Entrevista del jueves 7 de noviembre de 2019: Julio María Sanguinetti

Video de la entrevista en este link

EN PERSPECTIVA
Jueves 07.11.2019

EMILIANO COTELO (EC) —Compromiso por el país. Ese es el título del acuerdo programático que firmaron esta semana el Partido Nacional (PN), el Partido Colorado (PC), Cabildo Abierto (CA), el Partido Independiente (PI) y el Partido de la Gente (PG).

El texto es la base para una coalición de gobierno alternativa al Frente Amplio (FA), en caso de que en el balotaje triunfe la fórmula encabezada por Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón. Para alcanzarlo, los blancos cedieron en varios de sus postulados, que no figuran o aparecen atenuados.

¿Qué alcance tienen estos compromisos? ¿Cómo sigue la campaña?

Lo conversamos con el líder de Batllistas, el expresidente Julio María Sanguinetti.

JULIO MARÍA SANGUINETTI (JMS) —Estamos avanzando, estamos a muy poco de la definición. Mi impresión es que acá no ha cambiado la opción básica, que es continuismo o cambio. La motivación de la ciudadanía está centrada básicamente en esa decisión.

EC —Antes de entrar en ese dilema, quiero plantearle algunas preguntas a propósito del documento para entender el alcance, etcétera. Una primera duda es: ¿fue bueno o malo que se hubiera filtrado el viernes pasado un borrador?

JMS —En el Uruguay se filtra todo. Entonces hubiera resultado raro que un documento que tiene a muchas personas involucradas no trascendiera. Es lo normal, hay que asumir que va a trascender. No creo que cambiara mucho las cosas.

EC —Porque hay dos lecturas. Primero, que fue un problema, porque el contenido quedó expuesto a ataques; incluso un sindicato como la Fenapes salió a plantarse frente a una de las medidas en el capítulo de educación.

JMS —Aunque no hubiera salido la Fenapes igual habría estado en contra. Aunque no hubiera visto el texto.

EC —La otra lectura es que fue una ventaja, porque pudieron detectarse los puntos más controvertidos para ajustarlos o sacarlos en la negociación que se estaba iniciando.

JMS —Lo de las filtraciones es inevitable. Lo importante es que se logró el acuerdo, ese es el hecho relevante, el hecho cierto es ese. No era tan sencillo imaginarlo, porque hay posiciones bastante encontradas, hasta estéticamente.

EC —¿Estéticamente?

JMS —Y sí, porque el PI tenía una posición muy negativa frente al general Manini, no quería ni aparecer junto con él en nada.

EC —Por ahí lo de estético, ¿alude a la foto, por ejemplo?

JMS —Seguro, a eso me refiero.

EC —¿El PI se plantó fuerte en ese punto?

JMS —No sé si se plantó o no, porque Lacalle hábilmente no habló de ninguna foto, estaba todo el mundo corriente y dijo “mejor así”, eludió el tema. Eso es una expresión también de que Lacalle ha funcionado con una enorme habilidad política, con una gran solvencia política. Uno que ha visto tantas campañas, el más pintado siempre tiene algún error, y cuando uno mira la perspectiva de la campaña de Luis Lacalle no ve errores. Tendrá más aciertos o menos, según el ángulo desde el que uno lo advierta, pero no cometió ningún error. Y eso es muy importante. Él eludió ese tema, claramente, no planteó si iba a haber foto o no, dijo que no había necesidad, que el tema era el otro y siguió para adelante.

EC —La oposición toma ese punto para señalar: no hay foto, es un indicio de que este acuerdo es frágil, es inestable.

JMS —Sí, sí. Imagínese lo que es la solidez de la campaña del Frente que decretó la intervención de la campaña de Martínez con Mujica y Orsi, es el reconocimiento más palmario de que la campaña iba muy mal y de que no había el entendimiento necesario. De modo que si es por eso, podemos intercambiar impresiones.

EC —Sí, en varios de los temas que están en debate una parte tiene argumentos para cuestionar a la otra y la otra le dice que no tiene credenciales.

