Entrevista central, lunes 27 de noviembre: Carlos Iafigliola

Entrevista con Carlos Iafigliola.

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EN PERSPECTIVA
Lunes 27.11.2017, 08:22

Video de la entrevista

EMILIANO COTELO (EC) —Adelante. Así se llama un nuevo movimiento surgido en el Partido Nacional (PN) que llevará como precandidato a la presidencia al diputado suplente Carlos Iafigliola.

El sector busca posicionarse en la agenda política desde una mirada socialcristiana y anuncia como una de sus prioridades la derogación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

La presentación del grupo, hace 10 días, hizo mucho ruido, entre otras cosas por las críticas que Iafigliola planteó hacia los sectores mayoritarios de su propio partido.

(Audio Carlos Iafigliola)

Soy de barrio, ¿y cuál es el problema? ¿Dónde está escrito que para ser candidato del Partido Nacional hay que tener un título de Harvard, una camioneta 4×4, campo o vaya a saber qué cosa? ¿Dónde está escrito? ¿Por qué no puede ser un hombre de barrio el que salga a pelear por el Partido Nacional?

(Fin audio)

EC —¿Qué posibilidades tiene esta nueva corriente?

Vamos a conversarlo con el propio Carlos Iafigliola.

Está bueno proponernos una presentación, una definición de quién es este hombre y cuáles son sus ideas, cómo se va a mover. Usted no es un recién llegado a la política, fue edil por Montevideo de 2005 a 2010 y de 2010 a 2015, y en este período es suplente del diputado Rodrigo Goñi del Espacio 40. ¿Desde cuándo milita en el PN?

CARLOS IAFIGLIOLA (CI) —Mi militancia empieza en los años 80. Yo ingreso a la Facultad de Ingeniería en el 82 y ahí empieza mi militancia, en aquel momento en clandestinidad, en lo que venía siendo la reformulación del gremio. En esos años 80 armamos un movimiento de estudiantes cristianos, ya con ese sello desde el comienzo, es decir, con mis valores, tratando de incidir en la sociedad. Después hicimos ahí una alianza con la Corriente Gremial Universitaria (CGU), que hasta ahora sigue existiendo, que estuvo siempre vinculada al PN. Y ahí empezamos además a militar en un viejo movimiento que ya no existe más, que se llamaba Movimiento Social Cristiano, que nació en el año 86, lo lideraban dos referentes del Partido Demócrata Cristiano (PDC) que habían fundado el Frente Amplio (FA), Sosa Díaz y Veiga. En ese momento yo era secretario de la Juventud a nivel nacional, empiezo a tener una participación fuerte en política y ese movimiento da el paso de incorporarse al PN.

EC —Eran exdirigentes del PDC que se habían apartado del FA durante el período de la dictadura.

CI —Tal cual. En aquel momento tuve una participación fuerte a nivel universitario, fui elegido claustrista, integrante de la Asamblea del Claustro de Facultad de Ingeniería. Después vino toda esa etapa fuerte de la elección hacia el 89, en que termina ganando el PN, pero no nuestro candidato, sino el doctor Lacalle. Desde ahí estamos vinculados al partido. Pero siempre estuvimos haciendo paralelamente actividad social, milité toda mi vida a nivel de parroquias de barrio, porque nací en un barrio muy humilde de Montevideo, Buceo, desde ahí militancia social. Y después que me caso me voy a vivir a Malvín Norte y seguimos con la militancia social, la militancia barrial. Y en el año 2003, ya con otra edad, con otra madurez, creamos una corriente propia que se llama Corriente Social Cristiana, que se incorporó al PN a comienzos del año 2004. Desde ahí hemos estado en las trincheras del PN.

EC —Cuéntenos algo sobre su vida personal. Tiene 54 años, está casado, tiene dos hijas. ¿En qué trabaja?

CI —En este momento estoy desocupado, pero mi actividad de los últimos 25 años ha estado vinculada siempre, en el área privada, a la actividad comercial, de marketing. Yo estudié marketing en la Católica, pero además de eso, por un tema vocacional y por temas de la realidad –recién casado, tenía que empezar a trabajar fuerte–, en determinado momento dejo la Facultad de Ingeniería y empiezo a abrazar la profesión comercial y de marketing. Y hasta ahora, estuve hasta hace pocos meses vinculado a una empresa, que cerró, por eso en este momento estoy sin actividad, pero siempre estuve y estoy vinculado a los temas comerciales.

