hace mejor las peores zancadillas. Mentir no vale. Y en estos últimos tiempos hemos asistido a una lista enorme de inexactitudes, un «vale todo» con tal de pegarle al gobierno, por ejemplo los autoconvocados diciendo que la peor carga que tienen que soportar actualmente proviene del estado, cuando cualquier estudio serio de la situación revela que no es así, y que la mayoría de los pesos que soportan en sus mochilas provienen del mercado y no del estado, quien ha creado una multiplicidad de fondos destinados a sostener a diversos sectores agropecuarios, y no ahora, lo viene haciendo sistemáticamente. Vamos a ser bien honestos todos, si no, no vale.

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  5. Resulta que es inmoral contratar a alguien que sea de la familia, pero no está mal contratar a alguien que sea un amigote (o un amante), especialmente si es del mismo partido, o de la misma logia, o de la misma mafia. Y hablando de hipocresías: ¿qué pasa con el hermanito del presi?

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  6. Estoy convencido que está estrategia política de pseudos cruzadores morales esta deteriorando la confianza en las instituciones. Veo actores políticos detentando una autoridad moral para juzgar a los demás, cuando la moral también aplica a ellos. Es moralmente correcto denostar y exponer al desprecio público mediante la simple acusación de nepotismo (corrupción) de un acto que solo reviste apariencias de serlo. Es garantista y respetuoso de las libertades humanas ser pasible del escarnio público por el solo hecho de ejercer una función pública? Este simplismo en los juicios y las sentencias condenatorias sobre el parámetro «son todos iguales» destruye toda confianza pública en las instituciones. Ya hubo quienes basados en la desconfianza en el poder político para resolver los problemas de la sociedad, determinó el crecimiento de otras fuerzas, que obviamente restringieron libertades.

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