Entrevista, jueves 5 de abril: Carolina Cosse

La ministra de Industria, Energía y Minería se refirió al balance 2017 presentado por Ancap y a la situación actual de la regasificadora de Gas Sayago.

Video de la entrevista

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EN PERSPECTIVA
Jueves 05.04.2018, hora 8.19

EMILIANO COTELO (EC) —Ancap está cambiando la pisada. Esta semana, las autoridades del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), junto con el directorio de la empresa, informaron que en el año pasado, 2017, por segundo año consecutivo, el balance financiero arrojó ganancias, en este caso por US$ 39 millones.

Es un resultado positivo para la administración, que, de todos modos, reconoce dificultades en algunos negocios del ente. A grandes rasgos, siguieron siendo superavitarias las divisiones combustibles y lubricantes, aunque con ganancias inferiores a las de 2016, y los negocios de gas y pórtland redujeron sus pérdidas pero se mantuvieron en rojo.

Paralelamente, el Poder Ejecutivo decidió no renovar el memorándum de entendimiento firmado el año pasado con la petrolera Shell por el cual se analizaba la viabilidad de instalar una empresa regasificadora de menor porte que el proyecto original, el que quedó por el camino en 2015.

Estos dos temas son el punto de partida para esta entrevista con la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse.

Empecemos con la noticia de esta semana. Si miramos a grandes rasgos las pérdidas de US$ 800 millones que tuvo Ancap entre 2011 y 2015, y agregamos lo más nuevo, los superávits de 15 millones en 2016 y de 39 millones en 2017, en general, en primer lugar, ¿cuál es la lectura que ustedes hacen?

CAROLINA COSSE (CC) —Es una lectura positiva, es una lectura de respaldo a un trabajo serio y responsable que se está realizando, y que hay mucho más por hacer. Además creo que el equipo de trabajo es consciente de que hay mucho más por hacer y hay algunos rumbos ya marcados, algunos que marcamos desde el inicio, como la problemática de los negocios deficitarios, pórtland, por ejemplo, que sigue siendo deficitario pero el déficit ha bajado cuatro veces, o sea que hay un trabajo que se está realizando ahí y que tiene que continuar. Así que respaldo y continuar.

EC —De acuerdo al plan trazado y al cronograma de inversiones, ¿qué es lo que se espera para este 2018? ¿Hay ya una previsión?

CC —Sí, pero no me quiero adelantar, porque falta mucho para que termine el 2018, hay mucho trabajo por hacer, y además hay algunas variables que no podemos manejar, como el tipo de cambio, el precio del crudo. Entonces tenemos que ir ajustando. Cada seis meses informando a la población cómo va el avance.

EC —La oposición vio con alivio que se consolide un rumbo más ordenado en Ancap, pero advirtió que los números esconden un subsidio que, además, complica a varios sectores de la actividad nacional. El contador Diego Labat, que integra el directorio de Ancap por el PN, lo planteaba en estos términos ayer:

(Audio Diego Labat.)

El problema es que hoy el resultado de Ancap se sostiene con precios de los combustibles que no son competitivos. Por eso pongo en cuestión ese optimismo que se muestra. Está bien el resultado positivo, lo festejo y lo aplaudo, pero vamos a estar de verdad bien el día que tengamos resultados positivos con precios competitivos. Si no, se está sosteniendo artificialmente un resultado.

(Fin audio.)

EC —¿Qué dice sobre este análisis?

CC —En líneas generales estoy de acuerdo con Labat, creo que todos queremos que los precios de los combustibles sean más competitivos, por supuesto. Pero además el subsidio al que tú hacías referencia… por ejemplo, hay un promedio de US$ 35 millones por año en los últimos tres años de subsidio al GLP, a las garrafas para la población. ¿Y eso está mal? No está mal, logramos precios razonables para cuestiones que son para el hogar de todos los uruguayos. Hay que ver toda la película.

EC —Acá es otro tipo de subsidio, es un subsidio de la población y de los sectores productivos a Ancap, para que Ancap mejore sus números.

CC —No, lo que estoy comentando es un subsidio expreso de Ancap, que vende un producto por debajo de su costo para que la población tenga las garrafas a un costo razonable para los hogares. Ese es un caso que estoy nombrando, por eso decía que hay que continuar. Y creo que se ha dado un paso muy importante pero que pasa un poco desapercibido: hace un par de años yo comenté y compartí con el directorio de Ancap la ambición que tenía de que se publicara la paramétrica. Y hemos dado un paso muy importante, porque está publicada en la página web de Ancap una tabla en la cual tú podés entrar con el tipo de cambio y el precio del barril y te conduce a cuál debería ser, con los costos de Ancap, el precio de las gasolinas, de la nafta, del gasoil. Eso no pasaba antes y me parece un paso en un camino de transparencia muy importante. Por otro lado hay una gran cantidad de cuestiones en los costos de Ancap que hay que seguir trabajando. Es en eso que se está trabajando.

