Entrevista del martes 3 de diciembre de 2019: Álvaro Delgado

Video de la entrevista en este link

EN PERSPECTIVA
Martes 03.12.2019

EMILIANO COTELO (EC) —Comenzó ayer la transición de gobierno. El presidente Tabaré Vázquez recibió en su despacho al presidente electo, Luis Lacalle Pou, y después sumaron a la reunión a los equipos de trabajo designados por las dos partes. Antes de retirarse, en conferencia de prensa, Lacalle Pou destacó el buen ambiente que había rodeado a ese encuentro.

(Audio Luis Lacalle Pou.)

Era una reunión que hace tiempo que veníamos soñando y preparando. Nos vamos muy satisfechos en dos aspectos. El primero, porque tuve una reunión personal con el presidente; el contenido queda en esa reunión, pero era necesaria no solo institucionalmente sino personalmente, cosa que me deja muy satisfecho y se lo trasmití. Y después las formalidades de la transición, que como lo veníamos diciendo y suponiendo ya en la campaña electoral y en estos días, apelando al republicanismo del presidente Vázquez, que siempre destacamos, se nos anuncian equipos técnicos, apertura de información y trabajo ya sea bilateral o con todos los equipos en estos días.

Desde que se confirmó la fórmula con Beatriz Argimón y quien habla vamos a mantenerlos informados de todo lo que vaya pasando. Nos parece bueno no solo para los requerimientos de la prensa, sino para la población.

(Fin audio.)

EC —En el encuentro con los periodistas, además, el senador Álvaro Delgado fue presentado como el próximo secretario de la Presidencia. En esa posición, Delgado será uno de los apoyos más importantes de Lacalle Pou en el ejercicio del gobierno.

¿Cuál será su perfil en esa gestión? Y antes, ¿qué tareas tendrá durante el período de transición?

Lo conversamos con él.

Primero una presentación rápida, porque usted es un dirigente político conocido, pero ahora va a dar un salto importante en su trayectoria, en su carrera, y conviene pasar en limpio algunos datos. Usted tiene 50 años, está casado, tiene tres hijos. Es veterinario.

ÁLVARO DELGADO (AD) —Veterinario, con un posgrado en Gerencia Agroindustrial.

EC —Ha sido productor agropecuario y colono.

AD —Soy productor agropecuario en pastoreo, trabajo con un tema familiar. Lo sigo haciendo porque es la vocación de mi vida. Y después me he dedicado a esta actividad. Empezó mucho en lo gremial.

EC —Sobre todo en lo gremial universitario.

AD —Primero en el liceo, a la salida de la dictadura, toda aquella efervescencia; después en mi facultad; después en la Universidad integré el Consejo Directivo Central y después tuve un enganche con la militancia política. El primer cargo de designación política lo tuve en el gobierno de Batlle gracias a Alberto Volonté, fui inspector general de Trabajo. Ahí pude aprender muchísimo, era muy difícil entre el 2000 y el 2005 estar en el Ministerio de Trabajo, en medio de esa situación.

EC —Le tocó la crisis.

AD —La alternativa a todo eso fue generar 20 mesas tripartitas, que presidía yo, y me reunía con empresarios y trabajadores de todo tipo. En gran medida esta actitud de generar diálogos, reuniones, de generar confianza –creo que además de diálogo tengo mucha confianza con muchos dirigentes empresariales y sindicales que hoy están en primera línea, que en aquel momento quizás no estaban en primera línea pero que venían a vernos, hasta el propio ministro Murro, que era asesor de un sindicato en aquel momento, y yo lo recibía– hace que hoy muchas veces los diálogos sean más fáciles. No siempre de acuerdo, pero siempre más fáciles.

EC —Terminamos el repaso. Ingresó al Parlamento en 2005, como diputado, integró la Cámara baja por 10 años. Luego, en 2015 accedió al Senado, donde ahora debería iniciar un segundo período. Sin embargo, Lacalle Pou lo eligió como secretario de la Presidencia. ¿Por qué?

AD —Tendría que preguntárselo a Lacalle Pou, pero voy a dar mi interpretación, que capaz que vale. En el 2009 fundamos con Luis el movimiento Aire Fresco (AF); en esa elección sacamos tres diputados, quien habla por Montevideo por la 404, y por Canelones por la 400 Luis y Amin Nifuri, y después de esa elección empezamos a recorrer el Uruguay; recuerdo que era un movimiento nacional que llevó una lista al Senado con una visión más generacional. Empezamos a recorrer y resulta que en 2011 Luis fue presidente de la Cámara y empezamos a ver que esto generaba adhesiones en la interna del Partido Nacional (PN), mucha gente veía en esto una proyección no solo de renovación, sino de futuro. Íbamos con la idea de sacar una lista al Senado y volvimos con la idea de la gente, que era que Luis tenía que avanzar en un proceso de ser precandidato o candidato del PN. En aquel momento –estoy hablando de 2012– Luis tenía 40 años y además era una decisión personal compleja, había otros precandidatos, él tenía el 6 % del partido de intención de voto, o 4 %, otros tenían una intención mayoritaria. Recuerdo que era tanta la presión –teníamos en AF ocho diputados, todos afines generacionalmente, con una estructura ya armada a nivel nacional– que Luis toma la decisión a finales de 2012, en enero de 2013 AF se reúne y ofrece el nombre de Luis Lacalle Pou como precandidato dentro de lo que era Unidad Nacional (UN).

