Entrevista central, miércoles 30 de agosto: Carolina Cosse

Entrevista con la ingeniera Carolina Cosse, ministra de Industria, Energía y Minería.

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EN PERSPECTIVA
Miércoles 30.08.2017, hora 8.24

Video de la entrevista

EMILIANO COTELO (EC) —¿Cómo viene evolucionando la industria manufacturera de nuestro país? Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística indican que en junio la producción manufacturera, sin contar la actividad de la refinería de Ancap, subió 6 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Y si consideramos un lapso más largo, el primer semestre, el aumento es de 3 % en comparación con el mismo período de 2016. En ese contexto de repunte, también se anunciaron nuevas inversiones, como las del grupo francés PSA, que comienza a ensamblar en la planta de Nordex dos nuevos modelos de utilitarios Peugeot y Citroën.

Pese a estas noticias, la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) alerta por la pérdida de competitividad del sector, entre otras razones por el tipo de cambio, los costos salariales o el precio de los combustibles que suministra Ancap, una empresa que, si bien mejora sus cuentas, sigue con tarifas superiores a las del resto de la región.

¿Cómo observa el gobierno la situación del sector industrial? ¿Cuánto falta para que Ancap pueda reflejar en sus tarifas la mejora en su situación patrimonial?

De estos y otros temas vamos a conversar con la ministra de Industria, Energía y Minería, ingeniera Carolina Cosse.

El lunes de la semana pasada, cuando se presentaba el balance intermedio de Ancap, la presidenta del directorio, Marta Jara, dijo que los resultados evidencian que se superó “el estrés financiero” que existía en Ancap. ¿Qué implica haber alcanzado ese objetivo?

CAROLINA COSSE (CC) —Implica poder empezar a concentrarse, y de hecho es lo que han estado haciendo en esta primera mitad del año, en cuestiones más inherentes a la empresa, cuestiones que tienen que ver con orientarla hacia el futuro, orientarla hacia la industria, hacia los ecosistemas. De hecho cuando se presentó el balance anterior, sobre fin de año, uno de los comentarios que hicimos fue que se acercaba el momento de dejar de ocuparse tanto y exclusivamente de la parte financiera, que es muy importante para la salud de cualquier empresa, y empezar a preocuparse por cambiar procesos, por mejorar eficiencias y por empezar a introducir nuevas tecnologías para modernizar a la empresa.

EC —¿En qué etapa del saneamiento de Ancap estamos? ¿Cómo la define?

CC —Creo que es una etapa madura, avanzada, y en que la empresa se planteó una reorganización, una reestructura, una transversalización de temas digitales de cara a modernizarse. Me parece que por ahí tiene que seguir, y también buscando las tres empresas públicas, UTE, Ancap y Antel, oportunidades de trabajo conjunto, porque la tecnología es convergente, el mundo es convergente. Si fuéramos dueños de una refinería en cualquier otro país y viniera alguien y me dijera “acá tenés una empresa de telecomunicaciones y una empresa de electricidad de la familia”, creo que me sentiría muy contenta por la cantidad de oportunidades de hacer cosas en conjunto. Así que creo que viene una etapa de maduración…

EC —Entre Ancap y UTE suena razonable; entre Ancap y Antel… ¿en qué está pensando, por ejemplo?

CC —Por ejemplo, una de las cosas que se están encarando en conjunto es lo que tiene que ver con la trazabilidad del sistema de garrafas. En realidad en cualquier cosa que implique cuestiones digitales Antel es un socio natural. Los uruguayos tenemos eso, tenemos tres empresas públicas de sectores que son de vanguardia en el desarrollo de cualquier industria, entonces me parece que ahí hay una oportunidad. Pero además Ancap tiene que seguir avanzando en modernizarse, en cambiar procesos, en reorganizarse mejor, que es en lo que está.

EC —En el primer semestre de 2017 el balance de Ancap mostró resultados positivos por US$ 77 millones. Obviamente es una buena noticia, sobre todo considerando las pérdidas millonarias que hubo en los últimos años. Sin embargo, cuando se conoce ese número, cuando se da esta información, de inmediato se plantea la discusión a propósito de por qué esos números no se ven reflejados en las tarifas de los combustibles, en una rebaja en la tarifa de los combustibles, más allá de la que hubo el mes pasado para el gasoil. ¿Qué responde usted de manera más concreta?, porque le han hecho esta pregunta muchas veces. ¿Qué podemos avanzar en esa materia?