EC —Pero cuando yo me refería al subsidio, me refería a ese número de US$ 400 millones por año. Usted lo ha escuchado, lo manejó por ejemplo Pedro Bordaberry: “Dicen que Ancap dio ganancias; nuestro equipo estima un sobrecosto de los combustibles de 400 millones de dólares por año; o sea que para ganar 39 millones, nos cobraron 400 de más”.

Y ayer Alfonso Capurro, de CPA Ferrere, manejó un número parecido: “Los datos de Ursea revelan que en 2017 hubo un sobrecosto, que pagaron consumidores y productores, del orden de US$ 420 millones, en su mayoría sobrecargados sobre el gasoil”.

CC —No, no, hay un error importante en esas comparaciones. Uno puede hacer una danza de números y sustentar razonamientos en una estructura numérica de manera que se logren titulares de ese tipo. Tengo mucho respeto por los economistas, los profesionales y los parlamentarios que están haciendo eso, pero lo están haciendo, en un caso, es comparar con el PPI (precio de paridad de importación) de Ursea, que viene modificando su metodología de cálculo de PPI. Y hay cuestiones que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, recién este año la Ursea tiene en cuenta la introducción de biocombustibles, que es obligatoria, y para eso utiliza el precio de los biocombustibles de Brasil y Argentina, que están terriblemente subsidiados. Entonces hay que tener cuidado con esas comparaciones. Y también tenemos que avanzar en la transparencia del cálculo del PPI para que la población esté bien informada. De todos modos, eso no quita que haya que trabajar en la competitividad del precio de los combustibles. Pero esa cifra de US$ 400 millones…

EC —Discutamos los US$ 400 millones. Es una posibilidad que el número no tenga sustento, que no sea correcto.

CC —No lo tiene, yo le digo que no lo tiene.

EC —Lo que es un hecho es este cuadro, que actualiza cada tanto SEG Ingeniería, que muestra cómo están los precios de energía en la región. Si tomamos el gasoil, resulta que en Uruguay está a US$ 1,42, cuando en la región el más caro, aparte, es el de Argentina, a US$ 1,15, pero en Chile está en US$ 0,92 y en Brasil en US$ 1,05. La nafta en Uruguay está en US$ 1,77 y la más cara en la región es la de Chile, a US$ 1,33, y en Brasil está a US$ 1,30 y en Argentina a US$ 1,32. Tenemos combustibles por arriba de la región.

CC —Por supuesto, eso está bien, y por eso tenemos que seguir trabajando. Nunca vamos a ser Brasil o Argentina, porque son mercados, órdenes de magnitud más grandes que los de Uruguay y con otros recursos. Son países productores de hidrocarburos. Los tenemos que tomar como una referencia para saber que hay que seguir trabajando, pero también tenemos que tener la razonabilidad de entender que no somos Brasil ni Argentina, ni lo seremos, pero tenemos que seguir trabajando. Hay que seguir trabajando, me encantaría bajar el precio de los combustibles, lo precisa la industria, lo precisa el país.

EC —¿Hay alguna posibilidad cercana de nuevas medidas en esa dirección?

CC —Nosotros vamos a estar trabajando siempre en eso y revisando esos temas constantemente. El año pasado se revisó a mediado de año y se bajó un 8 % el gasoil. Podríamos haberlo bajado un 8 % más si la parada de la refinería no se hubiera extendido seis meses más de lo necesario.

EC —¿Y por qué se extendió seis meses más de lo necesario?

CC —Por conflictividad.

EC —Ahí hay un factor, cómo juega la Federación Ancap (Fancap) en este partido.

CC —Tenemos que estar todos del mismo lado. Por eso son importantes el diálogo y la comprensión de todos los temas. Me parece importante la invitación constante a todos los trabajadores y a su asociación, Fancap, a integrarse a los ámbitos de discusión, incluso a los ámbitos de discusión estratégica hacia delante. Ancap viene haciendo lo mismo desde hace 80 años, es hora de que se plantee, en el siglo XXI, en una realidad que ha cambiado en todo el mundo y en el Uruguay también, cómo tiene que plantear su negocio, con mucha más eficiencia, y además qué otros modelos de negocios tiene que incorporar.

EC —Algo de eso mencionó la presidenta de Ancap, Marta Jara, en la conferencia de prensa del martes, habló de la necesidad de “hacer un alto estratégico”.

CC —¡Por supuesto!

EC —¿En qué consiste? ¿Puede explicar qué es lo que va a pasar este año en ese sentido, qué es lo que se va a examinar?

CC —Estamos formando un grupo de trabajo que se está planteando, en el marco de una industria 4.0 en el mundo y que también queremos impulsar en Uruguay, qué ventajas de eso puede tomar Ancap. Por ejemplo, en la digitalización. Me imagino que introduciendo –además se está haciendo en las refinerías de todo el mundo– digitalización, automatización, técnicas de análisis de datos y demás, se pueden mejorar una gran cantidad de procesos. Y además hay que aprovechar las sinergias que tiene Ancap, que es una fábrica, para plantearse también otras cosas.