EC —Nació en el Buceo. Hace años que vive en Malvín Norte. ¿Dónde exactamente?

CI —En la calle Gallinal entre Godoy e Iguá. Es una zona de Montevideo muy linda, que nosotros tomamos como segundo hogar porque yo empecé a militar en una parroquia que hay en el barrio que se llama Parroquia de Belén, en Malvín Norte, viviendo en el Buceo. En esa parroquia conozco a quien hoy es mi esposa, Anni. Éramos parejas de novios que en aquel momento, pensando en casarnos, no teníamos resuelto el tema vivienda, encontramos ahí un terreno que era una cantera de piedra y armamos esta cooperativa de ayuda mutua donde estamos viviendo hoy.

EC —Queda claro que usted es católico, cristiano pero además católico.

CI —Sí, tomé la Comunión con 12 años y desde ahí mi militancia ha sido siempre activa dentro de la Iglesia católica. En los últimos años más vinculado a la parroquia donde milito hasta ahora, tuve distintas actividades, pero siempre con un compromiso como laico muy fuerte.

EC —Muchos quizás lo ubiquen por su militancia en contra de la Ley 18.987, de octubre de 2012, que despenalizó el aborto en determinadas circunstancias. Usted participó activamente en la consulta popular que se intentó para habilitar un referéndum a efectos de derogar esa norma. Un intento que fracasó.

CI —Sí. En realidad enfrentándome a estos temas estoy desde los años 84, 85, porque apenas recuperamos la democracia, los primeros vientos de legalizar el aborto no vinieron del FA, sino del Partido Colorado (PC). Ya ahí comencé la militancia fuerte en contra de legalizar el aborto, obviamente con una participación mucho más fuerte desde el año 2005 en adelante, porque ahí el FA hace el primer intento en el gobierno de Vázquez, que termina vetando la ley, y en el gobierno de Mujica se termina aprobando.

Al otro día de que se aprueba la ley, 17 de octubre de 2012, creamos la Comisión Nacional pro Derogación de la Ley de Aborto. Pero no teníamos como centro el llevar adelante, impulsar un referéndum, un plebiscito. Nuestra idea era oponernos con una variedad de ideas, pero un compañero, Pablo Abdala, y otros hacen una movida y terminan llevando adelante la recolección de firmas que termina con ese resultado que tú decís.

EC —La consulta se hace en junio de 2013 y no alcanza el apoyo necesario según la Constitución y la ley.

CI —Sí. Nosotros de entrada obviamente no hubiéramos tomado ese camino. Pero una vez que los compañeros largaron esto no tuvimos más remedio que sumarnos, porque nos parecía que era importante que estuviéramos ahí. Una aclaración que de vez en cuando tengo que hacer: se suele decir que la ciudadanía laudó este tema, y en realidad para laudarlo debería haber un plebiscito obligatorio en el que todo el pueblo uruguayo tuviera que decidir sobre esta norma o sobre otras, como ya ha pasado, por ejemplo con la Ley de Caducidad, pero no fue lo que pasó. O sea, yo reconozco el bajo resultado, pero está claro que no fue un plebiscito, no fue obligatorio.

EC —Fue el prerreferéndum.

CI —Sí, fue un prerreferéndum. Lo marco porque me parece importante. Y lo segundo que siempre digo respecto a este tema es que para una democracia, para la vida en sociedad, no está bueno que los derechos humanos fundamentales dependan de mayorías o de minorías. Por eso más allá de ese resultado al que tú hacías referencia y de decir que no fue un plebiscito, decimos que nos parece que los derechos humanos, como es el derecho a la vida, no pueden depender de mayorías o minorías. Por eso seguimos insistiendo, cada vez que podemos, en este tema.

EC —Usted integró los dos principales sectores del PN. Primero Alianza Nacional y después, hasta hace poco, Todos Hacia Adelante. ¿Por qué ahora decide lanzar un movimiento propio?

CI —Es así, estuve nueve años acompañando al senador Larrañaga, desde que armé mi corriente en el 2003, y después en los últimos cinco años al senador Lacalle Pou. La decisión está inspirada en algo que decimos dos por tres, lo dijimos en ese discurso del que tú ponías recién una parte, un discurso acalorado…

EC —¡Muy vehemente!