EC —Unidad Nacional había sido formada a su vez por el herrerismo.

AD —Exactamente, herrerismo y alguna cosa más. Empezaron los apoyos desde ese enero hasta mayo. UN vota a Luis como precandidato y se disuelve, porque pasa a formar parte del sector Todos, que forma Luis, al que se incorporan el Movimiento de Rocha, gente de la izquierda como Graciela Bianchi, varias personas más. En ese proceso de pocos meses hubo una cantidad de adhesiones en todo el país que lo posicionaron como el candidato del sector.

EC —Está claro que usted es de los hombres del grupo AF de mayor confianza de Lacalle Pou. Es quizás su par en todo este proyecto, juntos armaron AF. Ahí está una de las claves, hay una relación muy cercana entre los dos.

AD —De confianza; de amistad, pero de confianza. Con perfiles diferentes, pero de confianza mutua y de mucho afecto.

EC —Se había manejado su nombre para el Ministerio de Industria, Energía y Minería, lo que tenía su lógica si nos atenemos a los asuntos que usted priorizó como parlamentario. ¿Pudo elegir entre los dos cargos?, ¿le dieron a elegir o vino el decreto?

AD —¿Por qué hace preguntas difíciles? Temas laborales por mi experiencia en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y en temas de industria y energía traté de especializarme en Diputados y Senadores. En Diputados integré la Comisión de Industria, la presidí varias veces; en el Senado integré cuatro comisiones, integré además Asuntos Laborales, Ganadería y Hacienda y Presupuesto. Pero siempre preocupado por los temas de la energía, de la industria, visitaba una industria por semana, grande, chica, mediana, del interior, de Montevideo. Son temas que me van a seguir preocupando. Pero obviamente cuando uno es parte de un proceso y está tan adentro de la formación de ese proceso es menos dueño de sus decisiones.

EC —Me queda claro que usted hubiera preferido el ministerio.

AD —No, no, estoy muy convencido de la decisión que tomó Luis. Obviamente iría a donde Luis sintiera que era más útil, él entendió que era más útil estar al lado del presidente en la Secretaría de la Presidencia, que es un cargo en el que uno está muy cerca de la toma de decisiones y en coordinaciones de gobierno. Yo encantado.

EC —Muchas veces se ha elegido para este cargo a un abogado, a una persona con conocimientos jurídicos. ¿Cuál será su perfil?

AD —Obviamente ese no es, más allá de que pueda tener algunos asesores.

EC —Ese frente lo va a cubrir el prosecretario, Rodrigo Ferrés.

AD —Uno de los dos, secretario o prosecretario, de acuerdo al perfil, tiene una formación jurídica fuerte, sobre todo en derecho administrativo, que tiene mucho que ver con la elaboración de decretos, resoluciones, mirar todo lo que el presidente firma.

EC —Esa justamente es la especialización de Rodrigo Ferrés.

AD —Que va a ser el prosecretario de la Presidencia. En este caso la Secretaría de la Presidencia tiene mucho más que ver con coordinación más general del tema del gobierno y el apoyo al presidente. Con un sentido más político yo voy.

EC —Lacalle Pou adelantó que su gobierno va a mantener una comunicación muy fluida con la población. Se asegura que habrá un vocero de la Presidencia. ¿Usted asumirá también esa responsabilidad?

AD —Veremos. Todavía está por definirse de qué forma se instrumenta eso, si son comunicaciones diarias sobre diferentes resoluciones o comunicaciones institucionales y decisiones del gobierno. En ese caso posiblemente en algunas oportunidades lo hará el presidente y en otras lo hará el secretario de la Presidencia. Luis tiene una linda decisión y obsesión de ser muy transparente, muy didáctico en la comunicación con la gente de las cosas que está haciendo el gobierno para trasmitirlas, para que entienda, para que sepa, que no es propaganda, es información. Ese tema diario posiblemente no, si es un tema de comunicación de decisiones de gobierno o resoluciones del Consejo de Ministros o resoluciones que tienen que ver con alguno de los ministerios, será el presidente o será el secretario.

EC —No va a haber un vocero aparte. Esa es una posibilidad que en algún gobierno se maneja.

AD —Es una posibilidad que está arriba de la mesa.

EC —No está resuelto eso.

AD —No está resuelto.

EC —¿Usted renuncia a su banca en el Senado para asumir este cargo?