EC —Cuando habla de esa introducción de tecnología, ¿de hecho termina hablando de posibilidades de reducción de personal también?

CC —No. Primero porque son funcionarios públicos, entonces no vamos a hablar de cosas que sabemos que no van a pasar.

EC —Pero podría irse a un proceso de no provisión de vacantes cuando se van produciendo, etcétera.

CC —No sé. Sí creo que si las cosas se hacen mejor, más rápido y más barato, el personal que tenemos puede capacitarse y encarar nuevas tareas que capaz que no estamos haciendo porque estamos totalmente ocupados en lo que se viene haciendo desde hace 80 años. Entonces si queda tiempo libre capaz que el personal puede hacer nuevas tareas y Ancap puede tener nuevos resultados y nuevos productos.

EC —Esa es una línea a estudiar…

CC —Ya la estamos estudiando.

EC —En caso de implementarse, ¿cuándo se implementa?, ¿cómo es el proceso de tiempo?

CC —Los procesos de cambio estratégico generalmente no son que uno toma una decisión y empiezan todos completos en un día. Primero es un proceso de integración, de estudio, de entender lo que está pasando en el mundo. Son procesos paulatinos y en equipo, son procesos colectivos, no son procesos de una elite.

EC —Y en ese alto estratégico, y mientras sigamos hablando ahora por unos minutos de los combustibles y la refinería, ¿cómo entra en el cuadro la tendencia cada vez más fuerte a sustituir motores de combustibles fósiles por motores eléctricos?

CC —Exactamente, ingresa fuertemente.

EC —Podría pensarse que Ancap tal como la concebimos va al muere.

CC —No, no va al muere.

EC —En la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland, los combustibles, no sé, ¿dónde están?, ¿dónde van a estar dentro de unos años?

CC —Por eso es importante el análisis internacional, porque los combustibles tienen muchos años de vida todavía, y justamente en ese marco que tú estás diciendo es que hay que pensar. Ancap está llamado a ser muy eficiente, a bajar mucho sus costos y a mirar otros negocios en ese marco. Por eso insisto en que Ancap es una fábrica, es una fábrica petroquímica, y hay muchas industrias en el mundo que han cambiado mucho. El medioambiente y la producción más limpia son temas que están a la orden del día y que hay que ir introduciendo paulatinamente en Ancap. El directorio de Ancap actual maneja todas estas cuestiones y las está estudiando en conjunto con el ministerio.

EC —En la conferencia de prensa del martes, si entendí bien, la presidenta Marta Jara dio por laudada la discusión sobre si continuar o no refinando petróleo acá en Uruguay.

CC —Sí.

EC —¿No hay más margen en esa materia? Porque el debate sigue, el propio contador Labat decía ayer: “Este es un tema que hay que analizar con tiempo, hay que meterle reflexión y pienso, hay que discutir con técnicos, con asesoramiento, no está laudado”. Sin embargo ustedes dicen que sí está laudado.

CC —Yo estoy de acuerdo con Marta, porque los números hablan por sí solos. Si fuera más barato importar, con el atraso que tuvimos en la parada, en el 2017 habríamos tenido no una ganancia de US$ 36, US$ 39 millones, sino muchísimo más. Frente a la realidad, ya está. Hay que seguir reflexionando y trabajando en la transformación de Ancap.

EC —Pero si viene un planteo de la oposición, por ejemplo, para que haya un ámbito a efectos de examinar con detenimiento, con números, con apoyo técnico este tema, ¿se lo va a desatender?

CC —Les diríamos que analicen los números que se publicaron hace un par de días, hablan por sí solos. Si lo que queremos analizar son cuestiones estratégicas, de futuro, como esto que estamos hablando, por supuesto, eso siempre. Pero a esa pregunta diríamos: si fuera así en el 2017 habríamos cerrado bomba, con una ganancia mucho mayor, tuvimos que importar durante nueve meses.

EC —No, porque en la teoría absoluta hay un escenario en el que la refinería no existe, se trabaja simplemente importando combustibles.

CC —¡Eso es un disparate! ¿Cómo vamos a desarticular una fábrica que está montada? La tenemos que hacer andar muy bien, y en eso se está trabajando, lo está mostrando el camino que estamos recorriendo. Hay que trabajar más, mucho más, hay que tener un rumbo estratégico. Se está trabajando en eso, con una mirada muy moderna, muy del siglo XXI. Y tenemos que estar todos del mismo lado del bote.

EC —Y en esa mirada estratégica, ¿cómo entran algunos negocios de Ancap que puede pensarse que no tienen sentido? ¿Están pensando en bajar Ancap de determinados rubros, por ejemplo, cemento, pórtland, cal, etcétera?