CI —… no me había tomado la pastillita y estaba un poco sacado. En realidad, más allá de las ironías y de lo fuerte del discurso en tono, los temas que ahí tiré son temas que pienso desde hace mucho tiempo.

Sobre este tema siempre dijimos lo mismo: hay algunos que cuando hacen política por permanecer en algunos sectores o partidos bajan sus banderas de principios y de valores. Nosotros hemos hecho lo contrario: por mantener en alto nuestras banderas, nuestros principios, hemos dejado sectores. Y en cuanto a la última decisión, que fue en agosto de este año, de irnos del sector de Lacalle Pou y al poco tiempo, al mes y medio, pensar en esta patriada de la candidatura, el movimiento este que hoy es una realidad, que se llama Adelante, lo veníamos armando, ya teníamos presencia en siete departamentos, y lo que hicimos fue precipitar y generar el movimiento a nivel nacional que nos aprobó el partido.

EC —¿Qué fue lo que ocurrió en agosto que determinó esa decisión?

CI —Hubo ahí un quiebre que tuvo que ver con aquellas declaraciones del diputado [Álvaro] Dastugue, que salió a decir que si el PN gana tiene que salir a revisar algunas leyes como las leyes de aborto, de matrimonio igualitario, de marihuana, y el PN, uno tras otro de los líderes, porque fueron todos, y el Directorio salieron a desmarcarse de los dichos de Dastugue. A nuestro juicio le erraron, en primer lugar por un tema de forma, el PN todos los días está escuchando que distintos dirigentes hablan sobre los temas y no veo que el Directorio se reúna todos los días en forma especial para tratar lo que dijo el compañero.

EC —¿Qué significó esa reacción para usted?

CI —Para mí significó, y me dolió y lo dije públicamente, y lo dije en la Convención, que el PN se dejó emplazar. Porque el mismo día que sale Dastugue vimos a varios dirigentes del FA, sobre todo a la senadora Mónica Xavier, que emplazó al PN diciendo “quiero saber cuál es la opinión del PN respecto a los dichos de Dastugue sobre los llamados nuevos derechos”. Y al otro día se reúne extraordinariamente el Directorio, trata este tema, se desmarca de Dastugue y dice “los nuevos derechos llegaron para quedarse”. Eso me pareció terrible, por un tema de forma, no me gusta que al PN le marque la agenda el FA, y mucho menos en temas que tienen que ver con valores y principios, y por el tema de fondo, porque el PN en estas leyes votó en contra, sobre todo en la ley de aborto. No tenía ninguna necesidad de salir a decir lo que dijo. Esto yo lo marqué públicamente y lo marqué en la convención que hubo en agosto en Durazno.

EC —Usted dice que los dos grandes movimientos del partido están actuando últimamente en la línea de lo políticamente correcto. ¿A qué se refiere? ¿A que hay cierta hipocresía en los principales dirigentes del PN? ¿Usted quiere decir que Lacalle Pou y Larrañaga en el fondo están de acuerdo con usted pero no lo dicen? ¿A qué apunta?

CI —Ah, creo que sí. Lo dijiste muy bien, creo que están de acuerdo con lo que dice Carlos Iafigliola, pero hay dirigentes, los dos que tú nombrás, los principales referentes, y otros, que cuando analizan estas cosas tienen de un lado la verdad, los principios, los valores, y en la otra mano una calculadora grande con la que analizan si lo que van a decir o hacer les va a sumar o restar votos en función de su proyección política. Esto me duele muchísimo porque se trata de temas centrales. Entonces desde hace un tiempo sacamos todos los filtros que teníamos delante y empezamos a decir las cosas que pensamos y que sentimos en los ámbitos que corresponde. Soy un hombre orgánico, antes de decir estas cosas públicamente las digo donde las tengo que decir. Y saben muy bien los principales referentes del partido que estas cosas las he marcado siempre en la interna del partido, y en la convención de agosto la marqué con todo respeto pero muy claramente. A partir de ahí empiezo a decirlas también públicamente.

***

EC —¿Cómo se ubica en el espectro izquierda-derecha?

CI —Yo me defino como un hombre de pensamiento ideológico socialcristiano, nacionalista. Yo sé que se suele etiquetar y poner a los actores políticos en algunos lugares.

EC —Por ejemplo, ¿cómo reacciona cuando lo catalogan como conservador?