AD —Hay toda una discusión jurídica sobre eso. Como la ley establece que los ministros y subsecretarios no deben renunciar, hay un artículo de la Constitución que establece que no renuncian a su banca, pueden ser y volver cuando quieran, pero solo en esos casos. Pero después hay un artículo y un inciso que establecen que ningún legislador electo podrá recibir otra remuneración del Estado, excepto con autorización previa de la Cámara, esa es la excepción. Sé que hay una discusión jurídica en estos casos sobre si con autorización se puede asimilar a la situación de ministros o subsecretarios. Es un tema adicional. Para mí lo importante es la función y obviamente no nos vamos a trabar en una discusión jurídica sobre esto.

EC —¿Cómo evaluó el resultado de la visita de ayer a la Torre Ejecutiva?

AD —En lo previo, con algunas declaraciones de algunos actores de gobierno sobre cuál iba a ser el proceso de transición, auspicioso. La visita fue muy cordial, tuvo dos partes, la primera una reunión mano a mano entre el presidente electo, Luis Lacalle Pou, y el presidente actual, Tabaré Vázquez; el equipo que lo acompañábamos, el prosecretario, Azucena Arbeleche, Nicolás Martínez, Beatriz Argimón, estuvimos en una sala al lado con Roballo, Álvaro García y alguien más. Estuvimos discutiendo sobre algunos temas de la transición. Hoy a las 11 el doctor Ferrés y quien habla nos vamos a reunir con el secretario y el prosecretario de la Presidencia.

EC —Hoy mismo continúa el trabajo.

AD —Sí, sí. Y también hay una reunión 11.30 entre Azucena Arbeleche y parte del equipo económico, acompañada por parte del equipo económico entrante. Obviamente la reunión privada es privada, pero Luis habló de un tema personal y político y salieron los dos muy contentos. Una reunión auspiciosa, muy franca.

EC —Había asperezas que limar, la relación entre los dos había sido fría y en algún momento caliente, muy complicada.

AD —Sí, Luis dijo en algún medio de comunicación ayer que quemó todas las facturas previas, que en esto había que mirar para adelante. Él valoró la reunión mucho más en términos personales que políticos, y fue así, puedo decirlo porque después estuvimos hablando un largo rato al respecto. Después una reunión más formal, más protocolar sobre algunos temas de la transición. Anunciamos que hoy íbamos a empezar formalmente la transición. Más allá de lo protocolar de ayer, Luis le llevó al presidente Vázquez algunos planteos, una hoja de ruta de cómo entendía que podía ser la transición, para que la estudiara, una especie de metodología de trasiego de información. Consistió en eso. Y hoy empieza la transición en los hechos con el flujo de información centralmente, y después cuando estén designados los ministros, en cada uno de los ministerios.

EC —Ese ambiente amable, cordial, se complicó un rato después cuando el ministro de Industria, Guillermo Moncecchi, confirmó que hasta el final del mandato no habrá ajustes de tarifas. O sea, en enero no tendrá lugar el aumento tradicional, que algunas veces ha sido por IPC, algunas veces por algo menos del IPC, según las empresas públicas.

AD —Y a veces por algo más del IPC.

EC —Esa posibilidad que ha ocurrido en distintos comienzos de año esta vez, dice el gobierno saliente, no se va a utilizar. En la noche, Lacalle Pou en las entrevistas que dio en televisión se mostró molesto por esa determinación. ¿Cuál es el problema?

AD —Hay que remontarse al año 2014: cuando Mujica deja la Presidencia en enero hace un ajuste de tarifas, un tarifazo de 500 millones de dólares para dejarle caja –venía bastante compleja la caja– al gobierno actual de Tabaré Vázquez. Yo tengo la presunción, no lo puedo asegurar, de que si otro hubiera sido el resultado otra hubiera sido la actitud.

EC —Usted dice lo que dijo ayer el propio Lacalle: que tiene la impresión de que de haber triunfado Daniel Martínez se habría resuelto aumento de tarifas en enero.

AD —Son impresiones personales que en realidad son secundarias. Forma y fondo, en esto hay que ser muy cauteloso. Primero la forma, y me parece que esto importa mucho cuando estás arrancando un proceso tan sensible de transición de un gobierno que se va a un gobierno que entra con una característica muy especial, que son de diferentes partidos y que el gobierno que se va viene gobernando hace 15 años con mayoría propia. Nosotros aspirábamos –aspiramos, porque no lo descarto; es más, estoy convencido de que va a ser así– a una transición fluida y abierta, independientemente de las auditorías que están comprometidas de toda la Administración Central, de los organismos descentralizados y de las empresas públicas. Fue un compromiso electoral del presidente electo Lacalle Pou.