CC —Primero, que las cuestiones son un camino, la empresa sale de un estrés financiero, diría que es el primer semestre en el que se presenta un resultado interesante, hay que dejar que se afiance. En el ministerio queremos que haya más transparencia en las decisiones de tarifas en el sentido de que la ciudadanía maneje mejor información sobre qué cosas se reflejan en la tarifa. Y creo que, lo he conversado muchas veces con ellos, los integrantes del directorio de Ancap comparten esta visión.

EC —La famosa paramétrica.

CC —Sí, la famosa paramétrica.

EC —Que se cuente con una paramétrica transparente.

CC —O lo más cercano posible, porque las empresas tienen información que no es información, que son datos. Me gustaría que la población contara con buena información, transparente, fácil de entender, de cómo una variación en el tipo de cambio puede afectar o no todos los aspectos de la empresa, no solo la tarifa.

EC —Está bien, pero el precio de los combustibles no es solo el reflejo de los costos y de la utilidad de la propia Ancap; muchas veces, en los últimos años sobre todo, inciden otros factores, inciden necesidades fiscales. El precio también incluye esa variable.

CC —El precio del combustible al usuario final incluye un porcentaje muy importante, cercano al 50 % o al 40 %, de carga impositiva, y eso no lo podemos tocar porque tiene que ver con el equilibrio fiscal del país. Por lo tanto Ancap tiene poco margen para incidir sustantivamente en un cambio importante del precio. Por eso me parece importante que estas cuestiones se manejen de manera transparente. Además, me parece que una reflexión interesante es que la empresa empieza a estar en condiciones de trasladar a la tarifa estos gaps del tipo de cambio y del precio del petróleo, manteniendo un margen razonable como empresa. No podemos tener una empresa tan grande contra la pared en los márgenes y pedirle que además sea competitiva en las tarifas. Tenemos que tener una empresa saludable para que las tarifas sean competitivas. Y desde el punto de vista industrial, creo firmemente que necesitamos que las tarifas sean competitivas.

EC —Según la consultora SEG Ingeniería, que cada tanto difunde sus cuadros, seguimos teniendo las tarifas de combustible más altas de la región. El gasoil en Uruguay está a US$ 1,34 por litro, cuando entre nuestros vecinos el más caro es el de Argentina, a US$ 0,95, después el de Brasil, a US$ 0,93, y el de Chile, a US$ 0,72. La nafta en Uruguay está a US$ 1,60 por litro, cuando en Argentina está a US$ 1,19, en Brasil a US$ 1,11 y en Chile a US$ 1,13.

CC —Sí, tenemos que trabajar en eso. Cada país tiene su particular realidad, Uruguay tiene la suya. Hay que trabajar en la competitividad de las tarifas a la uruguaya, con nuestra realidad. Tenemos una empresa que tiene que ser más eficiente, y hay un camino que se está andando que demuestra que se está trabajando en eso con resultados.

EC —En el acto de presentación del balance la ingeniera Jara dijo: “En este primer semestre no se utilizaron ingresos de la tarifa (de combustible) para financiar otros negocios”.

CC —Es así.

EC —¿Eso es un indicador de que se acerca una rebaja, de que es posible pensar a corto plazo en rebajas, efectivamente?

CC —No me gusta alentar falsas expectativas. Lo que puedo reiterar es que se está logrando sacar a la empresa del estrés financiero, se está logrando reorganizarla y hay una intención de este ministerio y de los directores de Ancap de que la cuestión sea más transparente. Es un camino que estamos demostrando que lo estamos recorriendo y vamos a seguir. No puedo anunciarle “se van a rebajar las tarifas”, no puedo, porque no sería serio.

EC —El otro comentario que surgió después de que se divulgaran los números del primer semestre, junto con el de cuándo van a bajar los combustibles, es: ojo, no se olviden, acá hubo que capitalizar a Ancap de manera importante. Casualmente, en el fin de semana, en una recorrida que hizo por el Día del Comité de Base, el hoy vicepresidente de la República, Raúl Sendic, atribuyó parte de los resultados positivos de Ancap a las inversiones que se hicieron durante su gestión. Incluso se preguntó: “¿Qué tiene de malo que se capitalice a una empresa del Estado después de que hace un proceso de inversión de US$ 1.200 millones”? ¿Usted está de acuerdo con ese diagnóstico?