CI —No, para nada, no considero que lo sea. En la tertulia del jueves pasado me dieron con un caño.

EC —Algunos. Hubo planteos como el de Butazzoni que lo llamó “retrógrado”. Y leyó una definición de diccionario: “Retrógrado: dícese de una persona partidaria de instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados o contraria a innovaciones o cambios”.

CI —Cuando escucho estas cosas pienso lo siguiente: cuando uno piensa en el avance, en la sociedad, en el avance de la civilización, cuando yo me paro hoy, año 2007, siglo XXI, y defiendo la vida humana desde la concepción, defiendo a la familia, defiendo al niño, a la mamá, al trabajador, pero sobre todo esta concepción de defender la vida y la familia, siento que tengo una mirada de avanzada en la civilización, no me siento retrógrado por estar defendiendo la vida humana. Al contrario, me parece que le estoy aportando una mirada positiva. Lo otro para mí es la barbarie, el atentar contra la vida humana y que la vida humana valga poco lo vi muchas veces en la historia. Yo siento cuando defiendo la vida que tengo la otra mirada, la mirada de avance en la civilización, de querer una sociedad mejor, quiero vivir en un país mejor, y me parece que defender la vida humana es una mirada positiva, de avanzada, y no retrógrada.

EC —Uno de los ejes de su candidatura es la lucha contra la llamada “nueva agenda de derechos”, consagrada por leyes. Por ejemplo, la despenalización de la producción y comercialización de la marihuana, la instauración del matrimonio homosexual o la despenalización del aborto en determinadas circunstancias. Pero particularmente usted se centra en esta última ley. ¿Por qué tanto énfasis en esa ley?

CI —Tú nombraste algunas, pero en el gobierno de Mujica hubo muchas más que van en esta línea. Obviamente si hubiéramos estado en ese momento en el Parlamento hubiéramos votado en contra de todas y cada una. Militamos en contra de esas leyes cuando se estaban discutiendo en el Parlamento. Pero tenemos una agenda de prioridades, y en esa agenda la que más nos duele, que nos debería doler a todos, es la ley de aborto, llamada Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. ¿Por qué?

EC —Ahí hay que hacer alguna puntualización. La marca un oyente, Uri: “Las palabras son importantes, por favor, recalquen que no es una ley de aborto. En Uruguay con ley o sin ella se aborta. Si se simplifica se confunde. Esta fue una ley que dio garantías a un proceso complicado”.

CI —Si vamos a hablar de esta ley en particular necesitamos dos programas, pero te lo voy a resumir.

EC —Habrá tiempo en su momento, ahora vamos a incluirlo como una parte de este recorrido.

CI —Ni que hablar. Nosotros nos paramos frente a esta ley siempre del mismo modo, parados sobre la ciencia y sobre el respeto de los derechos humanos, porque esta ley atenta contra el primero de los derechos humanos, que es el derecho a la vida. Es una muy mala ley no solamente para el bebé, porque obviamente el final de él es triste, es el de siempre, muere, sino también para la mamá –esa perspectiva que se ha usado como argumento– en situación de vulnerabilidad social que queda embarazada y está pensando en abortar porque tiene miedo al futuro, a la que la única puerta que se le da desde esa mirada del Estado es la puerta del aborto.

EC —No, no le da solo la del aborto. Estoy repasando la ley. Primero, las aclaraciones del caso, “la interrupción del embarazo no será penalizada y en consecuencia no serán aplicables los artículos 325 y 325 bis del Código Penal para el caso de que la mujer cumpla con los requisitos que se establecen en los artículos siguientes y se realice durante las primeras 12 semanas de gravidez. Dentro de ese plazo la mujer deberá acudir a consulta médica ante una institución del Sistema Nacional Integrado de Salud a efectos de poner en conocimiento del médico las circunstancias derivadas de las condiciones en que ha sobrevenido la concepción, situaciones de penuria económica, sociales o familiares o etarias que a su criterio le impiden continuar con el embarazo en curso. Se dispone la instalación de un equipo interdisciplinario”. “El equipo interdisciplinario, actuando conjuntamente, deberá informar a la mujer de lo establecido en esta ley y de las características de la interrupción del embarazo, de los riesgos inherentes a esta práctica. Asimismo informará sobre las alternativas al aborto provocado, incluyendo los programas disponibles de apoyo social y económico, así como respecto a la posibilidad de dar su hijo en adopción”. Lo marco porque no se le da como única alternativa el aborto.