CC —No. Sobre fines de 2015 dijimos que íbamos a revisar todos los rubros de actuación de Ancap. Y es lo que se está haciendo y sobre lo que se está trabajando. Alguno se puso a la venta, CABA, sin éxito, no funcionó y se están pasando algunas cuestiones de CABA a otras subsidiarias. Carboclor en Argentina está en un proceso de concurso, que vamos a respetar. Y se está atacando el tema de cemento y cal para que sean rentables, para que dejen de perder; se está cumpliendo un plan que se trazó a tres años para que ese negocio deje de perder, vamos en el primer año. No podemos ser irresponsables y decir “esto lo cerramos” porque ocupa a mucha gente.

EC —¿Porque ocupa a mucha gente?

CC —Sí.

EC —Porque la pregunta es qué sentido tiene para el país que Ancap fabrique pórtland, cal, etcétera.

CC —Es muy necesario, porque además tiene una participación de mercado importante y hay una demanda creciente de cemento en Argentina, por ejemplo, que tiene un esquema de obras importantes. No podemos desarticular un activo del Uruguay.

EC —Sí, pero un activo que funciona a pérdida.

CC —Por eso estamos trabajando en bajar esas pérdidas. Por eso se trabajó y se bajó grandemente eso. Son temas que nos preocupan, no estoy diciendo que esté todo bien, estoy diciendo que el tema se enfocó, se direccionó, se organizó el trabajo y a la vista está que ese trabajo avanzó positivamente, y hay que seguir.

EC —Y por ejemplo con el sindicato, ¿cómo imagina usted el intercambio en este tipo de medidas, que seguramente implican decisiones amargas, duras?

CC —Con mucho diálogo y conocimiento de la situación. Me parece que cuantos más datos tenga el sindicato de la realidad, de toda la realidad, mejor. Y tenemos que hacerlo juntos.

EC —Acaba de darse un incidente, usted tuvo que protagonizar el martes un incidente: durante la conferencia de prensa, la presentación se vio interrumpida por una delegación, por un grupo de trabajadores de Ancap que en nombre de Fancap reclamaban reuniones que no estaban teniendo, que habían solicitado, por una de estas medidas de ajuste, la de sacar de circulación el buque Ancap 9 y pasar a contratar fletes. ¿Qué le dejó ese intercambio? Usted decidió salir de la mesa en la que estaba hablándose e ir al encuentro de estos dirigentes sindicales. ¿Qué conclusiones sacó?

CC —Primero, las reuniones se dan, el ministerio siempre está atendiéndolos, a veces no estoy yo directamente en una reunión, pero está el subsecretario, está la directora de Energía. Tenemos un equipo que trabaja con las empresas públicas y en particular con Ancap, y el propio directorio de Ancap, la presidenta, otros directores. El sindicato es atendido y lo seguiremos atendiendo, y seguiremos hablando. La que manda es la realidad, tenemos una carta del comandante de la Armada que especifica que ese buque no puede circular más.

EC —Ellos sostienen que tienen otros informes técnicos que dicen que sí, que el buque está en condiciones.

CC —Yo tengo la carta oficial del comandante de la Armada, te la puedo mostrar, que dice que consultó a la autoridad argentina y que no puede andar más ese buque. Se va a resolver.

EC —¿Cómo resolvió el paso que dio en ese momento? Porque ustedes estaban haciendo la presentación, empezó el ruido, en algún momento se pensó ¿seguimos pese a todo?, pero no, estaba muy alterado el ambiente, entonces usted toma la decisión de levantarse, junto con el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el subsecretario, y van al encuentro de este grupo.

CC —Porque me parece que el respeto por el trabajo es lo más importante, y yo sentí que ahí había algo que se salía de un ámbito de respeto. Lo que se estaba presentando era el resultado de mucho esfuerzo de una gran cantidad de trabajadores, realmente mucho esfuerzo de todos los días. Una cosa es cuando tú estás trabajando en equipo, estás en desacuerdo con algo, discutís con tus compañeros y finalmente el equipo tiene un rumbo y una dirección. Pero cuando se sale de eso hay que defender el interés general.

EC —Sí, pero no era fácil resolver qué hacer en ese caso. Hasta estaba el antecedente cercano del presidente de la República en una polémica pública con algunos productores frente a la sede del Ministerio de Ganadería, que ya sabemos cómo terminó, incluso con un altercado fuerte con uno de ellos que lo tildó de mentiroso… ¿Pensó en todas esas posibilidades cuando se dirigió al grupo?

CC —Me salió naturalmente pararme. Ahora que tú me lo preguntás te digo, me salió naturalmente, creo, porque me pareció que se quebraba una regla de respeto del trabajo de mucha gente. Me salió naturalmente.

EC —Pero corrió un riesgo, habló muy tranquilamente, se manejó con mucha calma, del otro lado logró apaciguar el ambiente, lo cierto es que se distendió el problema, quedaron en reunirse, en fin. Hoy hay una nota en El Observador en la que analizan la forma como usted se comportó. ¿La vio?