Por eso hablo de la forma, porque si bien es verdad que la responsabilidad para bien o para mal siempre es del gobierno que está en funciones, cuando se superponen porque hay un gobierno electo y otro en funciones y hay voluntad de hacerlo, muchas de las decisiones, en todo aquello que pueda condicionar, influir o afectar positiva o negativamente al gobierno siguiente se estila que haya un ámbito de consulta previa, más allá de que la última decisión siempre la tiene el gobierno en funciones. Históricamente ha pasado en Uruguay, que tiene transiciones largas, de tres meses, no como en Argentina, que dura menos de un mes.

EC —Hay un caso típico en ese sentido, que son los ascensos en las Fuerzas Armadas. Esos ascensos se efectivizan en febrero y ha pasado muchas veces que en el verano de la transición de un gobierno a otro se negocia, se acuerda a quiénes van a corresponder esos ascensos.

AD —Va a pasar este verano, el 1.º de febrero se generan seis o siete vacantes de generales, con lo cual hay que ascender coroneles.

EC —¿De esto de las Fuerzas Armadas se habló ayer en la reunión entre las dos delegaciones?

AD —Me consta que el presidente electo le presentó al presidente actual una serie de aspiraciones de temas a discutir. Obviamente estaban el tema tarifario, el tema ajustes salariales, el tema Fuerzas Armadas, el tema designaciones de otros cargos que necesitan venias que condicionan por muchos años para adelante, entre otras cosas.

EC —Usted dice que el doctor Lacalle Pou le planteó al doctor Vázquez una serie de temas a conversar en este período de transición.

AD —A poner en la agenda de la transición.

EC —¿Uno de ellos era tarifas?

AD —Sí, sí, creo que Luis dijo públicamente saber cómo va a trabajar el gobierno en el tema tarifas en enero, cuando generalmente se ajustan. Cuando viene el ajuste del IPC se ajustan los salarios y se ajustan las tarifas, por lo menos su componente salarial. Después ves cómo ajustás las tarifas en función de cómo impacta el costo salarial en ellas o la evaluación de otros indicadores, no es el único elemento.

EC —¿Por qué hablaba de la forma, entonces?

AD —Porque la forma me generó cierto ruido. Porque mientras estábamos en esa reunión en un tono muy cordial y muy abierto –lo quiero decir y reconocer–, nos enteramos después de que 10, 11 pisos más abajo el ministro de Industria estaba anunciando que iba a haber un ajuste salarial, aparentemente por IPC, pero que ninguna de las tarifas públicas se iba a ajustar en ningún sentido, por nada, ni siquiera por IPC o menos del IPC, que no iba a haber ajustes de tarifas públicas. Además en modo plano, involucró a todas las empresas públicas que tienen precios regulados de servicio, con situaciones muy diferentes entre ellas. Eso obviamente nos sorprendió muchísimo.

EC —Los sorprendió que a la misma hora el ministro Moncecchi hubiera hecho ese anuncio.

AD —Sí, porque obviamente no es una decisión solamente del ministro Moncecchi, es una decisión tomada por el gobierno. No solo me sorprendió, sino que me generó un sabor agridulce, cierto grado de decepción, cuando estamos empezando una transición tratando de poner todos los temas arriba de la mesa, del otro lado sentimos que hay voluntad de hacer una transición ordenada y poner todos los temas arriba de la mesa. Si bien esto puede llegar a ser una noticia que podemos compartir o una buena noticia, me hubiera gustado saber qué es lo que va a pasar con las empresas públicas más allá del tema del costo salarial o del impacto del IPC sobre la masa salarial y cómo incide esto sobre el costo del servicio final.

EC —Usted percibe que hubo una especie de jugada ahí, que no fue casualidad que se hiciera simultáneamente ese otro anuncio.

AD —No, no voy a hacer muchas valoraciones. Parte de lo que Azucena Arbeleche hoy esté planteando en la reunión que tiene 11.30 con el equipo económico tiene que ser cuál es el balance de empresas públicas que nos va a dejar el gobierno. Porque en las tarifas públicas, que tienen una cantidad de componentes, inciden varios factores, como los costos de generación, los costos internos, dentro de estos el tema salarial –en el que sí va a haber un ajuste por IPC–, la variable dólar, que es un tema importante, pero después hay una cantidad de componentes que tienen que ver con costos internos que no tienen que ver con estos dos indicadores que te mencioné, que tienen que ver con la eficiencia, con la mejora de gestión. Creo que en vez de hacerlo mejor, se ha ido agravando. Obviamente lo que hace el gobierno es adelantar una rebaja en las tarifas públicas que teníamos prevista nosotros, nosotros dijimos que vamos a generar un ahorro de 900 millones de dólares gastando mejor y ahorrando, con dos objetivos: mejorar las cuentas públicas, con un déficit fiscal muy complicado, de 4,7 ahora, 4,8 –algunos dicen que va a llegar a 5, histórico en Uruguay, hace 32 años que no existe–, y después tratar de bajar las tarifas públicas por lo menos de dos elementos que nos parecen muy sensibles, que tienen que ver con la producción y con la gente, que son la energía eléctrica y el combustible.