CI —En la letra fría de la ley es como tú decís, en la realidad es otra, totalmente otra. Desde que se está aplicando la ley he cuestionado su funcionamiento, he pedido información como diputado al Ministerio de Salud Pública (MSP), que ha confirmado las presunciones que uno tenía. El equipo multidisciplinario se instala muy pocas veces; lo decíamos antes, va a ser muy difícil que en algunos lugares del país se pueda armar un equipo integrado por tres profesionales, ginecólogo, asistente social y psicólogo. En los hechos está pasando eso, el equipo se instala muy pocas veces y en algunos lugares no se instala nunca, alcanza con que pase con uno de estos facultativos para que se siga adelante.

Pero además, la presunción de que esto iba a ser una mirada miope del tema se está dando en los hechos. Tenemos cientos de testimonios de mamás que se han presentado diciendo que tienen dudas porque les vino un embarazo no esperado, etcétera, y que están en una situación difícil, y lo único que escuchan es cuáles los pasos para que se interrumpa su embarazo; nosotros decimos para que se practique el aborto. Porque la puerta B de darle alternativas para ella, para el futuro de su hijo no viene. Conocemos de este tema, porque no solamente gritamos en contra del aborto, hace años que trabajamos pro mamás que están en situación de vulnerabilidad, pro bebés. Hay instituciones –nombro dos nomás– como Madrinas por la Vida y Ceprodih (Centro de Promoción por la Dignidad Humana), que le han dicho al MSP, a este MSP, de este gobierno: “quisiéramos colaborar con este tema”, porque son ONG que ayudan a mamás vulnerables, “dejame por lo menos dejar un folleto en las instituciones, nosotros estamos para generarle esa puerta B a la mamá”. No se dejó que se hiciera. Es decir, el Estado hoy con esta ley le está dando únicamente la puerta del aborto. La alternativa que tiene que ver con la vida, con la esperanza tanto de la mamá como del bebé, no se está dando. Eso lo decimos con la comprobación en la realidad de lo que está sucediendo.

EC —Una alternativa entonces sería mejorar la aplicación de la ley por estos lados que menciona. Pero va más allá, el planteo de su precandidatura y su movimiento es: en la medida de lo posible, derogar la ley.

CI —Sí, si yo tuviera posibilidades derogaría la ley de aborto.

EC —¿Y cuál sería la alternativa?

CI —En el medio tengo todas estas alternativas. Estoy seguro de que llevamos adelante una mirada distinta, no flechada y miope del Estado, distinta respecto a este tema. Por lo pronto no se producirían los 10.000 abortos que hoy tenemos por año, que aumentan año tras año, porque solamente con la aplicación de esto que estoy diciendo, solamente con brindarle manos tendidas esperanzadoras a esas mamás se reduciría por lo menos la mitad o más de la mitad los abortos que está habiendo hoy.

EC —Ese es un debate muy interesante, pero si ustedes entienden que no logran éxito en ese intento y entonces proponen la derogación, ¿qué es lo que viene? Supongamos que se logra eso, que vuelve la penalización amplia, ¿las mujeres que se ven obligadas a interrumpir el embarazo deben recurrir a métodos clandestinos y peligrosos, eventualmente clínicas aborteras?

CI —La ley anterior, la que estaba vigente, no era una buena ley, pero la que tenemos hoy aprobada es terrible. La otra separaba y en algunos casos le daba la posibilidad al juez de eximir de pena y demás. Cuando trabajamos en estos temas nunca salimos a buscar culpables o el encarcelamiento de mujeres; nada más lejos. La mirada nuestra fue justamente la mirada positiva, esta que ponía recién arriba de la mesa. Me parece que volver a que se considere el respeto a la vida humana desde el vientre materno es muy importante. Si volviéramos para atrás, volver a poner el respeto a la vida en el vientre materno sería un tema importantísimo.

Otro tema, además de la mirada esperanzadora y de dar alternativas del Estado, todas las que se puedan, recién tocabas el tema adopción. Es terrible, por un lado estamos llevando adelante abortos y por otro lado hay familias que están esperando para adoptar y el trámite es superlargo, demora tres o cuatro años. Es decir, tenemos desde siempre una mirada distinta.

