Entrevista central, martes 22 de agosto: Ignacio Munyo

Entrevista con el economista Ignacio Munyo, director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEMM, Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo.

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EN PERSPECTIVA
Martes 22.08.2017, hora 8:25

Video de la entrevista

EMILIANO COTELO (EC) —La reforma laboral aprobada en Brasil a instancias del Gobierno de Michel Temer viene generando controversia en Uruguay.

Así hablaba, por ejemplo, el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, cuando lo entrevisté la semana pasada en Telemundo.

(Audio Ernesto Murro)

«Es un abuso contra los trabajadores que valga más lo que un trabajador es obligado a negociar con un empresario que una ley nacional. Yo si fuera parlamentario brasileño estaría preocupado»

(Fin audio)

EC —Mientras que desde el PIT-CNT se tildó la reforma brasileña de “jurásica”, el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Corallo, dijo que su gremial va a estudiarla para evaluar si existen en ella aspectos que puedan aplicarse en Uruguay.

Mezcladas en este debate, aparecen las transformaciones que se vienen dando en el mundo de trabajo, entre otras cosas por la revolución tecnológica y los cambios que ese fenómeno demandará en cuanto a las relaciones laborales.

A partir de todos estos factores vamos a retomar el tema con el economista Ignacio Munyo, que viene investigando y disertando desde hace tiempo sobre estas cuestiones.

El director Ignacio Munyo es director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEMM, la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo.

¿Cómo observa, en general, esta discusión que se produjo, que estalló acá en Uruguay?

IGNACIO MUNYO (IM) —Creo que es muy bueno haber tenido el disparador que es la discusión en Brasil de esta reforma laboral, porque al fin y al cabo es un tema del que no vamos a poder escapar. Uruguay, al igual que gran parte de los países del mundo, está hoy metido dentro de esta tendencia a cambios relevantes y fundamentales en el mercado de trabajo, que es la gran preocupación académica a nivel global, en todos los foros en los que uno ha tenido la suerte de estar en los últimos años el principal tema de preocupación es el futuro del trabajo. Porque tiene consecuencias que derraman al resto de los ámbitos de la economía y de la sociedad.

Una de las patas, solo una, es la regulación laboral. Si uno mira en detalle la regulación brasileña, cualquiera que conoce algo básico de la regulación uruguaya claramente se tiene que dar cuenta de que hay mucho que no es aplicable, que no tiene absolutamente nada que ver. Sin embargo hay otros puntos que buscan encarar este tema de los cambios en el mercado de trabajo y las tendencias que estamos observando y le buscan una solución.

Más allá de decir “estoy a favor” o “estoy en contra” de la regulación laboral en Brasil, en los próximo años vamos a tener que pensar en cambios en la regulación laboral “a la uruguaya”. Me gusta decirlo así, vamos a necesitar una reforma laboral a la uruguaya y no lo que está pasando en Brasil o en Francia o en España, países que están o estuvieron en los últimos años inmersos en estas discusiones.

EC —El viernes la entrevista aquí en En Perspectiva fue con el subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau, sobre todo a partir del planteo que Uruguay ha llevado al Mercosur en torno a la reforma laboral de Brasil. Y en el reportaje él calificaba de esta forma el cambio que se está dando en el país vecino.

(Audio Nelson Loustaunau.)

Repentinamente reeditamos una discusión que parecería de los años 90. Este punto que encara Brasil ahora, si uno lo mira en el contexto mundial, parece una reforma de los 90, cuando se planteaba la flexibilización a ultranza, que en algunos países tuvo un resultado en extremo negativo.

(Fin audio.)

EC —¿Qué dice usted de este enfoque?

IM —En los 90 nadie se imaginaba lo que hoy está pasando en el mercado de trabajo. Hace tres años de esto no se hablaba con la virulencia y la importancia con que hoy está en el debate. Por lo tanto no me parece útil llevar la discusión hacia los 90, hacia el neoliberalismo, a los viejos clichés que ya estamos un poco cansados de tener. Tenemos que mirar una realidad. Y si uno mapea todo el mercado de trabajo en Uruguay puede sacar conclusiones muy relevantes y poner sobre la mesa el desafío de lo que hoy realmente tenemos que encarar. Eso es en lo que venimos trabajando desde hace un par de años con fuerza.

EC —¿Cuáles son los factores que desafían al mercado de trabajo y a la regulación laboral de acuerdo al planteo que usted está formulando? ¿Son la inteligencia artificial, la automatización? ¿Hay más? ¿Cuáles otros?

IM —Los principales son estos. Nosotros lo llamamos robotización, pero es el avance tecnológico que va desde un robot, sí, pero hasta un chip o un programa de computadora. Todo aquello que hoy se puede automatizar claramente pone en cuestión la necesidad de que ese tipo de tareas que son automatizables las tenga que hacer una persona.

EC —¿Cuánto incide el factor China, el peso creciente de la economía de China y otros países asiáticos en el comercio mundial? ¿Cuánto pesan las producciones de países donde el trabajo es más “barato”?

IM —No solo el hecho de que el trabajo sea más barato pesa de China, sino que China es de los países que están incorporando más robots por trabajadores, más maquinaria. China ya sabe y está muy consciente de que no va a sostener un trabajo barato y no va a poder competir más, ya no lo está haciendo en base a bajos salarios, sino que está incorporando tecnología a un ritmo más alto que en el resto del mundo, porque sabe que la única forma que tiene de continuar este proceso de convergencia de ingresos de los países ricos es siendo más productiva. Y hoy la forma que hay para ser más productivo es logrando una complementariedad y sustitución de trabajo manual de personas por trabajo automatizado. Ese es el enorme desafío.

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