EC —El plan del gobierno electo era recorrer el primer año logrando ese ahorro de 900 millones de dólares en el gasto público y en función de esos resultados, después, bajar tarifas.

AD —Sí, hacerlo además de un modo sustentable, que no solamente no ajusten por IPC, aunque haya que ajustar los salarios, porque los salarios hay que ajustarlos igual, pero si no hacemos lo otro que hay que hacer, que es mejorar la eficiencia y la gestión de las empresas públicas, lo que se hace es aumentar el rojo. Le pongo un ejemplo, Ancap acaba de absorber Montevideo Gas, que le implica una pérdida adicional; todavía estamos esperando que el gobierno determine cuál es el plan de concesión nuevamente a privados, como comprometió el ministro ante nuestra convocatoria hace cinco meses en el Parlamento. Digo Ancap porque es uno de los ejemplos, hay algunos temas de inversiones de UTE, está el caso del fideicomiso del boleto, que para nosotros es un tema importante, tenemos que buscar una fuente de financiamiento alternativa. Está el tema de la mezcla de biocombustibles. En Ancap hay una cantidad de elementos que administrativamente entendemos que deben mejorar la gestión para que sea sustentable una baja en el surtidor a la gente.

EC —Repito, el orden que ustedes tenían previsto era: recorrer el primer año aplicando las medidas de ajuste del gasto público para bajarlo en 900 millones de dólares y después, a comienzos de 2021, rebajar tarifas. ¿Y partían de la base de que el gobierno saliente en enero iba a ajustar las tarifas? ¿Suponían que las iba a ajustar por IPC, por ejemplo?

AD —Nosotros pensábamos que, como lo venía haciendo, iba a hacer un ajuste de tarifas, sobre todo con una variable que tiene que ver con el indicador salarial.

EC —Pero vio que lo que se está discutiendo desde ayer de mañana o desde el mediodía es que el anuncio que ayer hizo Moncecchi ya existía. Y efectivamente, si uno va a Presidencia de la República, encuentra el 29 de julio un título que dice “Gobierno no aumentará tarifas públicas este año”. La frase textual de Moncecchi en aquel momento en conferencia de prensa fue: “No habrá ajustes a la suba en las tarifas públicas hasta fin de año e incluso hasta el final del período de gobierno”.

AD —El dato que yo tenía era que no iba a haber durante el año, que era un tema acordado. Yo sé la discusión que está pasando en los directorios de las empresas públicas, muchos de ellos ya estaban evaluando cuánto iban a incrementar las tarifas, que en algunos casos podía ser por debajo del IPC. Creo que en el caso de UTE –lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo–, como bajó tanto el costo de abastecimiento a la demanda, hay otras posibilidades para trabajar. Pero la baja de tarifas siempre es una buena noticia, por eso cuestioné la forma y separé la forma del fondo.

EC —Sí, recordemos la polémica de cada mes de enero cuando el gobierno ajustaba tarifas por IPC, por ejemplo, y la oposición salía a cuestionar hablando de “tarifazo”.

AD —Por ejemplo, en el caso de la UTE, en que podía ajustarse por menos del IPC, o sea cubrir la parte salarial del costo de producir energía. Pero en lo demás, como había mejorado la gestión, había una gran hidraulicidad, había 1.400 megavatios de energía más barata y renovable en el sistema, podían bajar el costo de factura eléctrica a los hogares. Esa era la discusión. Tal es así que el propio gerente de UTE tenía una propuesta de rebaja de 7 a 10 % independiente de cómo había que ajustar el componente salarial de las tarifas.

EC —Pero en el Frente Amplio (FA) desde ayer cuando comenzó esta discusión se replica: “¿Cómo es esto? Cuando hacíamos ajustes de tarifas en el mes de enero nos acusaban de estar aplicando tarifazos. ¿Qué pretendía el gobierno electo, que en enero hubiera otro tarifazo?”.

AD —No, no, sin duda que no. Me parece que había que absorber la parte salarial. Reitero, forma y fondo, la forma para nosotros era importante, hacerlo en el mismo momento en que estábamos hablando con el gobierno de empezar una transición en la que todos los temas estén arriba de la mesa y hay temas para resolver en todas las empresas públicas –parte de lo que va a hablar hoy Azucena Arbeleche con Álvaro García va a ser sobre ese tema– quizás no fue la mejor forma de empezar. Pero yo sigo apostando al vaso medio lleno y no medio vacío. Más allá de la situación puntual de ayer –que reitero, no nos gustó, no era lo que esperábamos y a mí me sorprendió y me decepcionó un poco–, yo sigo apostando al vaso medio lleno siempre. En el tema de fondo la rebaja de las tarifas públicas siempre es una buena noticia, lo que hicieron es adelantar una rebaja que nosotros teníamos previsto hacer. Nuestra rebaja quizás iba a ser un poco más responsable, porque tenía que ver con el ahorro general, con la mejora de gestión de las empresas públicas para hacerlas más sustentables. Esa debería ser la palabra, nuestra rebaja era más sustentable que esta de ahora. Pero bienvenida, lo que hicieron fue adelantar una rebaja que nosotros habíamos anunciado.