Y otra cosa más, se dijo desde antes que se hacía para acompañar a las mujeres para que no pasaran mal y se sintieran contenidas. Eso en la realidad es mentira, nosotros pedimos la información, más del 92 % abortan ambulatoriamente, se les receta una pastillita, básicamente Misoprostol, y tienen el aborto en la soledad de su casa, en el baño, en el inodoro. Ahí abortan, solas. No hay un solo facultativo que las esté acompañando, no hay nadie. Tienen hemorragias, hay testimonios de todo tipo de lo que pasa en esos días y después. ¿Dónde está esa mirada que se decía que era para acompañarlas, asistirlas? No, no. En esta ley se muestra claramente que el objetivo no era ese, era otro.

***

EC —Este tema da para mucho más y va a seguir en el debate, queda apenas esbozado. Vamos a seguir avanzando en otras de las posiciones de su movimiento y su precandidatura. Está el rechazo a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, a la ley de matrimonio homosexual, a la ley que despenalizó la producción y comercialización de marihuana. Pero por ejemplo matrimonio homosexual, consumo de marihuana son hechos consolidados en la sociedad. ¿Cuál es la alternativa? ¿Cómo contempla usted, desde su posición, esas realidades?

CI —Está claro que lo de la marihuana en muchos lugares se utilizó como una especie de estandarte, “qué bueno, el Uruguay legalizó producción y comercialización de la marihuana”. A mí me parece vergonzoso que el Estado lleve adelante la producción de droga, como mirada para el futuro un país y un Estado que se dedican a producir marihuana, sabiendo que es droga, me parece triste. Ese es un elemento que va a estar arriba de la mesa. No integra nuestra agenda de prioridades, pero si tuviéramos la posibilidad, si me dejás por dos minutos ser presidente, tendría una mirada mucho más dura con la aplicación de esta ley.

Lo del matrimonio igualitario igual, no integra nuestra agenda de prioridades, pero no lo entendemos, nos parece que la ley natural, la naturaleza humana muestra otra cosa claramente, que tiene que ver con la unión entre un hombre y una mujer.

EC —Pero esa realidad ha ido cambiando. Y la sociedad en Uruguay y en todo el mundo muestra otros tipos de parejas.

CI —La realidad no ha cambiado, la realidad es la de siempre, siempre hubo personas con distintas orientaciones sexuales. Lo que se intentó a través de leyes fue ir dándoles derechos y terminaron con este llamado matrimonio que a nosotros obviamente el nombre nos pega porque no tiene nada que ver, matrimonio viene de matri, ‘madre’…

EC —¿Su objeción es al instrumento matrimonio para estos casos?

CI —En realidad la objeción tiene que ver con toda la ley. Obviamente el nombre también nos preocupó, porque hasta la unión concubinaria uno podría entender que había la intención de regularizar situaciones. Pero lo que más nos preocupa es que este tema es la punta del iceberg. El iceberg es el avance en nuestra sociedad de la ideología de género, que viene avanzando lentamente, y que el último de los movimientos fuertes que ha hecho es querer estar en la educación formal a través de la educación sexual a niños de 3 años en adelante.

El otro día en la tertulia me causó gracia porque uno de los que me llamaron “ultraconservador, retrógrado” fue Valenti, que redobló la apuesta. Valenti se opone a la Guía de educación sexual, entonces Valenti también es retrógrado, ultraconservador. Estamos hablando de una guía que es atravesada de punta a punta por una ideología que es la llamada perspectiva de género, que niega la biología, dice que no nacemos varón y mujer sino que nuestro sexo es una construcción social y cultural. A esa guía le estamos dando con un caño, estoy recorriendo el país desde hace meses hablando en contra de esa guía. Ese es el iceberg de todas estas cuestiones.

EC —Volviendo a la discusión del jueves en La Mesa, a partir de la catalogación que hacía Butazzoni del movimiento que usted encabeza como conservador o ultraconservador, incluso la comparación con movidas políticas que están dándose en otras partes del mundo, por ejemplo Europa, había una pregunta: “¿Qué dice Iafigliola sobre la inmigración?”.