CC —No.

EC —“Cosse mostró rasgos de liderazgo femenino para salir de un apuro.” Y consultan a un par de expertos en comunicación, que dicen que “resolvió esa crisis de manera rápida y efectiva y desactivó sobre la marcha”. Belén Amadeo, doctora en Comunicación Política y profesora de la Universidad de Montevideo, es la que dijo que en el episodio usted sacó a relucir “rasgos típicos de liderazgo femenino, más tendiente al diálogo y la articulación, un estilo que gana fuerza en todo el mundo y no solo en mujeres. La escena me da esa sensación de madre que les explica a los chicos y les dice ‘pórtense bien’. Una forma mucho más femenina de llevar adelante el reto de la reprimenda”.

CC —Me gusta que hablen de temas de liderazgo femenino, me parece bien, en la medida en que eso signifique trabajar colectivamente y respetar el trabajo del otro. En tareas de ingeniería a lo largo de la vida y demás, he pasado por una gran cantidad de situaciones de estrés, porque las cosas tienen que funcionar. Capaz que eso me ayudó. Digo yo, no sé.

EC —¿Pensó en que también está de por medio la posibilidad de que usted sea candidata o precandidata presidencial?

CC —¡No, no pensé!, ¡cómo voy a pensar!

EC —Pero pudo haberlo pensado en el sentido de que ahí se estaba jugando una parada complicada.

CC —No, no, yo no soy así. ¿Cómo voy a pensar eso? En ese momento se estaba presentando un trabajo, se venía discutiendo cómo se iba a presentar, cómo es el número este, cómo se aclara mejor, estaban presentando todo eso y aparece esa situación. Había un tema de falta de respeto, por eso me paré, me surgió naturalmente.

EC —De paso, y antes de que vayamos a otros asuntos, ¿qué hay de su futuro como precandidata?

CC —Hay especulaciones de ustedes los periodistas.

EC —¿Nada más que de los periodistas?

CC —[ Se ríe.] ¡Sí!

EC —No, hay unos cuantos más especulando dentro de su propia fuerza política.

CC —Sí…

EC —¿Usted en qué actitud está?

CC —Yo estoy en la actitud como frenteamplista de que creo que lo que hay trabajar –acabamos de hablar de temas estratégicos, de miradas estratégicas que hay que tener en el país– es cómo tiene que ser el programa del Frente Amplio (FA) en esta nueva realidad del siglo XXI. El FA cambió la realidad del país, el país cambió. El país estaba en una situación realmente mala, los gobiernos del FA cambiaron esa situación, el siglo cambió y la realidad cambió. ¿Cómo lo va a cambiar ahora el FA? Es un nuevo cambio que tiene que realizar ahora y el FA lo puede hacer. Son esas las cosas que hay que trabajar. Cuando tú vas a arreglar una casa, ¿empezás pensando a quién vas a contratar o en lo que tenés que hacer? Hay que empezar pensando en cómo va a ser el cambio que el FA propone ahora. Y después el FA decidirá cuáles son los adecuados.

EC —¿Usted no le dedica nada de tiempo en la semana a esa eventual postulación?

CC —No.

EC —¿Nada?

CC —No.

EC —¿No tiene asesores, no tiene un equipo que esté preparando escenarios posibles?

CC —Yo trabajo en lo que trabajo.

EC —¿O sea que no existe para usted la precandidatura, en su agenda?

CC —Yo trabajo en lo que trabajo y como frenteamplista pongo todo mi corazón y mi esfuerzo en que al FA haga lo que tiene que hacer.

EC —Pasemos al otro capítulo. Gas Sayago SA –constituida entre UTE y Ancap para concretar el negocio de la planta regasificadora– registró pérdidas en 2017 por más de $ 290 millones (US$ 10 millones). Es una empresa que está parada. El negocio por el momento no prospera. Y el gobierno en estos días decidió no extender el memorándum de entendimiento que se había firmado el año pasado con la petrolera Shell, que caducó el 31 de marzo, por el cual se estaba analizando la viabilidad de otra forma de planta regasificadora, más chica que la original. ¿Qué camino va a recorrer ahora el Poder Ejecutivo?

CC —Una vez que este memorándum de entendimiento con Shell ha culminado, quedamos liberados de la exclusividad de tratar este tema con Shell, por lo tanto vamos a hacer cambios que durante la vigencia del memorándum de entendimiento consideramos que no era adecuado o conveniente hacer, porque cuando tú estás negociando, discutiendo un posible negocio conjunto, es mejor mantener la situación tal como está y poner el foco en el negocio que querés que se concrete. Vamos a ir haciendo algunos cambios para minimizar los costos de mantenimiento, de mantener Gas Sayago, vamos a mantener el proyecto abierto y seguramente vamos a ir a un esquema, para darle un marco legal a esta posibilidad, similar al que tiene Ancap con los bloques oceánicos cuando los ofrece para exploración.