JMS —Es así, por eso al final termina en eso: vamos por el continuismo o vamos por el cambio. Al final es eso, vuelvo a lo mismo.

EC —Yendo a lo que estábamos hablando, ¿no hay una debilidad en el hecho de que no se puedan juntar para una foto?

JMS —Yo creo que se pueden juntar, me parece obvio que se van a juntar, no es un tema tabú. Pero ahora en la presentación política, en el movimiento de aproximación, ¿para qué inventarse problemas cuando puede llegar a haberlos? Está muy bien, no tengo dudas de que va a haber, el 1.º de marzo vamos a estar todos en la foto.

EC —Ah, no, el tema es si la foto es antes del balotaje.

JMS —El 1.º de marzo vamos a estar todos en la foto, que es lo que importa. La foto va a ser la alternativa del cambio.

EC —Vamos al texto. Ahora que está el resultado final, este documento de 48 páginas con la firma de todos los excandidatos de los partidos de la coalición, ¿quedó conforme?

JMS —Las transacciones siempre dejan un sabor a que falta algo, porque cada uno tiene su idea. Uno mira educación, por ejemplo, que es uno de los temas más importantes, y a uno le habría gustado que hubiera algunas precisiones mayores, pero hay que mirarlo desde la perspectiva de que esto es un acuerdo mínimo, a partir de lo cual se podrán ir agregando otros elementos. Ahora no era el momento de profundizar la discusión, era algo básico.

EC —¿No quedó demasiado “lavado” el texto?

JMS —No, creo que lavado no.

EC —Las propuestas de cambio más contundentes fueron limadas o sacadas. Por ejemplo, reducción del gasto público; desaparecieron las cifras del ahorro que se procurará, cuando tanto Lacalle Pou, que ahora es el candidato, como Talvi, por el lado del PC, habían dado números, habían dado medidas que iban a tomar, como aquella de los 900 millones de dólares por año, etcétera. Eso ahora no está.

JMS —Y está bien, así debe ser, porque cada uno tiene su idea de dónde va a reducir. Lo que importa es que todos estamos de acuerdo en que hay que reducir. A partir de allí uno puede calcular 800 millones que calculaba alguno, 1.000 millones que calculaba otro. Son cosas que no deben estar en un programa de este tipo, personalmente creo que quizás no debieron proponerse nunca, pero estaba en el aire, estaba en el debate.

EC —Usted entiende que de esas cosas no debió haberse hablado. ¿Por ejemplo, cuando Talvi detalló sus planes con respecto a la no provisión de vacantes de funcionarios públicos?

JMS —Cada uno responde a sus modalidades. A mí nunca me gustó fijarme plazos ni cantidades, en todas mis campañas traté de fijar rumbos: voy hacia allá, vamos a reducir el gasto; si son 500 o son 1.500, lo iremos viendo. Porque además la vida siempre es más imaginativa que el gobernante, hay sitauciones nuevas, hay cosas que aparecen, urgencias que de pronto cambian las prioridades. Es una modalidad de cada uno. En los últimos tiempos hubo definiciones claras con precisiones que hacía Lacalle o que hacía Talvi. Ponerse a discutir ahora punto por punto eso me no era una cosa sensata. Lo que está claro es que la línea no es dejar las cosas como están o aumentar los impuestos, como propone el FA, sino, por el contrario, ir a una reducción posible del gasto en la medida en que se asume que ha llegado a su límite.

EC —Vuelvo a lo que le preguntaba. Otra interpretación, distinta de la que planteaba usted recién, es que se buscó correr a un costado las medidas más controvertidas para facilitar la campaña rumbo a la segunda vuelta.