CI —Me parece bien, creo que el país tiene que estar abierto a la venida de ciudadanos de otros lugares. Ha sido histórica la mirada que siempre ha tenido nuestro país, y me parece bien. De hecho en mi caso particular, mi papá es italiano, la familia de mi papá se vino después de la Segunda Guerra Mundial, mi padre era chiquito. Creo que está bien, no lo veo mal. Lo que me parece que tenemos que hacer es que quienes viven en el país, sean oriundos del Uruguay o vengan del exterior, vivan dignamente.

EC —La pregunta venía porque muchos de estos movimientos con los cuales se comparaba lo suyo tienen una mirada antimigración.

CI —No, no, no. A veces se suele etiquetar a los movimientos y no. Si querés buscar algo parecido al movimiento Adelante o a Carlos Iafigliola, no lo vas a encontrar. Porque uno tiene sobre su espalda una historia personal, política, familiar, que le pesa a la hora de llevar adelante su visión. Una historia espiritual que tiene que ver con un contenido cristiano. No intenten etiquetarme, mucho menos compararme con movimientos que andan en la vuelta, porque no me parezco a ninguno.

EC —Curiosamente hubo otro punto de contacto con algunos de esos movimientos, que fue su reclamo antiestablishment, la forma como usted se posicionó frente a los líderes, frente a los dirigentes más conocidos del partido, con esa pregunta que escuchábamos en la introducción, que hizo en el discurso: “¿Dónde está escrito que para ser candidato del PN hay que tener un título de Harvard, una camioneta 4×4 o campo?”. Usted ve al partido como muy elitista.

CI —Hay una mirada en el imaginario colectivo que tiene que ver con algo de eso. Esto no es un invento de Carlos Iafigliola. Obviamente en mi discurso puse algunas ironías en el extremo como un recurso para llamar la atención.

EC —Sí, porque estudiar en Harvard no tiene nada malo en principio. ¿O sí?

CI —No, totalmente de acuerdo. Y tampoco tiene nada de malo tener un campo, tener dinero o tener una 4×4. No va por ese lado. Va por el lado de que en el imaginario colectivo, fuera del partido y dentro a veces también, parecería que para ser candidato del PN hay que tener determinado perfil que viene por el lado que yo marcaba en forma irónica y extremista. Entonces hay análisis como los que hace el compañero que el otro día también estaba en la tertulia, que es un gran amigo, pero se ve que olvidó que nos conocemos, que es Bonilla…

EC —Hernán Bonilla, un hombre del PN.

CI —Sí, pero no me mencionó en ningún momento, y vaya si me ha visto militar, e incluso hace dice que el partido tendría que buscar alguna forma tipo de condiciones para evitar candidaturas como la mía, dice “tendría que poner que entreguen firmas, etcétera”.

EC —Sí, porque llamaba la atención la proliferación de precandidaturas.

CI —Pero en el PN no hay proliferación, hasta ahora yo sé de dos seguras que largaron y ni siquiera sé si tuvieron la formalidad que tuvo la mía, yo presenté una carta al Directorio. Largaron tanto Jorge como Luis y la mía es la tercera. No he visto otra por ahora.

EC —Está Juan Andrés Ramírez Saravia también.

CI —Sí, pero no largó todavía formalmente. Lo mío es formal, me reuní con el presidente del Directorio, Luis Alberto Heber, y le anuncié y le entregué la nota en mano dirigida al Directorio. Y sé que se la mandó y se trató en el Directorio. Pero para dejarlo tranquilo a Bonilla, se les exigen cosas a los candidatos. Hoy el PN exige que tengan un movimiento nacional, yo lo tengo, exige que se tengan agrupaciones en los departamentos. Pero en el imaginario colectivo está esa idea, sobre todo en el PN y a veces extra Partido Nacional, de que para ser candidato de un partido tenés que tener determinadas condiciones. Tenés que tener plata, tenés que tener historia política familiar, catorce apellidos… ¿Por qué? Me lo sigo planteando, ¿por qué? Está en el imaginario, no solamente fuera, a veces también dentro.

***

EC —¿Usted sigue hasta el último día? ¿Va a ir a la interna y va a votar en la interna?

CI —Sí, llego hasta el final. Lo anuncié el sábado en ese discurso fuerte. Sigo hasta el final porque no me parece serio lo que ha pasado en la historia del partido y en otros lugares también, esos que largan y a mitad de camino bajan las candidaturas, negocian con alguno de los otros candidatos que están marcando bien en la encuesta. Me parece que no es serio. Nosotros largamos para llegar al final, y el final es el final.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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