EC —Una rebaja en términos reales; al no ajustar por IPC ni por nada, se produce una rebaja.

AD —Sí, en realidad no es una rebaja en términos de precios, sino en términos reales.

EC —Pero si la preocupación es el impacto en las cuentas públicas de esa decisión de no aumentar las tarifas, el 1.º de marzo el nuevo gobierno puede aumentarlas. Supongo que no es algo que lo haga muy feliz, pero si se trata de evitar el impacto negativo en la cuenta pública…

AD —Faltan casi tres meses para empezar el nuevo gobierno y nosotros tenemos un compromiso muy firme con bajar los costos del Uruguay. El tema tarifas es uno de los componentes del costo del Uruguay, y tenemos un compromiso muy firme de no aumentar impuestos y bajar las tarifas de luz, energía y combustible. Esta es una realidad, tenemos que trabajar sobre la realidad, el gobierno se adelantó en una jugada no exenta de picardía…

EC —Para usted hay una cierta picardía en esto.

AD —Aparentemente podría haber cierta picardía, más allá de la decisión política legítima que puede tener todo gobierno; yo no la discuto y creo que eso tiene que quedar claro. Me parecía que en un proceso de transición por lo menos se podría haber anunciado.

EC —¿Tiene la esperanza de que todavía haya un margen? Lo digo porque estoy repasando las declaraciones de Moncecchi de julio y en el título dice: “No habrá ajustes a la suba en las tarifas públicas hasta fin de año e incluso hasta el final del período de gobierno”. Pero más adelante hay un matiz, dice: “Damos absoluta seguridad de que no habrá ajustes a la suba de tarifas públicas por lo que resta de 2019 y probablemente hasta el final del período de gobierno”. ¿Usted se está agarrando del probablemente?

AD —¿Sabe lo que pasa? Durante muchos años, pero durante este seguramente, el gobierno actual –y he sido muy crítico de empresas públicas– no tuvo las decisiones que había que tener para generar los cambios estructurales o de gestión o de eficiencia para ser sustentable, una mejora en el servicio y una mejora en el costo del servicio, o sea una baja del costo del servicio. Tanto en Ancap como en otros organismos. El gobierno hasta ahora había priorizado otra cosa, la recaudación.

EC —En Ancap hay todo un proceso de transformación después del problema serio, después de la capitalización hay un proceso de adecuación.

AD —Sí, muy lento. Está el tema del pórtland de por medio, apareció ahora Montevideo Gas que Ancap absorbió, una empresa que da pérdida. Acaban de reasumir a los trabajadores que habían sido despedidos de Montevideo Gas por mala conducta en su etapa de concesionada a un privado. Sé que hay una discusión grande sobre eso y que además los directorios de las empresas públicas estaban viendo qué propuesta le harían al Poder Ejecutivo para corregir el tema salarial, porque ese tema se iba a corregir, como se hace todos los eneros.

Además hay un tema adicional, todos los eneros hay que ajustar el Imesi, que tiene una recaudación de más de 500 millones de dólares por año. Hasta por el IPC hay que ver qué va a hacer el Poder Ejecutivo, me parece que esta es de las cosas que tenemos que saber en la transición. La responsabilidad siempre es del gobierno en funciones hasta el último día de su gestión, pero me parece que si hay una transición y voluntad de transparencia y flujo de ida y vuelta, estas cosas deberían estar arriba de la mesa.

EC —Ayer de tarde hubo otra novedad en el proceso de transición. Vino de afuera, de la calificadora de riesgo Fitch Rating, esta que tiene a la deuda de Uruguay ubicada en la categoría investment grade, pero en el escalón más bajo, con perspectiva negativa. Dice una serie de cosas:

– Si bien Lacalle Pou se comprometió a “abordar los obstáculos clave para la competitividad, incluida la reducción de las tarifas de servicios públicos y la adopción de políticas salariales y laborales más flexibles”, la “composición ideológica diversa” de su coalición “podría obstaculizar reformas ambiciosas”.

– El compromiso del nuevo gobierno de “contener el gasto para reducir el déficit en lugar de aumentar los impuestos” […] “podría ser difícil”. Los planes de ahorro de 900 millones de dólares anuales enfrentan “cierto escepticismo por parte de funcionarios gubernamentales actuales y anteriores y pueden enfrentar desafíos de implementación”.

– “Partes de la agenda de crecimiento del gobierno (por ejemplo, recortes de tarifas de servicios) podrían entrar en conflicto, hasta cierto punto, con la consolidación fiscal”.

¿Cómo les resultó un comunicado así?