JMS —Eso está bien, ese es el sentido de un acuerdo, un acuerdo se hace para eso, no para valorizar las discrepancias sino para fortalecer las concordancias. Y las concordancias son más grandes que las otras y las discrepancias en definitiva no son fundamentales. Porque ahí está el punto, por encima de todo hay una definición general, llamémosle de filosofía, de principios generales, de democracia, de economía de mercado, de economía abierta, de búsqueda de tratados de libre comercio, de equilibrio fiscal, de intento de reforma importante en la metodología de educación, de enfrentamiento claro al fenómeno delictivo, etcétera. Esa es la concordancia, eso es lo que importa, nos ponemos todos de acuerdo en eso, en los rumbos. Entrar al detalle a veces simplemente detiene, cuando había una semana. Usted sabe muy bien, porque lo dije en esta audición hace mucho tiempo, que estoy con el tema del gobierno de coalición desde que salí.

EC —Sí, usted se puso este tema al hombro antes incluso de que Talvi fuera precandidato en el PC.

JMS —No, antes de que nadie hablara, porque cuando yo fui a ver a Lacalle y a Larrañaga al Senado a plantearles la idea, en aquel mayo de 2018 que parece tan lejano, nadie estaba hablando de coalición. Me miraron, no dijeron que no, pero en ese momento no lo tenían en la agenda.

EC —¿Usted se coloca a sí mismo como el autor de la iniciativa de la coalición?

JMS —No, yo no inventé nada, ¿quién va a inventar lo que es una coalición?

EC —El impulsor.

JMS —En aquel momento sí, en aquel momento no había nadie hablando. No me cuelgo ninguna medalla, pero es un hecho objetivo que en aquel momento ningún dirigente político ponía como objetivo de su andar la búsqueda de un gobierno de coalición. Y para mí eso fue esencial, yo dije acá que había solo dos objetivos: que el PC volviera a tener relevancia electoral, porque en aquel momento teníamos 3, 4, 5 % en las encuestas, y en segundo lugar, imaginar el gobierno de coalición. Como recién le recordaba, yo habría preferido que fuera antes de octubre, lo dije muchísimas veces, que aunque fuera un poquito más general. He trabajado todo este largo tiempo con ese objetivo, de modo que siento, sí, que ha sido un logro importante y me siento satisfecho en la medida en que la idea que uno tenía era el único camino viable y posible. Es lo que le da esperanza y expectativa de cambio al país. Si estuviéramos todos fragmentados no habría esperanza de cambio.

EC —“Expectativa de cambio”, lo mencionó más de una vez en esta entrevista. Con la negociación que hubo en torno al texto, con esa moderación de sus aristas más filosas –si tomamos en cuenta, por ejemplo, el programa de Lacalle Pou, eso fue lo que pasó, los planteos más punzantes, más directos han sido atenuados–, ¿dónde se nota la profundidad del cambio que ocurriría si gobernara Lacalle Pou?

JMS —La profundidad del cambio se nota por oposición, en los asuntos vitales. Empecemos por seguridad, que para la gente es la prioridad máxima, incuestionablemente. He recorrido el país y le diría que es excluyente el reclamo de seguridad con relación a cualquiera de los otros. Está muy claro que el gobierno propone la continuidad.

EC —“Vamos a hacerlo mejor”, esa es la síntesis.

JMS —Sí; con los mismos. Vamos a hacer con los mismos mucho mejor lo que decimos que está muy bien. Entonces la propuesta es Leal ministro, que hace siete años que está con Bonomi, Bonomi y Leal, Leal y Bonomi eran lo mismo, hasta veíamos la foto juntos. Lo único que ha cambiado es que ahora en lugar de ir Bonomi va Martínez, pero las recorridas son las mismas, con Leal, que pasa a ser el común denominador. En ese aspecto lo más importante es la negación de la realidad, el FA en esta materia ha negado la realidad, el ministro Bonomi nos decía en el primer semestre “estamos mucho mejor, apenas hubo 1.000 rapiñas más”. Pero ¿cómo, si hubo 1.000 rapiñas más, en cotas ya elevadísimas como estamos? Es que en el primer semestre del año pasado hubo 2.000 más. Esa constante explicación de que no íbamos mal cuando íbamos llegando a 30.000 rapiñas, que era un cambio cualitativo en la situación.

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