EC —¿Puede explicar mejor eso?

CC —El esquema sería algo como lo que hace Ancap con los bloques oceánicos: define condiciones, un modelo de contrato, condiciones de operación de esos bloques que siempre están publicadas. Si algún privado quiere acceder a explorar en la zona, buscando hidrocarburos y demás, debe cumplir determinadas pautas de un contrato y atenerse a esas condiciones. Es algo similar a una temporada abierta, vamos a dejar una ventana abierta. Como ya estamos recibiendo inquietudes de varios privados por este tema, queremos que eso sea el mismo marco legal para todos, con las mismas condiciones para todos, y en ese marco recibir las propuestas concretas de privados que estamos recibiendo de manera informal y que no podíamos atender.

EC —Usted le está dando forma a algo que había adelantado la directora nacional de Energía, Olga Otegui, la semana pasada en La Diaria. Ella dijo que no se iba a prorrogar el memorándum de entendimiento con Shell y que se explorarían alternativas con otras empresas. En definitiva se va a eso.

CC —Estamos recibiendo solicitudes, interés de otras empresas. Queremos darles un marco común a todas, para decir “las condiciones serían estas”.

EC —¿Qué condiciones cambiarían con respecto a lo que se manejó hasta ahora con Shell, que por lo visto para Shell no fueron suficientes?

CC —El problema no eran las condiciones.

EC —Shell manifestó que necesitaba más tiempo para analizar la posibilidad de que Argentina accediera a comprar el gas que podría producirse en esa planta. Es decir, aparecía el factor Argentina como un condicionante.

CC —Eso siempre está, pero no tiene nada que ver con las condiciones que pone Uruguay.

EC —¿Entonces?

CC —Vamos a poner las condiciones que pone Uruguay. No podemos modificar las condiciones del mercado. Sin lugar a dudas una planta regasificadora en Uruguay no se sostiene con la demanda de Uruguay, son números. Por lo tanto es importante acceder al mercado de Argentina. Eso es algo con lo que los privados tendrán que lidiar. Shell dice “preciso más tiempo porque no me animo a correr el riesgo”. Ese es un tema de Argentina, Uruguay no va a correr ese riesgo. Entonces es un tema que tendrán que manejar lo privados. Justamente, ahí está lo que estamos haciendo, separar al Estado de los riesgos.

EC —¿Cuáles podrían ser las novedades en ese marco nuevo?

CC —Ah, no sé. Entendemos que Argentina sigue necesitando una planta de regasificación, entendemos que todavía hay un mercado y nos están planteando interés en participar en el proyecto. No queremos hacer una cosa empresa por empresa, tiene que ser una cuestión común a todas las que vienen a plantearnos su interés. Esas son las condiciones.

EC —¿Es posible de acuerdo al memorándum de entendimiento? Se lo pregunto porque el diputado Pablo Abdala, del Partido Nacional, miembro denunciante de la comisión investigadora sobre la regasificadora en el Parlamento, este martes, cuando lo entrevistamos aquí en En Perspectiva, alertaba que según el memorándum de entendimiento el Estado queda obligado a invitar a Shell a participar durante un año en cualquier alternativa que surja. Vamos a escucharlo.

(Audio Pablo Abdala.)

No se ha llegado a un acuerdo y termina el memorándum de entendimiento o la etapa previa y se anuncia que no hay nada, entonces con Shell no hay nada. Y con terceras empresas tampoco puede haber algo por una razón muy sencilla: creo que la directora de Energía no se acordó de que en el memorándum de entendimiento hay una cláusula, que esa no cae, esa precisamente opera a partir de ahora, que hay un período de un año desde la rescisión del memorándum de entendimiento a favor de Shell, que le da la exclusividad. Si Gas Sayago o el Estado uruguayo resolvieran construir una regasificadora en ese lugar, Gas Sayago está obligado a convocar o a invitar a Shell a formar parte del negocio. Entonces es muy difícil que venga otra empresa a interesarse para construir algo allí.

(Fin audio.)

EC —¿Qué responde a esa objeción?

CC —Primero que la directora de Energía, la ingeniera Olga Otegui, no se olvidó de nada ni se equivocó. Segundo, no es precisa la declaración que hace el diputado, porque acá tengo la cláusula del memorándum de entendimiento a la que supuestamente hace referencia el diputado, y lo que dice es que a lo largo de un año, si Gas Sayago llega a un acuerdo con un tercero, “invitará a Shell a decidir si tiene la intención de participar en el nuevo proyecto o no”. Entonces la invitación a Shell es a decidir, pero no obliga a nada.

EC —Pero a decidir si participa, ¿qué quiere decir?, ¿participar de qué manera?

CC —Es exactamente lo que dice el memorándum de entendimiento, y esa es la gracia, que lo diga así. No dice cómo, dice que Gas Sayago tiene la obligación de invitar a Shell a decidir si quiere participar o no.