CC —Usted ha dicho muchas cosas, ha dicho varios diagnósticos en uno. Si yo estuviera obligada a emitir a un juicio único sobre la cantidad de diagnósticos que usted ha dicho diría que no estoy de acuerdo.

EC —Vamos por partes. El razonamiento de la gente es: está bien, por suerte Ancap está acomodando sus números, pero los uruguayos tuvimos que poner plata cuando estuvo al borde de la quiebra, hace un año y pico nada más. Y Sendic responde: ¿qué tiene de malo capitalizar si hicimos un proceso de inversión tan grande, de US$ 1.200 millones? ¿Usted ata una cosa con la otra? ¿O la capitalización fue necesaria porque había problemas muy serios de gestión?

CC —Está mezclando los diagnósticos, con todo respeto.

EC —Sepárelos usted.

CC —Sabe que no quiero separarlos, y le voy a explicar por qué. A ver cómo lo digo, porque me parece que esto es importante para el país. Capitalizar una empresa no está mal, sucede en todos los ámbitos, públicos y privados, en el ámbito privado sucede a menudo. Lo que… a ver cómo lo expreso… qué difícil pregunta me ha hecho, me ha puesto en un brete. Porque yo estoy convencida de que el mejor proyecto para este país y en algunos aspectos el único proyecto de este país es el que lleva adelante el Frente Amplio (FA), por lo tanto como frenteamplista todo el tiempo me pregunto si lo que hago o lo que digo ayuda o no a la unidad del FA, que creo que es el principal capital. Porque creo que el Frente es mucho más que un partido político o que un coalición de partidos.

Así que, ocupando una posición de responsabilidad en este gobierno, que no es el gobierno de los frenteamplistas, es el gobierno de todos los uruguayos, pero respondo a un programa que llevó a este gobierno a esta posición… En ese sentido, además de adherir al programa del FA en la ejecución de mi responsabilidad, trato de proteger por todos los medios, con mis declaraciones o con mi acción, la unidad del FA.

EC —¿Qué quiere decir? ¿Que si contesta esta pregunta que le estoy haciendo en este momento, en este contexto, usted va a estar generando “ruido”, problemas en la interna del FA?

CC —No, le voy a contestar con todas las letras: quiere decir que en muchas opciones, ejerciendo mi responsabilidad, he encontrado lo que a veces definiría como un silencio activo. Porque hay un silencio pasivo que es no opino porque no me interesa o porque no sé qué, y hay un silencio activo, que es yo trabajo en los temas y guardo silencio porque creo que cualquier opinión personal mía no aportaría a la solución del tema, más allá de trabajar en el tema, o al revés, no aportaría a la unidad de la fuerza política. Mantener un silencio activo en varios temas o en algún tema para mí es un ejercicio de madurez.

EC —¿Y usted se va a quedar en un silencio activo en este punto?

CC —No, le digo lo que he venido haciendo. No comparto que los resultados positivos de Ancap se deban a temas de la gestión anterior. Y no voy a decir nada más sobre el tema, porque puedo mantener esa madurez y puedo trabajar en el tema hasta cierto punto, por eso le estoy diciendo eso. Y le pediría cambiar de tema.

EC —Voy a agregar en todo caso una frase suya que de algún modo complementa lo que venía diciendo. Durante el acto de presentación usted dijo: “De un año a esta parte, no solo se gestionó, sino que se dirigió la empresa con un rumbo”.

CC —Sí, porque creo eso en general de todas las empresas.

EC —Pero implícitamente está diciendo que antes ese rumbo no existía, está hablando de que acá hubo un cambio cualitativo en la gestión de Ancap desde que asumieron las nuevas autoridades.

CC —Estoy marcando que una cosa es gestionar y otra cosa es dirigir. Cuando uno gestiona, gestiona, administra; cuando uno dirige, uno marca un rumbo y en función de eso alinea la gestión. No se hace de un día para el otro, no digo que sea fácil ni digo que haya mala intención de otros; se puede ser muy buen gestor y no dirigir bien, o al revés. Yo siempre trato de construir, quiero construir, estamos construyendo.

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EC —Carolina Cosse es ingeniera electricista y magíster en Ingeniería Matemática. ¿Qué es esto último?

