Entrevista central, lunes 26 de diciembre: Eduardo Blasina

EC —Se entiende, todo su planteo se entiende muy bien. Pero también tiene esta otra lectura o esta inquietud que plantean varios oyentes: con iniciativas como esta y con apelaciones como esta, ¿no se contribuye a quitarle a la marihuana en sí misma su carácter nocivo, riesgoso? Dice un oyente: “Sería bueno que también se mencionaran los efectos negativos que origina fumar esa planta”. Es lo más visible, es lo que más curiosidad ha generado.

Y una oyente que tiene su propia experiencia como profesional de la medicina dice: “Como médica ginecóloga que asiste todos los días a mujeres que consumen drogas, presencio los efectos no solo en las madres, sino en sus hijos. Partos prematuros, defectos congénitos, abandono del niño, y en ellas desnutrición, adicción, que las lleva al robo, con ello a la cárcel. Un comentario: en diferentes obras sociales hemos hecho un breve estudio, se les solicitó a los adolescentes que realizaran un dibujo con el que se sintieran identificados, y ¿saben qué sucedió? El 80 % de los consultados dibujaron la famosa plantita. De modo que adhiero fervientemente al comunicado lanzado por las Sociedades de Psiquiatría en su momento, lamentablemente ignorado por el gobierno y el Poder Legislativo. Sigo esperando campañas publicitarias de bien público donde se comprometa con las advertencias”.

¿Qué dice de esta inquietud?

EB —Que es una inquietud válida, por supuesto. Deberíamos ser muy claros en que ningún menor de 18 años debe consumir marihuana. Deberíamos ser muy claros en cuanto a que la combustión del fumar hace mal siempre. Deberíamos ser muy claros en cuanto a que una mujer embarazada obviamente no debe consumir marihuana. Pero todas esas inquietudes, que son válidas, en primer lugar, se resuelven mejor desde la legalidad y la regulación que desde la prohibición. Lo mismo vale decir del alcohol, no lo deben consumir menores, no lo deben consumir embarazadas, no lo debe consumir alguien que está por manejar. Pero no por eso vamos a salir a cerrar a cal y canto las bodegas o a estigmatizar al que consume en todos los casos. El presidente de Estados Unidos, Obama, dice que el tratamiento de alcohol y marihuana debe tender a converger y ser similar, y es muy posible.

Por supuesto que no hay que minimizar que el consumo tiene riesgos. Simplemente hay que calibrar cuál es el riesgo científicamente medido. Hay un riesgo, ¿cuál es? Nunca vamos a ver una noticia que diga que alguien murió por sobredosis de marihuana. Ese es un factor que hay que tomar en cuenta. En mi carrera, cuando estaba en la facultad, había una cosa como que el que tomaba más alcohol era el más guapo o el más macho o no sé qué, y vi montones de gente en coma, que uno no sabía si estaba viva o muerta. Eso no sucede. Por otro lado, el tabaco es muchísimo más adictivo, por un montón de razones que están muy bien explicadas. Esto tiene un nivel de adicción que en general es menor que el de otras sustancias, lo que no quiere decir que no haya gente que adopte un consumo compulsivo.

Por supuesto que todas las adicciones son malas, por supuesto que fumar genera consecuencias para los pulmones que no son buenas y por supuesto que las campañas de prevención deberían ser más que bienvenidas. Pero el Estado debe tratar a sus ciudadanos como personas adultas a las que les debe dar información de calidad y no decretarles que tal cosa queda prohibida, porque entonces lo que va a generar es un mercado negro que va a hacer que todos esos riesgos se multipliquen.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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