EC —Participar puede querer decir que participe como uno de los socios de ese proyecto o que asuma ese proyecto.

CC —Ese es justamente el acierto legal de haberlo escrito así, no dice nada. A veces los abogados tienen esas cosas. [Se ríe.]

EC —Está haciendo comparaciones entre los abogados y los ingenieros.

CC —Sí…

EC —Los ingenieros precisan a los abogados para manejar determinadas situaciones, por lo visto.

CC —Sí, claro, por supuesto. ¿Sabe con cuántos abogados trabajo? He aprendido muchísimo.

EC —De todos modos, ¿una fórmula como esa no es un freno para otros interesados?

CC —No, para nada.

EC —¿Esos que han manifestado su interés, esas otras compañías tienen presente que existe esa cláusula que mantiene su vigencia?

CC —Para nada. Ese no es el tema, el tema es el negocio, es si colocan la capacidad de regasificación. Además lo dice de esta manera el memorándum de entendimiento: “la obligación de invitar a Shell a decidir si tiene la intención de participar o no”. No dice ni cómo participar ni cómo se invita. ¿Qué significa invitar?

EC —¿En cualquiera de esas hipótesis la base es que se terminaría aprovechando de alguna manera esta infraestructura a mitad de camino o a tercera parte de camino que ha quedado después del frustrado proceso anterior?

CC —Sí, lo que se aprovecharía mucho, creo, es el know-how de Gas Sayago, el avance de tener un permiso ambiental, el conocimiento del tema, y todo este trabajo que se ha realizado con Shell.

EC —No necesariamente las obras.

CC —No necesariamente.

EC —Porque hay obra hasta sumergida en el agua, hecha.

CC —Sí, algunas sí, otras no. Por suerte.

EC —Por suerte ¿qué?

CC —Por suerte, porque en realidad algunas de esas obras implicaban un proyecto mucho más grande que el que tenemos planteado en este momento.

EC —¿Entonces? No entendí el “por suerte”.

CC —Porque si tuviéramos que aprovechar todas las obras que están, estaríamos pensando en un proyecto enorme. No estamos pensando en un proyecto enorme.

EC —El diputado Pablo Abdala entiende que Gas Sayago debe cerrar, entre otras cosas por los gastos que implica, US$ 10 millones por año.

CC —Es su opinión. Ahora que podemos y que las condiciones están dadas, vamos a minimizar los gastos. Por ejemplo, hay US$ 25.000 que Gas Sayago paga a UTE por mes por temas de mantenimiento informático y demás. Eso lo vamos a revisar.

EC —¿Qué quiere decir?

CC —Revisarlo, cambiarlo.

EC —Pero ese servicio va a seguir existiendo, UTE se lo va a seguir cobrando a Gas Sayago.

CC —Vamos a ver.

EC —Ah, capaz que no se lo cobra.

CC —Vamos a ver, vamos a conversar.

EC —¿Qué más? El personal.

CC —El otro día me hicieron la pregunta y voy a repetir, por el respeto que te tengo, porque en realidad cuando contesté dije que era lo último que iba a hablar con la prensa. Vamos a tomar las acciones que tengamos que tomar, pero me parece que tenemos que ser muy respetuosos con ese personal, porque ese personal ha trabajado mucho, tiene el know-how de mucha cosa, trabajó fuertemente para el cobro de la garantía de US$ 100 millones contra una empresa enorme y con un cuidado y un compromiso, en un proceso muy delicado. Hay que estar en la negociación para cobrar una garantía y que no se te escape ningún piolín que exponga al Estado a un juicio y nos salga el tiro por la culata. Así que vamos a hacer lo que haya que hacer con la gradualidad y el respeto que haya que hacerlo. Y lo que dije, por ahora no voy a hablar más de esto.

EC —Pero están de por medio las necesidades fiscales, todos los gastos que hay que frenar por otro lado. Por ejemplo, cuando se reclaman medidas de apoyo a la producción, etcétera, algunas de esas medidas cuestan US$ 7 millones, US$ 7,5, y acá estamos hablando de una empresa que pierde US$ 10 millones por año.

CC —Estoy de acuerdo en que hay que tomar medidas y las vamos a tomar. Lo que digo es que tampoco manoseemos a la gente.

EC —Según el diputado Pablo Abdala, hasta ahora todo el proceso de la regasificadora viene dejando una pérdida para el Estado de US$ 150 millones. ¿Qué le dice ese número?

CC —Primero, como decía hoy, uno puede armar los números y en base a eso estructurar un discurso, cada uno es libre de hacerlo. Hay una cuenta país que hay que hacer, que es qué capitalización puso Ancap en Gas Sayago. Pero Gas Sayago también ha pagado de vuelta al Estado en impuestos, en arrendamientos, y creo que la cuenta país da negativa, pero en US$ 10 millones.