CC —Es una carrera de posgrado que hay en facultad, que se llama Ingeniería Matemática, que es diversas ramas de la matemática con un fuerte contenido de aplicación en la ingeniería especializada. Para mí fue la manera de acercarme a la matemática desde la ingeniería, fue un gusto que me di, lo disfruté muchísimo.

EC —¿Y eso después qué tipo de aplicaciones permite? ¿En qué se ha desempeñado a partir de esa especialización?

CC —Yo no, porque utilicé esto para darme un gusto en la matemática y usé ramas de la matemática muy cercanas a la ciencia básica. Pero hay otras especializaciones, uno puede elegir el mix que arma la ingeniería matemática. Hay especializaciones vinculadas con mucha probabilidad, con cálculo numérico, con mucha álgebra, que hoy están a la orden del día en cualquier investigación o necesidad de investigación que surja de grandes instalaciones de la ingeniería, cuestiones aplicadas que tienen que ver con las olas en el mar, para la estabilidad de estructuras, o cuestiones que tienen que ver con diseño industrial. Hay de todo.

EC —La ingeniera Cosse fue presidenta de Antel en el período de gobierno anterior, y es ministra de Industria, Energía y Minería desde que asumió el doctor Tabaré Vázquez su segunda administración.

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EC —Hablemos ahora de la industria. Yo decía que si dejamos de lado la actividad de la refinería, la producción manufacturera subió 6 % en junio con respecto al mismo mes del año pasado, y tomando un período más largo, primer semestre, hay un aumento de 3 % con respecto a 2016. Sin embargo, el empleo todavía continúa muy rezagado, muy quieto, no hay crecimiento ni en horas trabajadas ni en puestos de trabajo. ¿A qué lo atribuye usted?

CC —En particular lo que hicimos en el ministerio fue un análisis de los últimos 10 años. Primero quiero decir que la industria se está recuperando y que este resultado del semestre de 2017 comparado con el primer semestre de 2016, incluso haciendo un análisis de los 12 meses móviles, da que la recuperación industrial del núcleo duro de la industria, o sea sin refinería, sin las pasteras y sin Pepsi, es una tendencia marcada. Hay un índice adicional, la difusión industrial, que es de todas las ramas industriales cuántas crecieron en el último semestre, y en este semestre da 53 %. Quiere decir que en el último semestre la mayoría de las ramas industriales presentaron crecimiento con respecto al semestre anterior. Y esto marca una tendencia consistente.

Pero hubo pérdida de puestos de trabajo porque hubo, entre otras cosas, un cambio en el entramado industrial del Uruguay en los últimos 10 años. Por ejemplo, la fabricación de celulosa, que hace 10 años representaba el 1,8 % en el peso industrial, pasó a representar en el 2016 el 11 %. Otro sector que creció mucho en los últimos 10 años, que duplicó su producción, es el químico y farmacéutico. Y el sector alimentos y bebidas pasó de representar el 37 % a representar el 42 %, en particular llevado adelante por frigoríficos, industria láctea, cervecerías. Y otros sectores quedaron rezagados en el crecimiento. Esos otros sectores que quedaron rezagados son vestimenta y textil, curtiembres, caucho y plástico. Si tú mirás el peso en la participación industrial de todos los sectores que acabo de nombrar, hubo un cambio en la composición.

Creemos que hay que tener una intensa política de estímulo a las pymes para ir empezando a recuperar puestos de trabajo, que hay que tener una intensa política de aumento de la productividad para darles más competitividad a las empresas y para darle más capacitación a la gente. Pero antes de empezar a pensar en temas de automatización, que no han tenido impacto en los puestos de trabajo, no se han perdido puestos de trabajo por introducción de automatización.

EC —Hace unos días, cuando analizábamos este tema con la gente de Deloitte, el economista Pablo Rosselli decía: “A nuestro juicio, lo que está pasando con el empleo en la industria se debe en buena medida a falta de competitividad y, en particular, a los altos costos salariales, que llevan a que las empresas sigan siendo reticentes a la hora de expandir su plantilla laboral”.

CC —Esa es una opinión y lo que yo veo son datos concretos de los últimos 10 años y una tendencia. Me parece que para aumentar la competitividad y las oportunidades de todos los uruguayos tenemos que llevar adelante determinadas cuestiones de coordinación en la política pública.

EC —¿Por ejemplo?

