FA acompañará “camino largo” para convocar referéndum contra la LUC

El Frente Amplio resolvió el viernes en la Mesa Política que es partidario de utilizar el denominado “camino largo” para conseguir las firmas necesarias para la realización de un referéndum sobre los artículos que considera más “perjudiciales” de la Ley de Urgente Consideración.

Este procedimiento implica que antes del 8 de julio de 2021, un año después de la promulgación de la ley, hay que recolectar las firmas de 25% de los habilitados para votar (unas 670.000 adhesiones). Si se alcanza ese apoyo, la Corte Electoral debe convocar a la consulta popular en un plazo de seis meses. 

Ahora el Frente Amplio, junto con la Intersocial, ingresará en la discusión sobre los artículos concretos de la Ley de Urgente Consideración que se intentarán impugnar mediante un referéndum. Según El País, se analiza incluir cinco capítulos: el educativo, el de seguridad pública, la limitación al derecho de ocupación, los cambios en las políticas de tierras del Instituto de Colonización y la flexibilización de la ley de inclusión financiera.

La Tertulia de los Lunes con Martín Bueno, Ana Laura Pérez, Pablo Carrasco y Gabriel Mazzarovich.

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6 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Para mí, en este caso es claro que la interposición del referéndum no va dirigida contra alguna parte de la ley, sino que es una movilización en contra de la línea política del gobierno. El recurso de leyes de urgente consideración se entiende que está para casos en que sea necesario un rápido pronunciamiento sobre algún tema, pero la Constitución no pone ningún requisito para considerar la urgencia del caso; sólo establece las limitaciones de que no sea para leyes presupuestales ni para las que requieran mayorías especiales; por lo tanto, la consideración de la urgencia en cada caso es sólo el resultado de una evaluación política. Similarmente, la interposición del referéndum parece estar orientada a grandes temas de carácter general (como lo fueron, por ejemplo, la venta de empresas públicas o la legalización del aborto), pero la Constitución sólo dispone que no sea posible para leyes presupuestales o que creen impuestos, ni tampoco en el último año de un gobierno; así que, en la legitimidad del recurso, están parejas. Con respecto a la LUC, sus distintos temas en general estaban contenidos en la propuesta de gobierno que triunfó en la última elección; además, en la propia campaña se dijo que se utilizaría ese recurso, y por último, su difusión fue hecha antes de su presentación formal al Parlamento y se le hicieron modificaciones tanto antes de su presentación como en el trámite parlamentario. Y a mí, por ejemplo, como votante de este gobierno, no me interesa entrar a considerar al detalle el alcance de cada artículo y qué implicancias puede tener; para eso votamos e investimos a los legisladores y les pagamos el sueldo: para que estudien, que consulten a grupos interesados, que discutan en comisión y que resuelvan en plenario. Si algunos artículos resultan inconvenientes en algún sentido, bien puede plantearse su revisión por la vía parlamentaria mediante la adecuada argumentación. Y si la orientación general no se estima conveniente, esperemos al último año de gobierno, hagamos las propuestas en la campaña electoral, y del resultado de los comicios saldrá la orientación para rectificar lo pertinente. No movilicemos ahora a la ciudadanía por un asunto tan vasto.

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    1. Estimado Laviano,

      Lo que usted dice al final es más un argumento en contra del instrumento del referéndum que contra este referéndum preciso. Todo eso es muy discutible, pero el instrumento existe. Lo que usted plantea es que la democracia representativa es votar, delegar y juzgar ex-post en la siguiente elección. Personalmente soy mucho más afecto a que haya un diálogo entre el soberano y quienes tienen la tarea de representarlos. Los políticos tienen que hacer pedagogía y poner el marco filosófico del debate público, pero el pueblo debe tener siempre la última palabra y no tener que esperar 5 años a que sus representantes hagan lo que quieran. Y mire que creo que es un error hacer este referéndum, pero por otras consideraciones que menciono más abajo.

      Una cosa que pienso que sería bueno implementar en Uruguay son las elecciones de medio término y los referéndums revocatorios, como una forma de que los representantes sientan más control social sobre lo que hacen. El problema de los cargos representativos es que los candidatos dicen en campaña lo que el votante del segmento objetivo quiere oir y luego acomodan el cuerpo como quieren. Si supieran que a los dos años les pueden dar vuelta el parlamento o incluso destituirlos si pierden la base social, capaz que cuidan más el valor de su palabra. El sistema presidencialista que tenemos en Uruguay se parece más a elegir un monarca por 5 años que a elegir un jefe político de un gobierno republicano.

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      1. Claro que el instrumento existe, y que su uso es lícito. Pero yo digo: si se llega a las firmas, la discusión va a ser, no si tal o cual artículo es bueno o no, sino si se está o no de acuerdo con el gobierno y la coalición multicolor, o con el FA y los sindicatos. Por eso, yo prefiero que se evalúe la LUC sobre la marcha, que si hay inconveniente en parte de su articulado, se promueva su modificación por los legisladores o en un futuro gobierno, y no entrar en una discusión que va a ser más bien un juego de fuerzas.

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  2. Estamos con una Pandemia, es muy irresponsable reunir y movilizar gente, le hace mal al país. Vote al FA pero en esta no los apoyo.
    Creo q nuestros representantes tuvieron tiempo de estudio, para luego votar la LUC, los respeto y me siento representada. No más grietas!

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  3. Estoy perplejo por este asunto. Meter 60 artículos sobre diversos temas en una misma iniciativa para convocar a referéndum hace muy difícil al ciudadano común tomar posición. Personalmente voy a esperar a mirar exactamente de qué artículos se trata. Hay artículos de la LUC con los que estoy de acuerdo, otros con los que no. El mismo FA votó aproximadamente la mitad de la ley, entonces esto no es tan sencillo como pensar que están los que están a favor y los que están en contra. Pero ¿qué se supone que haga un ciudadano que esté a favor de algunos de los 60 artículos y en contra de otros? ¿Firma? ¿Vota si el referéndum se hace? Es muy difícil alinear voluntades detrás de un objetivo tan general e inespecífico. Cada uno de los 60 artículos resta voluntades. No puedo entender cómo no vieron eso y trataron de elegir mejor el objetivo.

    El argumento de Carrasco creo que es equivocado: que el gobierno haya hablado de enviar una LUC no les extiende un cheque en blanco. Los contenidos se conocieron luego de asumir el nuevo gobierno y se delinearon en el parlamento. Es perfectamente legítimo que aún quienes los votaron puedan no estar contentos con todo o una parte de lo que contiene la ley. Esa observación no obsta lo que dije más arriba: tal como se plantea es inoportuno y será casi seguramente una derrota para el PIT-CNT y el FA.

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