EC —¿Ese es el número de todo este proceso, US$ 10 millones?

CC —Sí, de la cuenta país, esa cuenta que le estoy diciendo.

EC —¿Se pueden conocer los cálculos, el informe?

CC —Sí, te lo hago llegar. Yo me encontré con una realidad en el 2015, yo no participé, encontré Gas Sayago como un dato de la realidad, que se armó en el 2012, con un proceso que venía de determinada manera, y lo que encontré en 2015 fue que la empresa que iba a correr el riesgo y que iba a hacer el asunto definía irse. A partir de ahí lo que he hecho, con la ayuda de este personal y de muchos otros, ha sido mitigar el daño, lograr que se cobrara la garantía de US$ 100 millones, reformular el proyecto para que el Estado no corriera riesgo y no dejar pasar las oportunidades. Lo de Shell fue una gran oportunidad que no anduvo y no por culpa de Uruguay. Ahora no vamos a cerrar el proyecto, vamos a seguir mitigando el costo que tiene para el Estado. Me preocupa, me gusta que los proyectos funcionen, pero entiendo que la manera de no tener ningún costo es cerrar todo y no hacer nada. ¿Y así qué futuro tendría el país? Así que lo que vamos a hacer es, con cuidado y responsabilidad, ver si hay alguna otra oportunidad. Y si no, tomaremos las medidas que haya que tomar.

EC —Usted vio la tarjeta que tengo abierta en la pantalla y dijo: “¡Pah, no puede ser que hablemos de esto!”. Hay cantidad de preguntas de oyentes a propósito de esto: ¿qué fue esta invitación a funcionarios del ministerio a un taller a propósito de síndrome posvacacional y reintegro a la vida laboral?

CC —Se podrá imaginar cualquiera que me conozca, cualquiera, que jamás en la vida voy a apoyar algo así. Las vacaciones son bárbaras para la gente, me parecen bárbaras, y lo que siento cuando terminan las vacaciones son unas ganas bárbaras de volver a trabajar, se me ocurrieron quinientas cosas en las vacaciones y vuelvo loco a todo el mundo cuando vuelvo. Así que eso no tiene nada que ver conmigo. Me enteré ayer de que eso andaba por ahí.

EC —Es una invitación para el jueves 12 de abril en el Salón de Actos del ministerio.

CC —No es así. Me enteré ayer de que andaba circulando eso por ahí. Fue una iniciativa de Recursos Humanos en temas de salud ocupacional, que presentó a la Dirección General, la Dirección General la desestimó y no sé por qué eso circuló.

EC —¿Usted dice que estaba desestimado hace días esto?

CC —Sí, sí.

EC —¿O fue una decisión que se tomó ayer cuando empezó la polémica?

CC —No, no, no.

EC —O sea que esta tarjeta escapó por sí sola.

CC —Parece que sí.

EC —Tiene vida propia…

CC —Parece que sí. Vio que a veces las cosas tienen vida propia, uno no sabe de dónde salen. Cualquiera que me conozca cinco minutos sabe que jamás el ministerio va a hacer eso, porque yo invito al trabajo, no a eso.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Me pareció muy interesante la exposición de la Ing. Carolina Cosse.
    No me parecieron oportunas las objeciones que le expresó el Sr. Emiliano Cotelo. Era una repetición casi exacta de lo que dicen los políticos de la oposición.
    La cuestión de insistir con la eliminación de la refinería – un tema estratégico para el Uruguay – me parece una actitud propia de los opositores a todo lo de este gobierno o a una visión vintenera de la patria. La que dice que termina en la puerta de mi casa. Como no le voy a adjudicar al Sr. Emiliano Cotelo el adjetivo de antipatriota, estimo que fue por su celo periodístico.

    Algunas cosas sorprenden igualmente de lo expuesto por la Ing. Cosse. Una de ellas fue no afirmar en la necesaria e imprescindible reducción del personal de Ancap.
    Lo otro que me pareció oportuno fue la consulta del Sr. Cotelo sobre el Taller sobre estrés post vacaciones en el trabajo. Mi modesta opinión es que la Ing. Cosse no sabía de esa burla involuntaria de los mandos medios de Ancap al resto del país. Seguramente en un momento de ocio entre otros compañeros la responsable de ese departamento hizo esa propuesta de Taller. Seguramente primero como una broma y luego se lo tomo en serio.
    En un país donde casi todos los que trabajan en la actividad privada sufren realmente de estrés en su trabajo, y algunos de la actividad pública – por ejemplo los policías – hablar de estrés para aquellos que tienen su sueldo asegurado a fin de mes, llueva o truene, trabaje o no…pregúntelen a los gerentes responsables de los desastres de Ancap…es un insulto para el resto de los uruguayos.
    Afortunadamente la Ing. Cosse – que parece tener sensibilidad por los dineros de sus compatriotas – se dió cuenta al toque de la barbaridad y lo suspendió.

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