CC —Por ejemplo, en casi todos los rubros de actividad, si tú importás partes, el arancel que pagás generalmente es órdenes de magnitud más caro, más alto que si importás un producto terminado. Eso es algo que tenemos que revisar en todos los rubros de actividad. Eso implica que no hay igualdad de condiciones de competencia, la industria nacional necesita tener igualdad de condiciones para competir con productos de otras regiones. Yo visito muchas industrias, recibo a muchas industrias y voy a ellas, y en muchos sectores me encuentro con esta realidad, los más variados, desde cuestiones de metalúrgica, cuestiones vinculadas con el agro. Y también nos está pasando que medimos con una vara distinta la calidad de los productos nacionales, una vara mucho más alta, que la calidad de los productos importados.

EC —Medimos con una vara distinta… ¿Cuándo?, ¿cómo?

CC —Por ejemplo, para los envases de plástico. Cuando se van a fabricar en Uruguay se les exige una serie de cuestiones que están muy bien, de inocuidad, pero de repente viene un envase de plástico con un contenido adentro y tú no sabés por qué laboratorios pasó, qué certificaciones tiene. Entonces hay un tema de igualdad de condiciones para competir que necesita la industria nacional, que tiene que ver en algunos casos, en la gran mayoría, con una revisión arancelaria, y en otros casos el mundo también existe. Por ejemplo, en el caso farmacéutico, si tú querés exportar productos ahora a Brasil, hay una nueva disposición de Brasil que les pide a las industrias farmacéuticas que van a introducir productos en su mercado que instalen su propio laboratorio de certificación en Brasil. Y nosotros cuando entran productos de esos lugares no les exigimos que instalen su propio laboratorio de certificación en Uruguay. Entonces tenemos que darles igualdad de condiciones de competencia a nuestras industrias.

EC —Son interesantes los puntos que acaba de mencionar…

CC —En el agro también.

EC —… pero cuando la discusión se da por ejemplo con la CIU, que alerta por problemas de competitividad, se mencionan otros factores: el dólar debería estar en el entorno de los $ 32, se pide la reducción de los costos de la energía para la producción y también se cuestiona el aporte patronal a la seguridad social. El presidente de la CIU dijo hace unos días en El Observador que “chocan permanentemente contra una pared” cuando plantean estos reclamos.

CC —Más o menos, ¿no?

EC —¿Usted no es una pared?

CC —No, no soy una pared, definitivamente no lo soy.

EC —Pero han dialogado sobre estos temas, supongo.

CC —Sí, hemos dialogado, y lo que estoy tratando de decir es que no son los únicos temas, primera cosa. Con respecto a esos tres temas que tú planteás, tipo de cambio, entiendo desde el punto de vista de las industrias que requieran el tema, me pongo en su lugar y lo entiendo, pero las industrias forman parte de un país y en este país el tipo de cambio no solo responde a eso, responde a una serie de equilibrios macroeconómicos que son entre otras cosas los que hacen que el país tenga un grado inversor. Así que hay que ver toda la película.

Con respecto a los temas de energía, estoy de acuerdo en que en algunos casos, en algunos sectores la energía es un factor…

EC —Hace un rato hablábamos de los combustibles, pero no es la única fuente de energía.

CC —No, la energía eléctrica. Y en particular ya hemos tomado acción, desde diciembre de 2015, en las tarifas energéticas de electricidad para las industrias electrointensivas, y hace muy pocos meses bajamos a la mitad el muro de qué definíamos por electrointensivo. Ahí se anotaron 100 industrias más para un proceso muy acompañado por el ministerio y por UTE para que, si mantienen la producción o la aumentan, vengan grandes beneficios energéticos. Así que en eso yo diría que no hemos sido para nada una pared. Sí hemos dicho que hay un camino, en 2015 cuando pusimos la primera medida para electrointensivas todas las industrias dijeron “¿por qué a mí no?”, porque hay que empezar por un lugar y estamos demostrando que seguimos. Pero además hay que trabajar en estos otros temas que la cámara también conoce, porque incluso yo recibo permanentemente, recibo industrias en la CIU y en el ministerio y visito industrias, y a ellos les pido que me acompañen en varias de esas reuniones.