AD —Es un comunicado muy condicional, podría, podría, podría. Obviamente hay conceptos que respeto pero no comparto, el de la flexibilización laboral y otras cosas más. Está muy claro que hay un compromiso de Lacalle Pou sobre la rebaja de tarifas, sobre la mejora de las cuentas públicas y una decisión política de no poner más impuestos, que está corroborada y firmada por todos los miembros de la coalición.

Que pongan el signo de interrogación me parece que es un dato. Yo lo tomo como positivo porque nos obliga a la mejora constante, a la mejora continua, como los ISO 9001, que tienen un concepto de mejora continua, me genera eso. Vamos a ir demostrando todo el tiempo ese podría, porque lo pone en condicional, que va a quedar en que podrá, podrá hacerlo.

EC —Se detiene por ejemplo en la medida de habilitar la importación de combustibles refinados, que figuraba en el programa del PN, pero después no se incluyó en el Compromiso por el país, el de la coalición multicolor; dice “debido a que ahora se está acordando con fuerzas ubicadas más a la izquierda”. Esa es prácticamente la expresión que utiliza.

AD —Habla de otras cosas más, habla de precios de paridad de importación. El Compromiso por el país de los cinco partidos políticos, que es histórico, habla de llevar los combustibles a precios de paridad de importación, particularmente con la región. En eso hay un compromiso muy firme del gobierno, que se va a cumplir, más allá del podría, yo le puedo anunciar que se va a hacer.

EC —Pero anota que esa medida de importación de combustibles quedó afuera, la preocupa que haya quedado afuera.

AD —Quedó en carpeta, en discusión. Luis está convencido de ese proceso. También es verdad que no es un elemento que condicione exclusivamente la baja de los combustibles, no asegura la baja de los combustibles, es un elemento más.

EC —Es una medida polémica.

AD —Es una medida polémica pero que no asegura la baja de los combustibles. Tenemos que ir transitando otra cantidad de medidas que tienen que ver con la interna de la empresa pública. A mí me interesa que Ancap sea eficiente y pueda tener precio de paridad de importación. Para eso hay cinco, seis, siete medidas que podemos discutir, las tenemos bien claras, que hacen que el precio en el surtidor valga lo mismo que importar. A eso tenemos que ir, que sientan los uruguayos que su empresa pública y por ende las empresas privadas del resto del Uruguay tienen un precio de paridad de importación, que es lo que importa, un combustible más barato. El instrumento importa, pero me importa mucho más el objetivo y lograr el objetivo, que es tener en el surtidor un precio más barato del combustible y un precio de tarifa de luz más barato para la gente.

***

EC —Pasemos a un tema más global a propósito de la administración que viene. Tanto Lacalle Pou como usted han hablado de que hay que unir a la sociedad. Por ejemplo, en el discurso del sábado pasado en Kibón Lacalle Pou dijo “el proceso que se inicia el 1.º de marzo no puede ser cambiar una mitad del país por la otra”. Usted ha hecho varias declaraciones en esa línea. Acá mismo, al día siguiente de la segunda vuelta o en Búsqueda el jueves pasado: “El resultado del ballotage fue un mensaje de humildad para gobernar con más responsabilidad para las dos mitades”. ¿En qué están pensando concretamente?

AD —Acá hay dos procesos, que obviamente tienen relación. Primero, el resultado de la elección del 27 de octubre, en la que notoriamente más de 6 de cada 10 uruguayos decidieron cambiar. Y además decidieron cambiar en forma plural, les dieron la mayoría a una serie de partidos políticos de la oposición. Eso fue un mensaje notorio. Tanto es así que Luis, que había construido una relación de coincidencia –lo hizo durante toda la campaña para octubre– con partidos que competían en la oposición pero que iban a ser cooperantes después, insistía en mostrar las coincidencias entre los programas de gobierno del PN y del Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido de la Gente y el Partido Independiente. Y esa misma noche tuvimos el anuncio de los candidatos de apoyar a Luis y a Beatriz. Y dos días después el anuncio de los partidos que convocaban a sus votantes institucionalmente a votar la fórmula de Luis y Beatriz. Doce días después, un hecho histórico, un documento programático firmado por los cinco candidatos a presidente de cinco partidos políticos, que se llama Compromiso por el país, un documento programático de 13 puntos, en el que está muy claro lo que vamos a hacer en materia de seguridad pública –que es un tema de emergencia nacional–, empleo –que es el segundo tema en importancia para la gente a nuestro juicio–, educación, inserción internacional, medioambiente, en casi todos los temas.

Eso, que está bien claro y que determina una coalición de gobierno que va a gobernar y que se tenía que ratificar en un ballotage, que el presidente coincidiera con una mayoría parlamentaria que estaba determinada en octubre de 56 diputados y hasta ese momento 17 senadores –ahora 18 con Beatriz Argimón–, pasó por otro filtro, que fue el ballotage del 24 de noviembre, en que se dio la circunstancia de que la diferencia fue menor de la esperada. Sabíamos que se iban a achicar las diferencias, Luis pasa del 29 % al 49 % y el Frente pasa del 39 % al 47 %.

