Trostchansky propuso denunciar al gobierno por gestión de la pandemia

Foto: Santiago Mazzarovich/adhocFotos

El doctor Julio Trostchansky sostuvo ayer que la reacción del senador nacionalista Sebastián Da Silva a una inicativa suya para denunciar al gobierno por la gestión de la pandemia, constituye una “amenaza violenta y una afrenta a quien expresa una “idea diferente”.

El cruce se dio luego de que el domingo Trostchansky, ex presidente del Sindicato Médico del Uruguay, “pidiera hacer responsable al gobierno de las muertes, porque son muertes evitables». El cirujano hizo esas declaraciones en un coloquio virtual titulado “La gestión política de la pandemia: crónica de un fracaso humanitario”, organizado por el colectivo de izquierda +Igualdad, en el que fueron invitados a exponer cuatro médicos.

“Tenemos que dar una respuesta clara para decir que estamos comprometiendo el futuro del país. Y como dijeron algunos, y quizás es parte de lo que pueda suceder, tenemos que poner a Uruguay en los ámbitos internacionales de condena a lo que este gobierno está haciendo. Porque si hay algo que a este gobierno le duele es que se exponga su situación en foros, en ámbitos y en cortes internacionales”.

Las afirmaciones de Trostchansky desataron la reacción del senador blanco Sebastián Da Silva que el lunes, en Canal 12, lo calificó de “sinvergüenza”. “Da manija para tratar de hacer un caldo de cultivo para desestabilizar al gobierno”, dijo el legislador del cirujano y agregó:  “Ojalá no se cruce conmigo. Lo descubrieron a Trostchansky, pero vaya si habrá en Zoom esos grupitos dando manija, tratando de tirar las muertes a un gobierno que no ha parado hacer otra cosa que cuidar a la gente”.

Consultado luego Trostchansky, dijo que esperaba «una retractación” de Da Silva y un pedido de disculpas que “no tiene porque ser público”. 

Según informó El País, Trostchansky forma parte de grupo de personas de distintas organizaciones sociales que evalúa denunciar al gobierno por la gestión actual de la pandemia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y en Uruguay ante la Institución Nacional de Derechos Humanos. El colectivo evalúa incluso presentar recursos de amparo en la Justicia.

La Tertulia de los Miércoles con Gabriel Budiño, Leonardo Costa, Patricia González y Fernanda Sfeir.

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Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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5 Comentarios

  • Sobre el fondo del tema no voy a redundar (aquí varias veces expresé opinión), sigo pensando convencido que hay sayos buscando cuerpos.

    Éste entredicho tiene un particular muy relevante.
    Aunque sea segundo suplente el Señor funge con legitimidad como Senador titular; reiteradamente usó un talante hostil incurriendo en el insulto y ahora, pasó a la amenaza.
    Con ello deshonra su propia investidura, al Parlamento, a su Partido que es el de Gobierno y al fin, a la República.
    Tales dichos bajan el declive hacia la ciudadanía, como habilitación de la prepotencia, del rencor.

    «Ojo por ojo y todos terminaremos ciegos» Gandhi

    ¡CUIDADO!

  • Me decepcionaron los participantes en esta tertulia. Yo pensé que se pronunciarían sobre si es procedente o no llevar al gobierno a instituciones internacionales de derechos humanos para que lo juzguen por la gestión de la pandemia, pero se enfrascaron en la discusión del entredicho entre Trotschansky y Da Silva. Hecho menor y lamentable; es claro que Da Silva se fue de boca en el entredicho. Por lo que respecta a Trotschansky, es una figura que está buscando visibilidad. Ya lo había hecho hace años, cuando dijo que Javier García no tenía título de pediatra sin decir nada de que el CASMU lo aceptó para figurar en su plantilla de pediatras. Dicen que es por finalidad electoral; ya me enteré de que el SMU tiene elecciones dentro de poco, y salió una agrupación del mismo a controvertir sus afirmaciones.

    • Discrepo con usted Laviano. ¿Porqué habría de ser improcedente? Se lleva y si es improcedente, esos mismos organismos lo dirán. Estos organismos son los mismos que aplaudimos de pié cuando condenan a Cuba o a Venezuela ¿no? ¿Porqué no habrían de ser ecuánimes en esto?

      No sería la primera vez tampoco que opositores llevan a Uruguay ante un organismo internacional. Las gremiales empresariales lo hicieron ante la OIT con el beneplácito de los que ahora gobiernan. Ser gobierno es saber vivir con la crítica y si la oposición algún día quiere volver a gobernar, tiene que cuestionar al gobierno en todos los aspectos que considere cuestionables. Que al gobierno le va horrible con la pandemia es claro. ¿Será su culpa? Materia opinable si las hay. Pero de eso se trata, cada quien desde sus argumentos.

      Lo del senador es lo relevante y es triplemente triste:

      1. Por ser senador tiene fueros. Así que si mañana Trotchansky fuera lastimado por Da Silva, para poder dirimir el asunto en la justicia habría que desaforarlo. Si fuera cualquier ciudadano, con esta amenaza pública bastaría para que estuviera en calidad de indagado. Pero teniendo fueros se puede proteger en ellos.

      2. No es necesario además pensar mucho para imaginar que si este senador prepotente quisiera agredir a Trotchansky, muy probablemente lo destroce. Tipo corpulento, acostumbrado a la faena rural, doblemente debería contenerse de cualquier reacción violenta. Esto mismo a Andrade o a Pablo Álvarez (el karateka del MPP) seguro que no se lo decía. Se trata de apretar a un tipo que sabe que no se puede defender y Da Silva abusa de esa ventaja.