EC —Hay un ámbito, el Sistema Nacional de Transformación Productiva y Competitividad (SNTPC), creado por ley en enero de este año, en el que se van a estar discutiendo estos asuntos. Parece que falta todavía, Corallo decía: “Suena muy lindo, pero hay que bajarlo a la práctica”.

CC —Efectivamente. Nosotros tuvimos la primera reunión del Gabinete de Transformación Productiva y Competitividad y se plantearon varios temas, creo que es un buen ámbito para discutir con todos los actores involucrados algunas de las cosas que estoy planteando. Hay mucha cosa para hacer y tenemos que fortalecer industrias que prometen para el futuro. Recién decía que el sector químico y farmacéutico en 10 años duplicó su producción, y ese es un sector de futuro, sin lugar a dudas, intensivo en conocimiento, intensivo en tecnología.

EC —¿Con qué rubros?

CC —Por ejemplo, fabricación de medicamentos, fabricación de agroquímicos, fabricación de química básica, como productos que tienen que ver con la soda. Hay una industria de química básica que es insumo de otras industrias.

EC —¿Usted dice que en el gobierno hay disposición a implementar medidas que favorezcan por ejemplo el desarrollo de ese sector en particular?

CC —Hay una gran cantidad de medidas que lo podrían favorecer. Por ejemplo, del Ministerio de Salud Pública surgió una iniciativa, que creo que se presentó en la Rendición de Cuentas, de generar un organismo desconcentrado que actúe como certificador. Eso sería una gran ayuda para la industria farmacéutica, por ejemplo.

EC —Hablemos de otro rubro dentro de la industria, el automotor. Hace pocos días el grupo francés PSA comenzó a ensamblar en la planta de Nordex dos nuevos modelos utilitarios, el Peugeot Expert y el Citroën Jumpy. Con este proyecto, que implica una inversión inicial de US$ 20 millones, la empresa va a producir 6.000 unidades anualmente y va a emplear a 200 trabajadores de manera directa y a otros 400 de forma indirecta. ¿Cómo vio este proyecto, cómo se ubica en la evolución de este sector que ha tenido caídas y levantadas, que viene con un pasado reciente flojo? Ahora como que recupera, ¿no?

CC —Sí, es un sector importante, justamente por la calidad del empleo, por el valor agregado y por los efectos que tiene en la sociedad. La calidad del empleo no tiene que ver solo con cuánto gana la persona, que es importante, muy importante, ni con cuánto factura el sector respecto al PBI, sino con la clase de trabajo que hace y las necesidades de capacitación, y eso es cultura, incide en las familias y demás. Es un sector que ha tenido una incidencia importante en el crecimiento del último semestre, que nos interesa ayudar y acompañar en todas las instancias de negociación porque para este sector la región es fundamental. La región no está fácil para este sector.

EC —Sí, lo analizábamos hace días en el programa. Es un sector que opera en base a una protección regional importante, esa es la clave, hay un arancel externo común para automóviles importados de fuera de la región de 35 %. Es en función de ese margen que puede existir esta industria, es una industria protegida.

CC —En términos de la región sí, pero intrarregión estamos teniendo complicaciones con Argentina y con Brasil.

EC —Parece que es algo tradicional en este sector. La industria automotriz uruguaya depende, oscila en función de cómo les va a Argentina y a Brasil en sus economías.

CC —No solo por eso, en realidad este sector pudo crecer, antes de la complejidad que vivió en 2015, 2016, porque hubo un estímulo a la integración productiva. Integración productiva es que una misma fábrica que se instala en Argentina, Brasil y Uruguay fabrica algunas cosas en Argentina, otras en Uruguay y otras en Brasil. Si en los países vecinos empieza a haber medidas extremadamente proteccionistas, que no contemplan la integración productiva, Uruguay lo resiente. No es que a Argentina le vaya mal o a Brasil le vaya mal, es que en sus medidas para proteger razonablemente su industria, que me parece muy bien, no tienen en cuenta factores de integración productiva.

EC —Esas medidas suelen venir justamente cuando esos países tienen problemas.

CC —Bueno, pero Uruguay no es un problema.

EC —Pero pasa.

CC —Pero debería dejar de pasar.

EC —Pese al tamaño relativo pequeño, igual terminamos teniendo ese tipo de inconvenientes.