EC —En la entrevista de El País el domingo le preguntan a Lacalle Pou si en algún momento de la noche del domingo pensó que perdía y él contesta “puede ser”. Hasta ese punto llegó la cosa.

AD —No, yo estaba convencido de que no. Que estaban achicadas las diferencias, estaban achicadas, pero estábamos convencidos del resultado y más después de que se cerraron los circuitos y vimos los observados. Te comento por qué, tú tuviste acá el otro día a Alberto Volonté, que fue candidato contra Sanguinetti, y la diferencia fue de 20.000 votos, algo así, hubo el doble de observados que ahora y sin embargo esa noche se reconoció. Y pasó en muchas oportunidades a lo largo de la historia del Uruguay con diferencias menores que los 30.000 votos por los que Luis Lacalle Pou superaba a Daniel Martínez, con 35.000 observados. Ya había habido una etapa hacía un mes en que la tendencia era que el 26 % de los observados correspondían al Frente y no más, que se confirmó.

Entonces voy ahora al mensaje, que es lo que importa. Lo que importa es que hubo un resurgir de la militancia frenteamplista, factores multicausales que hicieron que la diferencia se achicara. Y el mensaje, o al menos cómo entendemos el mensaje, es que el Uruguay termina en los hechos por preferencias en dos mitades una un poquito más grande que la otra. El desafío de Luis y del gobierno todo entero es trabajar con mucha humildad, con mucho diálogo, con mucha sensibilidad y obviamente con mucha acción, porque en esto diálogo no quiere decir consulta ni delegar la autoridad, porque las decisiones hay que tomarlas, pero tener el mensaje de que hay que empezar a zurcir el país de las mitades, una un poquito más grande que la otra, que no es la estrategia que yo siento que han ido fomentando durante mucho tiempo de ir profundizando las diferencias.

Es más, yo parto de la valoración –y me parece positiva– de que durante cuatro días, como Daniel Martínez no reconoció el domingo 24 que Luis era el ganador, Luis no se pudo autoproclamar, aunque todos sabíamos cuál era el resultado, y durante cuatro días el Uruguay en calma esperó que la Corte se pronunciara o que fuera irreversible en los hechos numéricamente la diferencia. Eso habla muy bien de la democracia uruguaya, habla muy bien de la sociedad y habla muy bien, o por lo menos con mucha expectativa, de lo que queremos hacer, ir dando señales de trabajar todos juntos y tratando de zurcir el Uruguay.

EC —Y por ejemplo […].

AD —Ojalá, ojalá haya muchos Milton. Milton con su hijo fue el que estuvo en el acto del sábado en Kibón con la bandera del Frente y dijo “soy un rabioso frenteamplista, pero quiero que al país le vaya bien”. Y seguramente hay muchos Milton a lo largo y ancho del Uruguay, que quieren lo mismo. Nosotros tenemos que trabajar para los que nos votaron y gobernar también para los que no nos votaron, quizás con mucho más cuidado para con quienes no nos votaron.

EC —Por eso le preguntaba, teniendo en cuenta que usted ha sido muy insistente en esto, en qué está pensando en términos prácticos. Por ejemplo, en la relación con el FA, ¿cargos en organismos de contralor? Claramente sí, los va a tener.

AD —Más que eso.

EC —Cargos en directorios de entes autónomos y organismos descentralizados…

AD —Organismos de contralor, empresas públicas. Luis ha manifestado que va a haber participación de la oposición, del FA, en las empresas públicas, como lo que tenemos hoy. Porque nos sirve como contralor político, más allá del contralor social.

EC —Además, ¿está previsto crear algún mecanismo permanente de intercambio, de diálogo con el FA?

AD —Lo estamos teniendo y lo estamos generando. Además de la transición que empezó ayer formalmente, empieza hoy operativamente el vínculo con el gobierno actual, pero la idea es también generar los vínculos y las reuniones que ya venimos teniendo con los actores sociales, las cámaras empresariales, el PIT-CNT y los partidos políticos, entre ellos el FA.

EC —¿Ya han tenido señales de buena disposición del otro lado?

AD —Sí, yo valoro que sí.

EC —¿Quién, por ejemplo?

AD —Declaraciones de Javier Miranda como presidente, del propio Mujica sobre cómo sería el estilo de oposición. Obviamente el FA definirá el interlocutor, pero nos conocemos hace tiempo, tú sabés que hemos cultivado un buen vínculo con todos, con actores de un lado y del otro y además con el FA, tenemos un vínculo con todos los sectores en forma permanente. Te adelanto más: con el PIT-CNT ya hubo contactos para coordinar una reunión y se va a formalizar en estos días.

Video de la entrevista en este link

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Transcripción: María Lila Ltaif

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