      Además Da Silva comete la hipocresía de negar que el «ojalá que no me lo cruce» era una amenaza física. Todos sabemos que si no es para tener contacto físico, el cruzarse o no con alguien es irrelevante. Ya lo insultó de todas las formas posibles por los medios, así que ahora lo único que le resta es golpearlo. Felizmente, con la visibilidad que esto ha tenido, si el senador lastima al doctor va a ser difícil que sus compañeros lo defiendan.

      3. Y por último y no menos relevante: lo que les pagamos a los legisladores es para que usen LA CABEZA. No asumen que son parte de la elite que gobierna este país. No le pido que sea un intelectual, que claramente no es. Le pido al menos que intente aprovechar esta «beca» que le pagamos todos para limar un poco sus aristas más primitivas.

      Por último, me resulta alarmante lo intolerante que está siendo este gobierno ante la crítica. El affaire de de Sotelo contra la DW hace unos días me dejó helado. Hace poco Alfie llamó a un programa donde se lo criticaba por haber pedido un subsidio al MEF y no agregó nada, excepto el acto de presencia de un jerarca manifestando la iracundia que le generaba la crítica. Si quedaba alguna duda afuera del país de que el gobierno no soporta medios que lo critiquen, Sotelo la despejó. Acá ya lo venimos viendo hace tiempo. No se puede criticar, no se puede hablar mal de su desempeño, so pena de ser unos «antipatria».

  • Es que, precisamente, el tema de si se lleva o no al gobierno a esas organizaciones para que lo juzguen brilló por su ausencia en la discusión. Yo en principio soy contrario, pero me hubiera gustado ver qué argumentos se hubieran dado en uno y otro sentido. Y reitero: a Trotschansky lo salieron a controvertir un grupo de médicos de una agrupación contraria dentro del SMU.

    • Yo estoy de acuerdo con usted de que ese tema es interesante, pero lamentablemente el senador Da Silva lo llevó a un terreno muy diferente: el de la violencia personal. Dejando de lado esas brabuconadas, hay otros dos niveles de análisis:

      1. Está el de a favor o en contra de la política del gobierno. Es difícil avanzar mucho con esa punta del análisis. Los gobiernos suelen abroquelarse en defender sus políticas a toda costa y la oposición es normal que busque criticarla. Yo le banqué bastante el arranque del gobierno en esto porque las cosas iban bien y teníamos la promesa de que si la cosa empeoraba, el presidente iba a mover las perillas. Desde diciembre, en que se fué todo al demonio y las perillas parecen estar engripadas, no estoy más de acuerdo. Pero no somos sólo los de izquierda, el FA o el PIT-CNT. Tampoco lo respalda el presidente de ANMYPE, Pablo Villar (quien dice cosas muy razonables desde una postura verdaderamente keynesiana), alineado también con las críticas de Cabildo Abierto sobre el poco respaldo que hay para que la gente se quede en la casa sin perder ingresos mientras se frenan un poco los contagios. Enfrente está el núcleo duro del gobierno (el herrerismo), la ARU, la gremial de exportadores, en fin, los malla oro, los que no viven del mercado interno ni de un salario. Como es un tema de intereses, cada quien defiende su plata y es difícil debatir cuando lo que se discute es quién debe pagar la crisis. Eso en la izquierda lo llamamos lucha de clases.

      2. Está el debate filosófico y sus dos posturas: La postura tipo cabildante/MPP,/Trump/Bolsonaro contraria a la injerencia de organismos internacionales. Ahí la idea es que nosotros somos soberanos y ningún organismo de afuera puede venir a decirnos qué tenemos que hacer o a juzgar a nuestros actos institucionales. Esa postura hay que bancarla en todas, porque entonces cuando la OEA se mete a opinar de Venezuela, está mal, cuando condena los crímenes de lesa humanidad de la dictadura uruguaya y pide que se los juzgue está mal, cuando Uruguay firma tratados que lo meten en el CIADI está mal. Si usted se fija, verá que dependiendo del temas, los actores que mencioné arriba adhieren o rechazan la injerencia externa. Los puse entreverados a propósito.

      Está la idea opuesta, de ir a una forma de gobernanza mundial, de aceptar el arbitraje internacional y que se juzgue de afuera el funcionamiento de nuestras instituciones. Ahí están a nivel declarativo una buena parte del FA (típicamente el astorismo), del Partido Colorado (Sanguinetti), del herrerismo, organizaciones de DDHH, etc. Pero, al igual que con la otra postura, no necesariamente son coherentes.

      Lamentablemente la realidad es siempre lucha de intereses. Los principios en política suelen ser una construcción a posteriori: primero se elige qué postura defender por intereses de clase y luego se busca el argumento filosófico ad hoc que lo fundamente. Yo estoy preocupado por lo que no somos malla oro, entonces estoy del lado de quienes piensan que hay que presionar al gobierno para que financie una caída drástica de la actividad por un tiempo, para darle tiempo a la vacunación. Creo que la plata tiene que salir de préstamos, que se deben pagar con impuestos y que justamente los malla oro deben contribuir más que nadie a repagar esos préstamos. Entiendo perfectamente que ellos defiendan al gobierno que les cuida el bolsillo y les da la prioridad absoluta.

      Con el SMU pasa eso: hay dos corrientes. Está la de Trotchansky, que es de izquierda. Está la de Toledo, que es de derecha (y blancos, para más dato). Al menos el SMU tiene dos corrientes, otras gremiales no es así. Todos son médicos, todos tienen capacidad de argumentar mucho mejor que un ganadero como Da Silva, pero por supuesto que tienen ideología. El saber de qué lado se está al opinar es un dato fundamental, pero eso no descalifica los argumentos del otro ni es razón para insultarlo o amenazarlo.

      Un saludo cordial y gracias por sus comentarios.

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