CC —Hay que hablarlo abiertamente, porque además la población lo tiene que conocer. Si en uno de nuestros vecinos hay una ley que determina que se considera contenido nacional lo producido en Argentina, como es el caso de la ley aprobada en 2015, 2016 en Argentina, y no considera proceso de integración productiva, siendo que Uruguay realmente no le mueve la aguja, ahí tenemos un tema.

EC —Usted decía que al gobierno le interesa apuntalar a este sector. No es muy grande, son unas 1.500 personas que trabajan, y exportó por US$ 65 millones de dólares el año pasado.

CC —Sí, pero es un sector que puede crecer más, que podría emplear más gente, que tiene un buen nivel de remuneración. Es un sector que nos interesa promover, claro que sí.

EC —¿Entonces? ¿Qué tipo de pasos se piensa dar?

CC —Los venimos dando, venimos tratando de negociar y encontrar soluciones con nuestros vecinos.

EC —Eso en la región. ¿Y hacia dentro?

CC —Hacia dentro todo el apoyo, todo lo que ya existe en Uruguay: ley de inversiones, opciones de capacitación, todo lo que le decía de los temas de aranceles, tenemos procesos de admisión temporaria que funcionan muy bien en Uruguay, que son los que permiten estas cosas, que uno pueda importar sin pagar arancel, agregar valor y exportar.

EC —Para terminar, quiero preguntarle a propósito de este fenómeno que aparece permanentemente en el debate a propósito de la industria, pero también de otros sectores de actividad. Hubo una novedad esta semana con un estudio del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve): en Uruguay no hay ningún sector de actividad en el que la proporción de puestos laborales con probabilidad de ser reemplazados en el mediano plazo por el avance de la tecnología sea menor del 50 %. ¿Cómo tomó ese dato, que se suma a otros informes parecidos? ¿Cómo lo está manejando el ministerio, el gobierno?

CC —Creo que el tema de la automatización y la robotización en el mundo no es un tema de “sospecho que va a suceder” o “tengo la opinión, una consultora me dice que va a suceder”: está superinstalado en el mundo desarrollado, en una enorme cantidad de países. Todos los productos que nosotros consumimos, que son de media tecnología para arriba, vienen de un ambiente de fabricación con un grado de automatización muy alto. Si uno mira, la ubicuidad de internet y la facilidad de acceder a internet que tenemos en Uruguay ahora nos dan esa posibilidad… —déjeme pasar un aviso…

EC —Siempre pasa ese aviso.

CC —Y está bien, hay que pasar los avisos buenos también.

EC —Es una realidad.

CC —Sí. Si buscamos hace tres años, cuatro años, cinco años, lo que se estaba haciendo en el mundo en robotización a nivel de laboratorios, de universidades, es impresionante, por la cantidad de investigación. ¿Qué marca eso para mí, para Uruguay? ¿Qué llamado le hace a Uruguay? No a asustarse por la pérdida de puestos de trabajo, sino a comprometerse a que cualquier cosa que haga tiene que hacerla bien. Si tenemos un rubro promisorio de turismo, tenemos que tener una calidad de servicio en turismo –y eso no tiene que ver con robotización y automatización–, un compromiso con la calidad de servicio muy alta. Si estamos haciendo un trabajo, cualquiera sea, desde una mermelada casera hasta asesoramiento profesional o el plan de un proyecto que estemos desarrollando, cualquier trabajo que estemos haciendo, lo tenemos que hacer muy bien. Porque el mundo ya produce de otra manera. Entonces para mí es un llamado a la calidad del servicio, a la cultura del trabajo, al no ausentismo. Es un llamado fuerte a eso.

EC —Son puntos delicados esos.

CC —Pero son importantes. No por miedo a que me automaticen el trabajo, sino reconocer: en el mundo mi trabajo ya se automatizó, entonces primero tengo que estudiar, no importa qué, tengo que seguir estudiando, y tengo que trabajar bien, tengo que trabajar en equipo, es mejor en colectivo que solo… Son cuestiones que el mundo nos está diciendo.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Hace dos años de visita en Montevideo, pasé varias veces durante mi estancia de diez días, frente a la plata de Ancap y la chimenea principal, así como otras más pequeñas quemaban grandes cantidades de gases procedentes seguramente del mal funcionamiento de las instalaciones.
    La última quincena de agosto, nuevamente de visita en Uruguay, volví a pasar frente a la planta varias veces y ni siquiera las llamas testigo estaban encendidas. Cuanto hace que no funciona la refinería?
    Gracias

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